DELFÍN CASTAÑÓN, O.P.
Director Espiritual del 
Senatus de Madrid

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Un Sistema de Evangelización por el P. Delfín Castañón, O.P.



UN SISTEMA
DE
EVANGELIZACIÓN


La Legión de María


"El sistema de la Legión de María es excelentísimo" (Juan XXIII)

 


PRÓLOGO

Cuando el 7 de noviembre de 1980, Frank Duff, fundador de la Legión de María, moría en Dublín a sus 91 años de edad, su obra se había establecido en casi todos los países del mundo. La mayoría de las diócesis se estaban beneficiando de los esfuerzos evangelizadores de los legionarios. Las misiones católicas de todos los continentes del mundo la consideraban una bendición. Su libro, Manual de la Legión de María, era uno de los más traducidos en el mundo. Ejemplares en más de 30 idiomas habían sido consultados por la comisión conciliar preparatoria de la Apostolicam Actuositatem. Sus oraciones se rezaban en 125 lenguas; cinco nuevos grupos nacían cada día. Más de 10.000.000 de legionarios; activos y auxiliares, se hallaban alistados en sus filas.

El reconocimiento a su figura y a su obra, manifestado en diversas ocasiones por todos los papas, desde 1921 a la fecha, y por innumerables obispos y sacerdotes, se hizo aún más patente con motivo de sus honras fúnebres. El cardenal primado de Irlanda, O'Fiaich, llegó a decir en su homilía: "Este hombre sencillo de Dublín ha sido la persona que hizo la mayor contribución de este siglo a la Iglesia".

En el "Catholic Herald Standard" se podía leer: "Frank Duff ha rendido un servicio descollante al cristianismo en este siglo al dar la Legión de María a Irlanda y al mundo entero".

En el "The Universe" se escribía: "Un gran hombre ha muerto. La contribución de Frank Duff a la Iglesia universal ha sido enorme. La Legión de María, que él fundó, ha sido un ,instrumento poderoso en la difusión del Evangelio y en el desarrollo de la Iglesia en muchas tierras. Su grandeza puede ser calibrada por el hecho de que la Legión de María funciona en la mayoría de las diócesis de todo el mundo".

Del telegrama personal enviado por Su Santidad Juan Pablo II al Concilium Legionis son estas palabras: "...la asociación por él fundada ha despertado en los católicos seglares la necesidad indispensable de la evangelización y santificación, y, a través de esta asociación, los católicos han aprendido a ser ap6stoles efectivos -y celosos".

Siete días antes de su muerte, el propio Frank Duff recordaba en una conferencia - pronunciada en Dublín: "Cincuenta años más tarde de la fundación de la Legión de María, el Papa Pablo declaró que era el más importante desarrollo en, la Iglesia desde la fundación de las grandes órdenes religiosas. Añadiendo que lo que más le gustaba de ella era cómo utilizaba a las gentes sencillas del mundo". "Previamente, continuaba Frank Duff, el Papa Juan dijo algo que es lo más preciado de todo, a saber: que la Legión de María presenta el verdadero rostro de la Iglesia Católica. Esta frase toca el techo más alto y no es necesario decir más".

Ya en 1961, Frank Duff había escrito: "Hace cuarenta años habría sido absurdo calcular el desarrollo y el éxito que actualmente nos es dado contemplar. Y, añadía, debe haber una proporción entre el pasado y el futuro; a no ser que se interponga un fenómeno extraño como sería el de un corte repentino de su vitalidad; y debe haber más desarrollo y mayores empresas y realizaciones inmensamente superiores. El edificio que se ha construido hasta hoy no sirve más que de base: es una preparación para algo infinitamente más grande". 1

Una vez desaparecido el fundador, surge este interrogante: ¿podrá la Legión de María subsistir en el futuro? "No es demasiado audaz afirmar, prosigue diciendo Frank Duff, que hoy la Legión puede medirse a un enemigo en plan de batalla en torno al mundo"; pero advierte que, a pesar de ello, la Legión puede fracasar: "Esto acaecería si pensamos que la Legión sólo consiste en técnica y no en determinación y fe. Otro principio tendría fugar donde a la Legión nadie la ayude a solidificarse". 2

Mis muchos años de servicio en la Legión me sitúan en condiciones de poder ratificar el pensamiento del fundador y augurar que la Legión seguirá su singladura sin peligro de zozobrar. Sin embargo, la Legión de María se está topando con reiteradas dificultades, que no deberían tener razón de ser. Mis múltiples contactos con sacerdotes de muy diversas latitudes pastorales me han hecho recordar en ocasiones estas otras palabras de Frank Duff: "digo sin vacilar que la mayor dificultad con que se ha enfrentado la Legión ha sido la lentitud de los sacerdotes para recibirla". No obstante, allí donde se ha establecido y solidificado, se le reconoce con elogio y respeto su acción abnegada y evangelizadora.

Uno de los posibles inconvenientes que la Legión siempre habrá de soportar es la dificultad intrínseca que ofrece a ser conocida y a ser vivida. Numerosos sacerdotes y seglares se creen suficientemente conocedores de la Legión a las primeras de cambio; pero la verdad es que no resulta fácil descubrirla ni en su contenido apostólico, ni en su espíritu. Las prisas por la acción impiden en ocasiones adentrarse en ella, lo que imposibilita conocerla y hacerla funcionar con eficacia.
El cardenal Suenens ha escrito lo siguiente al respecto: "ruego a los sacerdotes que no fijen su atención en las apariencias, ni en la parte exterior, sino que abran su espíritu al mensaje del Manual y a sus instrucciones y que sean enteramente fieles a él y a sus cotidianas aplicaciones. Ojalá que los sacerdotes lleguen a descifrar ese "secreto de María" cual es la Legión de María. 3

Es mi propósito tratar de descifrar "ese secreto" partiendo de la hipótesis de que la Legión de María es todo un sistema complejo de evangelización basado en determinación y fe, a la vez que en una técnica depurada.

Si tuviera que responder a la pregunta de ¿por qué la Legión de María sigue boyante cuando otros encallan?, lo haría con una sola palabra tomada en su sentido más pleno, porque tiene un sistema. Porque posee un sistema impulsor, orientador y modelador de su espíritu.

En este libro trataré de exponer al lector ese sistema, nada misterioso, por otra parte, con el propósito de acercarla más a los propios legionarios y a cuantos deseen conocerla mejor para mejor servirse de ella.

1
A LA BÚSQUEDA DE UN SISTEMA
 

La participación de los seglares en las tareas apostólicas de la Iglesia ha sufrido innumerables vicisitudes en el transcurso de los tiempos; desde una integración activa, en ciertos momentos de la historia, a una situación totalmente pasiva en otros.

Los últimos sesenta años han visto irrumpir de nuevo a los seglares en las actividades de la Iglesia. Se ha vuelto sobre su dignidad cristiana y se ha trabajado celosamente por una progresiva integración en la acción apostólica. Grandes movimientos como la Acción Católica, la Legión de María y otros han surgido con fuerza en el pueblo de Dios.

El hecho de que el Concilio Vaticano II haya dedicado un decreto especial al apostolado de los seglares, y que en otros documentos se haya preocupado de esclarecer su función en la Iglesia, explica suficientemente la relevante importancia que caracteriza al seglar dentro de la Iglesia de Cristo. De un concepto eminentemente pasivo hemos pasado a otro diametralmente opuesto por su profundidad y contenido, que, llevado a la práctica, puede suponer una verdadera renovación en la vida y maneras de la Iglesia.

El seglar, por ser miembro del pueblo de Dios, por estar inserto en Cristo por el bautismo, por ser, a su manera, sacerdote, está llamado a ejercer una misión en todo el pueblo cristiano, en la Iglesia y en el mundo. En otros términos, debe ejercer un apostolado:
"La vocación cristiana, por su naturaleza, es también vocación al apostolado" 4

La palabra apostolado, aún aplicada exclusivamente a los seglares, abstrayendo del apostolado ministerial, resulta, no obstante, demasiado elástica, advirtiéndolo ya así la Comisión preparatoria del Decreto. Por lo que el Concilio, determinando su sentido real, nos lo define como:
"Toda la actividad del cuerpo místico de Cristo dirigida a propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer así a todos los hombres participes de la redención salvadora, y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo hacia Cristo". 5

Los obispos españoles dan comienzo a sus Orientaciones Pastorales sobre el apostolado seglar con estas palabras:
"Todos los cristianos seglares participan de la misión de la Iglesia. En virtud del bautismo y de la confirmación, están llamados a difundir el reino de Dios en la vida familiar, profesional, cívica, etc." 6

Él cómo un seglar pueda de hecho realizar este apostolado lo determina, a su vez, el decreto conciliar:
"Ejercen, en realidad el apostolado con su trabajo por evangelizar y santificar a los hombres y por perfeccionar y saturar de espíritu evangélico el orden temporal, de tal forma que su actividad en este orden dé claro testimonio de Cristo y sirva para la salvación de los hombres". 7

El apostolado asociado
En el capítulo cuarto del mismo decreto se habla de las varias formas como el seglar puede ejercer su vocación apostólica, abogando resueltamente por el apostolado asociado, no sin antes haber examinado la acción individual obligatoria a todos y particularmente apremiante en circunstancias extraordinariamente difíciles:
"El apostolado organizado responde adecuadamente a las exigencias humanas y cristianas de los fieles y es al mismo tiempo signo de la comunión y de la unidad de la Iglesia de Cristo". 8

Concluyendo poco después:
"En las circunstancias actuales es de todo punto necesario que en la esfera de la acción seglar se robustezca la forma asociada y organizada del apostolado, puesto que la estrecha unión de las fuerzas es la única que vale para lograr plenamente todos los fines del apostolado moderno y proteger eficazmente sus bienes" 9

Una comunidad parroquial a la que falte el fermento de un grupo de militantes, tal como hace ya algún tiempo ha afirmado el Cardenal de Sevilla Bueno Monreal, será, con, toda seguridad, una comunidad fría y desmayada y el pastor se encontrará solo, y difícilmente podrá llevar con fruto y eficacia una acción pastoral. 10

¿Crisis del apostolado asociado?
En tanto que el Concilio aboga por un apostolado seglar mucho más intenso y más amplio, parece que la crisis está minando, o ha minado ya, muchas de las asociaciones apostólicas, otrora, florecientes y hoy fenecidas o sometidas a revisión de urgencia, que se debaten, entre el ser y el no ser.

A la hora de examinar las causas, prefieren algunos atribuirlo a la crisis general que afecta hoy a muchas instituciones de la Iglesia; otros sostienen que estas asociaciones han quedado rezagadas ante la intensa y rapidísima evolución que ha sufrido la humanidad; hay quienes lo atribuyen a una falta de fe, pues no son las cuestiones de organización, afirman, y los problemas de estructura los que prevalecen en la Iglesia, sino la fe; quienes, en fin, inculpan de ésta, crisis a los propios sacerdotes.

Prefieren otros no detenerse demasiado en el examen de las causas, y en lo que sí todos parecen estar de acuerdo es en la necesidad de una revisión a fondo para saber si responden las asociaciones de apostolado seglar a las exigencias actuales; una revisión de mentalidades y métodos, del carácter misionero y evangelizador, del concepto acerca del papel del seglar en la Iglesia y en el mundo, sus derechos y deberes; revisión, en fin, del grado de representatividad del ambiente en que se vive, etc.:
"Instamos a las diversas asociaciones y movimientos a que revisen sinceramente su identidad especifica como movimiento apostólico". 11

No cabe duda de que todas las razones alegadas influyen, en mayor o menor grado, en el estancamiento y regresión de las asociaciones de apostolado seglar. Pero, aun en el caso de que todas y cada una de ellas fuesen remediadas, cabría preguntarse si con ello se arreglarían mucho las cosas.

Que la fe sea más importante que las estructuras, y que la falta de fe en el mundo sea algo que cada día se aprecia con mayor notoriedad, es un hecho innegable. Pero también lo es que son muchos los que tienen una fe acendrada y que aquellos que pretenden militar en alguna asociación de apostolado seglar se ha de presuponer que, en general, viven la fe; a pesar de lo cual, estas asociaciones siguen en su estancamiento y regresión.

¿Los sacerdotes? Es ésta la primera queja que se deja oír en cualquier asamblea de apostolado seglar. Muchos sacerdotes, en efecto, no están específicamente preparados, e inconscientemente caminan hacia una clericalización de un apostolado genuinamente seglar. Pero otros sí desean respetar ese carácter de seglaridad y demás determinantes propios de cada asociación; mas han experimentado demasiados fracasos en sus tareas apostólicas y perdido mucho de la ilusión y confianza en la utilidad de tales asociaciones. Es el cardenal Vicente Enrique y Tarancón quien ha hablado, como de algo urgente, de mantener la ilusión apostólica en los sacerdotes y en todos los agentes de la pastoral. 12

En las Orientaciones pastorales de los obispos españoles se llega a decir:
"Urge especialmente superar, por parte de todos, el desaliento y desánimo que ha cundido entre sacerdotes y seglares". 13

La evolución interna y rapidísima que ha sufrido la sociedad ha sorprendido desguarnecidas a muchas de las asociaciones. Pero ¿por qué? Una respuesta muy simple seria: porque nunca lo han estado. ¿Es que no había fe? ¿Es que los sacerdotes no eran celosos? ¿Es que... ? Sí, por supuesto; pero aunque la fe y la gracia sean fundamentales, sabemos, sin embargo, que a la gracia le gusta perfeccionar la naturaleza. No suelen hacerse milagros todos los días. De una naturaleza defectuosa y alicaída nunca se podrán esperar grandes cosas. Cuando sobrevengan los momentos difíciles, las pruebas duras, fallará necesariamente. De donde se concluye que, puesto que siempre existirán fe, gracia, amor y celo, lo que en el fondo ha fallado y falla es muy posiblemente algo de tipo natural y humano.

¿Qué es lo que falla? ¿Ha solución es la reforma, sin más, de todo? Admitidas todas las causas alegadas, a título de concomitantes, hay que admitir que lo que falla es algo dé lo que adolecen la inmensa mayoría de las asociaciones apostólicas seglares, esto es, el sistema. De muchas se puede decir que no poseen sistema alguno; y de otras, que si lo poseen es imperfecto y deficiente, lo que equivale a casi carecer de él.

No hace mucho visitaba a un párroco de la periferia de Madrid con motivo de una difusión. El sacerdote, inteligente y celoso, me preguntó:
-Dígame, en esta crisis en que todas las asociaciones parecen estar metidas ¿cómo ha reaccionado la Legión de María?
-Pues, mire, como siempre, le respondí. La Legión ha seguido su singladura normal, sin sobresaltos ni peligros de naufragio. En esta misma zona, el último curso hemos creado numerosos equipos, y la demanda de Legión supera la oferta.
-Sí; pero dicen, me arguye, que es porque la Legión tiene una disciplina muy férrea.
-Posiblemente; pero eso es parte del sistema. Para mí, la Legión no ha padecido crisis porque posee un sistema perfecto que llega hasta los detalles. Las personas podremos tener nuestras crisis, e incluso abandonar; pero la Legión sigue, otros tomarán el relevo. Últimamente ha habido cambios de dirigentes seglares y de directores espirituales; existen bastantes equipos sin sacerdotes que los atiendan; pero la Legión continúa. Sé de equipos que se reúnen en salas confortables, otros en buhardillas, alguno debajo de una escalera; y la Legión sigue adelante. Es más, la única fórmula válida de destruir la Legión será la de ir contra su sistema.

La Legión sufre las contrariedades que le vienen de afuera; pero sabe que el principal peligro nunca está en la oposición, por fuerte que ella sea. 14 El principal peligro sólo puede surgir dentro de las propias filas de la Legión, en el sentido de que alguien pretenda sabotear su sistema, y, aún así, podrán desaparecer alguno o algunos equipos, mas la Legión continuará abriéndose paso por otras latitudes. No olvidemos que en el orden humano las mejores empresas, por ejemplo, son las que funcionan conforme a un buen sistema. En el intelectual, las doctrinas mejor sistematizadas resisten más tiempo a las nuevas corrientes del pensamiento y pueden incorporarse mejor a los adelantos de la época.

Un sistema para la Legión
El sistema busca el mayor rendimiento posible de una entidad mediante la ordenación de todas sus partes, que obedecen a la idea del todo, y su unificación. Un todo ordenado en que todas sus partes están en relación y dependencia recíproca se dice que constituye un sistema.

En todo sistema habrán de quedar bien patentes el fin de la entidad, las partes que coadyuvan a dicho fin y la ordenación y unificación de esas partes con el todo.

El sistema será tanto más fuerte y perfecto cuanto más capacitado esté para lograr sus objetivos. Un sistema bien definido, claro y concreto será una garantía de seguridad, cuyo fracaso sólo podría sobrevenir por una debelación radical del mismo sistema; mas nunca por el camino de la crítica, censura, menos valoración, desprecio, o campañas reformistas al uso.

Sistema no quiere decir método. El sistema es mucho más universal, abarca al todo, vitaliza toda la entidad, nada en ella está fuera del sistema; coordina, unifica, fortalece todo en función de la idea motriz. El método se refiere más bien a los medios a usar en cada caso para mejor servir al sistema.

Perfil de unos fines
El sistema de la Legión es concreto, definido, exacto, claro. De salida tiene unos fines a conseguir bien determinados, que arrojan luz en todo momento sobre el sistema y cada una de sus partes. La incertidumbre no tiene cabida en la Legión. Poco a poco, o de prisa, siempre camina hacia sus fines, segura de su sistema.

Una doble finalidad ilumina toda la Legión de María. Un fin interior, hacia adentro, que habla al corazón del legionario; y otro exterior, hacia afuera, que conecta con el mundo de las personas y de las cosas. Fines que no son en modo alguno contrapuestos, sino que el sistema logra de ellos una maravillosa cohesión hasta el extremo de que uno sin el otro no pueden existir, y ambos unificados explican la razón de ser de la Legión.

Como fin inmediato pretende la Legión la santificación personal de sus propios miembros: 15
"El corazón del legionario es el primer campo de batalla donde moviliza la Legión sus fuerzas" 16

Por supuesto que toda asociación apostólica de seglares aprobada por la Iglesia ha de procurar la santificación de sus miembros. La Legión la busca de forma resuelta y como condición indispensable y punto de arranque para todas sus acciones. La espiritualidad obedecerá también al sistema, como tendremos oportunidad de apreciar, y la doctrina mariana será nota distintiva de este proceso de santificación. El legionario aprenderá a descubrir el misterio de María y la unión con ella formará parte esencial de la mística legionaria:
"La unión del legionario con su excelsa Reina es imprescindible. 17
Perdido el legionario en las inmensidades del alma de María, participará de su fe, de su humildad, de su Corazón Inmaculado, con todo su poder de intercesión; y pronto, muy pronto, se verá transformado en Cristo, la meta suprema de la vida". 18

Esta santificación tiene, sin embargo, unas motivaciones consideradas indispensables en la Legión. No bastan los recursos de una mística exclusivamente espiritual. El legionario debe llegar a la cima de su espiritualidad sirviéndose también de la acción:
"La Legión de María tiene por fin la santificación personal de sus miembros mediante la oración y la colaboración activa, bajo la dirección de la Jerarquía a la obra de la Iglesia y de María de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, y ensanchar las fronteras del reinado de Cristo". 19

Tan íntimamente cohesionados se hallan estos dos fines, que no resulta fácil discernir cuál de ambos sirve al otro, si la santificación es necesaria para la acción, o si la acción apostólica es imprescindible para conseguir la santificación. El Manual arbitra la siguiente solución:
"La santificación personal no es sólo el fin que pretende alcanzar la Legión, sino también su principal medio de acción". 20

Por su parte, el fin apostólico de la Legión, excepción hecha de la ayuda material, es el apostolado universal de la Iglesia católica, pero de manera especial la tarea de evangelización de los no católicos y de los católicos alejados mediante un trabajo semanal bien precisado, a través de un contacto directo con todos los hombres.

El fin supremo y más elevado, en este orden, es el de ser levadura de la sociedad. Desea transformar esta sociedad en una verdadera comunidad cristiana de bienes, donde se viva bien. porque se aman unos a otros; busca, en definitiva, que toda la comunidad sea organizada para Dios.

Las masas se descristianizan y paganizan a marchas forzadas, me escribía un sacerdote a raíz de sus primeros contactos con la Legión. Estas masas han cerrado los oídos a muchas influencias religiosas. No les van. Por ley de la inercia, seguirán apartándose del mundo religioso; se hacen sordas a las llamadas masivas. Necesitan una invasión tipo célula, que conquiste al individuo, a las familias, por una llamada personal.

La Legión de María, prosigue mi comunicante, está en línea para trabajar con eficacia evangélica en una sociedad así caracterizada religiosamente y dispersa y distraída en todas direcciones y ávida de la última novedad interesante que surja, a la que recibe como posible profeta de un paraíso desconocido. La Legión de María está en línea. Este es el momento de avivar más y más esta conciencia, y ponerse en pie de conquista, pacifica, sí, pero activa al máximo.

Por último, el fin más preciado de la Legión es manifestar a María al mundo. La acción conquistadora legionaria ha de poseer la altísima inquietud de manifestar a María en todo momento, en la convicción de que, si María fuese conocida, ello se traduciría en un camino más fácil, más corto y más seguro para el encuentro de los hombres con Cristo.

Un sistema experimental
La Legión de María ha nacido, no conforme a un plan preconcebido; y sí con unos fines concretos, una espiritualidad que siempre la ha caracterizado, y una misión evangelizadora a través del contacto personal.

El Manual, por el que hoy se rige la Legión, se ha escrito con posterioridad. Es más, no se ha escrito de una vez. Sencillamente, se han venido recopilando las experiencias habidas en las diversas partes del mundo y poco a poco se ha ido confeccionando, y aún hoy se sigue y se seguirá completando.

El sistema de la Legión de María obedece a ideas fundamentales y motrices ya desde un principio, y a experiencias enriquecedoras que aún continúan. Dado el éxito obtenido y la pujante vitalidad actual de la Legión, a nadie debiera asombrar que la Legión repudie el cambio por el cambio, del que, afirma, obedece en muchos casos al caprichoso vaivén de la inestabilidad y del afán de novedad, que acaba por romper la más férrea disciplina.

Para salir al paso de cualquier posible temor en este sentido, están las autorizadas palabras del cardenal Dell'Acqua, que, en nombre de Pablo VI, ha dirigido a Frank Duff:
"Respecto a las Constituciones de la Legión de María, el Soberano Pontífice desea que se le asegure que no hay ninguna intención de modificarlas, por lo menos en cuanto puede preverse". 21

La fe que la Legión tiene depositada en su sistema es de firme convicción, hasta el punto de que sólo exige fidelidad al mismo, en el convencimiento de que todo lo demás sobrevendrá por sus pasos. El legionario perfecto es el que cumple fielmente con el sistema.

Elementos del sistema
Todo lo que en forma preponderante contribuya a la perfección del sistema será considerado como elemento básico dentro del mismo.

En orden a los fines que la Legión se propone conseguir, a su acción apostólica y a su espiritualidad, habrá que añadir como elementos básicos el de una adecuada administración y una formación apropiada. Así tendremos que, dentro del gran sistema legionario, se hallan elementos que por sí mismos podrían constituir todo un sistema, y de hecho lo constituyen a titulo de subordinados a la totalidad de la organización.

Piensa, asimismo, la Legión que el foco que irradia luz sobre todos estos elementos y los coordina se halla en la reunión semanal de los legionarios, conocida con el nombre de Junta legionaria, considerada como la unidad orgánica de la Legión, el elemento más importante, y que funciona también como auténtico sistema.

Según esto, el sistema administrativo, el de acción, el de espiritualidad, el de formación y el de la Junta legionaria son elementos básicos e integrantes de todo el sistema legionario, y que, por lo mismo, serán la materia de estudio de los próximos capítulos.

2
SISTEMA ADMINISTRATIVO

La Legión de María nace en Irlanda en 1921. Hoy se encuentra implantada en más de cien países de los cinco continentes. Sólo un número reducido de los situados tras el telón de acero carecen de la presencia oficial de la Legión activa. Su crecimiento es portentoso. Al volver la vista atrás y observar aquel primer grupos de legionarios:
"¿Quién, al contemplar aquellas humildes personas, tan llanamente ocupadas, hubiera podido suponer, ni al calor de la más loca fantasía, el destino que de allí a poco les aguardaba? Y, entre ellas mismas, ¿quién sospechó jamás que entonces precisamente estaban fundando una organización destinada a ser una fuerza mundial que, fielmente encauzada y aprovechada en manos de María, sería capaz de dar vida, esperanza y dulzura a las naciones? Con todo, así habría de ser". 22

Del bautismo de fuego al de sangre
Los burdeles de Bentley Place de Dublín habían sido capaces de doblegar los intensos esfuerzos de la autoridad y hecho fracasar todos los métodos humanos y apostólicos en favor de su redención.

La Legión de María andaba aún a caballo entre su primer y segundo praesidium y ya tenía puestos sus ojos en una verdadera prueba capaz de demostrar el temple de la nueva asociación. Objetivo: Bentley Place.

El catecumenado para este bautismo de fuego lo constituiría el apostolado con las chicas de vida alegre de otros hangares. Se determinó ir valientemente a las casas donde éstas vivían e invitarlas, sin más preámbulos, a hacer ejercicios espirituales. Lo que humanamente parecía una locura, se realizó con éxito.

Bentley Place, el reducto más sólido del vicio y de la corrupción, supondría el verdadero bautismo de fuego para la Legión. Varios meses de acción continuada y hasta heroica, de sacrificios y de oración intensa, hicieron doblar la rodilla a Bentley Place.

