Un apostolado laical es esencial para la Iglesia
Por Aileen O`Donoghue, del Concilium Legionis a la Conferencia de Peregrinatio pro Christo
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Nos hemos reunido esta tarde para escuchar los informes y tratar los esfuerzos de las Peregrinatio pro Christo en el curso de este año.

La finalidad de la Peregrinatio pro Christo es mostrar la Iglesia en toda su plenitud. Como bien sabemos, la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica. Una, ya que hay un solo Señor, Una Sola Fe, Un Solo Bautismo y Un Solo Espíritu. Es Santa ya que Su Creador es Dios: Cristo se entregó a Sí mismo para hacerla santa y la anima con el espíritu de santidad. La Iglesia es Católica ya que proclama a plenitud de la fe, es enviada a todos los pueblos, habla a toda la humanidad y es misionera por su propia naturaleza (AG 2). Es Apostólica, construida en cimientos verdaderos y duraderos, es indestructible (CF y Mt. l6, 38) e infalible en toda cuestión de verdad. Cristo la gobierna por medio de Pedro y de otros apóstoles y por medio de sus sucesores.

Cristo es la Cabeza de Su Cuerpo Místico y nosotros, por medio del Bautismo somos incorporados como miembros de ese Cuerpo.

El Sacramento de la Eucaristía
Una de las mayores manifestaciones del amor de Cristo Jesús fue quedarse El mismo en el sacramento de la Eucaristía, el alimento de nuestras almas, el más maravilloso de todos Sus sacramentos. Esta doctrina de la presencia real debería ser explicada con todo detenimiento a aquellos que están fuera de la Iglesia, aún a los que han "optado" por permanecer fuera de la Iglesia. Así, con la presencia de Cristo vivo en nosotros realmente tenemos un tesoro y una gran gracia. Este regalo de la fe lleva consigo una gran responsabilidad y no hay forma de evitarla: nuestras vidas ya no son más nuestras ni propias para ser derrochadas a nuestro antojo. No, nuestras vidas son para una finalidad definida y desde el momento en el cual se nos da la gracia nuestra vida toma un significado especial y un propósito concreto.

Viviendo nuestra fe
Si estamos realmente interesados por nuestra fe, ello será una señal clara e inequívoca para que Cristo sea servido en cada aspecto de nuestra vida. No es cuestión de conocer simplemente qué es lo que Dios quiere de cada uno de nosotros en las diversas situaciones de la vida, debemos hacer lo que Dios quiere, así como la Madre de Dios nos lo recuerda con las mismas palabras que le dirigiese a los sirvientes en Caná: "Hagan todo lo que El les diga". (Jn 5) (CL 58).

Dado que toda la Iglesia es misionera, todos los bautizados estamos obligados a colaborar en el anuncio del Evangelio. Presentes en nuestra mente están los dos grandes mandamientos de Cristo Jesús: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y amarás a tu prójimo como a ti mismo". (Mt 22, 37-39), nuestro amor por Cristo debería impulsamos a hacerlo conocer y que sea amado.

Existe una miseria espiritual en todo nuestro alrededor. El Catecismo (425) manifiesta que "la transmisión de la fe cristiana consiste primariamente en anunciar a Cristo Jesús con el fin de guiar y conducir a otros hacia la fe en El" y la Encíclica "Evangelización en el mundo moderno" del Papa Pablo VI declara que "no existe verdadera evangelización si el Nombre, la enseñanza, la vida, las promesas, el Reino y el misterio de Jesús, el Hijo de Dios, no se anuncian". (EN 22)

Anunciando el Evangelio
Cristo fue el primero en proclamar el Evangelio, y la Iglesia, de la cual nosotros somos miembros, continúa esa misión por El iniciada.

La evangelización es la gracia especial y la vocación de la Iglesia.

