El plan de la Legión para la conversión del mundo
Por Patrick Fay, del Concilium Legionis
www.legiondemaria.org

 

 

El Plan de los Galileos
Hay una cita tomada de Bossuet en el Manual de la Legión que es muy apropiada para la Peregrinatio Pro Christo. Posiblemente Uds. ya la conocen pero la vamos a recordar: "¡Qué loca presunción, o acaso, qué sublime y celestial inspiración es ésta que ahora se apodera de aquellos pescadores! ¡Ni príncipe, ni imperio, ni república alguna han concebido jamás tan grandiosos designios! Mirad por un momento su empresa. Sin la menor posibilidad de socorro humano, estos galileos reparten entre sí la faz de la tierra para conquistarla. Han resuelto en su corazón derrocar todas las religiones establecidas en el mundo entero, las falsas, las de los gentiles y la de los judíos. Se proponen levantar un nuevo culto, un nuevo sacrificio, una nueva ley, pues dicen que un hombre crucificado por los hombres en Jerusalén les dio orden de hacerlo".

En los Hechos de los Apóstoles vemos este plan llevado a la práctica. Vemos a los Apóstoles dejando su propia patria para llevar el Evangelio a otros países. Hay muchas lecciones que podríamos tomar de este trabajo misionero, una de ella es el gran sacrificio y el gran sufrimiento que acompaña a esta tarea. Leemos a San Pablo en su segunda carta a los Corintios que "cinco veces recibí azotes, tres veces fui golpeado con cañas y una vez fui apedreado". Estos son solamente algunos de los sufrimientos soportados por San Pablo. Existe el peligro que estas palabras a pesar de sernos familiares, no las apreciemos en toda su proyección y si alguno de nosotros sufriese al menos uno de estos castigos será considerado ya un minusválido. De hecho, sabemos que San Pablo, como casi todos los Apóstoles, dieron su vida por la fe.

Sacrificios del misionero
Decir que los Apóstoles y muchos misioneros de nuestros días se exponen a inconvenientes cuando predican el Evangelio es decir poco menos que lo que en realidad es. Su trabajo les exige un compromiso total. Obviamente los Apóstoles estaban plenamente comprometidos con su misión y nos han dejado su ejemplo. La Legión de María utiliza el ejemplo del Coliseo romano, donde los primeros cristianos eran martirizados y dice que "la dirección puede fallar a través de un descuido hacia aquellos que son guiados. Por lo tanto al Director Espiritual y a todos los oficiales se les pide encarecidamente que presenten ejemplos que puedan tener alguna leve relación con aquellos cristianos del Coliseo". Estas palabras pueden sonar al oído como irreales en estos días arteros. Pero el Coliseo era también artero en esos días, y la multitud en sus arenas decía: "¿Qué dará el hombre en precio de su alma?", esta gente extraordinaria, no más fuerte, no más débil que los legionarios de María, manifestaban así su fe.

La Peregrinatio Pro Christo es un mecanismo que busca llevar a la práctica, de modo especial el plan de la Legión para la conversión del mundo. Este plan, por supuesto, está integrado al plan de la Iglesia cuya misión es, en palabras del Papa Pío XI "extender sobre la tierra el Reino de Cristo Jesús y así ser, todo los hombres partícipes de Su Redención Salvadora". Nuestro Santo Padre en estos días ha declarado que "no podemos permanecer indiferentes cuando pensamos en los millones que han sido redimidos por la Sangre de Cristo y que aún no tienen un conocimiento suficiente del amor de Dios. Nadie que se diga que cree en Cristo puede ignorar su responsabilidad en anunciar a Cristo a todos los pueblos. Hoy, dos tercios de la humanidad no conoce a Cristo; ellos lo necesitan como también necesitan su mensaje de salvación". El Papa nos alienta con gran esperanza cuando nos dice "veo la aurora de una nueva evangelización". Es en este espíritu de esperanza que los legionarios deberíamos contemplar el mundo. La tarea de convertirlo es ciertamente formidable.

Sin embargo, sabemos que no se nos pide convertir a todos sino llegar a todos presentando la fe. Debemos recordar que no podemos obligar a nadie para que se convierta en católico. Por mucho esfuerzo que se haga, no tenemos garantizado el éxito y el Manual nos enseña que muchas veces las tareas realizadas con mayor dedicación, heroicas en un lento proceso, muestran poco fruto.