La Legión comienza a desarrollarse lenta, pero vigorosamente, a la par que va perfeccionando su sistema. Escocia en 1928, Inglaterra en 1929 y Estados Unidos en 1931, son los primeros países en recibir la Legión. Tras ellos se inicia el gran periplo triunfal de la Legión por el mundo entero: Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica, África Occidental, China (1937), Birmania, Ceilán, Costa Rica, Panamá, Uganda, Francia, Filipinas, Siria, Tierra Santa, Congo, Alemania, Liberia, Bélgica, Luxemburgo, Méjico, Santo Domingo, Zambia, Italia, Suiza, Madagascar, Colombia, Dinamarca, Sudán, Malasia, Martinica, Camerún, Argelia, Japón, Vietnam, África Central, Austria, Bahamas, Borneo, Líbano, Portugal, Pakistán, Suecia, Hong Kong, Argentina, Haití, España (1950), Paraguay, Puerto Rico, Venezuela, Togo, Fijí, Chile, Chipre, Indonesia, Perú, Angola, Uruguay, Formosa, Tailandia, Macao, Brasil, Cuba, Nueva Guinea, Ecuador, Corea, Laos, Túnez, Bolivia, Nicaragua, Noruega, Grecia, Turquía, etc. van, por este orden, siendo conquistadas para la Legión de María.

El bautismo de sangre estuvo reservado para la China:
"Estuvo reservado a la China aportar la más gloriosa prueba de la acción de la Legión de María y de la fortaleza de los legionarios. La Legión, que tuvo allá un crecimiento extraordinario en los años 1948-1950 (más de cien praesidia en una capital en un solo año; división y subdivisión de curias, etc.), pronto se vio el blanco del odio del gobierno comunista. En 1951, se desató la persecución, siendo arrojados a las cárceles muchos directores espirituales y miembros legionarios.
Estos, en su inmensa mayoría, se mantuvieron fieles y serenos ante el enemigo, prefiriendo la tortura y la muerte a traicionar su fe cristiana y principios legionarios". 23

Esto es lo que ha hecho exclamar al cardenal Tisserant: "Habéis recibido vuestro bautismo de sangre en China".

Internacionalidad de la Legión
Abrir los ojos a la realidad. Bien pudiera ser ésta una idea a tener presente por todos aquellos que se gastan y desgastan en las tareas del apostolado seglar.

La realidad es que la Legión, aparte de otras muchas cosas, es una fuerza mundial al servicio del apostolado activo. Una fuerza perfectamente definida, organizada y sistematizada. Cierto que a todos nos gusta lo nuestro, lo de creación propia; mas ello no debiera ser óbice para abrir los ojos a una realidad que no admite paliativos. ¿Cómo es posible equiparar lo local, o lo de invención propia a lo internacional contrastado por la experiencia y la historia? Esto, sin embargo, ha sido lo acaecido corrientemente en Europa, donde la Legión hubo de vencer muchas resistencias y abrirse su propio camino para acabar por demostrar a todos que no era un movimiento más, sino el modelo acabado del apostolado activo, marcado con el sello de una inconfundible espiritualidad. Lo sucedido en Europa aún sigue vigente en muchos lugares a escala dio cesan a o local:
"Con harta frecuencia se quiere negar la entrada a la Legión so pretexto de resguardar organizaciones que sólo tienen el nombre y que no hacen nada: ejércitos que jamás han derrotado al enemigo" 24

Basta con hojear superficialmente el decreto conciliar sobre el apostolado de los seglares para descubrir la preponderancia que concede al apostolado organizado internacional:
"El cometido universal de la misión de la Iglesia, considerando a un tiempo el progreso de las instituciones y el curso agitado de la sociedad actual, exige que las obras apostólicas de los católicos perfeccionen cada día más las formas asociadas en el campo internacional. Las organizaciones internacionales católicas conseguirán mejor su fin si los grupos las integran y sus miembros se unen a ellas más estrechamente" 25

Hoy ya no se puede vivir de espaldas a las realidades internacionales. La vida política, la de las personas y la de las instituciones, se mueve cada vez más en este ámbito internacional, y el apostolado debiera, asimismo, revestirse de estas características. Una institución internacional, y la Legión lo es, siempre será más fuerte que el individuo, más perfecta que el grupo, con fines más clarificados y medios mejor adaptados, con numerosas y más capacitadas personas, con experiencias universales contrastadas.

Unión y comunicación
La misma expansión universal de la Legión parecería lógico creara un gravísimo problema administrativo a las autoridades legionarias. ¿Cómo es posible, de hecho, esa unidad tan insistentemente reclamada por la Legión?

"Desde el simple miembro, subiendo por los diversos grados de autoridad, hasta la suprema en la Legión, tiene que dominar el principio de mutua cohesión". 26

La unión y la comunicación engendran vida. Son las que hacen, de existir, que un organismo o una institución tenga vida, y la Legión la tiene. No es suficiente la unión sin la comunicación para poseer esa vida. En un montón, la piedras están unidas exteriormente; pero no tienen vida. Sólo al calor de la unión y de la comunicación es posible la vida. Esa unión y comunicación se la proporcionan a la Legión dos sistemas principalmente: el administrativo y el de espiritualidad.

La espiritualidad aportará la fuerza energética que la Legión necesita para la acción y la unidad. El sistema administrativo hará que esa unidad persista y que la comunicación, incluso exterior, de toda la Legión sea una realidad.

El sistema administrativo mantiene un principio central fuerte; pero desarrolla, al propio tiempo, el principio local. Los miembros, los trabajos y la administración inmediata son locales. El principio central se refiere a la observancia, mantenimiento del espíritu, promoción de niveles, recomendación de métodos y cometidos similares. 27

El sistema administrativo y de gobierno ofrece; asimismo, otra peculiaridad importante y de suma actualidad al no estar adscrita la responsabilidad y dirección a una o varias personas determinadas, sino ser de carácter democrático y orgánico. La autoridad y responsabilidad descansan, en definitiva, sobre la propia institución y sus consejos. Las personas pasan, los dirigentes cumplen su tiempo constitucional como tales, mas la institución permanece fuertemente estable.

Los órganos administrativos y de gobierno normales de la Legión, de menor a mayor, y usando la propia terminología legionaria, cuyo significado luego veremos, son: Praesidium, Curia, Comitium, Senatus y Concilium Legionis. La misión y perfecto funcionamiento de estos organismos explican la actual vitalidad de la Legión. Reciben sus nombres latinos de la legión romana, de quien la organización ha tomado, a su vez, el suyo. Sus equivalentes podrían ser: Praesidium (equipo), Curia (Consejo diocesano o de zona), Senatus (Consejo nacional), Concilium Legionis (Consejo internacional). La unidad orgánica de la Legión es el praesidium, el equipo.

El equipo
El nombre latino del equipo, praesidium, que hizo universal la Legión de María, designaba un destacamento de la legión romana al que se le señalaba cierto cometido especial, por ejemplo: un sector de la línea de combate, una plaza fuerte, una guarnición. 28 Siempre el praesidium habría de desarrollar su acción bélica en primera línea.

La Legión de María, cuyos tentáculos son en definitiva sus equipos, como si ya desde un principio hubiera tenido como vocación misional ir siempre a la vanguardia en las luchas de la Iglesia, 29 ha tomado para sus equipos el nombre de praesidium. La Legión concibe sus equipos como verdaderas avanzadillas apostólicas, cuya acción debe ser desarrollada preferentemente en territorio enemigo.

El equipo será en todo momento el sostén del legionario, el que le hará perseverar en su actividad por tiempo indefinido, pese al éxito o a los fracasos. En la junta del equipo de la Legión nada conducirá a pensar en esfuerzos frustrados, o en aflojar los vínculos legionarios; al revés, todo en ella ayudará a estrecharlos más y más. Los legionarios son los primeros testigos de esta feliz realidad y que tienen la oportunidad de comprobar en sus desplazamientos a otras regiones, e incluso a otros países, donde encuentran el mismo calor, el mismo celo, la misma ilusión, el mismo amor a María, el mismo equipo.

Conforme se van sucediendo las juntas regularmente, recibe el legionario la impresión de una maquinaria que marcha con suavidad al logro de los fines propuestos. 30

Se puede decir que el equipo de la Legión satisface ampliamente, tanto en sus objetivos como en sus métodos, y aún podemos agregar, en sus resultados prácticos, los deseos del episcopado español; porque, aparte de tener conciencia de prestar un servicio a todo el pueblo de Dios, el equipo de la Legión es:
. Un instrumento abierto a todos los cristianos; . Un lugar privilegiado de la presencia de Cristo;
. Un proceso de participación orgánica, consciente, activa y responsable, de todos los asociados, que ayuda al desarrollo personal de la vivencia comunitaria;
. Un medio de comunicación con quienes participan de los mismos ideales apostólicos, y trabajan por ellos en los lugares más distantes y en las circunstancias más diversas;
. Una liberación frente a la presión de otras estructuras opuestas al evangelio y a las personas;
. Un espacio de vida comunitaria frente al poder disgregador del egoísmo;
. Un cauce de comunicación e intercambio de las experiencias de quienes están comprometidos en una acción eclesial común;
. Un lugar de reflexión común sobre la vida de los hombres a la luz del evangelio, y un medio para transmitir el mensaje a los demás;
. Una ayuda para que cada miembro se realice plenamente en el sentido espiritual y apostólico. 31

No sólo estos cometidos se cumplen perfectamente en el equipo de la Legión, sino también otros muy dignos de ser tenidos en cuenta, como el descubrimiento y la vivencia del misterio de María y su manifestación al mundo:
"Tiendan los legionarios la vista por más dilatados horizontes, y vean en este mecanismo la máquina de guerra de que se quiere valer María, para extender el reinado de su Hijo. Ellos son las piezas de esta máquina, piezas de cuyo ajuste voluntario depende la buena marcha de la máquina". 32

Abierto a todos
Los trabajos de difusión realizados por el equipo demuestran cómo la Legión está abierta a todos los católicos sin distinción de razas ni culturas. El equipo es una pequeña comunidad abierta:
"La Legión de María franquea la entrada a todos los católicos que:
a) practiquen fielmente la religión;
b) estén animados del deseo de ejercer el apostolado seglar en las obras de la Legión;
c) estén dispuestos a cumplir con todos y cada uno de los deberes inherentes a la calidad de socio de la Legión". 33

Preguntado el fundador de la Legión sobre esto, contestó:
"La Legión desea atraer a todo el mundo a sus filas. No dice queremos las clases altas; no dice: queremos las clases bajas; no dice: queremos los intelectuales. La Legión dice: queremos a todo el mundo". 34

Todo el mundo se halla representado en los equipos de la Legión. Cada equipo viene a ser un mosaico de clases sociales y culturales. La experiencia demuestra que los mejores equipos son los de signo vertical, que abarcan a toda clase de gentes diferentes socialmente entre sí; pero identificadas en el equipo, donde un factor natural los une: el sistema; y un elemento sobrenatural los vitaliza: María:
"Un praesidium formado por representantes de todas las clases y condiciones de la vida humana resultará casi siempre más eficaz". 35

La Legión de María no sólo está abierta a los católicos, sino también a los ortodoxos. Praesidia de legionarios ortodoxos existen en diversas naciones del mundo. Alfie Lambe, enviado de la Legión a Hispanoamérica y muerto en 1955, funda en Argentina un praesidium de cristianos ortodoxos, al que habrían de seguir otros varios.

Expresión de unidad
Nada nuevo descubriremos al decir que la armonía debe ser la atmósfera que debe reinar en todo equipo apostólico:
"Los movimientos y asociaciones de apostolado seglar deben ser ellos mismos un lugar de vida comunitaria auténtica de comunicación y diálogo de cooperación, signo de comunión eclesial". 36

En el Manual de la Legión se lee:
"La armonía, siendo como es la exteriorización del espíritu de amor en la Junta, tiene que ser la virtud soberana de la misma; y la eficacia, tal como la entiende la Legión, nunca excluye la idea de armonía". 37

Lo realmente importante son las causas que motivan la armonía del equipo y la cultivan hasta sentirse todos los integrantes hermanados.

En un equipo de la Legión no es de presumir que las maneras de ser, los caracteres o los intereses humanos sean elementos comunes y por ello causas dinámicas de la unidad. Estas, más bien, son de otra índole y engendran una unidad mucho más profunda. Es el propio equipo el que, en definitiva, las proporciona; unas de tipo natural, y otras, sobrenatural.

Las razones naturales, causa de la armonía legionaria, son, entre otras: la reunión semanal de los socios en el equipo con el objetivo común y sublime de rezar juntos, revisar conjuntamente sus tareas apostólicas y formarse para la acción y la vida. En segundo término, la realización de los trabajos legionarios, cuya dirección y responsabilidad recae sobre todo el equipo. Por último, los problemas comunes surgidos con motivo del apostolado. Todo ello hace que el funcionamiento del equipo sea perfecto y la armonía una consecuencia lógica.

Las sobrenaturales podrían resumirse en, una sola, considerada básica, imprescindible y específica: María. El legionario, en la sucesión de sus juntas, habrá de ir cada vez acercándose más y más a María, conociéndola más, amándola mejor. Pretenderá vivir una vida de unión con María y practicar la verdadera devoción a María. Esto, que se procura esté bien asentado en la inteligencia y corazón de los legionarios, hará que todos se hallen fuertemente unidos en María.

Estas, más que otras razones, han hecho que por todo el mundo reine en los equipos de la Legión esa armonía, a veces humanamente incomprensible, y que se sientan abiertos a recibir a cualquier persona de buena voluntad independientemente de su raza, edad o cultura.

Moderador del trabajo 
El sistema de la Legión tiene como meta, tal como ya hemos visto en el capítulo anterior, la santificación de los socios y la acción evangelizadora y universal de la Iglesia. No considera suficiente la misión del testimonio, a la que, sin embargo, supone imprescindible. Desea mucho más. Se lanza a una acción concreta, definida y comprometida a realizar cada semana, y piensa la Legión que tal acción no puede existir, o al menos perdurar, sin una orientación y métodos asimismo concretos. Resumiendo: encarna sus ideales de conquista en una vida espiritual determinada, en una forma concreta de oración, en un trabajo semanal bien precisado, en informes semanales detallados. Y por último -pero lo más importante- la Legión adopta, como el principio vital de este método, su unión con María. 38

El instrumento inmediato para el logro de estos fines es el equipo de la Legión:
"El praesidium tiene autoridad sobre todos sus miembros y facultad para regular las actividades legionarias de los mismos". 39

Así, pues, todo legionario, incluidos los altos dirigentes del propio Concilium Legionis, habrán de pertenecer a algún equipo y se someterán a su disciplina. El equipo cuidará de cada uno de sus miembros y se preocupará de que todos desarrollen una labor semanal activa y concreta, aquella que disponga el praesidium y no la que cada socio se procure a título personal.

Todo legionario debe tener conciencia de su responsabilidad y saberse mensajero mandado por el praesidium con órdenes precisas y con la obligación de volver con informes sobre lo que haya hecho respecto a la obra señalada. 40

Si bien todos los legionarios son responsables, sin embargo, a fin de que el equipo pueda desarrollar su misión, cuenta con algunos más directamente comprometidos, llamados oficiales, con misiones diferenciadas y complementarias. Estos son: presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y director espiritual, quienes serán un testimonio para los demás, a quienes ayudarán, asimismo, a cumplir su compromiso legionario, y saldrán, por su parte, responsables ante la Legión entera, especialmente el presidente, de la fidelidad al sistema legionario.

Modelo y respeto
Dado que el socio ha de desarrollar su vocación legionaria en una constante exigencia y que es en el equipo donde ha de encontrar todo lo concerniente a la consecución de sus fines, el praesidium debe ofrecerle, a su vez, un modelo acabado de respeto al sistema por el que se rige. Este respeto, tanto del equipo para con la Legión, como del socio para con el equipo, se manifiesta por la obediencia, lealtad y estima.

El equipo aprenderá a encauzar todas sus cosas, lo mismo que el legionario particular, por ese camino de obediencia, lealtad y estima. El praesidium viene así a convertirse en la punta de lanza de la Legión, en un centro de oración, de trabajo, de espiritualidad y de formación. Todo lo encontrará el legionario en él y de él sacará cuanto necesite para su vivencia cristiana y apostólica y a él aportará todo cuanto esté en sus manos.

Así es la unidad orgánica de la Legión de María, el praesidium. Sus interioridades y su funcionamiento presentan ciertamente algunas complejidades, que serán objeto de estudio en un posterior capítulo.

Hemos examinado globalmente un equipo de la Legión; pero ¿Cuántos centenares de miles de praesidia existen en el mundo?; ¿Cómo son posibles la unidad y la coordinación tan insistentemente reclamadas?; ¿Cómo es posible que todos los equipos marchen al unísono, guarden la disciplina, perseveren en el sistema, no se interfieran mutuamente, y realicen en todo lugar su función apostólica?

No obstante ser el equipo de lo más sagrado de la Legión, sin embargo, si la Legión estuviere a merced de sus praesidia, fracasaría rápida y estrepitosamente. Para encontrar respuesta a todos esos interrogantes, es necesario que nos adentremos más en el sistema administrativo de la Legión hasta encontrar la fuente de la vitalidad legionaria de los equipos.

Consejo pastoral de la Legión
Si todo legionario ha de estar bajo la disciplina de un equipo o praesidium, todo praesidium lo estará, a su vez, bajo la de un Consejo superior, que en términos legionarios recibe el nombre de Consejo de la Legión, o el más común de Curia:
"Cuando en una ciudad, pueblo o distrito se hayan fundado dos o más praesidia, se procederá a la formación de una directiva llamada curia". 41

La curia es el organismo legionario que ejerce hegemonía sobre todos los praesidia de una diócesis, arciprestazgo o parroquia, según sean o no muy numerosos los praesidia.

No se puede pensar en un régimen dictatorial o algo similar; nada más lejos de la verdad. A la curia pertenecen todos los legionarios de su demarcación y están en ella representados por los cinco oficiales de cada equipo. Estos eligen, a su vez, democráticamente y para un período de tres años, su directiva, cuyos componentes serán los oficiales de la curia.

¿Qué es la curia y cuáles sus funciones? Recuerdo que en una ocasión, tras haber hablado con cierta jerarquía de la Iglesia, me prometió que en sus visitas parroquiales recomendaría la Legión de María. Un buen día, nos volvimos a encontrar y me dice:
-Oye, tenía ganas de encontrarte. Quiero que me aclares un punto ahora mismo.
-Usted dirá.
-Algunos sacerdotes me han dicho que la Legión no, que no les va eso de curia, que no es actual; ¿Qué dices tú?
-Mire, la cosa es muy sencilla. Usted visitando todas las parroquias de estas desea apremiantemente formar en ellas un consejo pastoral, ¿No es así?
-Así es.
-Pues bien, ese consejo que ustedes andan buscando y que tantas dificultades presenta su creación y que tantas experiencias lleva realizadas sin el apetecido éxito hasta el presente, lo tiene la Legión desde hace sesenta años funcionando a la perfección, y recibe el nombre de curia, o simplemente consejo legionario. En otros términos, la curia es el consejo pastoral de la Legión. Me parece un contrasentido el prejuzgar como no actual la Legión de María por haberse adelantado en tantos años a las corrientes de la pastoral de hoy.

Las funciones y fines de la curia son, como todo lo de la Legión, definidos y concretos, y coinciden, en líneas generales, con los que se quieren atribuir a los consejos pastorales, con las lógicas variantes que supone una asociación singular de la naturaleza de la Legión.

La curia es un órgano permanente por su propia naturaleza, que tiene sus reuniones con frecuencia y regularidad, como norma general cada mes, por lo menos. Por otra parte, los oficiales siempre están dispuestos a escuchar a cualquier legionario que les desee hablar de dificultades o de proyectos.

Es representativo de todos los legionarios. Los cinco oficiales de cada equipo son miembros de la asamblea de la curia.

Es consultivo y deliberativo para todos aquellos asuntos que no excedan sus facultades; en cuyo caso pasarían al consejo inmediato superior.

Es promotor de aquella pastoral legionaria de evangelización más en consonancia con la realidad actual.

Es un organismo animador y coordinador de toda la acción pastoral de sus praesidia.

Es un instrumento de revisión de la acción pastoral legionaria, del espíritu y de la disciplina existentes en cada uno de sus praesidia. Se habla mucho de renovaciones sinceras y de por qué la Legión no se renueva, y se ignora que la Legión sufre todos los meses una revisión sincera y a fondo en sus curias.

Además de estas funciones, la Legión tiene encomendadas a sus curias:
a) asegurar la unidad y preservar los primeros ideales de la Legión; guardar intacto el espíritu de la misma, sus reglas y prácticas como se hallan en el Manual oficial de la Legión;
b) vigilar por el escrupuloso cumplimiento del reglamento por parte de los praesidia y de sus miembros;
c) nombrar los cargos de los oficiales de los praesidia;
d) formar y vigilar a dichos oficiales;
e) recibir los informes de los praesidia;
f) hacer que se visite oficial y periódicamente cada praesidium, a ser posible dos veces al año, a fin de animarlo, y a ver si todo va en orden;
g) ajustar las obras a elevadas normas de perfección;
h) servir de medio de comunicación de experiencias;
i) discutir con franqueza y libertad sus asuntos y problemas;
j) fallar en toda disputa que se origine sobre la distribución de trabajo entre varios praesidia.
k) extender la Legión. 42

La eficacia de la acción de las curias, al igual que su necesidad, viene suficientemente contrastada por una experiencia universal de más de medio siglo. Asomarse a una reunión de curia equivale a adquirir una visión más aproximada de esa ingente maquinaria que marcha con suavidad, casi sin ser sentida, que es la Legión de María.

De tal importancia es la curia que la misma Legión está confiada a sus curias:
"La suerte de la Legión está a merced de sus curias; su porvenir depende del desarrollo de éstas; su misma existencia será precaria en cualquier localidad hasta fundar en ella la curia". 43

Complace leer en las Orientaciones pastoral es del episcopado español sobre el apostolado seglar:
"En orden al desarrollo y la coordinación del apostolado seglar, en la diócesis revisten especial importancia las Vicarías o Delegaciones de apostolado seglar, a las que, por consiguiente, deseamos prestar la debida atención...
Por nuestra parte, deseamos que en nuestras respectivas diócesis funcionen con eficacia las Delegaciones diocesanas de apostolado seglar. Lo cual pide de nosotros un esfuerzo por hallar las personas más idóneas para una misión de tanta importancia". 44

Se buscan unas delegaciones, se busca una eficacia y se busca un delegado. La Legión, mediante sus consejos, tiene esta cuestión resuelta al descansar serena sobre su sistema.

Metodología del consejo de la Legión
La estructura de la curia o consejo de la Legión es válida y concreta para todos los casos y su metodología es muy similar a la del equipo:
"Las preces, orden y disposiciones de las juntas de los consejos serán idénticas a las prescritas para la junta del praesidium". 45

Existen, sin embargo, algunas variantes importantes:
a) La duración de las juntas de los consejos no tendrá limite de tiempo determinado, en tanto que las del equipo han de oscilar entre una hora y media.
b) En el consejo rendirá informe cada equipo en particular, mientras que en el equipo lo harán los individuos.
c) Los asuntos a tratar, fuera del informe de cada equipo, serán sobre temas que atañen al interés de todos los praesidia y a la pastoral de toda la zona.

Consejo diocesano de la Legión
En aquellas diócesis donde la Legión no esté muy extendida, de forma que sólo exista un consejo de la Legión o curia, ésta será el consejo diocesano de la Legión. En cambio, en aquellas otras donde existan dos o más curias, una de ellas hará las veces de consejo pastoral diocesano de la Legión de María; por lo que, además de las facultades ordinarias, se le conferirán otras de supervisión sobre los consejos o curias restantes, y recibirá el nombre latino de Comitium. Su jurisdicción no rebasará, por lo general los límites de una diócesis. Cada curia o praesidium directamente relacionados con el comitium tienen derecho de representación plena en él. 46

La estructura y metodología del comitium son idénticas a las de la curia y a las de todos los demás consejos legionarios superiores, como son el Senatus y el Concilium Legionis.

Consejo nacional de la Legión
No son los máximos organismos de la Legión ni la curia ni el comitium. Los diversos comitia y curias independientes de toda una nación integran un consejo superior a escala nacional que ejerce su jurisdicción sobre ellos y sobre unos cuantos praesidia directamente afiliados. Sus prerrogativas son similares a las de la curia respecto a su zona territorial.

En aquellos países donde, por sus dimensiones u otras circunstancias, resultare difícil que un solo consejo nacional pudiera atender debidamente todo el territorio, se podrán erigir dos o más, independientes entre sí. Estos consejos nacionales reciben el nombre de Senatus, Senado de la Legión. En España existen actualmente tres senatus: Madrid, Barcelona y Bilbao.

Los miembros integrantes de la asamblea del senatus son los oficiales de los comitia y curias ya mencionados y los de los equipos o praesidia directamente afiliados, quienes rendirán informe periódicamente y se someterán a su disciplina.

La asamblea del senatus se reunirá mensualmente y tratará, como es lógico, aparte de los asuntos concernientes a sus cuerpos de Legión que se hallarán representados, o bien directamente, o bien por corresponsales, aquellos otros que revistan un interés de carácter nacional. Sus dirigentes u oficiales son designados por elección libre y democrática para un periodo de tres años.

Hallamos así que, a través de una administración local, el sistema legionario provee, al propio tiempo, de un principio central fuerte, y de la conjugación de ambos resulta la actual vitalidad de la Legión, que correría peligro sólo en el caso de desviación por parte de los equipos, la que seria corregida por los consejos; o de éstos, quienes, a su vez, serían repudiados por los equipos.

Consejo internacional de la Legión
La existencia de los consejos nacionales no explica, sin embargo, suficientemente la unidad y comunicación universal de toda la Legión. Por ello existe un consejo central internacional, con sede en Dublín, revestido de la máxima autoridad administrativa de la Legión. Este consejo internacional recibe el nombre de Concilium Legionis, Concilio de la Legión.

El concilium está compuesto por: a) los representantes de todos los consejos legionarios directamente relacionados con el propio concilium; b) los miembros de las curias de la ciudad de Dublín, salvo el derecho del concilium mismo de cambiar esta representación.

Los representantes del concilium, debidamente autorizados, podrán entrar en cualquier zona legionaria, visitar allí centros de la Legión, hacer obras de propaganda y, en general, ejercer todas las funciones permitidas al concilium mismo.