Es su función esencial, la Iglesia existe para enseñar y predicar el Evangelio de Cristo y la Legión de María existe para servir a la Iglesia. Las gracias para llevar a cabo esta misión están a disposición de todos: "Pedid y recibiréis" (Jn 16, 24). Dios nos utilizará solamente hasta la medida que nosotros le permitamos, es Dios quien entrega la gracia, nosotros únicamente somos los transmisores o los canales de ella. Nuestro propósito es ayudar a aquellos que están fuera de la Iglesia para que conozcan los tesoros que en ella hay y presentar a la Iglesia que ilumina y deslumbra, porque la Iglesia es Cristo. Frank Duff acostumbraba decir que "el Omnipotente desea muy ardientemente convertir al mundo, pero es Su disposición y designio que esto sea llevado a cabo por medio del Cuerpo Místico y los miembros de ese Cuerpo pueden a veces limitar Su operación". Intentando concretar este mandato de Cristo es muy cierto que nuestra fe será puesta a prueba. Recordaremos con qué insistencia y de continuo sin descanso Jesús en los Evangelios pedía tener fe. La fe todo lo puede y ciertamente debe expresarse por medio de palabras pero para que no resulte estéril debe dársele la oportunidad de que se traduzca en obras. No nos confundamos, la crisis que hoy la Iglesia afronta es una crisis de fe. Traigamos a la memoria que en la Confirmación hemos sido puestos al servicio de la Iglesia como soldados de Cristo y hemos recibido del Espíritu Santo el sello de sus dones y más aún Cristo nos ha dado Su palabra: "El Espíritu Santo, el cual el Padre enviará en Mi nombre, les enseñará todo a ustedes y les recordará todo lo que Yo les he dicho". (Jn 14, 26-27)

La fe de Nuestra Señora
San Luis María Grignion de Montfort nos dice que "Nuestra Bendita Señora nos hará partícipe de Su fe, la cual mientras vivió aquí en la tierra, era mayor que la fe de todos los patriarcas, los profetas, los apóstoles y que la de todos los santos. Al presente, reinando María en el cielo, ya no tiene más esa fe, porque ve claramente todas las cosas de Dios por la luz de la gloria; pero, sin embargo, con el beneplácito del Altísimo, no la ha perdido al entrar en la gloria sino que la ha conservado para guardarla en la iglesia militante para sus más fieles servidores y servidoras. Cuanto más ganas, pues, la benevolencia de esta Augusta Princesa y Virgen fiel, más fe pura tendrás en toda tu conducta: fe pura, que hará apenas te cuides de lo sensible y extraordinario; fe viva y animada por la caridad, que hará que no realices tus acciones sino por el motivo del puro amor; fe firme e inquebrantable como una roca que hará que permanezcas fiel, firme y constante en medio de las borrascas y de las tormentas; fe operante y penetrante, que, como misteriosa llave maestra te dará entrada en todos los misterios de Jesucristo, en las postrimerías del hombre y en el Corazón de Dios mismo; fe valiente, que te hará emprender y llevar a cabo, sin vacilar, grandes cosas por Dios y la salvación de las almas; fe, por último, que será tu antorcha ardiente, tu vida divina, tu tesoro escondido de la divina sabiduría y tu arma omnipotente, de la que te servirás para iluminar a los que están en las tinieblas y sombras de la muerte, para inflamar a los que son tibios y necesitan del oro ardiente de la caridad, para dar la vida a los que están muertos por el pecado, para conmover y derribar, por tus palabras dulces y poderosas, los corazones de mármol y, en fin, para resistir al diablo ya todos los enemigos de la salvación". (Tratado de la Verdadera Devoción a la Ssma. Virgen, cap. VII art. II)

Una publicación conjunta entre la Congregación Pontificia para la Evangelización de los Pueblos y el Consejo para el Diálogo Interreligioso señala que "dos terceras partes de la población de la tierra no conocen todavía a Jesús y la mayoría pertenece a religiones no cristianas". De modo tal que podemos ver a las claras la enorme tarea para la Iglesia, y como miembros de la Iglesia tenemos una responsabilidad, por medio de la oración y de la acción, emprender con un corazón renovado en la creencia y en el conocimiento que todo lo que sea hecho para la gloria de Dios extiende y fortalece el Cuerpo Místico.

No podemos tener mayor incentivo que darnos todo a Dios, en, con y por medio de la Santísima Virgen.