Pruebas en el trabajo misionero
Hay muchas pruebas y obstáculos en el camino del trabajo misionero. Hay partes del mundo que están fuertemente cerradas a él y en otras zonas las condiciones no le son favorables. No obstante, uno de los mayores obstáculos puede ser el concepto falso de dicha labor. Debemos tener en cuenta estos obstáculos y ejercitar la paciencia frente a ellos. La Peregrinatio Pro Christo, como un mecanismo dentro de la Legión, se gobierna por los mismos métodos de labor empleados por la Legión. Humildad y sencillez son las marcas de buena calidad del apostolado legionario. En nuestro acercamiento a Obispos y sacerdotes para extender la Legión no buscamos nunca imponernos sobre ellos. La presentamos para el servicio de la Iglesia. Conociendo nosotros mismos su valor, tratamos naturalmente de comunicar nuestra convicción sobre ella y esto lo hacemos con gran respeto. Así debe ser y hacerse al promover una Peregrinatio Pro Christo. Al ir a otros países o zonas debemos ser concientes que somos como forasteros. Debemos ser sensibles a los sentimientos de la Iglesia local y debemos entender que la responsabilidad primaria por la evangelización en esas tierras recae en el obispo local y en la Iglesia local. Al realizar una Peregrinatio Pro Christo estamos ofreciendo nuestra ayuda a la Iglesia local en cumplir sus responsabilidades. Obramos del mismo modo con relación a presentar la fe a la gente. No buscamos imponerla en sus almas, la presentamos y, naturalmente, hacemos lo posible en comunicar y transmitir nuestra convicción sobre esa fe. Una vez más, hacemos esto con gran respeto y humildad.

Valor de la Peregrinatio
La Peregrinatio Pro Christo ha demostrado que la gente está dispuesta y abierta a un acercamiento sobre el tema de la fe. Así lo manifiestan los informes presentados desde hace algunos años atrás. También muestran que para mucha gente ésta ha sido la primera vez que un católico llegase a ellos y les hablase y los interesase sobre la fe. Esto, en sí mismo, prueba el valor de la Peregrinatio, la cual permite llegar a muchas almas para mostrarles como la Iglesia los ama y los cuida. Mucha gente que sabe de la existencia de la Iglesia no tiene idea que serían bien recibidos en ella y sobre este punto, la Peregrinatio ofrece un servicio maravilloso en el campo de la instrucción. Otro gran servicio proyectado por la Peregrinatio es la de ser testigos. El mundo de hoy los necesita y es testimonio el de los católicos quienes creen en el Espíritu Santo guiando el magisterio de la Iglesia, no buscando el poder sino el deseo de servir y deseando compartir el gozo de su fe con otros. Sabemos que la Iglesia está en el mundo para transformarlo y no al revés. Es triste ver cuando el espíritu del mundo entra en la Iglesia. Debemos estar rectamente orgullosos del trabajo cuando se ha cumplido pero tendría carácter trágico cualquier éxito que atribuyésemos únicamente a nuestros propios esfuerzos. La Peregrinatio presenta un fiel testimonio del espíritu de generosidad y abnegación. Indica que como miembros de la Iglesia debemos dar así como se ha recibido. Ayuda también a realizar la parte aventurera dentro de la práctica de la fe, en cierto modo el Peregrino debe insertarse en un medio que no es el de su alrededor, dejando su grupo familiar y llegando a otras culturas y lenguas. Obviamente esto es un desafío, pero mayor aún es el desafío de hacer frente y combatir contra la incredulidad y las creencias equivocadas. Es recién entonces cuando nos
damos cuenta qué poco valemos por nosotros mismos. Es recién entonces cuando nos damos cuenta que estamos comprometidos en una misión de gracia. También nos ponemos frente a un hecho que nos intimida y es el hecho que la gente con quien nos contactamos quiere ver a Cristo en nosotros y aquí hace falta una fe muy fuerte. No es sólo en la Peregrinatio donde podremos desarrollar nuestra fe sino es dentro de un proceso constante de nuestra vida diaria como legionarios. Al respecto, el Manual nos dice que "la aspiración a tener contacto con cada alma debe empezar con los más próximas". Y sigue diciendo que no debe parar ahí. El Manual nos habla de los católicos que viven en medio de multitudes alejadas de la Iglesia, y que hacen poco o nada de esfuerzo en ganarlas para ella. Esto, según el Manual, es algo pesaroso y vergonzoso.

El papel fundamental de María
El trabajo de conversión es obra de la fe. Una vez más, el Manual nos enseña que "las obras de la religión deben emprenderse como cualquier otra obra que exceda la fuerza individual, esto es movilizar y organizar hasta que los trabajadores sean suficientes. Este principio de movilización, este esfuerzo de unir a otros en nuestro propio esfuerzo, es una parte vital del deber común".