Al concilium le compete:
a) Dar, cambiar o interpretar el reglamento de la Legión; establecer o rechazar cualesquier praesidia o consejos subordinados en cualquier parte; precisar en todas las cosas el modo de obrar según el espíritu de la Legión; fallar sobre toda disputa y apelación, sobre cuestiones de afiliación legionaria, y sobre todo lo que se refiera a la oportunidad de emprender obras y el modo de llevarlas a cabo.

b) Corregir el Manual oficial de la Legión conforme a las reglas y constituciones legionarias. 47

Para aislar los diversos cuerpos legionarios de la gran corriente vital de la Legión bastaría con que sus respectivos oficiales descuidasen sus deberes para con los diversos consejos legionarios. La Legión así lo entiende y por ello condena todo lo que tienda a crear la desunión, por cualquier motivo que fuere, y cuida escrupulosamente de la mutua cohesión, exigiendo a todos una sincera lealtad. Lealtad del socio hacia el praesidium, del praesidium hacia la curia, de la curia hacia el senatus y del senatus hacia el concilium legionis. 48

El sistema administrativo de la Legión, que acabamos de exponer, es una de las piezas fundamentales sin la que sería imposible que después de tantos años, la Legión siguiera en todas partes desarrollándose con el mismo vigor y el espíritu de siempre.

3
SISTEMA DE ACCIÓN

Los fines de la Legión han quedado suficientemente expuestos: la santificación de sus propios miembros mediante la oración y la colaboración activa, bajo la dirección de la Jerarquía, a la obra de la Iglesia y de María de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, y ensanchar las fronteras del reinado de Cristo. 49

Un sistema administrativo como el de la Legión no tendría razón de ser si no estuviere ordenado a algo tan importante como la acción universal de la Iglesia. La acción misionera de la propia Iglesia está, por otra parte, urgiendo una acción inmediata. La situación actual de la Iglesia en España, por ejemplo, es un pálido reflejo de lo que universalmente está ocurriendo en casi todas las partes del mundo:

"En nuestro país, escriben los obispos españoles, es fácil encontrar bautizados que no recibieron una adecuada educación en la vida de fe; que viven, de hecho, al margen de la fe de la Iglesia. Muchos no han sabido integrar dentro de una visión cristiana de la vida la nueva situación en que se encuentran; su fe está en crisis. Otros están dominados por concepciones materialistas. En suma, la indiferencia religiosa, la secularización integral, el ateísmo práctico, se extiende a todos los ambientes". 50

Esta es la realidad que, aun cuando no hubiese sido reconocida oficialmente, no por ello escaparía a una observación objetiva de la situación.

La Iglesia cuenta ciertamente con medios suficientes, no sólo sobrenaturales, sino naturales y humanos, para hacer frente a la situación. Sin embargo, los progresos son escasos. Habría que comenzar por fijar con toda claridad las metas a conseguir. Se realizan muchas veces esfuerzos y más esfuerzos que aparentemente no conducen a nada o a muy poco, y cabría preguntarse: ¿qué se busca con tanto ahínco?, o ¿a qué conduce tanta dedicación? Podríamos aducir infinidad de ejemplos al respecto, mas veamos lo que piden nuestros obispos:

"Orientar la acción pastoral de la Iglesia de modo que se acentúen especialmente todos aquellos aspectos de la actividad que tienden más directamente a nutrir la fe de los creyentes, desarrollar la fe de los bautizados que todavía mantienen algunos vínculos concientes con la vida de la Iglesia, y suscitar la fe de los no creyentes". 51

Es imprescindible, ante todo, una acción con el objeto de suscitar la fe de los no creyentes, nutrir la de los que creen y desarrollarla en los bautizados. Se habla mucho de misionerismo; mas, a la hora de actuar sus fines se quedan, un tanto relegados u oscurecidos por otros de índole diversa:

"Hay que anunciar, al Dios vivo y a Jesucristo, enviado por él para salvar a todos". 52

Toda acción pastoral y misionera debiera, por tanto, tender a acercar más los hombres a Cristo y a provocar un encuentro con él; encuentro que alcanza su mayor expresión en la eucaristía; mas antes habrán de ser llamados a la fe y a la conversión:

"Los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan, alaben a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor". 53

Esta acción misionera no es patrimonio exclusivo de los sacerdotes. Más aún, es imposible sin la participación activa de los seglares cristianos. 54 Esto que en teoría todo el mundo admite hoy, en la práctica, sin embargo, se ve restringido a una acción apostólica casi exclusivamente ministerial. Se pretende, de hecho, seguir aún interpretando el apostolado seglar como la actividad ministerial del sacerdote con los seglares, y no como la de los seglares con sus semejantes. Se desconfía, se prefieren grupos amorfos y, sobre todo, no existen sistemas definidos de acción. Es aquí precisamente donde, una vez más, la Legión tiene una respuesta para esta clase de dificultades y ofrece un sistema bien concreto y definido para dicha acción.

Todo católico que por primera vez ingresa en sus filas ya advierte que se ha asomado a un movimiento que sabe lo que busca y conoce los caminos que ha de seguir. La fe, la predicación del evangelio, serán: siempre la idea base de todo equipo legionario:

"Es preciso llevar la fe al conocimiento de todos cuantos viven fuera de la Iglesia. Las timideces, los respetos humanos y las dificultades de todo género han de ser arrolladas por el ansia suprema de repartir el tesoro de nuestra fe entre aquellos que no lo poseen". 54

No es lícito concebir la Legión como una asociación que se desgasta en continuas reuniones. De éstas sólo las estipuladas necesarias para su administración, formación y exigencias apostólicas.

Un equipo de Legión que no trabajase asiduamente en alguna labor apostólica y legionaria no tendría vida y dejaría de existir, se extinguiría por inanición. La Legión está concebida para la acción.

No ha mucho visitaba yo una parroquia ofreciendo la Legión a los sacerdotes. Todos de acuerdo; pero el párroco hizo una salvedad; preferiría que la Legión no realizase ciertos trabajos, tales como las visitas domiciliarias. Lo siento, hube de decirle; si usted restringe la acción de la Legión, sobre todo en una labor tan especifica como la visita domiciliaria, mejor será que, por el momento, no fundemos la Legión; resultaría una Legión acuartelada, sin vigor; seria: como arrojar una semilla en tierra sin humus suficiente.

La acción es consustancial a la Legión:

"Un praesidium inactivo, además de ser infiel al propósito de la Legión de ejercer visiblemente un apostolado activo y viril, es también gravemente injusto contra la Legión misma, pues crea la impresión de que la Legión no está capacitada para emprender ciertas obras; siendo así que, aunque perfectamente capaz, ni tan siquiera se la pone al trabajo". 55

La Legión no ha sido concebida para quedar constreñida a los limites de un complejo parroquial; debe actuar allí donde su presencia sea necesaria; de lo contrario, no tiene razón de ser. Ningún legionario se puede considerar tal si no desempeña, de forma habitual, un trabajo semanal activo y sólido:

"Cada socio desempeñará su obligación de trabajo semanal solamente si ejecuta cada semana una labor activa y sólida". 56

Tal vez los fieles tengan conciencia de la urgente necesidad misionera de la Iglesia, pero ¿qué hacen?

"En todas partes habitan los fieles, ya en un ambiente completamente pagano, ya rodeados de personas bautizadas, mas no católicas, o ya por católicos que no practican. Ahora bien, al primer esfuerzo serio que se hiciera para presentar a todos éstos, a cada uno en particular, la doctrina católica, por lo menos el cinco por ciento de ellos se convertirían; y luego, ese cinco por ciento seria como una brecha que facilitaría la conquista de muchísimos más. Pero ese esfuerzo serio no se hace. Los fieles, sí, parece que quisieran hacer algo, pero de hecho no hacen nada". 57

Ante estas realidades, la Legión impone a cada socio como compromiso semanal e ineludible la ejecución de un trabajo legionario activo y sólido". 58

La Legión no sólo está ordenada a la acción apostólica, sino que está concebida para todo tipo de acción, incluidas las más difíciles y heroicas, y para responder a su misión decidida y resueltamente. Nunca se dejará intimidar por el temor allí donde se requieran sacrificio y arrojo:

"Lo que falta entre los católicos no es precisamente la fe, sino el valor". 59

Lo que pide la Legión con insistencia es que no se la prive de obras difíciles y que requieran gran iniciativa, porque ella está admirablemente capacitada para tales trabajos; y, por otra parte, trabajitos insignificantes repercutirían desfavorablemente sobre el espíritu de los socios". 60

Hasta tal extremo se halla la Legión comprometida en la acción apostólica y misionera de la Iglesia que, ni aun enfrentada a tareas juzgadas imposibles, desistirá de acometerlas. La fórmula legionaria reza así: esfuerzo en toda circunstancia y a todo trance, convencidos de que, desde el punto de vista natural y sobrenatural, el repudiar la idea de la imposibilidad nos dará la clave para lo posible. 61

Esta resuelta disposición de no dejar nada por imposible, de no ceder, de insistir de alguna forma no fiándolo únicamente a la oración, sólo rezar no es suficiente, es lo que en el argot legionario se conoce con el nombre de Acción Simbólica:

"Conviene observar que lo que se necesita es acción. No importa cuál sea el grado de la dificultad, lo que hay que hacer a todo trance es dar un paso. Este paso debe ser, ya se supone, un paso acertado, en cuanto fuere posible. Si no vemos bastante claro para dar un paso totalmente acertado, entonces demos otro algún tanto menos seguro y acertado. Y si tampoco podemos dar ese paso, no nos crucemos de brazos y nos contentemos con rezar, hagamos algún acto positivo que, aunque al parecer no tenga un valor práctico, por lo menos tienda hacia nuestro objetivo y tenga alguna relación con él". 62

La filosofía de la Acción Simbólica le ha venido dando muy buenos resultados a la Legión. Podríamos aducir infinidad de casos, desde la fundación de la Legión en Estados Unidos, o desde la conversión final de pecadores empedernidos, hasta la provisión de directores espirituales en lugares donde todo parecía imposible. A los oídos de un buen legionario nunca podrá sonar bien la palabra imposible.

La Legión en la pastoral
Aun cuando la Legión de María haya venido actuando desde un principio en una tarea apostólica bien concreta y definida, como la pastoral no estuviere todavía estructurada, no se la ha podido enmarcar dentro del cuadro que dicha pastoral presenta hoy hasta hace relativamente muy poco tiempo. Si bien no es esto lo que debiera preocuparnos, sino su sistema de acción y sus razones de ser.

Atendiendo, no obstante, a un esquema muy simple, y considerando la pastoral subdividida en pastoral de evangelización, pastoral litúrgica y pastoral de servicio cristiano, se puede decir que la Legión está enmarcada en la pastoral de evangelización.

Es un hecho que gran parte del esfuerzo apostólico de hoy día; está dirigido a realizar una pastoral de cristiandad constituida a la que hay que sacramentalizar, y que la inquietud por los alejados no pasa apenas a la acción. 63 Pues bien, esta tarea de evangelización de los alejados, de aquellos en quienes no ha arraigado la fe o se ha desarraigado, define mejor que ninguna otra el objetivo apostólico de la Legión de María; más aún, su campo natural de acción lo constituyen, no únicamente los alejados católicos, sino los no católicos:

"La Legión de María no se ha dedicado primordialmente a los alejados católicos. Se ha dedicado al apostolado universal de la Iglesia Católica. Si yo tuviera que elegir entre los distintos objetivos, sin vacilación alguna diría que debemos dirigirnos a los no-católicos". 64

Lo que la Legión busca, en cualquier caso, es evangelizar, que es anunciar el reino de Dios para que todos los hombres se esfuercen por entrar en él. 65

La evangelización, como es sabido, no termina con el anuncio del reino, sino que busca también la sacramentalización o promoción de los creyentes a la recepción, e incluso frecuentación, de los sacramentos, y la incorporación a la comunidad cristiana; funciones, por supuesto, propias del apostolado legionario, al igual que la preevangelización o tarea para disponer el corazón del hombre para que acepte el mensaje cristiano, 66 y la catequesis, al objeto de hacer crecer la fe por el conocimiento de la palabra.
Tal podríamos considerar el objetivo específico de la acción que la Legión ha venido realizando en todas partes. Mas la evangelización cabe ser realizada de muy diversos modos, y es aquí donde la Legión hace funcionar su especial sistema de acción.

En unión con María
El sistema legionario de acción, como todo lo de la Legión, se entronca en María. No por simple devoción, o como quien invoca únicamente su patrocinio, sino por convicción constatada por la autoridad de la Iglesia y por la teología, es por lo que la Legión jamás separará a María de su acción misionera y evangelizadora:

"Por condescender con los miserables prejuicios de los que tienen a María en poca estima, la dejamos a veces nosotros relegada a la oscuridad. Semejante método de contemporizar con nuestros adversarios obedecerá tal vez a razonamientos humanos, pero está muy lejos de reflejar la Mente Divina. ¿Ignorar la parte que tuvo María en la redención? ¡Cómo si intentáramos predicar el cristianismo sin Cristo! No, es Dios quien ha tenido a bien disponer que sin María no hubiera ni prefiguración, ni venida, ni entrega, ni manifestación por parte de Jesús". 67

Cada legionario sale fiador de esta unión con María ante toda la Legión, que la considera básica y como punto de partida para empresas heroicas.
Al legionario se le exhorta a que medite constantemente, día y noche, que María como Madre nuestra es una realidad. Este meditar le hará profundizar en el misterio de la maternidad de María. Ella se presenta como Madre de Dios con una maternidad comprometida e integrada en todo el misterio de salvación, cuyo ejercicio continúa actualmente en la Iglesia. De donde el apostolado viene a ser una empresa cuyo objetivo es facilitar la actualización del ejercicio de la maternidad de María. La verdadera devoción a María se constituye de esta forma en la raíz del apostolado legionario. María hará así que todos los legionarios aún en sus esfuerzos constituyendo un poder irresistible:

"Pues si a un alma particular le vienen tan grandes gracias por este camino real de la devoción a la Madre de Dios, ¿qué no ha de recibir toda una organización que persevera junto con María en oración?" 68

Por tanto, toda acción apostólica legionaria, ya sea sencilla o difícil, habrá de ser realizada con el espíritu de María. Más aún, puesto que la regeneración de los hombres en Cristo es debida a la mediación maternal a María. Es a esos hombres a quienes también hay que manifestar a María. De donde toda labor legionaria de evangelización. no puede ser calificada como tal si a través de ella no se manifiesta de alguna forma a María:

"El Papa Pablo VI requiere que en todas partes, y particularmente allí donde abundan los no-católicos, los fieles se instruyan plenamente en el oficio maternal de María, a fin de que repartan a sus hermanos menesterosos el tesoro de este conocimiento". 69

Expuestas las líneas fundamentales de la pastoral legionaria y el espíritu de unión con María que debe animar a todo legionario, cabe preguntarse: ¿cómo actúa el sistema de la Legión de María?

Las masas
Los hombres, por lo general, se diluyen en una gran masa, son absorbidos por la masa. Masas en las calles, masas en los recintos deportivos, masas en las iglesias, en los cines, en todas partes. La irreligión, promovida en muchos casos por un ateísmo militante bien organizado, se introduce en las masas y las va invadiendo. Los métodos de apostolado han fracasado al topar con la resistencia de la masa, hasta el extremo de pretender desentenderse de la masa encerrándose en un capillismo hoy muy en boga. En definitiva, se ha dejado el campo al enemigo, al comunismo, al ateísmo, a la irreligión.

La Legión no puede proceder así. La Legión va resueltamente a fa conquista de las masas. Sabe que se enfrenta a grandes dificultades y a huestes terribles; pero, consciente de estar sujeta al mando de la Virgen Poderosísima, da resueltamente la batalla sirviéndose, en el plano humano, de las mismas armas que los enemigos de la religión. El mensaje evangélico no da lugar a componendas: "id y predicad el evangelio a toda criatura", 70 y todos los hombres son criaturas de Dios. Todos los hombres tienen derecho a que se les predique el evangelio. Hay que hablar a todos los hombres". 71

La Legión, sin embargo, no cometerá el error de pretender evangelizar a los hombres masivamente. Parte del supuesto de que una pretendida evangelización en masa, al igual que cualquier apostolado indefinido y genérico, no puede producir frutos concretos de conversión. Un apostolado de esta índole es de poco valor. El secreto de la eficacia evangelizadora radica en el contacto individual y constante de un alma con otra alma; esto es, en el apostolado que en la Legión de María se llama de contacto.

Cada persona es, en efecto, un ser aparte, con un alma aparte, con problemas aparte y diferentes, y es necesario ir a ella individualmente, bien para convertirla, bien para apartarla de la corriente irreligiosa de la masa, bien para consolarla y alentarla:

"En esto, como en otras cosas, escribe Frank Duff, los hijos de la luz son menos expertos que los del mundo. El político no repara en la masa. Sólo ve en ella votantes individuales, de cada uno de los cuales tiene que preocuparse. Estudia las características de cada persona, con el propósito de explotarla. ¿Qué hace el que apuesta en las carreras? Sabemos muy bien que tampoco se fija en la masa. Estudia la cara de cada una de las personas que pasan, tratando de hallar algún ingenuo. Para esta persona, la multitud ha desaparecido y en su lugar sólo ve a los individuos.

De igual modo, para el católico interesado -para el legionario- ninguna multitud es sólo una multitud. Es una agrupación de almas, cada una de las cuales (independientemente de lo que les congrega, e independientemente de la clase que sean) necesita de protección. Cada una por separado es un problema, no sólo en el tiempo, sino con relación a la eternidad. La mayoría de ellas, como podéis observar, va a la deriva, sin hacer nada de particular, en tanto que muchas de ellas mismas son más o menos destructivas. Sin embargo, cada una en particular es un mundo en sí misma, mayor que el universo material en que vivimos". 72

Concentrarse sobre el individuo, el contacto directo con él, sobre todo allí donde ordinariamente se encuentra, la repetición periódica de estos contactos, es el modo de actuar de los enemigos de la religión, y ése es -precisamente el fundamento del sistema de acción de la Legión:

"Aunque los fines de la Legión de María y los de las huestes de Satán sean diametralmente opuestos, los métodos de ambos se asemejan algún tanto. Ambos se concentran sobre el individuo; tienen ciertos ideales que tratan de imprimir a toda costa en los corazones; tienen entusiasmo; pero no un entusiasmo vacío y parlanchín, sino que habla poco, pero somete los socios a una recia disciplina, haciéndoles seguir sin vacilación un plan de campaña bien premeditado... Parecen correr parejas la oposición de fines y la semejanza de métodos". 73

En cuanto a sistema de acción, la Legión y los sistemas materialistas parecen igualados. Es obligado buscar algún factor de desequilibrio que fortalezca la misión de la Legión. ¿Serán el amor y el servicio al prójimo?:

"También aseguran amar y servir a la humanidad los sistemas materialistas: han predicado un evangelio de fraternidad, en el cual, aunque completamente sin fundamento, muchos han creído y por él han desertado de la religión, la que tenían por inactiva, encadenándose a una sucesión de despotismos, convencidos de que sus nuevos amos les querían más. Habiéndoles seguido, ahora no escatiman esfuerzo por lograr que todos los demás se unan a ellos. Verdaderamente, parecen haber triunfado". 74

La situación no es, sin embargo, desesperada. El mundo, según el santo Cura de Ars, es de aquel que más le ame y mejor le pruebe su amor. El secreto está, por tanto, en el sistema a emplear y en la demostración de un amor heroico hacia todos los hombres. Cierto que la tarea es formidable, es inmensa; las huestes enemigas enseñorean la tierra, el corazón más robusto puede sentirse desalentado; esto explica algunos de los fracasos en las propias filas legionarias; pero no sucede otro tanto con la inmensa mayoría de millones de legionarios esparcidos por el mundo entero; porque, aun cuando su corazón pueda sentir el desaliento, no así el de la Legión, en quien confían, ya que María es el corazón de la Legión, y este corazón es fe y amor inefable: 75

"Con este convencimiento alza los ojos la Legión, y fijándolos luego en el mundo, de pronto nace férvida esperanza; el mundo es de aquel que más le ame; y volviéndose a su excelsa Reina, le implora como en un principio: ¡Guíanos!" 76

El frente de batalla
Con este sistema de contacto directo y personal ha venido la Legión actuando en todas partes y en todas sus cosas. Se ha movili9ado en todos los ambientes y se ha enfrentado con todos los problemas de los hombres. El frente de batalla no es únicamente la parroquia; sino que abarca todo el mundo. Frank Duff, ha visto así el panorama legionario a escala mundial:

"Veamos el panorama: a) el protestantismo, con el que parece tenemos un deber especial por cuanto somos la primera gran entidad que se le ha enfrentado y con el que nos hemos metido bien a fondo; b) la ortodoxia, para tratar con la cual tenemos especial permiso, poco usado hasta el momento; c) el islamismo, que enfrentamos en tantos lugares; pero sólo en plan de escaramuzas iniciales y conversiones muy espaciadas; d) el hinduismo y, e) el budismo, entre los que hacemos muchas conversiones y desde donde nos llegan gritos desesperados y peticiones de "pactos de no agresión"; f) el materialismo y sus grandes subproblemas: los lapsos, la prostitución, el abandono, de todos los cuales la Legión se ha ocupado con empeño desde el principio; g) finalmente el comunismo". 77

Y prosigue Frank Duff centrándose más en el comunismo:
"Puedo destacar el comunismo con una mención especial. Se presenta como un enemigo especial de la Legión y es, como si dijéramos, el adversario natural de la Legión... Ahora bien, ¿por qué temen a la Legión tan extrañamente? Dijérase que ellos advirtieron en su corazón que no habían ganado; como si conociendo sus propios puntos flacos, vieran la espada de la Legión que apunta hacia ellos... Frente al comunismo, la Legión es más poderosa, dado su carácter sobrenatural. Una Legión de primera clase prevalecerá fácilmente sobre un comunismo de primera clase; y hasta una Legión de segunda prevalecería contra un comunismo de primera, si presumimos que nuestra inferioridad sólo consiste en técnica y no en determinación y fe....
La Legión ha resistido indomable en China. Ha triunfado hasta el punto que el comunismo ha dejado de matar, porque no tiene que haber mártires". 78

No se trata, desde luego, de quiméricas elucubraciones, sino de hechos reales, que han sucedido, y con quienes a diario, aún hoy, la Legión se sigue enfrentando. En Madrid, Barcelona, Bilbao, en todas las partes de España, y podemos decir del mundo entero, se encuentran ahora mismo, hoy mismo, legionarios en contacto con protestantes, testigos de Jehová, drogadictos, prostitutas, homosexuales, comunistas, etc. Más aún, dado el sistema de acción de la Legión, hallaremos en este momento a todo legionario, no importa dónde, con algún caso de evangelización entre manos y como al acecho y a la búsqueda de otros.

Visitas domiciliarias
A fin de establecer esos contactos, ya hemos indicado que es necesario buscar a los hombres allí donde ordinariamente se encuentran, de forma que no se hallen bajo el influjo directo de la masa; es decir, principalmente en sus hogares. Cada miembro de la masa tiene también su vida privada. Ese es el momento más propicio para tomar contacto con él. Mientras se halle entre la masa, no podemos llegar hasta él, y, sin embargo, los asuntos eternos dependen de que se establezca contacto con los individuos.

Para bien o para mal, es el hogar, la familia, la célula de la sociedad. El que se posesione de los hogares tendrá en sus manos la sociedad entera. Así lo entienden, y lo explotan para sus fines, los testigos de Jehová, los sectarios, los comunistas, y hasta los comerciantes. Los católicos, sin embargo, con todo su cacareado apostolado seglar, no se preocupan de posesionarse de los hogares; tal vez porque se carezca de un sistema apropiado y de espíritu fuerte, pues se trata de un apostolado difícil, ya que la gente es menos abordable en sus hogares. Incluso en algunos medios católicos se llega hasta la crítica y censura de esta tarea apostólica que, si por otra parte no fue la primera empresa a que se lanzó la Legión, ha llegado a ser su obra favorita, su ocupación particular en todas partes, el camino a través del que ha podido hacer el mayor bien, la pupila de sus ojos de apóstol. 79

La experiencia ha enseñado a la Legión que urge un apostolado domiciliario que promueva las familias en todos los órdenes, que despierte conciencias cristianas, que procure conversiones y la reinserción de muchos en la vida sacramentaria:

"Se exhorta a no dejar, si fuere posible, ningún hogar sin visitar; y durante las visitas, a poner amoroso y perseverante empeño en inducir a todos los miembros de la familia, a jóvenes y ancianos sin excepción a subir siquiera un peldaño en la vida espiritual". 80

La visita domiciliaria metódica y ordenada arrastra, al propio tiempo, tras de sí una cantidad y variedad extraordinaria de trabajos apostólicos: enfermos, alejados, niños, juventud, ancianos, porteros, enlaces parroquiales, catequesis domiciliaria, casos especiales, colaboradores, etc.

Este es el sistema legionario. Los métodos para realizar estas y otras visitas pueden ser muy variados obedeciendo a las circunstancias de ambiente en que se mueva la Legión.

Una gama inmensa y variada de otras actividades llevadas a cabo por la Legión la constituyen todos aquellos centros, lugares y ocasiones que se brindan para tomar un contacto directo y personal con los hombres. El Manual indica algunos a título de ejemplo, y los legionarios de todo el mundo saben de muchísimos más.

Contacto callejero
La calle es de quien la ocupa. Partiendo de este principio, la Legión está haciendo un gran esfuerzo para que también María, sirviendo a Cristo, ande por nuestras calles. A este fin, y sirviéndose del sistema de contacto directo de alma a alma, la Legión impulsa por todas partes el trabajo apostólico denominado contacto callejero, consistente en abordar en la calle a una persona que está o que pasa, con la única intención de darle a conocer a Cristo y la urgencia de su evangelio.