Santidad de vida
Debemos tener un vivo deseo de progresar espiritualmente, que serán progresos para el beneficio de la Iglesia. La finalidad de la Legión de María consiste en dar mayor gloria a Dios por medio de la santificación de sus miembros desarrollados por la oración y la activa cooperación con María en las tareas de la Iglesia. La santidad del legionario es de una importancia fundamental. En el Manual de la Legión leemos, en el capítulo referente ala vida interior que "... todos los fieles están invitados y son llamados a la santidad..." (LG 41,42). "La santidad consiste en el amor a Dios y todo el amor a Dios consiste en cumplir con Su voluntad", decía San Alfonso María de Ligorio. La santidad es un logro posible de alcanzar. "Existe un lazo viviente entre nuestra vida espiritual y los dogmas de nuestra fe. Los dogmas son luces que iluminan el sendero de nuestra fe. Se encienden para nosotros y nos dan seguridad en el recorrido". (CIC 89)

La Medalla de la Inmaculada Concepción
Hemos escuchado un montón de referencias ala Medalla Milagrosa, nuestra principal y muy querida munición. Es la Medalla de la Inmaculada Concepción. Cuando entregamos esta medalla debemos aprovechar la ocasión para explicar el dogma. Cuando unos cuantos, a causa de desconocimiento o falta de entendimiento, nos acusan de idólatras, también debemos aprovechar esa ocasión para explicar cómo Dios, el Creador de todas las cosas, preservó a la Virgen Santísima de toda mancha de pecado, la concibió Inmaculada y la enriqueció con la plenitud de la santidad por encima de toda otra criatura. Fue la aurora de la salvación para el mundo entero. Dios destinó a María para el oficio de Madre de Su Hijo hecho Uno entre nosotros. Existe un vínculo indisoluble entre la Inmaculada Concepción de María y Su Maternidad Divina.

Conversión
Las características de la Peregrinatio pro Christo no se reducen ni se confinan a su movimiento propio. El espíritu de la PPC Necesita verse reflejado dentro de la junta semanal de nuestro praesidium y aplicado en el nivel local de nuestra parroquia. Cada parroquia tiene sus propias necesidades espirituales. Muchos legionarios realizan muchos sacrificios, algunos de ellos heroicos, pero nos preguntamos si eso es suficiente. Las almas se pierden y hay momentos en los cuales se rechazan sugerencias prácticas por el miedo que sobreviene a causa de la falta de confianza en Dios. Por el bien y el amor a la Iglesia, les pedimos que cuando vuelvan a sus hogares hagan un inventario de su praesidium y calculen sus posibilidades, que reflexionen sobre cómo elevar el grado de compromiso en las tareas y si notan falta de coraje o si la moral está bien alta. Es posible destacar a dos socios para la realización de tareas "heroicas" cada semana. El trabajo de conversión necesita ser encarado como una prioridad. ¿Nos hemos detenido para conversar con gente que no es de la Iglesia? La Iglesia ofrece y propone las verdades, pero nunca las impone. ¿Es la tarea del praesidium digna de la Virgen Santísima? La gracia será proporcional a la fe que ejercitamos. El poder y la gracia de Dios nos son presentadas para avanzar hacia Su Reino. ¿Qué ha pasado con las Exploratio Dominicalis, las mini PPC? Los legionarios de María no permitiremos que la atmósfera de la irreligión empañe su celo por las almas. Dios está trabajando por medio nuestro y por nosotros mismos no somos nada.

La Legión de María no busca resultados, solamente esfuerzos pero esfuerzos heroicos. ¿Por qué seguir actuando como si todo dependiese de nosotros? Necesitamos imitar la fe de los apóstoles y creer que Dios nos utilizará para obrar milagros, pero si tenemos fe. Nada es imposible para Él.

Nuestra Señora es la obra maestra de Dios, nuestro triunfo depende de Ella. Dios le ha entregado el cuidado de cada alma, de modo tal que en unión con María pongámonos en la tarea de la conversión de las almas.

Ref: (AG) Ad Gentes -(LG) Lumen Gentium -(CL) Christifidelis Laici- (CIC) Catecismo de la Iglesia Católica -(EN) Evangelii Nuntiandi