El hombre que escribió estas palabras y llevó a la práctica este principio apostólico fue Frank Duff. Nosotros somos sus herederos y sería trágico si no continuásemos la obra por él iniciada. A pesar de estar la Legión de María establecida en todo el mundo, todavía hay mucho que hacer. Frank Duff, unas semanas antes de su muerte en noviembre de 1989, dijo que estaba "absorto en el pensamiento de cómo se haría para llevar la fe católica a tres mil quinientos millones que no la tienen, y al mismo tiempo a quinientos millones de almas que necesitan ser animadas en su fe no muy arraigada". Este era su "sueño" y sabedor del papel fundamental de María en este trabajo, dijo "era María quien haga realidad este sueño".


La aurora de una Nueva Evangelización
Mencionaba más arriba las palabras del Santo Padre "veo la aurora de una nueva evangelización. Así como en la Legión rezamos diariamente" ¿Quién es Esta que va subiendo cual aurora naciente...? , estas palabras del Papa nos mueven a mirar hacia esa aurora anunciada, y asumir un compromiso firme y decidido con este trabajo misionero.

Estamos bien posicionados para ello, con una buena experiencia en el sistema apostólico, una sólida base espiritual, la unión con María y una tradición maravillosa y el testimonio de quienes nos han precedido, Tenemos en el Manual legionario un instrumento maravilloso y extraordinario si lo sabemos usar. Algunas personas se sienten molestas por el Manual. Pienso, sin embargo, que el Manual está concebido y proyectado para molestarnos en nuestro letargo y despertarnos seriamente al compromiso del católico en el mundo, nos dice que el servicio legionario "debe revestirse de toda la armadura de Dios", que debe ser "un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios y no conforme a este mundo", que "no debe rehuir trabajos y penas", que "debe proceder con amor, a ejemplo de lo que Cristo no amó y se entregó por nosotros" y que debe "concluir la carrera". Estas cualidades del espíritu legionario no parecen guiar a la complacencia y si somos complacientes entonces necesitamos volver al Manual y medirnos para ver como llevamos a la práctica sus enseñanzas.

La Peregrinatio Pro Christo presenta un alto modelo de vida para los legionarios. Y sería una pena si únicamente tomásemos este ideal por una o dos semanas al año y lo descuidásemos. Un esfuerzo sostenido, lo cual no es fácil para nosotros, se necesita para triunfar, o como el Manual bien lo enseña: "Salir airoso en cualquier negocio difícil depende del esfuerzo constante, el cual, a su vez, es fruto de una voluntad indómita de vencer".

500 Años de Cristianismo en las Américas y en Angola
Se ha dicho que cada nueva generación es un nuevo continente para ser conquistado para Cristo. Hemos conmemorado recientemente los quinientos años de la llegada del Evangelio a las Américas y a Angola, en el oeste de África. En estos días estamos viendo la apertura de Europa oriental después de años de persecución. Hay todavía sin embargo, regiones en el mundo que están esperando. No sabemos cuándo la situación cambiará en esos lugares. Cuando la Legión fue fundada, pudimos prever que casi setenta años más tarde sería un instrumento en la reconstrucción de la Iglesia en algunos países. Por consiguiente, debemos mirar hacia el futuro. No sabemos cuáles son los desafíos que se presentarán o cómo la Legión será usada en los años por venir, pero tenemos que hacer todo lo mejor a nuestro alcance sabiendo que estamos "pasando la posta" a una nueva generación. No creo que la Legión necesite cambios radicales, lo que necesitamos es preservar su espíritu, el cual es, como el manual lo consagre, el espíritu de María misma, humildad, sencillez, perseverancia y, por supuesto, fe, son las virtudes que se necesitan y que siempre se necesitarán. El espíritu del mundo engendra confrontaciones, competencia desleal, aires de superioridad y principalmente orgullo. Si ese espíritu entrase en la Legión, podría ser fatal. La verdadera devoción a María es un gran antídoto para ese espíritu. El renunciarse a sí mismo, tal como lo pide la Verdadera Devoción a María, debilitará y arrancará de nosotros el orgullo.

A la vez de agradecer a Dios por el maravilloso don con el que ha bendecido el trabajo de la Peregrinatio Pro Christo y a la Legión, demostremos nuestra gratitud en profundizar el conocimiento de la Legión y reforzar nuestro compromiso en ella, ofreciendo a la Iglesia un instrumento afilado como una punta de lanza en la misión de extender sobre la tierra el Reinado de Cristo Jesús. María Santísima ha sido llamada Estrella de la Evangelización. Imitemos a María y trabajemos en unión con Ella para que el mundo vea y siga esa Estrella.