Para este trabajo, cuenta el legionario, en primer lugar, con un poder humano, el que tiene cada persona de abordar a otro, o de llamar a su puerta, a condición de que impere la discreción, se evite toda discusión, se escuche con humildad y se centre la atención en Jesús y en la presencia de la Iglesia.

En segundo lugar, cuenta el legionario con el poder dimanado del mandato de Cristo de anunciar el evangelio a TODOS. Cuenta, finalmente, con la ayuda de María, en cuya unión emprende todos sus trabajos.

Esta labor apostólica la están realizando con eficacia la inmensa mayoría de los praesidia con el consiguiente fruto personal y de animación en la fe de los contactados.

La juventud
Un tema, sin embargo, merece especial atención, el de la juventud. ¿Tiene alguna respuesta la Legión para la pastoral de la juventud?

Vivimos una época de preocupación constante por la juventud. Los libros que tratan de este tema son muy numerosos y las experiencias abundantes con resultados muy escasos. La pastoral de las diócesis se orienta cada vez más acusadamente hacia los jóvenes:

"El número de los jóvenes, que por su número, peso social como grupo, e influencia de cara al futuro, constituye quizás la cita más urgente y seria que se ofrece hoya la acción pastoral de la Iglesia.
Pablo VI, en el mensaje de clausura del concilio, expresó el interés especial de la Iglesia por los jóvenes: por vosotros, sobre todo por vosotros, acaba de descubrirse una luz...". 81

Y es el propio concilio quien dice:

"Los jóvenes ejercen en la sociedad actual una fuerza de extraordinaria importancia". 82

No cabe duda que se están realizando esfuerzos considerables y de que se hace mucho bien; pero en muchos casos se descuida lo esencial, que es el alma, por una preocupación de lo puramente externo. Es ahora cuando la Legión entra en juego y busca formar a los jóvenes en lo que san Luis María Grignon de Montfort llama: una legión de valientes soldados de Jesús y María para combatir el mundo, el demonio y la naturaleza corrompida". 83

Ante la juventud, la Legión de María adopta una doble actitud. Primero, la juventud que adiestra en sus filas, y, segundo, la juventud que constituye el campo de acción de la primera.

La Legión no sólo no está reñida con la juventud, sino que le ofrece una escuela de perfección acabadísima:

"No queremos exagerar, pero nos atrevemos a afirmar que el buen funcionamiento de un praesidium contiene en sí una mina riquísima de valores educativos para la juventud, porque desarrollará en los jóvenes un conjunto de cualidades propias del carácter cristiano, y será como un molde del cual saldrán numerosos jóvenes santos y confiados, alegría de sus padres y baluarte de la Iglesia". 84

La juventud siempre ha sido la que ha militado en mayor número en las filas legionarias:

"Aunque la Legión no es sólo para gente joven, ésta es la que debe buscar ante todo, procurando satisfacer sus aspiraciones. La Legión habrá fracasado notablemente en su intento el día en que deje de atraer a la juventud, pues un movimiento alejado de ella nunca ejercerá dilatada influencia". 85

No satisfecha la Legión con tener entre sus socios infinidad de jóvenes de edad superior a los 18 años, extiende sus ramificaciones a los de edad inferior, estableciendo con ellos la Legión juvenil, demostrando en todas las partes del mundo su capacidad de adaptación para con todos los jóvenes, quienes hacen que cada día se incrementen prodigiosamente los equipos.

Todos los equipos de adultos de la Legión de María tienen conciencia de la importancia de este apostolado juvenil e intentan asiduamente la formación de nuevos equipos:

"Cada praesidium debe mirar la fundación y dirección de un praesidium juvenil como algo esencial a su propio ser". 86

¿Dónde radica el éxito de los equipos juveniles? Siempre y cuando sean debidamente atendidos por los adultos y tengan una normal dirección espiritual, el éxito está garantizado. Tal vez, aparte de este cuidado, las razones del éxito no difieran de las que explican el de la Legión entera, esto es, el sistema legionario con todo lo que éste implica.

El concilio marca unas líneas a seguir que ya hacía mucho tiempo que para la Legión tenían fuerza de ley:

Primera: este aumento de la importancia de las generaciones jóvenes en la sociedad exige de ellos una correspondiente actividad apostólica, a la cual los dispone su misma índole natural. 87

La Legión así lo entiende también; por eso exige a sus juveniles una actividad apropiada, pero seria y sólida, de evangelización:

"Todo este programa, todas estas esperanzas, serán frustradas por el praesidium juvenil que no proporcione a sus miembros un trabajo serio y sólido". 88

"Hay que ingeniarse para que cada socio juvenil encuentre un trabajo activo y sólido y plenamente proporcionado a sus capacidades". 89

Segunda: los jóvenes deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes, ejerciendo el apostolado personal entre sus propios compañeros, habida cuenta del medio social en que viven". 90

El campo de acción de los juveniles es muy variado; pero, ante todo, se procura que atiendan a otros jóvenes de su edad, bien en sus domicilios, bien en la calle, o bien en cualquier lugar apto para un contacto directo y personal. También entre los menores de dieciocho años hay alejados:

"Hay que presentar elevadas normas de acción y servicio ante estos socios jóvenes que han de ser, por lo general, los guías de la juventud". 91

Tercera: procuren los mayores entablar con los jóvenes diálogo amistoso, que, salvadas las distancias de la edad, permitan a unos y otros conocerse mutuamente y comunicarse lo bueno que cada generación tiene. Estimulen los adultos a la juventud hacia el apostolado, primeramente con el ejemplo y en ocasiones con prudentes consejos y auxilios eficaces. Los jóvenes, por su parte, sientan respeto y confianza en los mayores, y, aunque sientan la natural inclinación hacia las novedades, aprecien, sin embargo, como es debido las tradiciones valiosas". 92

El diálogo adultos-juveniles es ininterrumpido en la Legión de María. De hecho se tiene: a) que todo praesidium juvenil depende de uno de adultos directamente; b) que el presidente, al menos, del equipo juvenil es un adulto; y c) que los juveniles tienen su representación en la curia, o forman su curia juvenil compuesta casi al cincuenta por ciento de juveniles y adultos oficiales de juveniles. Esto, aparte otros actos legionarios comunes.

La Legión, con muchos años de experiencia universal, se ha encontrado con que, aún mucho antes del concilio, era ya posconciliar y se hallaba perfectamente capacitada para absorber y dirigir la juventud.

No es fácil proporcionar un censo de los juveniles de todo el mundo, ni tan siquiera de España, pues sólo en Madrid cada mes se crean nuevos equipos que crecen rápidamente en número de socios, a quienes no asustan ni la disciplina, ni los trabajos. Más aún, se podría decir que lo que ellos buscan es deber y disciplina:

"Estas dos cosas tan importantísimas, que por mal entendidas son tan antipáticas a la juventud, al ligarlas a los nombres de María y Legión revestirán claridad y belleza". 93

¿Y el resto de la juventud? Estos constituyen el campo de acción preferido de la juventud legionaria. A ellos dedican los mejores esfuerzos en favor de su promoción espiritual, social y humana, sirviéndose para ello, en todo momento, del mismo sistema legionario de acción.

Promoción de la comunidad
Por todos los medios busca la Legión la evangelización, por lo que no se puede pensar que su sistema de acción se encierre únicamente en lo hasta ahora indicado, sino que cada vez experimenta nuevos Y variados cauces, no siendo el de menor importancia la labor de promoción social de la comunidad donde radica.

En sus Orientaciones pastorales sobre el apostolado seglar, los obispos españoles señalan que:

"El conocimiento reflexivo y vital del mensaje cristiano debe llevar a los miembros de las asociaciones y movimientos a iluminar con el evangelio actitudes, valores e ideales de su medio social". 94

Sobre este lema leemos en el Manual de la Legión:

"Los trabajos encaminados directamente a salvar las almas es lo que absorbe a la Legión por completo. Así y todo, a ella le han venido por añadidura otras cosas que no busca directamente; por ejemplo su valor como factor social". 95

Desde el año 1958, la Legión está empeñada en esta clase de actividades en casi todos los países del mundo. Podríamos aducir infinidad de ejemplos demostrativos del modo peculiar con que el sistema legionario afronta este apostolado.

En Barcelona, hace no muchos años, a petición del arzobispo de Barcelona, los legionarios se dedicaron durante varios años a hacer presente la Iglesia en medio de las familias alojadas provisionalmente en el estadio y en los pabellones de Montjuich, en unas condiciones infrahumanas. Al concedérseles, por parte de las autoridades competentes, una vivienda digna, se les exigió aportaran una determinada cantidad de entrada, que muchas familias obtuvieron a través de los Montepios Laborales. El estadio se fue desalojando paulatinamente, permaneciendo aquellos que no tenían de dónde obtener la suma necesaria, o a quienes les faltaba una cantidad para completarla, a pesar de haber agotado todos los recursos.

Ante esta situación angustiosa y real, los legionarios, que vivían a fondo estos problemas, decidieron solicitar un crédito y, a través de la parroquia (permaneciendo ellos, y por tanto la Legión, en el anonimato) ayudar a estas familias a alcanzar la cifra necesaria y poder así disponer de una vivienda humana". 96

En Filipinas, los legionarios han creado, entre otras cosas, bancos de sangre. Los legionarios, con su doctor al frente, también legionario, emprendieron una campaña de mentalización yendo de pueblo en pueblo, tomando contacto con maestros y catequistas, hasta lograr la creación de ese banco, que tantas vidas ha salvado ya.

Otro gran problema creado en Filipinas era el provocado por los préstamos y usuras. La gente pobre se veía obligada a acudir a los prestamistas, gente sin escrúpulos que había llegado a cobrar el cien por cien de intereses en una semana. Los legionarios, ante esta situación, se propusieron crear un banco, y nació la Unión de Crédito. Las gentes humildes aprendieron que tenían que ahorrar, que podían ayudarse unos a otros, que con la Unión de Crédito podrían escapar de las garras de aquellos usureros. Costó un año de esfuerzos, pero actualmente está en plena marcha.

En Irlanda, los legionarios acostumbran a aprovechar al máximo las cualidades especiales que puedan poseer o bien algunos legionarios, o bien algunas de las personas visitadas, y promueven en torno a ellos clases de enseñanza de las respectivas materias.

En Hispanoamérica, en multitud de pueblos, son los legionarios quienes promueven obras como traídas de agua, electrificación, alumbrado, asfaltado, etc.

En todas partes, la Legión lleva obras de preevangelización como clubs de juventud, de ancianos, clases de confección, cultura, corte, etc.

Toda esta ingente labor se la conoce en el ambiente legionario con el nombre de "Verdadera promoción de la comunidad", o también "Verdadera devoción a la nación".

Promover la comunidad es brindar una ayuda activa para que personas de un determinado sector puedan desarrollar sus actividades y lograr así un conjunto de mejoras que suponga un progreso.

Como es lógico, el fin inmediato de la Legión no es la promoción social por la promoción social, sino aprovechar estas actividades para elevar el nivel cultural y religioso de la comunidad, canalizándolo hacia un fin espiritual.

Leamos, a este respecto, a Frank Duff, la pluma más autorizada en temas legionarios:

"La verdadera promoción de la comunidad es simplemente una extensión de nuestros trabajos existentes. La verdadera promoción de la comunidad difiere mucho de un mero materialismo o simplemente mejora de condiciones sociales. La idea de la verdadera promoción de la comunidad es que se mire al hombre en su totalidad, esto es, a su alma, a su cuerpo, su medio ambiente y circunstancias, al hombre entero, y la motivación de la verdadera promoción de la comunidad tiene que ser espiritual. Hay sociedades de enfoque meramente humanistas; pero nosotros no nos encuadramos en tales sociedades, pues sería un paso retrogresivo e incluso desastroso. Tampoco quiere decir que desechemos nuestra prohibición de ayuda material, pues hay muchas organizaciones benéficas que se dedican a esto, y la Legión es la menos capacitada para dar socorro material.

La verdadera promoción de la comunidad significa que si se ven malas condiciones, se intente remediarlas yendo a la gente, señalándoselas, y organizando a la gente. Por ejemplo, si hay gente viviendo en un lugar sin agua, debía ser posible hacer que se pongan de acuerdo para conseguir el suministro de agua. Cosas como éstas son posibles, y sin embargo nadie las hace. Lo particular de la verdadera promoción de la comunidad es que no es humanismo y su objeto debe ser el de ayudar a la gente espiritualmente. Vamos a suponer que se organizan proyectos para ayudar a la gente de diversas maneras, y por ello se entra en contacto con no legionarios que quieran ayudar; bueno, pues este contacto con no legionarios debía ser usado para fines espirituales.

Todo contacto debe ser orientado a fines espirituales. No es procedente que los legionarios dividan el trabajo y digan: esta parte es la parte espiritual, y esa otra es la parte material. Todo el trabajo debe ser trabajo legionario.

Un ejemplo de verdadera promoción de la comunidad en acción: al término de unas vacaciones, conocimos un sitio que se hallaba grandemente descuidado, con un solo hotelito y sin ninguna vida. Y, sin embargo, había parajes de gran belleza. Entonces los legionarios que trabajaban allí resolvieron mejorar las condiciones materiales del lugar; ya estaban atendiendo bien a las necesidades espirituales. Razonaron que el sitio tenía atractivo y que si la gente llegara a conocerlo acudirían en plan turista. Prepararon un programa de embellecimiento del lugar, organizaron a la gente para que limpiara el lago, plantara árboles, etc. Visitaron a la gente pidiéndoles que admitieran huéspedes a un cierto precio y nivel de calidad, y hallaron bastantes que estaban dispuestos a hacerlo: hasta entonces no se les había ocurrido pensar en tal posibilidad. Pusieron anuncios en los periódicos y la gente de afuera empezó a acudir. Entonces los legionarios organizaron funciones sociales y entretenimientos, cantos y bailes, que a la misma población indígena beneficiaba. Esto fue hecho hace unos diez años. Este año volvimos a aquel lugar y quedamos asombrados del cambio; el pequeño hotelito había doblado su tamaño, y frente a él había otro muy grande; había numerosas casas de huéspedes. Nuestro grupo, de diez personas, fue al hotel viejo y nos dijeron que tenían tanta gente que ya no podían aceptar más, y tuvimos que irnos al nuevo. Toda esta labor de promoción fue hecha sin olvidar el enfoque del trabajo legionario, usando cada contacto para fines espirituales". 97

Aventuras por Cristo
El sistema legionario de acción va aún más lejos. El auténtico legionario llega a sentir la Legión y su importancia como instrumento de acción apostólica y desea darse más y más. Para aprovechar, incluso durante las vacaciones estivales, esta inquietud apostólica de los legionarios, hace años que se vienen desarrollando, dentro del sistema de acción, verdaderas misiones legionarias, conocidas con el nombre de Peregrinatio Pro Christo (PPC).

Las PPC están en el contexto de una Legión esencialmente misionera. La PPC es una iniciativa apostólica de la Legión de María. El Manual la expresa así:

"La aspiración a tener contacto con cada alma debe empezar con los más próximos. Pero no debe parar ahí, sino proceder y caminar con pasos simbólicos mucho más allá de la esfera de la vida normal...

Movida por este mismo idealismo, la Peregrinatio envía equipos de legionarios, durante algún período, a lugares apartados, donde las condiciones religiosas son malas, con la delicada, difícil e impopular misión de revelar que Cristo es el salvador del mundo". 98

Todos los Senatus del mundo están embarcados en esta empresa. Bajo su dirección, son muchos los legionarios que dedican diez o quince días de sus vacaciones a trabajar intensamente en el apostolado legionario en lugares distintos a los habituales, incluso en otros países. Se organizan equipos, diversos en cuanto al número, que van al lugar previamente elegido, donde, bajo la autoridad eclesiástica local, desarrollan una auténtica misión popular.

Se haría interminable una relación de las PPC realizadas, por ejemplo, en 1980. Tan sólo indicaré que, una vez más, una PPC internacional ha vuelto a Rusia y a las plazas de Moscú. Por parte española, en ese mismo año, las PPC han tenido lugar dentro y fuera de nuestra patria, por ejemplo, en Beja (Portugal), e incluso en la Guinea Ecuatorial.

Exploratio dominicalis
De reciente creación, 1976, ya han adquirido carta de naturaleza las exploratio dominicalis. Dado el carácter esencialmente misionero de la Legión de María, y en atención a que no todos los legionarios pueden participar en alguna PPC, la exploratio dominicalis viene a satisfacer, de alguna manera, esa legítima aspiración.

La exploratio es una especie de PPC de un día de duración, o de un fin de semana, a un lugar próximo. La organiza y desarrolla cada praesidium de adultos con su correspondiente juvenil, y en ella se realizan toda clase de trabajos legionarios. En estos últimos años, y hasta su muerte, Frank Duff ha insistido mucho en esta nueva modalidad del trabajo legionario.

La fe, el espíritu, la unión con María, la disciplina, son elementos indispensables de la acción legionaria; pero, si no hubiera un sistema claro y definido, todo fracasaría. Es más, todos estos elementos también son parte, y muy importante, del sistema.


4
SISTEMA DE ESPIRITUALIDAD

Extendida por todo el mundo, la Legión se halla en constante actividad. Las horas semanalmente dedicadas a la acción se pueden contar por millones. La diligencia y la generosidad constituyen tema obligado de revisión en casi todos los retiros y convivencias. Esfuerzo continuado es lo que se pide en todo momento. El éxito está en proporción directa con el esfuerzo realizado. La gracia es básica, pero también el esfuerzo apostólico. Como Dios no puede faltar a quien de veras le busca, de lo que realmente se ha de preocupar el legionario es de responder con una entrega generosa.

Esta intensa actividad, exigida por el sistema legionario de acción, en cuya virtud la coordinación, orientación y aplicación están garantizadas, no puede, sin embargo, explicar por si misma la supervivencia y el éxito de la Legión. Si en la Legión funcionasen únicamente los sistemas administrativo y de acción, estaríamos ante un caso típico de dictadura apostólica contra la que habría que rebelarse y, de hecho, tal vez por entenderlo así, se han rebelado esporádicamente algunos legionarios de ciertos sectores y determinados países del mundo.

Una consecuencia negativa a deducir sería la de que la Legión busca sólo la acción por la acción, lo que podría degenerar en un activismo peligroso. Tal como hasta aquí hemos venido exponiendo, se observa, en efecto, un sistema administrativo muy acabado y una acción directa proyectada hacia la evangelización y sacramentalización; pero ¿es posible, cabe preguntarse, que el apostolado, tal como la Legión lo concibe, esté desprovisto de un apropiado enriquecimiento espiritual y se limite exclusivamente a la acción?:

"Cristo, enviado por el Padre, dice el Vaticano n, es la fuente y origen de todo el apostolado de la Iglesia. Es por ello evidente que la fecundidad del apostolado seglar depende de la unión vital de los seglares con Cristo". 99

En otras palabras, el concilio no concibe un apostolado desprovisto de vida espiritual, la que ha de ser, a su vez, la fuerza misteriosa que lance a los apóstoles a la acción. Es más, tal espiritualidad no debiera ser patrimonio únicamente de los individuos, sino de la propia asociación o instituto:

"Los seglares que, siguiendo su vocación, se han inscrito en alguna de las asociaciones o institutos aprobados por la Iglesia, esfuércense igualmente por asimilar con fidelidad las características peculiares de la espiritualidad propia de tales asociaciones o institutos" 100

En la Legión, en efecto, así es. La Legión está perfectamente alineada con la doctrina conciliar al poseer, no una espiritualidad común, sino todo un sistema de espiritualidad propia. Antes que acción, es un sistema de espiritualidad muy claro y definido. La acción es sólo consecuencia lógica y necesaria de esta espiritualidad. El Manual dice al respecto:

"La santificación personal no es sólo el fin que pretende alcanzar la Legión, sino también su principal medio de acción. 101

La Legión ofrece a sus miembros no tanto un programa de actividades cuanto una norma de vida". 102

La Legión ciertamente posee un verdadero sistema que, como tal, tiene su filosofía, esto es, su espiritualidad propia:

"La Legión sin su espíritu es como un cuerpo sin alma... La Legión no puede vivir si su espíritu no la anima". 103

No sólo esto. La Legión quiere por todos los medios cimentar en esa espiritualidad a todos sus afiliados. De ahí que sea el corazón de cada legionario el primer campo de batalla donde moviliza la Legión sus fuerzas. 104

La espiritualidad de la Legión, por otra parte, no contiene en absoluto nada exótico o extraño, sino verdades católicas fundamentales. Es, sin duda, esta espiritualidad la que explica su continuada permanencia en el ser y el milagro de su estabilidad, a pesar de los años y de las contrariedades. Los sistemas administrativo y de acción, aunque muy importantes en sí, son siempre elementos extrínsecos dentro de la propia asociación, capaces de ordenar y sostener el armazón, pero carente s de vida por sí mismos, vida que la Legión recibe de su espiritualidad.

La espiritualidad legionaria gira en torno al misterio de María, que conecta directamente con todos los demás misterios de nuestra religión. Al unirse con María, el legionario se encuentra automáticamente unido a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, a los grandes misterios de la Eucaristía y la Iglesia, y lo que es más interesante, relaciona unos con otros en una correlación perfecta, vital y dinámica. Por eso las grandes verdades de la espiritualidad legionaria son precisamente ésas.

Podría decirse que la espiritualidad de la Legión de María descansa en dos pilares bien definidos. De un lado verdades dogmáticas fundamentales, como: Dios es Padre y es bueno,105 la Santísima Trinidad,106 el Espíritu Santo (Promesa legionaria), la Eucaristía,107 María,108 y el Cuerpo Místico.109

De otro lado, se halla el campo de las virtudes, comenzando por las teologal es, con especial mención de la fe;110 las cardinales, en particular la fortaleza;111 la humildad, de la que en el Manual se habla casi tanto como de la fe; y otras virtudes, incluso humanas, como: servicio,112 lealtad,113 disciplina114 y alegría.115 Todo lo cual compendia las líneas fundamentales de la espiritualidad legionaria.

Dios es Padre y es bueno
Más que una exposición teológica de estas verdades lo que interesa es descubrir su proyección legionaria.

Dios es Padre. La realidad de esta verdad tiene que llevar al legionario a fundamentar su vida sobre una gran confianza en Dios y en el amor que nos tiene como a hijos.

Es nuestro Padre porque Jesús nos ha hecho hermanos suyos, somos hijos de Dios. El es el Padre de los cristianos.

La Legión no sólo lo entiende así, sino que piensa además que Dios quiere servirse de nuestros esfuerzos para gloria suya y, a fin de hacerlos fructificar constantemente, los quiere purificar. 116

Los legionarios han de manifestar su condición filial por el servicio al Padre, y este servicio ha de ser un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios y no conforme a este mundo.

Dada su condición humana, el apóstol puede dejarse influenciar por su carácter natural, por los éxitos, por los fracasos, por alguna otra circunstancia, de forma que su actitud puede oscilar fácilmente entre una ansiedad febril y una apatía derrotista. Ambos extremos han de ser evitados con la consideración de que Dios, nuestro Padre, no es un mero espectador. El es el que da el incremento. Al legionario debe servirle de consuelo y aliento el considerar que Dios, por serlo y por ser Padre, es bueno y que, por tanto más, muchísimo más se interesa Dios por la feliz ejecución que tenemos entre manos, que nosotros. 117

Profundizar en la compenetración de la unión con Dios, el buen Padre, ha de ser el firmísimo apoyo de todo legionario; al que se le advierte que si tenemos fe bastante, Dios se servirá de nosotros para gloria suya en la conquista del mundo. 118

La Santísima Trinidad
Dios es nuestro Padre. Es el Padre de Jesús. Partiendo de esta realidad, se llega al descubrimiento del misterio de la Santísima Trinidad. Tenemos aquí dos personas, el Padre y el Hijo, y de ambas, como amor subsistente, procede el Espíritu Santo.

En la espiritualidad legionaria no se pretende profundizar en el misterio partiendo del campo teológico, sino más bien descubrir su dinámica. El Padre nos santifica como Padre, quien con el Hijo y por el Hijo nos envía el Espíritu Santo. Recibiendo el Espíritu Santo, entramos en la intimidad de la familia divina. El Padre, dirá san Atanasio, es la fuente, el Hijo la corriente y nosotros bebemos al Espíritu Santo.

El primer nexo del legionario con la Santísima Trinidad habrá de ser de inmersión en el misterio y de toma de conciencia de la realidad de la inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma en gracia.

El Manual exhorta a los legionarios a que, como tales, se unan a la Santísima Trinidad a través de María, y examina la relación de Hija, la relación de Madre y la de Esposa. Hasta tal extremo quiere ver a los legionarios viviendo este misterio, que toda la Legión está en unión con María colaborando con el Espíritu Santo:

"María está tan compenetrada de Él, hecha tan una con Él, tan animada de Él, que Él es como el alma de Ella. No es Ella un simple instrumento o cauce de su actividad; es una colaboradora inteligente, consciente, hasta tal grado que cuando obra Ella, es Él quien obra también; y, si no se acepta la intervención de Ella, tampoco se acepta la de Él". 119

Si la Legión hasta cierto punto se identifica con María (es María en acción), debe participar de esta unión con el Espíritu Santo.

La Legión quiere, ante todo, la santificación de sus miembros, y el Espíritu Santo es la fuente de toda gracia y de toda santidad. La Legión consagra a sus miembros al apostolado, y el Espíritu Santo es también la fuente de todo celo apostólico. Él es quien hace los santos y los apóstoles. Él es, por lo mismo, quien debe ocupar el primer puesto en la Legión de María.

La Legión así lo entiende y por eso la Promesa, el acto más sublime del legionario, está dirigida al Espíritu Santo. El Vexillum representa, en primer término, al Espíritu Santo, y el color de la Legión es el rojo, en honor del Espíritu Santo.

La Eucaristía
He aquí otra verdad fundamental:
"Todo el fin de la Legión se cifra en hacer a sus miembros santos, para que ellos a su vez, irradien la santidad a los demás miembros del Cuerpo Místico; es, pues, evidente que siendo la Eucaristía el centro y manantial de la gracia, ha de ser ella la piedra angular del edificio de la Legión" 120

Al igual que al tratar del misterio de la Santísima Trinidad, busca la Legión la dinámica y proyección de la Eucaristía en orden a la salvación de todos los hombres:

"Poco aprovechará la más ardiente actividad legionaria, si por un momento olvida que su principal objeto es hacer reinar la Eucaristía en todos los corazones". 121

Los sacramentos, en particular el de la Eucaristía y la Santa Misa, encierran un dinamismo, una vida, una proyección. La Legión desea que los legionarios entiendan con toda claridad que en la recepción de la Eucaristía han de buscar una exigencia y una fuerza que los impulse a hacerla reinar en todos los corazones. El fin de fa Eucaristía no es únicamente alimentar nuestras almas y unirnos a Cristo, sino, además, proyectarlo a los demás.

Esta doctrina dimana de la naturaleza misma de los sacramentos, que no sólo contienen la gracia, sino que además la comunican. Todo fiel cristiano, al comulgar, se convierte en una especie de sacramento de Cristo, al que recibe en su pecho. San Pablo llama a la Iglesia sacramento de Cristo. No puede el cristiano convertirse en sacramento de Cristo, si no cumple esa segunda parte esencial a todo sacramento que es darlo a los demás.

La consecuencia natural y lógica de la recepción de la Eucaristía es una exigencia de entrega al apostolado. Cristo, sacramento de Dios, hace entrar a los hombres en la Iglesia de Dios para colmarlos de la fuerza del impulso vital de Dios. El que comulga, al convertirse en sacramento de Cristo, debe hacer lo posible para que los hombres entren en la gloria de Dios, para que se colmen de la fuerza y del impulso de Dios. De ahí ese objetivo de la Legión: hacer reinar la Eucaristía en todos los corazones.

Este dinamismo de la Eucaristía repercutirá en grado sumo en beneficio de la unidad de todos los hombres que de ella participen, en la unidad de toda la Iglesia. Su proyección social se revela extraordinaria: unir a todos los hombres con Cristo equivale a unirlos a unos con otros, como miembros de su Cuerpo Místico.

Nutrir el Cuerpo Místico de Cristo es el gran deseo de la Legión, por serlo de la Madre, porque tan Madre es de éste como de aquél. ¡Qué poca disculpa tienen aquellos que creen, pero no practican! 122

Para satisfacción espiritual de los legionarios y de quienes reciben la Eucaristía, para alentarles en todo momento, la Legión les recuerda:

"El Jesús que otros admiran, lo poseemos nosotros los católicos vivo siempre en la Eucaristía". 123

Y termina señalando el camino más seguro hacia la Eucaristía:

"Si los legionarios están obligados a obrar en todo unidos con María, mucho más en el acto solemne de asistir a la Misa... Para oír Misa bien, es preciso adoptar una actitud atenta y piadosa hacia Maria". 124

Como anecdótico, recuerda finalmente el Manual de la Legión que:

"Juntamente con María, sobre el Calvario, estuvieron los representantes de cierta legión". 125

María
Dios nuestro Padre, que es un Padre bueno; Jesucristo, que vino a regenerar al mundo y que se ha quedado con nosotros en la Eucaristía; el Espíritu Santo, que, tal como se reza en la Promesa legionaria, vino a regenerar al mundo en Jesucristo y que no quiso hacerlo sino por María, integran el núcleo doctrinal de una espiritualidad legionaria dinámica, que impulsa a la acción apostólica. Sin embargo, puesto que la acción que la Legión propone está erizada de dificultades, el legionario se reconoce incapaz de prestar un servicio digno, se vuelve hacia el Espíritu Santo y pide descienda sobre él y le llene de sí mismo.

El Espíritu Santo desciende sobre el alma legionaria y se propone actuar en ella, pero en la medida en que esta alma se asemeje a María, mejor, esté en unión con María:

"Cuando el Espíritu Paráclito, su Esposo, encuentra a María en un alma, vuela a ella, entra allí con efusión y se le comunica con intensidad proporcional al sitio que el alma le ha reservado a su Esposa: he ahí el motivo de que no obre tantas sorprendentes maravillas en las almas ahora; sencillamente, por no encontrar en ellas una unión lo suficientemente íntima, con su fiel e indisoluble Esposa" 126

"La intervención santificadora del Espíritu Santo en la Virgen de Nazaret ha sido un momento culminante de su acción en la historia de salvación" (Pablo VI, Marialis Cultus, n. 26).

María, la Inmaculada, la Esclava del Señor, se ha prestado a la acción del Espíritu Santo con una generosidad sin límites y con una purificación integral. El legionario pide ser purificado, para que yo sea puro en Aquella que por Ti fue hecha inmaculada, y siente ansias de generosidad sirviendo a María: me presento delante de Ti como soldado e hijo suyo.

La acción del Espíritu Santo en María ha dado lugar al nacimiento de Jesucristo, que Ella, a su vez, nos entregó. María se convirtió así en la Reina de los Apóstoles. La acción del Espíritu Santo en el legionario dará lugar a un nacimiento espiritual de Jesucristo, a un nacimiento de la gracia en su alma, tanto más sublime cuanto más identificado se halle con María; esa gracia, al igual que María, debe llevarla a los demás. En otros términos, el legionario debe convertirse en apóstol. Una Legión inactiva es, ni más ni menos, una contradicción.

El secreto de la fuerza y de la espiritualidad legionarias está en función, en último término, de la unión de los legionarios con María: Veo que el secreto de un perfecto servicio legionario consiste en la completa unión con aquella que está tan íntimamente unida a Ti". 127

María ha sido colocada por Dios en el centro de los planes de salvación. Todo lo que es, todo lo que supone la Legión de María está resumido en esta verdad sublime expresada en la Promesa legionaria de que el Espíritu Santo, que vino a regenerar al mundo en Jesucristo, no quiso hacerla sino por María.

El Manual de la Legión, en su capítulo 27, viene a expresar una idea similar, aunque con distintas palabras:

"Sin corazón no circula la sangre; sin ojos no hay comunicación con el mundo de los colores: sin aire, de nada vale el aleteo del ave, no hay vuelo posible. Pero más imposible que todo esto, según disposición divina, es que el alma se eleve hasta Dios, y cumpla los designios de Dios, sin María". 128

Y el Vaticano II:

"Todo el influjo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino beneplácito y de la superabundancia de méritos de Cristo: se apoya en la mediación de Éste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y, lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta". 129

Es necesario comprender esta doctrina si se quiere entender la Legión de María. Habrá quienes intenten darle un sentido alegórico. Ha de ser entendido en sentido real. Si María es la Mediadora de todas las gracias, ello quiere decir TODAS. De donde el secreto de hallar el camino de la salvación está en dar con el misterio de Maria y en manifestarlo al mundo y a cada uno de los hombres en particular. 130 Esto es, en definitiva, la Legión de María; hasta el punto de que la Legión no tiene reparo alguno en llamarse a sí misma la posteridad de María. La Legión:

"aspira de todo corazón a ser la posteridad de María, su descendencia, en todo el sentido de la palabra, porque en ello va la prenda de victoria". 131

La Legión no es únicamente posteridad, descendencia, sino la posteridad, su descendencia; como si dijera: la descendencia en línea recta, la descendencia legítima: María como Madre nuestra es una realidad que ha de meditar la Legión día y noche. 132

María es obviamente el centro de la vida de la Legión y de su espiritualidad y la Legión ha de intentar por todos los medios introducirse en María y meter a todos los legionarios en María para que de ella saquen todo, absolutamente todo.

El Cuerpo Místico
La doctrina del Cuerpo Místico es fundamental en el servicio legionario. El Cuerpo Místico, la Iglesia, es el campo donde se realiza la actividad legionaria. Doctrinalmente, la Legión hace girar su apostolado en torno a un principio transformante que, bajo el nombre de tercera ordenanza fija, formula así:

"El deber legionario exige de cada socio: la ejecución de un trabajo legionario activo y sólido, hecho con espíritu de fe y en unión con María, en forma tal que en las personas por quienes trabaja y en sus hermanos legionarios sea María quien ve y sirve en ellos a su Hijo Jesucristo". 133

Ver en todos los hombres a Jesucristo, especialmente en aquellos a quienes se sirve, y servir en estrecha unión con María. Esta es una de las metas a la que la Legión quiere conducir a sus socios; lo que, en otros términos, significa una vivencia del Cuerpo Místico de Cristo en unión con María.

La actividad del Cuerpo Místico es la actividad del mismo Cristo. Los fieles incorporados a él, en él viven, sufren, mueren y en su resurrección resucitan. Esta incorporación iniciada en el bautismo se estrecha aún más por los sacramentos, y se intensifica por la fe, el amor, el servicio mutuo, el trabajo; en fin, mediante todo acto de vida cristiana. Pero, y aquí es donde entran en función los principios de la Legión, todo esto se hará muchísimo más eficaz todavía, si el alma obra en unión libre y perfecta con María. 134

La Legión, ya lo hemos visto, tiene y ejecuta un vastísimo programa de actividades apostólicas en favor del Cuerpo Místico; pero siempre llevará la impronta de la unión con María.

Entre Cristo y María existe un lazo muy especial de unión. Si somos miembros de su cuerpo, formados de su carne y de sus huesos, 135 somos por la misma razón y con toda verdad hijos de María, su Madre. María fue creada para concebir y dar a luz al Cristo íntegro, esto es, también al Cuerpo Místico.

Dado que el legionario está convencido de que a quien sirve no es a un hombre, ni a una mujer, ni a un joven, ni a una joven, sino a un miembro del Cuerpo Místico de Cristo, un miembro en quien se manifiesta Cristo, y como este servicio lo haga en unión con María y en su nombre, el legionario en su trabajo se limita, en último término, a provocar un encuentro entre María y Cristo en el alma de la persona visitada.

El ejercicio del apostolado legionario siempre irá así unido a la idea de María y a la del Cuerpo Místico, y no podrá ser de otra manera:

"Las motivaciones de la acción, sus objetivos, sus métodos, deben ser coherentes con este sentido de vinculación a la Iglesia, Cuerpo de Cristo". 136

Como consecuencia, la Legión se siente impulsada a una estrecha vinculación a la Jerarquía, a la que siempre ha dado muestras de fidelidad y lealtad.
Ya desde sus orígenes, se ha puesto a disposición de la misma para todo aquello que pudiera contribuir al bien de la Iglesia:

"La Legión se pone al servicio del obispo diocesano y del cura párroco para cualquier obra social o de Acción Católica que, a juicio de dichas autoridades, pueda contribuir al bien de la Iglesia, y esté al alcance de los legionarios". 137

Mucho antes que el concilio lo exigiera, y el episcopado lo recordara, la Legión ya consideraba básica en el apostolado seglar esta vinculación.

Los elogios de los papas e infinidad de obispos de todo el mundo avalan esta fidelidad y vinculación, Juan XXIII llegaría a decir:

"La Legión de María presenta el verdadero semblante de la Iglesia Católica". 138

Pablo VI, escribiendo a Frank Duff por medio del Cardenal A. C. Cicognani, manifiesta:

"El Santo Padre exhorta a usted y a todos a que continúen con el mismo amor por la Iglesia, siempre en la más intima dependencia de los obispos, en las obras de apostolado y en un espíritu de activa colaboración con todas las demás asociaciones apostólicas". 139

La Legión ejerce, en efecto, su ministerio dentro del Cuerpo Místico tratando de imitar de modo singular aquel amor y obediencia que Cristo, la Cabeza, mostró a su Madre, y que debe reproducir en su Cuerpo Místico.

Fe
Dentro ya del campo de las virtudes básicas, aparte la caridad, elemento indispensable de todo apostolado y de la propia vida cristiana, la Legión hace hincapié, en primer término, en la fe. Buscando vivir en todo la unión con María, anhela que los legionarios imiten, de modo particular, su fe:

"De manera particular anhela la Legión imitar, sobre todo, su fe: esa virtud que en Ella, y solamente en Ella, llegó hasta su más alto grado, a una sublimidad sin par. Animada la Legión con esta fe y este amor de Maria, no hay empresa, por ardua que sea, que le arredre; ni se queja ella de imposibles porque cree que todo lo puede". 140

En principio, toda obra de apostolado presupone la fe, pero la labor de evangelización dé modo especial; y si ésta ha de ser realizada con alejados e incluso no católicos, mediante un contacto directo y personal, y allí donde se encuentren, imposible iniciarla y, por supuesto, perseverar en ella, sin un gran espíritu de fe:

"Para trasladar moles inmensas de maldad se necesita una fe inmensa". 141

El legionario aprenderá a vivir la fe de la mano de María y confiando plenamente en Ella. Su fe será un ver las cosas desde el punto de vista de María. Su fe le dará una visión nueva, semejante a la suya, unos ojos nuevos que iluminan, ven y contemplan de acuerdo con los de María, y, en su nombre, arrojará la red apostólica.

La Legión no exige ni riquezas, ni influencia social, sino fe sin vacilar. 142 Una fe que sobrenaturalice cada momento de la vida del legionario, que le purifique y acrisole; una fe como la columna de fuego de su Tessera, tras la que avanza unida y victoriosa toda la Legión. 143

Descubierta la necesidad vital de la fe, el legionario, al final de las juntas, cae de rodillas ante el altar de María implorando fe. Una fe dinámica que empuje a la acción y la sostenga; una fe viva que habilite a hacer todas las empresas por amor y lleve a la resurrección de los muertos por el pecado; una fe firme que, a pesar de las contrariedades, engendre tranquilidad en el alma apostólica; una fe valiente, capaz de acometer, las más arduas empresas; una fe que sea luz que guíe a toda la Legión, que ilumine a todos los que viven en sombra de muerte, que lo encienda todo en el fuego del amor; una fe que dé sentido a la lucha de la vida y que a todo lleve por el camino de la paz.

En toda alma legionaria ha de estar presente esa fe:

"Señor, concédenos a cuantos servimos
bajo el estandarte de María,
la plenitud de fe en ti y confianza en Ella,
a la que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva que,
animada por la caridad,
nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti.
Y a verte y servirte en nuestro prójimo;
una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros
en las cruces, afanes y desengaños de la vida,
una fe valerosa que nos inspire
comenzar y llevar a cabo sin vacilación
grandes empresas por Dios
y por la salvación de las almas;
una fe que sea la columna de fuego
de nuestra Legión,
que hasta el fin nos lleve unidos,
que encienda en todas partes
el fuego del amor de Dios,
que ilumine a aquellos que están en la oscuridad y sombra de muerte,
que inflame a los tibios,
que resucite a los muertos por el pecado;
y que guíe nuestros pasos por el camino de la paz, para que, terminada la lucha de la vida,
nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna
en el reino de tu amor y gloria". 144

Valor
Otras asociaciones, incluidas las apostólicas, tal vez no inculquen la virtud de la fortaleza como básica y preponderante para la integridad de su espiritualidad. La Legión sí. En la Legión, que siempre habrá de ir a la vanguardia en las luchas de la Iglesia, 145 el valor constituye un singular distintivo.

Hay que eliminar todos los equívocos. La Legión no es una asociación más, va a la vanguardia en la evangelización, posee un espíritu recio y disciplinado, usa una terminología militar, habla de ejércitos, batallas, guerras y primeras líneas, de Capitana, de Reina y Capitana:

"La Legión es un ejército -el ejército de la Virgen humildísima- y como tal es preciso que ostente en su actuación cotidiana lo que tan copiosamente nos brindan los ejércitos de la tierra: heroísmo y sacrificio hasta la inmolación suprema". 146

No debiera haber profundidades donde no quiera penetrar la Legión. 147

El legionario debe mantenerse firme. 148

Siempre que surja alguna dificultad extraordinaria o tenga el legionario que arrostrar algún peligro, diga para sus adentros: ¡Estamos en guerra! Esta frase, que es capaz de llevar a toda una nación destrozada por la guerra a sacrificios heroicos, debería dar al legionario un temple de acero y mantenerlo en su puesto, aunque en parecidas circunstancias la generalidad de los hombres desertarían". 149

El valor exigirá a cada legionario, y a cada centro de Legión, que, de una u otra manera, entren en contacto con los individuos más degradados, tal vez sea ésta para ellos la única tabla de salvación. Podríamos citar infinidad de casos en este sentido con los que la Legión se encuentra a diario en sus trabajos apostólicos. Bastaría con revisar las actas de cualquier praesidium, y hallaríamos que el valor es la constante que indefectiblemente acompaña a los legionarios. De ahí que el Manual aconseje: allí donde el hombre sienta el grito de la prudencia, debe responder el legionario con el valor; relegar a segundo término la precaución y dar preferencia a la valentía. 150

Con todo, y tal vez por eso, hasta la fecha la Legión no ha tenido que lamentar ninguna falta grave de indiscreción. 151

El miedo está reñido con la Legión. El miedo es la adormidera del apóstol; es el que le sume en una inercia paralizante. El miedo destruye en germen innumerables y excelentes empresas. El miedo llega en la vida un papel desalentador y destructor. La razón última de que muchas cosas queden sin realizarse en el campo del apostolado es el miedo, el vulgar miedo.

El sistema hace a los legionarios superiores al miedo. Jamás deben rehuir trabajos y penas, 152 y ya, a las primeras de cambio, se les exhorta a tener una voluntad indómita de vencer y a negarse en absoluto a condescender con cualquier derrota. 153 Se exige valor de ánimo y se juzga indigno a quien no lo posee. 154

En modo alguno la Legión podría presentarse ante su Capitana sin estar adornada de las preciosas virtudes de lealtad, disciplina, resistencia y poder conquistador. 155

Humildad
La Legión se dirige a sus socios en términos de batalla y lucha, mas esto no puede suponer engreimiento, sino que irá revestido de esa virtud que el mundo tiende a desconocer, tan poco comprendida y tan despreciada, la humildad:

"La humildad desempeña un papel extraordinario en la vida de la Legión". 156

El sistema apostólico de contacto directo sería un fracaso sin humildad. Ella es como la piedra angular sobre la que descansa el apostolado legionario. Sin humildad no puede haber acción legionaria eficaz. 157

Se dice que humildad viene de humus, tierra. El legionario es un soldado dispuesto a combatir en primera línea; pero, como en las batallas de peligro grave, ha de saber hacerlo también cuerpo a tierra.

El legionario es un apóstol que, sintiendo su propia incapacidad para la obra a la que está llamado, revuelve habitualmente al Espíritu Santo para pedir inspiración y fuerzas:

"reconociendo que por mí mismo no puedo prestar un servicio digno, te ruego desciendas sobre mí". 158

Si, por otra parte, la unión con María es imprescindible, es asimismo necesario buscarla por los caminos por los que Ella se movió, en particular por los de la humildad:

"El espíritu de la Legión es el de María misma, y de manera particular anhela la Legión imitar su profunda humildad" 159

"Sin humildad es imposible conseguir los dos fines de la Legión: la santificación de los socios y la irradiación de la santidad en el mundo de las almas". 160

Debe el legionario olvidarse de sí mismo, de la vana exaltación, de la propia suficiencia, de la propia satisfacción, de la propia voluntad y ofrecerse a las maternales influencias de María, quien hará de él un soldado bien pertrecho para el duro servicio de la Legión.

Servicio
El valor, edificado sobre la fe y la humildad, implica la idea de servicio. La propia dignidad cristiana exige un servicio a los demás:

"La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación también al apostolado". 161

La misma unión con María no puede limitarse a una unión pasiva, sino que, como su vida toda, ha de estar revestida de la idea de servicio. El legionario tiene que llegar a sentirse colaborador de María.
María quiere, en efecto, valerse del legionario y no tiene por qué suplir sus deficiencias. El legionario tiene que contribuir con un servicio digno, dispuesto a una entrega generosa y sin fisuras:

"El servicio legionario tiene que ser un perpetuo adelante, cerrándose en absoluto y obstinadamente a todo desaliento; inconmovible como una roca en momentos de crisis, y constante en todo tiempo; deseoso del éxito feliz, pero humilde en su logro y desasido de él; combatiendo el fracaso, pero si viene, sin arredrarse por él; al contrario, prosiguiendo la lucha hasta resarcirse de las pérdidas; aprovechándose de las dificultades de la misma monotonía como un campo donde desplegar su confianza y su resistencia ante un prolongado asedio. Pronto a la voz de mando; alerta aún sin ser llamado; y siempre, aun cuando no haya combate ni se divise enemigo, centinela incansable de los intereses de Dios.

Con ánimo para lo imposible, pero contento de hacer de mero sustituto. Nada demasiado costoso; ningún deber demasiado humilde; para lo uno y para lo otro la misma inagotable paciencia, atención igualmente minuciosa; el mismo inflexible valor, cada obra templada por la misma áurea tenacidad. Siempre en servicio en pro de las almas; siempre dispuesto a socorrer a los débiles en sus momentos de flaqueza y vigilante para sorprender a los corazones endurecidos en sus escasos momentos de sensibilidad; buscando sin descanso a los extraviados; olvidado de sí al pie de la cruz ajena, y allí clavado, hasta que todo esté cumplido.

¡Nunca ha de desfallecer el servicio de una organización consagrada a la Virgen Fiel, y que lleva -para honor o vergüenza suya- su bendito Nombre! 162

Se le reconoce a la Legión ese servicio apostólico hacia afuera; pero se le achaca despreocupación por el servicio del testimonio y del medio ambiente en que los legionarios normalmente se desenvuelven. Esto no es cierto. Se pretende desconocer que el servicio legionario exige que cada socio aspire, en cuanto la prudencia se lo permita, a:

"impregnar del espíritu de la Legión todos los quehaceres de su vida; y estar alerta para promover en toda ocasión los fines generales de la misma, a saber: destruir el imperio del mal hasta sus cimientos, y sobre las ruinas implantar el estandarte de Cristo Rey". 163

La Legión exhorta a cada legionario a que, aun cuando no esté combatiendo en un servicio directo, esté, en cierto modo, las veinticuatro horas del día en estado de servicio. 164

Las horas del servicio legionario lo son todas, las del trabajo semanal y junta legionaria y las restantes. Las primeras son de adiestramiento, tiempo de aprendizaje; las segundas, el ejercicio personal de lo aprendido en las primeras.

Cada legionario, aparte su vida de testimonio de cristiano normal, siempre traerá entre manos alguna tarea apostólica a realizar. Inadmisible una Legión que no sirva. La Legión de María no es, ni puede ser una Legión acuartelada, sino que constantemente vive una gran preocupación apostólica y evangelizadora 165 al servicio de la Iglesia universal.

Hace unos años, visitando el cardenal Suenens la Legión de Brasil; en su último adiós dijo: os deseo mucha imaginación. Tal vez sea esto lo que sí necesite constantemente la Legión. Goza de un sistema perfecto de acción, de una espiritualidad profunda y apropiada, y siempre se halla en estado de servicio; queda únicamente el que sus dirigentes posean imaginación, mucha imaginación para idear nuevos programas y buscar nuevos campos de acción. El sistema administrativo viene a paliar esta deficiencia al hacer que la Legión se enriquezca cada vez más, en este sentido, con las experiencias habidas en las diversas partes del mundo; pero su inquieto afán de servicio seguirá buscando continuamente. Nada más ajeno a la Legión que la idea de quietismo. La Legión es un movimiento, que, como tal, se mueve constantemente.

Disciplina
La Legión es un ejército, el ejército de Maria. La unidad de acción de este ejército es uno de los más firmes pilares de su apostolado. Es una organización de voluntarios donde a nadie se le fuerza a entrar, pero en la que a nadie le es lícito quebrantar lo que prometió obedecer. Esta unidad, la observancia del orden establecido, el sistema apostólico y hasta la propia constancia constituyen el objeto principal, no sólo de su sistema administrativo, sino de la ya afamada disciplina legionaria.

Con lo dicho es fácil concluir que tanto el sistema administrativo, como el de acción, o como el de la propia espiritualidad, no serán eficaces si no van acompañados de una disciplina a toda prueba. La base fundamental de los ejércitos es la disciplina. Para un legionario de María el deber es siempre el deber. 166

La disciplina hace que sea realidad, aún hoy día, la unión de todos los legionarios y de todos los cuerpos de Legión. Los constituye en un verdadero ejército en plan de batalla: terrible como un ejército en plan de batalla, 167 que avanza alineado tras su Capitana y Reina la Virgen María. Sin disciplina se pelearía en guerrillas allí donde María querría la acción conjunta de un cuerpo de sus legionarios; en vez de unirse, las fuerzas estar1an desparramadas. 168

No es que la disciplina sea el elemento más importante de la Legión, que lo es su espíritu, su acción apostólica, su sistema, en una palabra; pero sin disciplina, ni el celo, ni el amor, ni el entusiasmo acarrearían grandes resultados. La disciplina es como el frasco que contiene la esencia; ésta sin aquél se volatilizaría.

A sus socios no les exige la Legión fuerzas de gigante, sino disciplina férrea, 169 y no serían admitidos oficialmente a sus filas si antes no se comprometieran a someterse por completo a su disciplina: me someteré por completo a su disciplina. 170

El reglamento es ciertamente severo, pero las metas que la Legión se propone conseguir no son comunes y ordinarias. Las miras son altas y, en atención a ellas, provee de un reglamento y de unas exigencias proporcionadas.

Lealtad
La disciplina, como exigencia, implica a toda la Legión, pero la disciplina es algo inerte e inanimado, es palabra escrita que, incluso, podrá exhibir en determinadas circunstancias la autoridad, pero es poco menos que nada si no existe una respuesta adecuada de parte de los voluntariamente sujetos a la misma. La disciplina debe ser correspondida por una exigencia de fidelidad por parte de los componentes que integran la entidad.

En toda organización, donde de muchos se hace uno, es imprescindible que reine el principio de mutua cohesión. Cuanto más se sustraiga uno de dicho principio, tanto más se alejará del principio de unidad y de la vida misma. La autoexigencia de fidelidad al deber, a las leyes y a la autoridad se llama lealtad.

El Manual de la Legión dedica todo un capítulo, el 21, a hablar expresamente de la lealtad. Pide lealtad del socio hacia el praesidium, del praesidium hacia la curia, de ésta hacia el senatus, y del senatus hacia el concilium legionis, y lealtad siempre y por doquier a la autoridad eclesiástica.

Toda actuación independiente está reñida con la lealtad. La experiencia de más de medio siglo ha enseñado a la Legión de María las funestas consecuencias de las faltas de lealtad y la ha llevado a mirarlas con profundo horror, hasta el extremo de dar de baja en sus filas, no ya a equipos, sino a consejos legionarios enteros. E insiste en que los praesidia no son más que destacamentos, y deberán ser destacamentos leales. 171

La lealtad exigida por la Legión es total y su fruto inmediato es la obediencia y el aceptar con prontitud y generosidad situaciones y decisiones incluso desagradables:

"Esta es la heroica y dulce misión que la Legión exige a sus socios hacia toda autoridad legitima, sea cual fuere". 172

La lealtad es la que preserva la gran corriente vital de la Legión que fluye en todas direcciones. El incumplimiento del deber por parte de los legionarios de asistir a las juntas, o de los oficiales a las reuniones de los consejos, cortaría parte de esta corriente; sería considerada una falta de lealtad. Todo en la Legión debe tender a unir, nada a separar. Disciplina y lealtad son conceptos correlativos que fraguan el espíritu del legionario y aseguran la vigencia del sistema.

Alegría
Ni la más férrea disciplina, ni la más fiel lealtad, que conducen al legionario a acciones apostólicas, a veces heroicas, y a la consecución de un espíritu recio y fuerte, están reñidas con la alegría. Tal vez por saberse la Legión poseedora de ese espíritu y por la realización de grandes empresas, sea por lo que genera alegría.

La alegría, esa virtud que se nombra esperanza, es ciertamente patrimonio del cristiano. La alegría es el gigantesco secreto del cristiano, diría Chesterton. Sólo los hombres capaces de realizar grandes ideales poseen un alma capacitada para la verdadera alegría.

Al legionario se le habla de idealismo y dinamismo en alto grado, de batallas y grandes conquistas, de prontitud y generosidad, de amor y esperanza, de sacrificios y paciencia. Al legionario se le proporcionan los elementos básicos de una sana alegría cristiana y él lo acepta todo con el espíritu lleno de gozo. 173

La gente busca motivos naturales para su alegría lánguida e intrascendente. ¿Qué hay de amor, esperanza, sacrificio y paciencia en su alegría? Falla el amor, el amor que engendra esperanza, la esperanza que soporta con paciencia los sacrificios que llevan a la posesión de lo anhelado, a la alegría.

La alegría se dice que brota de la posesión de algo que buscamos, de un deseo satisfecho, de un amor coronado. La máxima alegría es la del espíritu, que conduce a una posesión más radical que la de los sentidos. Ni tan siquiera es necesario llegar a la posesión última y definitiva del objeto amado; basta saberse en camino seguro, presente ya en esperanza.

La Legión enseña a sus socios el camino más corto, más fácil, más seguro, en frase de San Luis Maria Grignón de Montfort, y que es María, para llegar a la posesión de la plenitud de toda gracia, Cristo, fuente de toda alegría.

El individuo, el legionario, sujeto capaz de un temperamento, de unos defectos, de una enfermedad, de inquietudes humanas legítimas, en quien todos estos elementos pueden tener cabida, podrá no siempre mostrar su alegría; pero en cuanto apela a su dignidad cristiana y a su vocación legionaria de generosidad, amor, esperanza y sacrificio, a su unión con María, sentirá la tranquilidad en su alma, y al rezar su catena diaria, dirá con María: mi espíritu está transportado de gozo en Dios, mi salvador.

La alegría de María es una alegría espiritual, superior a toda otra alegría, como superior era su desprendimiento, su pureza, su unión con Dios en quien encuentra la razón de su gozo; no porque la haya llenado de bienes materiales y ventajas humanas, sino porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava; porque ensalzó a los humildes; porque colmó de bienes a los hambrientos; porque acogió a Israel, su siervo; porque su misericordia se derrama de generación en generación.

Al legionario, que en todo momento ha de vivir la unión con María, se le invita diariamente a unirse a ella en los motivos de su alegría.

Ciertamente que existen otros muchos rasgos, cuya exposición podría ayudar a perfilar un boceto de la espiritualidad legionaria, y que se hallan esparcidos a lo largo y ancho de todo el Manual de la Legión; mas las características expuestas las consideramos jalones suficientes para una teología de dicha espiritualidad. Son como señales indicativas por donde ha de ser conducida el alma que aspire a poseer ese espíritu de la Legión, que ha puesto en pie de batalla a millones de legionarios por todo el mundo.


5
SISTEMA DE FORMACIÓN

Una encuesta sobre el apostolado seglar, llevada a cabo hace unos años en cierta diócesis española, arroja, entre otros, los siguientes resultados: uno de cada tres seglares que se ha comprometido en un movimiento busca con ello su propia formación o la realización de actos de piedad; sólo el 9% busca desarrollar una labor apostólica. El 66% desconoce los objetivos específicos de su organización, y sólo un 5% se refiere a acción apostólica.

Preguntados por las tres funciones de la Iglesia en el mundo (profética, sacerdotal y real) y el modo cómo cada una las llevaba a la práctica, un tercio no conoce estas funciones; casi la mitad, de un modo superficial, y en el resto se aprecia un predominio de las funciones de formación o santificación. 174

No se puede pretender que esta encuesta tenga un valor universal para todas las diócesis; pero es altamente sintomática. Según sus resultados, el 91% de los integrantes de los movimientos seglares no se refieren a la acción apostólica. Es un dato muy revelador para no confundirnos al referirnos a la Legión de María, la que por naturaleza y de hecho está enmarcada en ese 9% restante, comprometida plenamente en la acción apostólica y evangelizadora y, como es lógico, en la de formación y santificación de sus miembros.

Suele ocurrir que, al invitar a una persona a participar en las tareas de la Legión, al revelarle los objetivos exteriores a, conseguir y la acción apostólica a realizar, invariablemente responde: bien, pero para eso se necesita estar muy preparados y yo no tengo esa formación. Es necesario convencerla de que se le ofrece un trabajo que ya están realizando otros de sus semejantes y de que esa formación la irá adquiriendo poco a poco en la propia Legión.

Lo cierto es que la acción apostólica directa exige una formación, y que, al menos al tratarse de la Legión, ningún neófito cree poseer, ni ha descubierto cómo se la podrá proporcionar la Legión de María. El ejemplo de legionarios maduros no siempre les sirve, porque piensan que ya han entrado formados.

El Vaticano II no, puede ser más explícito al referirse a este tema:

"El apostolado solamente puede conseguir su plena eficacia con una formación multiforme y completa; La exigen, no sólo el continuo progreso espiritual y doctrinal del mismo seglar, sino también las diversas circunstancias, personas y deberes a los que tiene que acomodar su actividad" 175

El alcance de esta formación multiforme y completa también está determinada por el propio concilio:

"La formación para el apostolado supone una completa formación humana, acomodada al carácter y cualidades de cada uno...

Además de la formación espiritual, requiérese una sólida preparación doctrinal teológica, moral, filosófica, según la diversidad de edad, condición y talento". 176

A la luz de estos pensamientos conciliares, pareciera ser que sólo la élite de los cristianos podría dedicarse a la acción apostólica. Ciertamente que, cuanto más acabada sea la preparación humana y espiritual, mayor repercusión tendrá en el apostolado; pero la exigencia de una formación exhaustiva en ambos órdenes dejaría desmanteladas las asociaciones apostólicas. El apostolado sería obra de minorías muy selectas y no exigencia de todos los bautizados.

Releyendo una y otra vez los textos conciliares, se llega a la conclusión de que la exigencia de tal formación no ha de ser considerada como condición previa a la acción apostólica, sino más bien como meta deseable a tenor de las condiciones de edad y talento.

El propio decreto viene a determinar:

"No se descuide en modo alguno la importancia de la cultura general unida a la formación práctica y técnica". 177

Es realmente importante una cultura general, un conocimiento del mundo contemporáneo, una adaptación a la sociedad y a la cultura del tiempo en que se vive y una formación práctica y teórica del apostolado. Por lo demás, es éste de la formación un tema muy vasto, hasta el extremo de que el hombre todos los días se debiera estar formando.

La Conferencia Episcopal Española insiste al respecto:

"Juzgamos necesario llamar la atención de los movimientos y asociaciones en orden a que se esfuercen por iniciar a sus militantes en la atención a la vida sencilla de cada día, así como para ofrecerles material abundante e instrumentos de trabajo, susceptibles de la adaptación en las diócesis y en los grupos de militantes, presentándoles planes concretos de acción educativa y evangelizadora". 178

Existe la tentación bastante generalizada de confundir la formación intelectual con la formación apostólica. Aquélla capacita al hombre para el mejor desarrollo de su vida humana y, aunque muy útil, no es indispensable para ejercer el apostolado. Esta se basa en una vida cristiana normal, según la cual Cristo vive en el apóstol; y en la exigencia de manifestar a Cristo a los demás, para lo que se requerirá una formación específica y peculiar. Formación que, por lo general, suelen proporcionar los propios movimientos apostólicos:

"Los grupos y asociaciones seglares, cuyo fin sea el apostolado u otros fines sobrenaturales, deben fomentar cuidadosa y asiduamente, según su finalidad y carácter, la formación para el apostolado. Muchas veces son ellos el camino ordinario de la necesaria formación para éste. En ellos se da la formación doctrinal, espiritual y práctica. Sus miembros, reunidos en pequeños grupos con los compañeros o amigos, examinan los métodos y los resultados de su acción apostólica, y confrontan con el evangelio su método de vida ordinaria". 179

La Legión así lo entiende, y se considera suficientemente capacitada para formar a sus socios en la acción y en el espíritu peculiar que la caracteriza, y, sin inmiscuirse para nada en la formación científica de los mismos, cuenta en sus filas con muchos cristianos sencillos, de formación intelectual deficiente, como también con no pocos intelectuales. Piensa la Legión que al mundo no se le convierte con la inteligencia, y a este respecto resume el Manual tal teoría en los siguientes términos:

"Objetarán algunos, tal vez, que para hacer un llamamiento eficaz en pro de la fe se necesita mucha ilustración en las doctrinas de la misma. Nuestra opinión -dicho sea con respeto- es la contraria. En efecto, ¿quiénes efectuaron las conversiones en los primeros siglas de la era cristiana? La gente sencilla: el obrero, el esclavo, los humildes, los débiles y oprimidos miembros de aquella poderosa, opulenta y culta sociedad en que vivían.

Además, si fuere cuestión de dar una serie de instrucciones metódicas y formales, ya sería otra cosa; pero aquí se trata sólo de que un corazón se esfuerce por comunicar a otro el más preciado tesoro que posee, y esto se consigue con máxima eficacia cuando las personas que se tratan son iguales. Cada católico de convicción, por imperfecto que sea su conocimiento de la fe, posee por lo menos una especie de cuadro mental de la misma, y también posee el poder de comunicar a la mente ajena la impresión que dicho cuadro produce en la mente propia. Pero esa capacidad no la ejercerá uno, si no hay una fuerza organizada u otro fuerte impulso que le obligue a hacerlo". 180

En la Legión, compuesta de toda clase de gentes y culturas y con éxitos brillantísimos en todas partes, se da el caso peregrino de que no siempre son los más intelectuales los que asumen los principales cargos de responsabilidad y gobierno; más aún, aunque parezca una contradicción, la Legión mira con especial predilección a los socios de clase humilde.

Frank Duff, socio humilde él, declara con esa sencillez que le caracteriza:

"Me preguntáis qué aspecto de los incorporados a la Legión me causa mayor placer. Os diré: los socios de clase humilde, ésos son los que mayor placer me dan.

Por muchas razones. Primero, porque la gente humilde compone la inmensa mayoría de la población mundial. El noventa por ciento del mundo está constituido por gente humilde. Si tenemos a la gente humilde, tenemos influencia sobre la población. En segundo lugar, la gente humilde hace mejores socios, aunque parezca extraño. Son más entregados, tienen una fe más sencilla, son más generosos. Id a África, a Hispanoamérica, a Filipinas, veréis el trabajo maravilloso que la gente sencilla, en muchos casos analfabeta, está haciendo.

Debe ser algo maravilloso la Legión, cuando puede atraer de esta forma a la gente humilde, que se ha resistido a entrar en otros movimientos apostólicos.

La Legión no ha dejado de atraer a algunos intelectuales, ni tampoco la han ignorado todos los ricos.

Hace unos días recibí una carta de un director espiritual de un praesidium en Sudáfrica, un capuchino, y me trajo al recuerdo otra carta suya que me dirigió hace muchos años, y en la que me decía: "no creo que la Legión de María tenga un futuro en Sudáfrica". ¿Por qué? "Porque se han convertido en una organización de color". Yo le contesté al padre capuchino diciendo que me daba un enorme placer porque aseguraba el futuro éxito de la Legión. Significaba que la Legión era una organización desprovista de orgullo -era una organización humilde- y por tanto se atraería las bendiciones del cielo. Le dije que algún día en el futuro la gente blanca volvería corriendo a la Legión. Y entonces sería el tipo idóneo de persona, no una persona orgullosa, sino una persona que se encontraría a gusto entre gente de color. Y ese día ha llegado.

Usar los pequeños del mundo. Cuando entran en la Legión, ya no son pequeños, encontramos en ellos cualidades grandes que jamás nadie hubiera sospechado". 181

Las anteriores palabras se ven confirmadas con las de Pablo VI al decir, siendo aún Cardenal Montini: "la Legión atrae a sus filas muchedumbre de gentes humildes". 182

La Legión no se desentiende de la clase elevada; mas, al pretender movilizar a todo el mundo católico, cubren sus filas forzosa y principalmente gentes humildes. Ello no obstante, produce expertos, líderes, idealistas y mucha santidad. 183

El por qué de todo esto, es porque la Legión es de suyo y por sí misma suficientemente formativa, es una verdadera escuela de formación apostólica y para la santidad, con su sistema y convicciones peculiares.

No a las conferencias
En tanto existe en otros círculos una inquietud por las conferencias, círculos de estudio y otros medios similares en orden a formar a los seglares para el apostolado, la Legión dice que no a todos estos métodos, a los que, sin embargo, respeta, aunque persuadida de que su eficacia está en tela de juicio; y se va por la vía directa de la práctica a la consecución de la formación conveniente, la que juzga imposible conseguir si no va simultaneada con la acción. La Legión lanza a la acción sin etapa previa de formación teórica, colocándose así, y con mucha anterioridad, en la línea conciliar:

"Aprendan poco a poco y con prudencia, desde el comienzo de su formación, a verlo, a juzgarlo, a hacerlo todo a la luz de la fe, a formarse y a perfeccionarse a sí mismos por la acción con los demás y a entrar así en el servicio activo de la Iglesia". 184

La única manera de apreciar verdaderamente lo que es la Legión es entrar y trabajar en ella. Se dan muchas conferencias para animar a los jóvenes a emprender el apostolado cuando salgan a trabajar en el mundo; pero tales conferencias, por excelentes que sean, no son más que un esqueleto en comparación con el cuerpo viviente de la práctica real. Es más, de poco valor es la intención o el deseo de comenzar a trabajar como apóstoles si no va acompañado de alguna formación práctica. Pronto se acobarda la inexperiencia, o si empieza uno por propia cuenta, es casi seguro que terminará fracasando". 185

Existe el error bastante generalizado de que el apostolado activo no debiera iniciarse hasta concluir la formación, cuando lo que sucede normalmente es que, al término de esa formación, si alguna vez se concluye, no se llega a realizar el trabajo para el que uno se estaba preparando. La Legión se basa en principios más sencillos y, a la vez, más psicológicos. Sus miembros dicen a otras personas que no lo son: venid y trabajemos juntos. A los que aceptan, no se les lleva a una escuela. Se les ofrece un trabajo que está haciendo uno de sus semejantes. 186

Siempre ha creído la Legión que hablar a la gente, apartada de las cosas, es de muy poca efectividad. Las palabras son de poco efecto en el apostolado si no van acompañadas de ejercicios prácticos. ¿Qué se puede esperar de sistemas que enseñan en teoría y con ello lo dan todo por hecho?

Es forzoso admitir que los que fallan son los sistemas y no los alumnos. Estos mismos alumnos, puestos desde el principio en la Legión, hubiesen rendido a la perfección. Un legionario que, dejada la Legión, se pasa a otro sistema, fracasa rotundamente como apóstol activo. Esto, que en teoría es así, lo es asimismo en la práctica. La experiencia de muchos años me confirma en este aserto. Respeto, por supuesto, todos los métodos; sin embargo, es conveniente dejar bien claro que, aparte de dudar de su eficacia, en modo alguno sirven para la Legión; más aún, le resultan ordinariamente contraproducentes. Los legionarios insuficientemente iniciados no siempre lo comprenden así; es normal. No es tan fácil conocer la Legión y su sistema; pero, si comienzan por aceptarlo, terminan por comprenderlo. Siempre he pensado que la Legión es como un objeto artístico muy fino, pero de cristal. Al igual que éste, es duro, pero frágil y delicado. Es fácil hacerle cambiar de color si se le introducen sustancias nuevas. Es duro y resistente al rayado; pero cualquier piedrecita le puede quebrar.

Frank Duff abunda en la misma idea:

"El peligro contrario sería introducir elementos que, aunque buenos en sí, habrían de resultar incompatibles. La Legión tiene su propio carácter distintivo. Se podría afirmar que es un mecanismo moral delicado. Es muy fácil alterar su carácter o confundir sus resultados". 187

Y compara:

"No me parece mucho decir que en la fórmula legionaria hay una mezcla de veinte distintos ingredientes. Hay que tratarlos delicadamente. Duplicar uno de ellos puede ser la destrucción de la fórmula. En medicina, incluso podría matar al enfermo". 188

La Legión es un organismo vivo que funciona a la perfección cuando todo discurre por los cauces señalados por su sistema. Admite la pluralidad de otros organismos y posibles sistemas pero rechaza cualquier ingerencia en el suyo, como el corazón los injertos extraños. La Legión tampoco es partidaria de que sus socios se multipliquen asistiendo a diversas reuniones. Estima suficientes las prescritas por la propia Legión y arguye así:

"El apostolado seglar no debiera plantear una contradicción de término, es decir: que no debe desalentar a las personas corrientes, sino atraerlas. El común de las gentes trabaja. Tienen que gastar muchas horas cada día en el trabajo hasta la hora de cenar; son pocas las que les quedan para el descanso, diversión y otras actividades, incluido el apostolado. La Legión les quita dos de esos ratos libres cada semana. Pretender más no sería adecuado. Es verdad que hay muchas personas tan llenas de devoción que quisieran darlo todo, y la Legión abre calurosamente sus brazos a tanta generosidad. Ahora bien, es cuestión de cada cual, y ningún legionario debe ser forzado a proceder así. No debemos dirigirnos violentamente a ocupar aquellas horas a las que cada cual tiene derecho". 189

La Legión adopta como sistema de formación el de maestro y aprendiz.

Maestro y aprendiz
Es muy probable que en la Legión tengamos el instrumento más perfecto que jamás se haya proyectado para la puesta en marcha de un sistema de adiestramiento de maestro y aprendiz. 190

El proceso de este sistema es sumamente sencillo. Al neófito que reúna las condiciones elementales para ser admitido, se le impone un trabajo a realizar en compañía de otro legionario más adiestrado, siempre de dos en dos. El trabajo apostólico se lleva a cabo con toda normalidad. El nuevo legionario irá aprendiendo semana tras semana y se irá adiestrando poco a poco. El resto de la formación lo hallará en la junta semanal, verdadero catecumenado y escuela de formación para el apostolado activo.

Según este sistema, cada cual demuestra con hechos aquello que quiere expresar, después de haber dicho con palabras lo que quiere significar. El alumno trata de poner en práctica lo que ha aprendido. Se le corrige en la medida en que no alcanza un resultado exacto. Queda así establecida una cadena ininterrumpida de explicaciones y correcciones, hasta que finalmente se ha conseguida una suerte de perfección.191 El Manual ofrece algo altamente interesante sobre la materia:

"La Legión cree que la formación se hace imposible si no va acompañada de trabajo práctico; es más, hablar de apostolado con exclusión de la práctica puede ser contraproducente, por razón de que al discutir cómo debiera hacerse un trabajo, hay que exponer sus dificultades y también señalar un ideal y un nivel de ejecución muy elevados; pero hablar a principiantes de esta manera sin demostrarles al mismo tiempo, mediante la práctica, que tal trabajo está a sus alcances, y aún es fácil no servirá más que para asustarles y hacerles desistir.

El concepto legionario de la formación es el método del maestro y aprendiz. La Legión opina que es el método ideal, empleado, a lo que parece sin excepción, por todas las artes y profesiones. En vez de largas conferencias, el maestro coloca el trabajo ante los ojos del aprendiz y con demostraciones prácticas le indica cómo debe hacerse, comentando los varios aspectos del trabajo conforme avanza. Luego, el aprendiz se pone a trabajar y el maestro le va corrigiendo. De este método sale pronto e infaliblemente el artífice adiestrado.

Habiendo ingresado y visto hacer el trabajo, habiendo tomado parte en él y aprendido el mejor método de hacerlo mediante los informes y comentarios que han oído sobre dicho trabajo, no tardan en adquirir maestría". 192

Esta formación por la acción capacita al legionario para el diálogo con toda clase de personas y le enseña a conocer el camino más conveniente para conducir los alejados a la conversión:

"Los seglares han de formarse especialmente para entablar diálogo con los demás, creyentes o no creyentes, a fin de manifestar a todos el mensaje de Cristo". 193

La lente que recoge estos elementos, que orienta con su luz al socio en su acción apostólica, y que enciende e ilumina cuanto a ella se acerca, es la junta semanal de la Legión. En un ambiente saturado de espíritu sobrenatural, el legionario ve revisada cada semana su actuación, recibe orientaciones y asimila, poco a poco, toda la formación teórica y práctica que necesita para el mejor desempeño de su misión; va adquiriendo solidez en su vida interior y familiarizándose cada vez más con el espíritu de la Legión.

La formación por la acción, dentro del método de maestro y aprendiz, sería insuficiente sin el complemento de la junta legionaria, de la que nos ocuparemos en el siguiente capítulo, como lo sería, a su vez, la junta semanal sin el complemento de la acción. Una y otra, junta y acción apostólica, son elementos esenciales e insustituibles, pero suficientes, para la formación apostólica-legionaria.

Si a estos elementos se agregan las reuniones periódicas de los consejos, al legionario no se le podrán imponer nuevas obligaciones en orden a la participación en actos formativo s de tipo teórico, aun cuando éstos sean organizados por la propia Legión, tales como retiros, convivencias, cursillos, patricios, etc. La asistencia a los mismos revestirá un carácter totalmente voluntario.

La junta semanal con su hora y media de duración, más las dos horas como mínimo que cada legionario dedica semanalmente a la acción apostólica, dentro del sistema de maestro y aprendiz, suponen, al menos, tres horas y media a la semana de carácter formativo, suficientes para fraguar apóstoles seglares bien capacitados.

La experiencia ha demostrado que los posibles defectos van cediendo en la misma medida que el sistema va trabajando al socio. Por el contrario, un praesidium pierde vigor formativo en la misma proporción que se distancia del sistema, o no sepa valorar en su justo alcance las diversas partes de la junta.

Oración y formación
En la escuela del apostolado, una formación técnica y sistemática no conduciría necesariamente al logro de los fines apetecidos. Se puede correr el peligro de formar propagandistas más que apóstoles, lo que no acarrearía grandes beneficios. El apóstol ha de procurar vivir unido a Cristo y desarrollarse en un clima de interrelación con el Señor. La oración resulta ser así un elemento indispensable. ¿Cómo se puede decir que las oraciones no tienen nada que ver con la formación? 194

Debo confesar que aún no he logrado comprender la benévola sonrisa de quienes se sorprenden ante un equipo de legionarios de rodillas en torno a María. ¿No sería más positivo, se dice, emplear ese tiempo en el estudio de algún tema formativo, o en alguna actividad apostólica? Ciertamente que tanto el estudio como la acción son necesarios y la Legión lo tiene muy presente e insiste constantemente sobre estos extremos: por eso impone dos horas semanales, como mínimo, de trabajo apostólico concreto, y reserva, asimismo, un tiempo para el estudio; pero desea que todo sea enriquecido con la oración. Tan es así, que aproximadamente una quinta parte de la junta semanal está dedicada a la oración. Es más, considera que el fin principal por el que los legionarios se reúnen es el de orar juntos con María, y que

"ningún trabajo subsistirá por largo tiempo si no está encuadrado en este marco sobrenatural". 195

Es en la oración donde el legionario ha de hallar el espíritu y la fuerza que necesita para su apostolado. Tanta importancia atribuye la Legión a la oración en el orden al apostolado y a la formación apostólica, que ha querido aprovechar la de aquellas personas que, si bien no pueden realizar una labor activa en las filas legionarias, si pueden contribuir de forma muy positiva con su oración, y para ellas ha creado un cuerpo de legionarios auxiliares, de quienes llega a decir que:

"mejor sirve a la Reina de la Legión un auxiliar que ora, aunque no trabaja, que el activo que trabaja, pero no ora". 196

Las Orientaciones pastoral es del episcopado español sobre el apostolado seglar insisten en la importancia de la oración como elemento básico de todo apostolado:

"Una dimensión fundamental de la vida cristiana es la oración. Sin oración no hay religiosidad. Donde calla la oración, desaparece la fe. La acción apostólica no es verdadera comunión religiosa si no se alimenta de la oración.

La relación con Dios por la oración implica un deseo de secundar los designios de Dios, una voluntad de servicio a los hermanos, un amor hacia aquellos a quienes Dios ama.

Si se quiere que la acción apostólica sea verdadera participación en la misión que Jesucristo recibe del Padre, colaboración con la acción de Dios y realización del designio de Dios, es necesario el diálogo íntimo con Dios por medio de Jesucristo". 197

¿Cuánta oración?
Al hablar de esta cuestión, Frank Duff se pregunta: ¿qué cantidad de oración? Y concretando aún más: ¿cuánta oración exige la Legión? He aquí sus palabras:

"Esto es muy difícil de responder, porque depende del tiempo de que dispone uno. Algunos no pueden dar tanto como otros. Además, no debemos olvidarnos que el apostolado tiene que tener lugar en nuestras vidas. Al hurtarse al apostolado, uno dispondría de más tiempo, que se podía dedicar a la oración. Pero esto representaría un desequilibrio. Debe haber ambos, apostolado y oración.

¿Cuánta oración? Sabéis cómo la Legión ha respondido a esta pregunta. Exige un apostolado que ocupe no menos de dos horas a la semana y asistencia a una reunión que dura una hora y media. Parte de esta reunión es oración, y al resto se le puede mirar como continuación y parte del trabajo. Además de esto, la Legión exige el rezo diario de la Catena (Magníficat). Nadie consideraría que esto es oración suficiente para una semana; pero la Legión supone que sus miembros tienen sus propias oraciones particulares. La Legión no pretende dictar cuáles deben ser estas oraciones; pero sí que hace ciertas recomendaciones. Primero subraya mucho la conveniencia del rezo diario de todas las oraciones de la Legión, incluso el Rosario. Pero esto aún no satisface completamente a la Legión. Entonces pasa a recomendar los grados de pretoriano y adjutor". 198

Apostolado y oración litúrgica
Supuesta la oración como elemento imprescindible para la acción y formación apostólicas, la oración litúrgica parece debiera pasar a ocupar un puesto preferente:

"La vida de oración del cristiano ha de alcanzar su plenitud sobre todo en la celebración de la Eucaristía. La liturgia es culminación de la oración. La participación en la liturgia supone vida de oración.
El misterio de Cristo presente en la liturgia es además el origen de la caridad fraterna de los miembros de la comunidad. El testimonio de fe y caridad de los cristianos es inseparable de la participación en la celebración del misterio de Cristo en la liturgia. La misma acción evangelizadora tiende a llevar a los hombres a una fe en Cristo que ha de ser sellada por los sacramentos. El encuentro con Cristo a través de los signos sacramentales, y a través de la Iglesia en cuanto sacramento universal de salvación". 199

La oración va trabajando al apóstol y aproximándolo cada vez más a la vida de la Iglesia. El militante activo participa de hecho en la misión profética de la Iglesia. Su aspiración suprema en este sentido debiera ser, sin embargo, llegar a una participación más plena aún en la vida de la Iglesia, lo que logrará si su apostolado activo lo sustenta con la oración oficial de la Iglesia, esto es, con los sacramentos y el oficio divino.

La Legión, que por otra parte no exige ningún tipo de oración obligatoria, fuera de la catena y la oración de la junta legionaria, exhorta a sus asociados a entrar de lleno en este espíritu de oración litúrgica, y ha creado para ellos un grado superior llamado grado pretoriano, que incluye a aquellos socios activos que, además de las obligaciones comunes, se comprometen al rezo diario del Rosario, a la misa y comunión diarias y al rezo de todo o parte de un oficio aprobado por la Iglesia.

La idea esencial del servicio pretoriano es unir al legionario a los actos solemnes y oficiales del Cuerpo Místico. El trabajo activo del legionario es una participación en el apostolado oficial de la Iglesia. El legionario trata de entrar más profundamente aún en la vida colectiva de la Iglesia.

Es en esta dirección por donde la Legión entiende que deben ser conducidos sus legionarios a la búsqueda de una mayor formación apostólica y a una mayor efectividad de la acción:

"La Legión cifra grandes esperanzas en el grado pretoriano, porque conducirá a muchos legionarios a una vida de más íntima unión con Dios por medio de la oración; incorporará en el organismo de la Legión como un corazón nuevo, todo henchido de vida sobrenatural al cual acudirán los socios en creciente número para sumergirse en él; corazón que enriquecerá la circulación espiritual de la asociación, llenándola más y más de confianza en la oración en todas sus obras, y de la firme persuasión de que el perfeccionamiento cristiano de sus miembros es su principal y verdadero destino". 200

Concluimos con unas palabras de Frank Duff:

"La oración no es un aditamento o aparte en la Legión, sino su misma alma... Cualquier cosa que modifique la actitud característica de la Legión respecto a la oración y a María, sería destructor. La Legión es un deliberar orante, con Jesús y María, sobre los asuntos del Padre, y un emprender juntos con esa Pareja Santa el cumplimiento de esos asuntos". 201

Es, finalmente, el papa Pablo VI quien afirma en orden al papel de la oración en la formación:

"otro principio constitutivo es la formación de los miembros. Y no se trata solamente de adiestrarlos en especiales actividades externas -también esto es preciso-, sino más bien de introducirlos en la auténtica interioridad de la vida cristiana, en la plenitud de conciencia y de gracia, en la adhesión convencida y completa a cuanto la profesión del nombre católico reclama...

Si queréis tener muchos miembros entusiastas, fieles y activos, dadles una gran intensidad de instrucción religiosa, una gran plenitud de vida interior, abundante comunión con Cristo por la oración personal y litúrgica y por la práctica sacramental". 202

Todo en la Legión debe cumplir su misión apostólica, formativa y santificadora, especialmente el trabajo legionario, cada apartado de la junta por pequeño e insignificante que sea y, junto con estos dos elementos, es igualmente necesaria la oración.


6
SISTEMA DE LA JUNTA LEGIONARIA

El sancta sanctorum de la Legión de María se halla, sin duda, en la junta semanal legionaria. Esta junta está perfectamente concebida y constituye por sí misma un auténtico sistema. En ella cada elemento informa al total del conjunto y domina en todo momento la armonía y la unidad. Es la junta semanal del praesidium la que da el ser y la verdadera medida de la Legión:

"Lo que la lente es para los rayos solares, eso es la junta para los socios: los recoge, los enciende, e ilumina todo cuanto se acerca a ella. Es el vínculo de unión, roto el cual, o aflojado por falta de estima, los miembros se dispersan, y la obra cae por tierra. Y viceversa: a medida que se acate el sistema de la junta, ganará en energía la potencia de la organización". 203

"Esta junta semanal es el corazón de la Legión, de donde fluye su sangre para correr por todas sus venas y arterias. Es la central donde se engendra su luz y energía, el erario que abastece todas sus necesidades" 204

Ya en el capítulo 2 hemos hablado ampliamente del praesidium, como unidad orgánica de la Legión; nos corresponde ahora introducirnos dentro del mismo, de su junta, examinar su contenido y desarrollo y cada una de las partes de esa maquinaria llamada a marchar siempre con suavidad, por la que los legionarios se 

"preservan del celo indiscreto, de desanimarse con el fracaso o de engreírse con el feliz éxito, de titubear ante la incomprensión, de arredrarse cuando se vean solos y sin arrimo, y de atascarse en el arenal movedizo de la inexperiencia" 205

Todo en la junta está precisado. Todo en ella obedece a razones históricas, psicológicas, de formación, o apostólicas. En un ambiente saturado de espíritu sobrenatural, los legionarios se reúnen una vez a la semana para orar juntos, reglamentar el trabajo activo, informar de las actividades apostólicas encomendadas, escuchar la palabra de Dios, estudiar, dialogar y progresar así hacia la culminación de su vocación.

Los elementos más sobresalientes, muy debatidos algunos, que integran el sistema de la junta legionaria son entre otros: el altar legionario, el rezo del Rosario, los informes de los trabajos, la catena, la allocutio y el estudio. Todos ellos esmeradamente cuidados, vitalizan la junta y animan a los legionarios. Por regla general, aquellos praesidia que descuiden alguno de estos extremos acaban por languidecer y la Legión no aprobará la marcha de un equipo en cuyas juntas semanales, de forma voluntaria y reiterativa, se aparte de lo prescrito al respecto.

Pudiera parecer a algunos una exigencia excesiva de esta fidelidad hasta el último detalle, pero la experiencia ha venido demostrando lo contrario. La omisión o menos valoración de cualquiera de los elementos integrantes de la junta ha terminado por excluir la Legión de una población y, en algunos casos, hasta de un país entero. Decíamos en el capítulo anterior que la Legión es dura, pero delicada, y únicamente funciona a la perfección cuando todo discurre por los cauces señalados por su sistema.

El altar legionario
"Los socios estarán sentados alrededor de una mesa, en un extremo de la cual se habrá improvisado sobre un pafio blanco, lo suficientemente grande, un altar. El altar consistirá en una imagen de la Inmaculada de la Medalla Milagrosa -en actitud de dispensadora de todas las gracias como de unos sesenta y cinco centímetros de alta, colocada entre dos floreros y dos candeleros con velas encendidas. Delante de la imagen, y un poco a la derecha, se pondrá el Vexillum" 206

¡Cuántas voces y censuras contra el altar! Que si las velas, que si las flores, que si la imagen de la Virgen. En el fondo es un motivo de satisfacción para la Legión pensar que a tantos como hablan de reformas legionarias sólo se les ocurre fijarse en el altar. Las reformas o afectan a la médula, al sistema en general, o se quedan en un afán de cambios por los propios cambios, que a nada positivo conducen.

En la Legión nada obedece al capricho, y así el altar es un elemento fundamental en la junta legionaria. Los legionarios, en efecto, tras una semana de trabajos, afanes y vida en sus distintos ambientes, se recogen para rezar juntos, y, sobre todo, para rezar juntos con María:

"Todos éstos perseveraban en la oración, con algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús y con los hermanos de éste". 207

Esta, y no otra, es la razón fundamental de la junta semanal:

"Si sólo se tratara de reglamentar el trabajo activo en la junta, bastaría tal vez tenerla cada mes, aunque sería insuficiente si se ha de hacer una labor determinada cada semana, según el reglamento. Pero uno de los fines esenciales de dicha junta es la oración en común todas las semanas".208

La presencia física de María no la tienen, sin embargo, consigo los legionarios en su junta; sólo su presencia espiritual. ¿Qué menos, pues, que esté su imagen en medio de ellos?; y ¿cómo de otro modo si no es en un pequeño altar con flores y luces? Las personas que hayan pasado por la Legión se olvidarán de muchas cosas, pero recordarán con nostalgia ese altar con su Virgen, sus velas y sus flores.

El altar legionario es, por otra parte, todo un símbolo de la unidad legionaria. El elemento básico de la unidad legionaria lo constituye siempre María. En espíritu de unión con María, se les recuerda mensualmente a los legionarios en la tercera ordenanza fija. Si se unen a María, deben lógica y necesariamente mantenerse unidos entre sí. Quitemos el altar, y habremos quitado el gran simbolismo de la unidad legionaria, esto es, la imagen de María Medianera.

Por el altar ha de comenzar la uniformidad. La Legión siempre gusta de hacer prevalecer lo que une y de suprimir todo lo que separe. Tendrá especial cuidado en resaltar todos los puntos de unión, no los de distinción; por eso, ya en el altar, símbolo de unidad, debe comenzar a manifestarse esta cualidad. Ya, por ejemplo, el mantel que cubre la mesa sobre la que descansa la imagen de Maria llevará esta inscripción LEGIO MARIAE, y ninguna otra:

"en el paño se podrán bordar las palabras "Legio Mariae", pero no el nombre del praesidium; importa hacer destacar los puntos de unidad, no los de distinción".209

El legionario, arrodillado, de pie, o sentado en torno al altar, debe pensar que en aquel mismo momento son miles y miles los que por toda la redondez de la tierra se hallan, como él, alrededor del mismo altar.

Una junta legionaria sin altar carece de ambiente y de calor. Sería un destacamento de soldados de María, pero sin la presencia de la Reina, algo demasiado frío. Equivaldría a reunirse a orar con María, pero sin María.

Recuerdo que no hace mucho fundábamos un praesidium, teníamos socios, trabajos interesantes, dirección espiritual; llevábamos ya algunas semanas funcionando; pero en la junta no había calor y se notaba que algo, no apreciábamos qué, se echaba de menos. Un legionario advirtió: lo que nos falta es el altar. En efecto, a la semana siguiente se consiguió el altar y la junta cambió de signo. Una legionaria veterana comentaba: hasta ahora nunca me había dado cuenta de la importancia del altar.

El Santo Rosario
Se inicia la junta rezando la invocación y la oración al Espíritu Santo. A continuación se rezan cinco decenas del Rosario.

Es ésta la gran piedra de escándalo- ¡Oración desfasada!, gritan unos. ¡Que ya nadie reza!, alegan otros. ¡Qué atraso!, aducen los de más allá. ¡Beatos!, se oye decir. Y, sin embargo, el Rosario en la Legión es que si. Pues no, insisten muchos. Pues si, dice la Legión. ¡Es un rollo, no gusta a nadie!

No debiéramos, sin embargo, preguntarnos, si nos gusta o no nos gusta, si es o no es un rollo; únicamente si, a pesar de todo, le gusta a María. Cuando hacemos algún obsequio, se piensa en el gusto de la persona a quien deseamos obsequiar, no en el nuestro. La Legión es un ejército que reza el Rosario a María; ¿qué hay de escandaloso en ello? "Dadme un ejército que rece el Rosario y con él lograré conquistar el mundo" (san Pío X).

El Rosario no es un rollo, el Rosario no es un atraso, el Rosario no es monopolio de beatos, el Rosario es un compendio de dogmas y doctrinas en forma de meditación. Quien lo reza, se concentra por él en el misterio salvífico de redención, obra de Jesucristo, en quien el Espíritu Santo quiso regenerar el mundo, aunque sirviéndose para ello, como siempre, de María. El misterio de Dios abarca el misterio mariano. El Rosario es un medio sencillo por el que el alma se puede remontar a los arcanos de la Trinidad Santísima y desde allí descender hacia el tiempo en la consideración de los misterios de la redención. Por el Rosario nos familiarizamos con el misterio de Cristo. Por el Rosario se va descubriendo paulatinamente la acción del Espíritu Santo en María, las relaciones de María con el Espíritu Santo y las de ambos, con la Iglesia.

Es siempre el Espíritu Santo quien regenera el mundo y por él son concedidas todas las gracias, hasta la gracia más insignificante e individual; y las concede valiéndose de María cada vez y siempre.210 En el Rosario podemos contemplar al Espíritu cerniéndose sobre María, cómo todos sus designios se realizan en María. María recibe todo: gracias, designios, pruebas, alegrías del Espíritu Santo sin merma alguna, porque su actitud es de un fiat constante, es de plena colaboración sin restricciones. Es la llena, de gracia sin descuentos ni porcentajes. El Espíritu Santo actúa en Ella en plenitud. El Rosario sólo hace presentarnos esta realidad maravillosa de una manera sencilla y al alcance de todos los cristianos a través de los diversos misterios de la vida, muerte y resurrección del Señor.

La disposición humilde que impulsa a María a cumplir los designios del Espíritu Santo es otra de las facetas a contemplar en los misterios del Rosario. María se va uniendo más y más a la voluntad de Dios, a sus designios, ¡y de qué forma! En cada misterio del Rosario se aprecia esta relación. Basta con quererla descubrir.

Ciertamente, el secreto de una vida espiritual, y por supuesto legionaria, está en penetrar en esas relaciones íntimas Espíritu Santo-Cristo-María-Iglesia, y en tratar de identificarse con María. Esta es la quinta esencia de la Legión. Por eso, si se quiere que los legionarios progresen, es necesario que se familiaricen con las verdades sublimes que presenta el Rosario, y vayan poco a poco modelando su fiat a ejemplo de María, desarrollando su vida junto a la de María.

En último término, el Rosario nos descubre al Espíritu Santo y a María mirando hacia la Iglesia y hacia cada uno de nosotros. María se revela como Madre nuestra, como la Madre de la Iglesia, nos toma como de la mano y nos lleva a Él. Misterio maravilloso el que representa el Rosario: el Espíritu Santo regenerando el mundo en Jesucristo y sirviéndose en todo de María.

Quitar el Rosario de la Legión sería tanto como privarla de una de las principales fuentes que abastecen el enriquecimiento de sus socios. Sería un matar en su origen el espíritu legionario. Es más; vistas así las cosas, la Legión resulta inconcebible sin el Rosario. Si, por su parte, la junta legionaria intenta introducir y caldear los socios en el gozoso misterio del Espíritu, de María y de la Iglesia, sería contradicción manifiesta una junta sin Rosario. Podría decirse que la junta es sencillamente un Rosario vivido. Sustituirlo por otras preces o lecturas es inapropiado, puesto que la junta no tiene razón de ser sin el Rosario:

"El rezo del Rosario es para la junta de la Legión lo que la respiración al organismo humano"211

Los legionarios se reúnen para rezar juntos con María y comienzan por una verdadera oración, por el Rosario. Nada de desfase, nada de rollo, nada de beaterías:

"El que desea orar mucho y orar bien, escribe Schillebeeckx, se da cuenta en seguida de la ayuda providencial que tiene el Rosario. La formulación del Rosario es tan atinada, que el alma puede remontar el vuelo místicamente. Y, en el momento de la más alta contemplación, aun pasando maquinalmente las cuentas del Rosario, el alma se eleva y la oración se hace más interior. El Rosario ha alcanzado entonces su meta. En la mayoría de los casos, el Rosario sería un precioso auxiliar para los momentos de sequedad y desolación espiritual. Las encuestas lo han demostrado. El abandono filial, con espíritu de fe y amor, la intención que preside la oración, determinan -también aquí- el valor del Rosario: se trata de estar en la presencia de Dios. Esta conciencia de la presencia de Dios se mantiene y fomenta por medio del Rosario, incluso en los momentos que el alma se siente embotada y el corazón desolado. Puesto que tales circunstancias son frecuentes en la mente del hombre, el Rosario seguirá siendo para él una oración saludable y que enriquecerá su vida espiritual. El Rosario puede crear esos estados admirables de quietud, que con frecuencia son fuente de un arranque creador".212

Frank Duff abunda en estas mismas ideas:

"Al escribir sobre el Rosario, no he dudado en calificarlo como insustituible, y esto desde cualquier punto de vista. Y en consecuencia, tengan mucho cuidado los legionarios cuando se les presenten propuestas del género aggiornamento. Casi infaliblemente, éstas prescribirán que se suprima el Rosario, o que sea reducido a una sola decena. Lo que equivale a decir: que la oración del praesidium quede reducida a una dimensión mínima.

Naturalmente, esta prescripción vendrá acompañada de un paliativo: se propondrá que, al rezar esta decena sea seguida de una charla del director espiritual sobre algún aspecto de dicho misterio o de una parte de doctrina cristiana. Pero tal charla, aunque sin duda provechosa en si, no es definitivamente oración. Además, recargaría un elemento de la junta. Ya en ésta tenemos la lectura espiritual y la allocutio. Añadir a esto otra charla seria desequilibrar la junta. Algunas personas parecen imaginarse que, para formar a la gente, no hay más que hablarles sin parar". 213

El Manual de la Legión, como recopilando las ideas expuestas hasta aquí, enseña:

"Si en nuestras devociones a la Santísima Virgen incluimos siquiera una rápida mirada al Espíritu Santo, estas devociones pueden ser un camino real para llegar hasta Él. Los legionarios sobre todo pueden servirse del Rosario para este fin, porque no solamente es el Rosario una devoción al Espíritu Santo de primera categoría, por ser la oración primordial a la Virgen, sino también porque su contenido, los quince misterios, conmemora las principales intervenciones del Espíritu Santo en el drama de nuestra redención".214

No nos resistimos a sintetizar la maravillosa doctrina que sobre el Rosario recoge Pablo VI en ese espléndido documento llamado Cultus Marialis:

"Es, dice el Papa, una oración evangélica de orientación profundamente cristológica, centrada en el misterio de la Encarnación redentora. Saca del evangelio el enunciado de los misterios y las fórmulas principales, se inspira en el evangelio. Ha sido llamado compendio de todo el evangelio".215

El Rosario es un ejercicio que se armoniza fácilmente con la Sagrada Liturgia: tiene índole comunitaria, se nutre de la Sagrada Escritura, gravita en torno al insondable misterio de Cristo. Aunque sea en planos de realidad esencialmente diversos, tiene por objeto los mismos acontecimientos salvíficos llevados a cabo por Cristo. El Rosario está inspirado en la liturgia y conduce naturalmente a ella.216

De su eficacia, en orden al apostolado, señala el Papa:

"A él han dedicado nuestros predecesores vigilante atención y primorosa solicitud; han recomendado muchas veces su rezo frecuente, favorecido su difusión, ilustrado su naturaleza, reconocido la aptitud para desarrollar una oración contemplativa, de alabanza y de súplica al mismo tiempo, recordando su connatural eficacia para promover la vida cristiana y el empeño apostólico".217

El Rosario rezado en la junta legionaria fomenta la unidad y la armonía entre los socios y se deja sentir más la presencia moral de María. Ayuda a construir la verdadera familia legionaria, conforme al slogan universalmente famoso: "la familia que reza unida vive unida".

Del Rosario en la junta se puede decir lo mismo que del Rosario en familia:

"Durante el Rosario, la familia está expuesta a las influencias de Dios. El Rosario que la familia reza en común, es el tiempo privilegiado de su vida. Es el momento en que la comunidad familiar experimenta que Dios es su fuerza de unión. Los lazos familiares del amor se hacen más sólidos. Y los miembros llegan a ser más conscientes de esos lazos que los unen a todos. Y adquieren conciencia de ser una célula diferenciada, dentro del amor cristiano universal. La familia se convierte así en una pequeña comunidad de salvación, en la que todo lo temporal -con todas las preocupaciones inherentes a la vida de familia- está situado dentro de la perspectiva de lo único necesario: ¡Venga el reino de Dios! ¡Hágase tu voluntad así en la tierra (aquí en nuestra familia) como en el cielo!" 218

Ante el altar, de rodillas, los legionarios, conforme por entre sus dedos, cansados ya del trabajo del día, van desgranando las cuentas de la más sencilla de las prácticas piadosas, se van alejando del rumor de las preocupaciones del día, y adentrándose poco a poco en el cálido clima de la junta legionaria.

Rezado el Santo Rosario, en ese resurgido hilito de religiosidad silenciosa, se tendrá por breves minutos una lectura espiritual, ordinariamente tomada del Manual de la Legión, que madurará el ánimo de los socios para entender únicamente en las cosas de María, de la Legión y del apostolado.

La lectura del acta de la reunión anterior y otros detalles exigidos por el sistema de la junta, pondrá a todos los socios en conexión con las realizaciones pasadas, de forma que parecerá que cada junta es la continuación de las precedentes; y así, suavemente, delicadamente, se llega a uno de los puntos álgidos de la junta: al informe de los trabajos apostólicos realizados aquella semana por los legionarios.

Informe de los trabajos
Una vez más, la junta legionaria discurre por derroteros totalmente distintos a las reuniones de cualquier otra organización católica.

No se trata, por supuesto, de menosvalorar otras metodologías, ni tan siquiera de compararlas entre sí. Para unos será muy positivo su proceder a base de una revisión de vida. El examinar en común si se ha cumplido la palabra dada y las características de su cumplimiento, ayudará posiblemente al conocimiento y corrección de los propios fallos, alentará con el ejemplo de los más constantes, y estimulará el cumplimiento de lo prometido.219 Otros seguirán el architradicional ver, juzgar y actuar. Todo ello, sin embargo, no encaja en el sistema de la Legión de María.

La Legión, a pesar de lo que algunos pudieran pensar, es eminentemente liberal, respeta al máximo la conciencia personal y la manera de ser y de proceder de cada uno en tanto no comprometa con ello a la propia Legión; y quiere pensar que cada socio es un apóstol y no un cristiano en vías de consolidación; aptitud es lo exigido para ser legionarios. La Legión hará que paulatina y calladamente su espíritu vaya calando en los legionarios hasta el punto de que aquellas formas exteriores de piedad y de proceder que la Legión inculca, pero no exige, sean norma en la vida de cada uno de ellos.

Una generosa y comprometida vida apostólica presupone, por otra parte, una vida cristiana nada vulgar. De ahí que la Legión, dejadas a un lado las variadas fórmulas de revisión de vida y otras similares, se preocupa por la revisión apostólica, que alcanza por igual al trabajo y al espíritu apostólicos, haciendo así de la junta "un cauce de comunicación e intercambio de las diversas experiencias de quienes están comprometidos en una acción eclesial común".220

Ya en el capitulo 3 hemos dejado suficientemente consignado cómo la acción apostólica es algo consustancial a la Legión, y cómo ha de consistir ésta en un trabajo serio y sólido de evangelización que tenga bien ocupado al legionario durante dos horas, al menos, a la semana; mas a quien compete regular toda esta actividad es al praesidium, en cuya junta cada legionario someterá a revisión su cometido y el espíritu con que lo llevó a cabo; lo que supone "una actitud permanente de vigilancia evangélica y de revisión, una mirada crítica sobre los modos de vida del ambiente que nos rodea".221

El informe del trabajo apostólico es parte integral de la junta y la Legión lo considera tan importante para la misma como pudieran serlo las propias oraciones. Por el, informe se convierte el legionario en parte muy activa de la junta y debe retratar en él muy al vivo las actividades de la semana en tal forma que los demás puedan participar mentalmente en dicho trabajo, juzgarlo, comentarlo y aprender de él. El informe hará que la junta sea alegre y animada, por lo que cada socio cuidará de presentarlo de forma sencilla, original e interesante. No será demasiado largo, ni demasiado breve, ni obedecerá a frases hechas, ni a vagas indicaciones de lo que el legionario está haciendo. Será una relación sustanciosa y fiel de un trabajo hecho con seriedad.

Se le exhorta al legionario a que lo tenga debidamente preparado y se le recuerda que con su informe:

"un solo miembro es capaz de elevar un praesidium entero hasta el apogeo de su eficacia, porque el informe, aunque no sea él toda la junta, es de tal grado su centro nervioso que puede hacer vibrar por simpatía todos los demás elementos del praesidium para beneficio o daño del mismo".222

La experiencia es pródiga en ejemplos que vienen a confirmar la trascendental influencia de los informes en las juntas, no sólo del praesidium, sino incluso de los consejos, por lo que la disciplina legionaria actuará en los diversos casos para orientar primero, y para exigir después.

La profundidad y extensión del informe, como conceptos relativos que son, vienen expresadas en la Legión por la palabra suficiente: "se presentará en voz clara un informe suficiente sobre el trabaja realizado"; 223 pero ¿cuándo es suficiente un informe? Cuando, como hemos indicado:

"retrata al vivo las actividades del socio -en cierto sentido tan al vivo como las escenas en una película de cine- y en tal forma que los demás socios puedan participar mentalmente de dicho trabajo, juzgarlo, comentarlo y aprender de él".224

Debe el informe evitar caer en la tentación de descender a detalles inútiles, que no arrojan, por otra parte, luz alguna sobre el trabajo apostólico; como tampoco el legionario debiera aprovechar el momento del informe para hacer una demostración ante los socios de sus facultades oratorias. El informe debe revestir sencillez, al estilo de María, y la veracidad y el calor que nacen del celo y del amor. 

Sin ajustarse a ninguna fórmula consagrada, como el ver, juzgar y actuar, todo informe debiera reflejar dos vertientes bien definidas, una objetiva y otra subjetiva. La objetiva presentará lo qué se ha acometido y llevado a feliz término, el tiempo gastado, los métodos usados, lo que se ha logrado, y las personas que no han correspondido.225 La subjetiva reflejará ante los demás en qué espíritu se ha realizado la acción apostólica y qué enriquecimiento espiritual ha aportado al legionario.226

El informe, si bien se dirige al presidente, es presentado a todo el praesidium y. será éste quien revise todo el trabajo que se esté llevando a cabo, así como la actitud apostólica y métodos a seguir por los legionarios. Con lo que el informe, a la vez que sirve para que el praesidium revise, oriente y centre el trabajo de todo el equipo, va cincelando el espíritu apostólico de cada legionario.

No es suficiente que el trabajo de los legionarios sea serio y sólido. Es menester que el informe subsiguiente esté bien presentado. Un informe bien dado es el complemento necesario de un trabajo bien realizado y se convierte así en el sillar de la junta legionaria.227

¡Legionarios, imitad a vuestra Reina en esto como en todo lo demás!, exclama el Manual de la Legión, y añade: "nadie que se esfuerce en presentar el informe como lo haría Ella, lo presentará defectuoso o desgarbado"228

Al escuchar el informe presentado por los legionarios, se percata uno de que se halla en un grupo eminentemente apostólico, y muy bien se pudiera pensar en aquellos informes presentados por Pablo y Bernabé:

"Ellos, despedidos por la Iglesia, atravesaron la Fenicia y Samaria contando la conversión de los gentiles y causando grande gozo a todos los hermanos. A su llegada a Jerusalén, fueron acogidos por la Iglesia y por los apóstoles y presbíteros, y les contaron cuanto había hecho Dios con ellos".229

O el del propio san Pablo en Jerusalén ante Santiago y los presbíteros:

"después de saludarlos, contó una por una las cosas que Dios había obrado entre los gentiles por su mano".230

Catena Legionis
"Ellos, oyéndole, glorificaban a Dios",231 prosigue el texto sagrado. Así en la junta de la Legión. Oídos los informes, todos los legionarios se ponen en pie para glorificar al Señor en unión con María:

"Es el momento en que el sentido mariano, de la junta legionaria adquiere una expresión máxima. Esta oración en pie es fuerte y bella, y los legionarios la dicen a coro con el fervor de saberse el ejército de María y unidos a Ella en el valeroso empeño espiritual. Es tanto una ratificación gozosa de su compromiso como la formulación de su confianza".232

La Catena Legionis (Cadena de la Legión) es el canto alegre de los que nada tienen y lo poseen todo; es el cántico del Magníficat de María. La alegría inunda su corazón y la expresión, en este cántico tan lleno de reminiscencias bíblicas. Dios aparece en él como el personaje central, a quien se le llama también Señor Salvador, Poderoso, Santo. Ante Él el hombre es servidor niño, esclavo, hambriento, pobre. Dios mira al hombre por quien hace grandes cosas; ejercita su misericordia para con él y le colma de bienes; mas si el hombre, olvidado del comportamiento debido, se va por el camino de la soberbia, de la ostentación, de la ambición, será sacudido por Dios, postrado y humillado.

El humilde, María, proclama la grandeza de Dios, no porque espere bienes materiales, María se llama a sí misma pobre, sino porque Dios es santo y en Él se da la plenitud. Es la actitud del pobre de espíritu, del humilde, de María que va subiendo bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla. 

Esta catena aparte su belleza y contenido, encierra para la Legión un simbolismo sin par. Los legionarios se han puesto en pie para pregonar su identificación con María sirviéndose de sus mismas palabras, de su mismo espíritu, de su misma alabanza. Todos, al propio tiempo, se sienten más unidos entre sí al encontrarse de forma tan maravillosa en María:

"Nada hay tan maravilloso en la Legión como este rezo en común de la Catena. Que el praesidium se vea inundado de gozo o sumido en la tristeza, o que siga penosamente por caminos trillados y monótonos, la catena viene como un aura celeste, cargada de las fragancias de Aquella que es la azucena y la rosa, refrescando y regocijando de manera maravillosa; pero no -son éstas bellas palabras solamente: ¡bien lo sabe todo legionario!" 233

La única obligación oracional que impone la Legión a todos los legionarios del mundo entero, tanto activos como auxiliares, es ésta del rezo diario de la catena: "el deber legionario exige de cada socio el rezo diario de la catena"234

El rezo de la catena simboliza sencillamente, hondamente, la unión de todos los legionarios del mundo entre sí y con María de ahí su nombre: Catena, Cadena de la Legión.

En la junta legionaria se suele rezar mediada la misma. Históricamente, arranca del rezo del Ángelus habido en las reuniones que celebraban los futuros primeros legionarios a la hora del té. Aproximadamente a mitad de la junta, sonaban las campanadas indicadoras y, suspendida momentáneamente la sesión, se levantaban para rezar el Ángelus. Cuando comenzaron las reuniones de la Legión, vieron lo encomiable que era la práctica de rezar a mitad de la junta, y sustituyeron el Ángelus por el Magníficat.
Así nació la Cadena de la Legión. Hoy el rezo de la catena arroja desde su centro sobre toda la junta los rayos luminosos de su mensaje y de su simbolismo envolviéndola toda en un clima oracional.

Allocutio
Rezada la catena, los socios vuelven a sentarse y el director espiritual les dirige una breve plática.235

Constituye la allocutio un factor decisivo en la formación de los legionarios. El director -espiritual encontrará en ella un elemento de incalculable valor para encauzar dicha formación, fundamentar y fortalecer a los socios en el espíritu de la Legión, y transformarlos por el entusiasmo.

No es, sin embargo, el único medio que la Legión pone en manos del director para que pueda llevar a cabo lo que de él todos esperan. El trabajo del director tiene lugar más bien a través de toda la junta, pero sí es el momento culminante el de la allocutio. Es el momento en el que los miembros de la junta se aprestan a escuchar silenciosos y reverentes la palabra de su director. Son cinco o seis minutos en los que no cabe el diálogo, la allocutio nunca debe ser dialogada, sino únicamente escuchar y reflexionar.

A pesar de posibles anteriores intervenciones, el director espiritual debe aprovechar esos minutos de la allocutio para infundir las cualidades espirituales requeridas por la Legión, y que son garantía de eficacia apostólica; imbuirles en el espíritu de la Legión y en el conocimiento y ejercicio de las virtudes que más directamente la definen; y, sobre todo, el deber fundamental de un director será infundir en los legionarios un conocimiento esclarecido y un amor intensísimo hacia la Madre de Dios, y en particular hacia aquellos privilegios de María que más gusta venerar la Legión.236 El director que siga las directrices indicadas, si aún no lo es, necesariamente terminará por ser un virtuoso en mariología.

Una allocutio debidamente preparada y conforme en todo a la línea del Manual de la Legión es garantía de un buen praesidium. Por desgracia, las alocuciones en no pocas ocasiones dejan bastante que desear, bien por defecto de preparación, bien por su espíritu, o bien por su contenido.

Vayamos al contenido. El contenido de la allocutio "debe girar sobre el Manual a guisa de comentario".237 El Manual de la Legión es un conjunto riquísimo de ideas formativas tanto en el campo de la teología como en el de la pastoral. El Manual no es precisamente un reglamento o un conjunto de normas para la asociación. Estas vienen a producirse, por lo general, como consecuencia lógica de las ideas expuestas en el Manual. Si los socios han de desplegar todas sus energías hasta el máximo, ante todo deben conocer a fondo la organización destinada a emplear esas energías; lo que no se logrará por medio del estudio del Manual solamente, se necesita además el comentario que proporciona la allocutio.

Existe en algunos directores la inclinación a pensar que antes que formar legionarios debemos formarlos cristianamente. Sin embargo, es conveniente advertir que en la Legión no sirve el principio de primero y después, sino que todo debe ir conjuntado. El legionario se supone que es un cristiano con aptitud para ser legionario. Es muy posible que, en muchos casos, esté muy deficiente de formación intelectual y teológica; pero no va a la Legión en su búsqueda, aun cuando en ella la encuentre. No es la Legión una escuela de intelectualidad, sino un movimiento apostólico. A san Pedro el Señor no le preguntó: ¿sabes más que éstos?, sino sencillamente: Pedro, ¿me amas más que éstos? Por otra parte, si el legionario llega a profundizar en el conocimiento de la Legión, de su espíritu y de su sistema pastoral, se habrá enriquecido de conocimientos nada comunes. En este sentido debieran ir orientadas las intervenciones del director espiritual, especialmente la allocutio.

Nunca será buena la allocutio del director que se limita a repetir la homilía del domingo, o a embarcarse en ciclos de temas litúrgicos o de otra índole, seguramente interesantes, pero fuera de lugar, sin duda.

La allocutio debe versar, por lo común, sobre algún tema del Manual, por ejemplo el leído en la lectura espiritual al comienzo de la junta. Debiera, asimismo, recoger el ambiente de la junta y tener en cuenta, de algún modo, los informes, o alguno de los informes, presentados, y las personas a las que va dirigida:

"entre un praesidium, donde la allocutio se hace con esmero, y otro, donde se hace de cualquier manera, habrá la misma diferencia que entre un ejército bien formado y otro falto de toda formación seria".238

La exposición debe ser breve (cinco o seis minutos) y sencilla. No se trata de un discurso de altos vuelos. Pudiera constar de dos partes, aunque no siempre sea necesario: la primera, expositiva, en la que se expone un punto del Manual conforme previa elección, o el mismo de la lectura; para terminar con una segunda parte, más breve, que sirva para renovar el entusiasmo de los legionarios.

La selección de las materias, tanto para la lectura espiritual como para la allocutio, es incumbencia del director espiritual, como por ejemplo: naturaleza de la Legión, fin, apostolado legionario, espíritu de la Legión, promesa legionaria, María, la Santísima Trinidad, la Eucaristía, el Cuerpo Místico, etc. El índice analítico del Manual puede proporcionar un sinnúmero de interesantes alocuciones, lo que no ha de ser obstáculo para que en determinadas circunstancias se elijan otros temas ajenos al Manual como materia de la allocutio.

El estudio
Terminada la allocutio, el presidente procede al reparto del trabajo a realizar en la semana próxima por cada pareja de legionarios. Es ésta, por lo general, una labor delicada y de las que más incomodidades proporciona al presidente. Habrá de tener en cuenta la naturaleza de los trabajos, el orden de urgencia de los mismos y las condiciones naturales, morales, psicológicas y aun intelectuales de los socios para formar las diversas parejas y encomendarles el trabajo apostólico más apropiado. El presidente llevará en su agenda bien preparado este apartado de la junta para proceder sin dilación de discontinuidad. Todo en la junta debe marchar suavemente, y este punto se puede convertir, por inexperiencia, o por otras circunstancias, en un escollo difícil de salvar.

Hecho lo cual, se procede al estudio por parte de todos los socios sobre algún tema, generalmente tomado del Manual. Se insiste, una vez más, en que es preciso que los legionarios conozcan a fondo la Legión y, como ya se ha indicado, conocerán asimismo, junto con el Manual, las grandes verdades fundamentales de nuestra religión, las virtudes que configuran el espíritu legionario, el sistema de pastoral llevado a cabo, y cuanto resulte necesario para la buena marcha y eficacia de la Legión.

"Las ideas sobre el apostolado en este Manual han de ser asimiladas, y el praesidium tiene que hacer las veces de maestro. Esto se conseguirá mediante la lectura espiritual, la allocutio y estimulando a los legionarios a que lean metódicamente el Manual y lo estudien".239

Tal es el tipo de formación intelectual que se desea para los legionarios, por lo que se insiste en que:

"el primer libro de estudio debe ser el Manual de la Legión, siendo como es la base esencial para todo legionario".240

Esto no excluye, en modo alguno, el estudio de otras materias; pero siempre y cuando el Manual sea el tema habitual:

"otras ramas del saber que más provechosamente podrán estudiarse, bajo la vigilancia del director espiritual, son: Dogma y Apologética; Sagrada Escritura, Sociología, Liturgia, Historia de la Iglesia, Teología Moral".241

Pudiéramos hacer más extensa la lista añadiendo: Encíclicas, documentos pontificios, documentos conciliares, documentos y decretos episcopales, etc.

El estudio, de esta forma, proporciona al legionario, aparte de un conocimiento esclarecido de la Legión, otros acerca de la actualidad eclesiástica y demás temas trascendentales, por lo que se exhorta a que no se descuide este punto en la agenda de la junta:

"Debiera señalarse una parte determinada de la junta -después de la allocutio, por ejemplo- para tratar expresamente del estudio, mostrándose muy solícito el praesidium por este número de la agenda, y dándole forma concreta y rigurosa para que no degenere en disputas incoherentes".242

En cuanto a la forma de realizar el estudio

"no se hará a base de conferencias; y esto por varias razones. Primera: conferencias no encajan con el modo de ser del praesidium; segunda: por la natural tendencia a aflojar cuando uno o dos se encargan de todo el trabajo y responsabilidad, como sucede en las conferencias, y, finalmente, porque en la práctica las conferencias están graduadas según el mínimo alcance intelectual de los oyentes y la mayoría hallan dificultad en seguirlas". 243

Por el contrario, el método se basará en la sencillez y en el clima familiar que se ha ido creando en el transcurso de la reunión de la junta.

Sabido es cómo la junta no debe durar menos de una hora, ni más de hora y media; el tiempo dedicado al estudio estará, por lo mismo, en función de tales condicionamientos, sin que, por supuesto, obste continuar con la misma materia en la junta o juntas siguientes. Sin embargo, a pesar de su interés, no es el estudio de lo más importante en la Legión, ni en la junta, y así lo recuerda el Manual, saliendo al paso de posibles malentendidos:

"Cada socio desempeñará su obligación de trabajo semanal solamente si ejecuta cada semana una labor activa y sólida. No se cumple, ni siquiera en parte, con el estudio".244

Colecta secreta
Quien por primera vez asista a una reunión de la junta legionaria, se sorprenderá: de que al término del estudio se haga una colecta secreta entre los socios. Habría oído posiblemente que la Legión de María no da ni recibe socorro material alguno y se encuentra con la contradicción, aparente al menos, de una colecta.

Ciertamente, la Legión no da ni recibe socorro material alguno, pero a nadie escapa la importancia que el dinero tiene en una asociación apostólica. No vamos a disertar sobre este tema, pero si conviene saber que la difusión es una de las principales tareas del apostolado legionario. Es necesario difundir la Legión allí donde no se encuentre establecida, mandar enviados, extensionistas, o incolae Mariae por el mundo; organizar P.P.C. en diversos lugares, atender a las necesidades materiales de los consejos superiores, sufragar gastos ordinarios, etc., y todo ese dinero ha de provenir de la generosidad de los legionarios a través de la colecta secreta. La Legión no cuenta con otros recursos que los de dicha colecta, e incumbe a los tesoreros la administración de esos bienes y la tarea de mentalizar a los legionarios en función de los muchos gastos que ocasiona una labor legionaria de difusión a todos los niveles.

Manteneos firmes
Tramitados todos los asuntos, incluso el dedicado a ruegos y preguntas, termina la junta como se inició, con la oración. El sistema desarrollado en la reunión ha ido modelando a los legionarios, haciendo que la junta se asemejase en todo momento al colegio de los apóstoles reunidos en el cenáculo en torno a María. La experiencia ha enseñado que la Legión no fracasará si se la hace funcionar conforme al reglamento.245

Se está terminando la reunión de la junta legionaria. Hasta el último momento todo ha discurrido conforme a su sistema. Habrá, tal vez, in comprensiones, y hasta criticas, surgidas en torno a la junta, mas la Legión sigue impertérrita, fiel a su sistema, sin desviarse ni a derecha ni a izquierda.

"La Legión es un sistema que puede perder su equilibrio si se suprime o se cambia cualquiera de sus partes".246

Al finalizar la reunión, de rodillas aún los legionarios pidiendo una fe viva, una fe firme, una fe valerosa, una fe que sea la columna de fuego de la Legión, ésta los despide con una consigna: ¡manteneos firmes!247

En estos momentos, cuando en frase de Pablo VI se discuten muchas cosas con la intención, por otra parte, laudable de volver a descubrir y seguir la propia "identidad",248 la Legión dice a los suyos: manteneos firmes!

¡Manteneos firmes en vuestra dignidad cristiana! ¡Manteneos firmes en vuestra vocación apostólica y legionaria! ¡Manteneos firmes en vuestra fidelidad al sistema de la Legión de María!

Y concluye: En el nombre del Padre...

Notas

1 Frank DUFF, María triunfará. 2ª ed. Verbo Divino, Estella. 1981, 256.
2 Frank DUFF, Ibíd., 257.
3 Francis J. RIPLEY, La Legión de María y la vida sacerdotal. Verbo Divino, Estella 1963, prólogo.
4 A.A.,2. 
5 Ibíd., 2.
6 Orientaciones pastorales del episcopado español sobre el apostolado seglar, 1972, n. 2; Ecclesia, n. 1621 (1972).
7 A.A., 2.
8 Íbid., 4, 18.
9 Ibíd., 4, 18.
10 Ecclesia n. 1592, (1972) 16.
11 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 21
12 Vicente ENRIQUE y TARANCON, Una nueva etapa. Madrid 1972, 9.
13 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 3.
14 Manual oficial de la Legión de María, 38, 30 (antigua edición)
15 Ibíd., 2.
16 Ibíd., 27, 2.
17 Ibíd., 27, 2. 
18 Ibíd., 27, 
19 Ibíd., 2.
20 Ibíd., 8, 1.
21 A. Dell'Acqua a Frank Duff, 2-6-1966.
22 Manual oficial de la Legión de María, 1.
23 Nancy VARONA, Cincuenta años de Legión; Legio n. 43-44, 7.
24 Manual oficial de la Legión de María, 7, 6.
25 A.A., 4, 19.
26 Manual oficial de la Legión de María, 21.
27 Cf. Frank DUFF, María Triunfará. 2ª ed. Verbo Divino, Estella 1981, 250.
28 Manual oficial de la Legión de María, 19. 
29 Ibíd., 38, 29.
30 Ibíd., 36. 22.
31 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 5. 
32 Manual oficial de la Legión de María, 36, 23.
33 Ibíd., 10.
34 Legio, n. 48, 10.
35 Manual oficial de la Legión de María, 38, 25.
36 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 12. 
37 Manual oficial de la Legión de María, 36, 18.
38 Ibíd., 7, 5.
39 Ibíd., 19.
40 Ibíd., 38, 10.
41 Ibíd., 20, 2.
42 Ibíd., 19 y 20.
43 Ibíd., 20, 2.
44 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 26.
45 Manual oficial de la Legión de María, 20, 1.
46 Ibíd., 20, 2.
47 Ibíd., 20, 4.
48 Ibíd., 21.
49 Ibíd., 2.
50 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 9.
51 Ibíd., n. 9.
52 A.G. 2, n. 13.
53 S.C., 1, 10.
54 Manual oficial de la Legión de María, 39, 4.
55 Ibíd., 38, 1.
56 Ibíd., 37, 8. 
57 Ibíd., 28, 3.
58 Ibíd., 35, 7.
59 Ibíd., 28, 3. 
60 Ibíd., 32.
61 Ibíd., 39, 5.
62 Ibíd., 39, 5.
63 Cf. Manuel GONZALEZ CANO, Los Consejos Pastorales. Madrid 1972, 23.
64 Frank DUFF, Legio, n. 48, p. 9.
65 Casiano FLORISTAN y Manuel USEROS, Teología de la Acción Pastoral. BAC Madrid 1968, 338.
66 Íbid., 326.
67 Manual oficial de la Legión de María, 39, 7.
68 Ibíd., 5, 5. 
69 Ibíd., 38, 31.
70 Mc 16, 15.
71 Cf. Frank DUFF, El Espíritu de la Legíón de María. Verbo Divino, Estella 1962, 67.
72 Ibíd., 68. 
73 Manual oficial de la Legión de María, 9, 4. 
74 Ibíd., 9, 4.
75 Ibíd., 9, 4. 
76 Ibíd., 9, 4.
77 Frank DUFF, María triunfará. 2° ed. Verbo Divino, Estella 1981, 253.
78 Ibíd., 253-256.
79 Cf. Manual oficial de la Legión de María, 37, 3. 
80 Ibíd., 37, 3.
81 Líneas prioritarias de la pastoral diocesana. Madrid-Alcalá 1971, 24.
82 A.A., 3, 12.
83 Manual oficial de la Legión de María, 25, 1.
84 Ibíd., 25, 1. 
85 Ibíd., 22.
86 Ibíd., 19.
87 A.A., 3, 12.
88 Manual oficial de la Legión de María, 25,1. 
89 Ibíd., 25, 1.
90 A.A., 3, 12.
91 Manual oficial de la Legión de María, 25, 1.
92 A.A., 3, 12.
93 Manual oficial de la Legión de María, 25, 1.
94 Orientaciones pastorales, n. 15
95 Manual oficial de la Legión de María, 9, 3.
96 Legio, n. 50, 4.
97 Legio, n. 48, 9 y 10.
98 Manual oficial de la Legión de María, 38, 6.
99 A.A., 1,4.
100 A.A., 1, 4.
101 Manual oficial de la Legión de María, 8, 1.
102 Ibíd., 8, 2.
103 Ibíd., 38, 1.
104 Ibíd., 27, 2.
105 Ibíd., 5, 1
106 Ibíd., 29.
107 Ibíd., 30.
108 Ibíd., 27.
109 Ibíd., 3l.
110 Ibíd., 3.
111 Ibíd., 38, 3.
112 Ibíd., 28, 12.
113 Ibíd., 2l.
114 Ibíd., 8, 2.
115 Ibíd., 23.
116 Ibíd., 5.
117 Ibíd., 5.
118 Ibíd., 5.
119 Ibíd., 29.
120 Ibíd., 30, 2.
121 Ibíd., 30, 2.
122 Ibíd., 30, 2.
123 Ibíd., 30, 2.
124 Ibíd., 30, 1.
125 Ibíd., 30, 1.
126 San Luis María Grignon de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción a María, n. 36.
127 Promesa legionaria.
128 Manual oficial de la Legión de María, 27, 1.
129 L.G., n. 60.
130 Manual oficial de la Legión de María, 6, 7.
131 Ibíd., 5, 3.
132 Ibíd., 5, 4.
133 Ibíd., 35, 7.
134 Ibíd., 31, 1.
135 Ef, 5, 30.
136 Orientaciones pastorales del episcopado español sobre el apostolado seglar, n. 8.
137 Manual oficial de la Legión de María, 2.
138 13 de junio de 1963. Manual oficial de la Legión de María, introducción.
139 6 de enero de 1965. Ibíd.
140 Manual oficial de la Legión de María, 3.
141 Ibíd., 39, 8.
142 Ibíd., 4, 5.
143 Ibíd., 14.
144 Ibíd., 13.
145 Ibíd., 38, 29.
146 Ibíd., 21.
147 Ibíd., 37, 2.
148 Ibíd., 31, 3.
149 Ibíd., 37, 2.
150 Ibíd., 37.
151 Ibíd., 7, 11.
152 Ibíd., 4, 3.
153 Ibíd., 4, 5.
154 Ibíd., 28, 3.
155 Ibíd., 4, 1.
156 Ibíd., 27, 2.
157 Ibíd., 27, 2.
158 Promesa legionaria.
159 Manual oficial de la Legión de María, 3.
160 Ibíd., 27, 2.
161 A.A., 1, 8.
162 Manual oficial de la Legión de María, 4, 5.
163 Ibíd., 28, 12.
164 Ibíd., 28, 12.
165 Orientaciones pastorales..., n. 25.
166 Manual oficial de la Legión de María, 28, 2.
167 Catena legionis.
168 Manual oficial de la Legión de María, 18.
169 Ibíd., 4, 5.
170 Promesa legionaria.
171 Manual oficial de la Legión de María, 30, 2.
172 Ibíd., 21.
173 Ibíd., 21.
174 Ecclesia, n. 1.634 (1973) 25.
175 A.A., 6, 28.
176 A.A., 6, 29.
177 A.A., 6, 29.
178 Orientaciones pastorales del episcopado español sobre el apostolado seglar, n. 19.
179 A.A., 6, 30.
180 Manual oficial de la Legión de María, 39, 9.
181 Legio, n. 48, 10.
182 Frank DUFF, María triunfará, 233.
183 Ibíd., 235.
184 A.A., 6, 29.
185 Manual oficial de la Legión de María, 25, 1.
186 Ibíd., 6, 5.
187 Frank DUFF, María triunfará, 235.
188 Ibíd., 236.
189 Ibíd., 243.
190 Francis J. RIPLEY, La Legión de María y la vida sacerdotal, Verbo Divino, Estella 1981. 58.
191 Frank DUFF, María triunfará, 241.
192 Manual oficial de la Legión de María, 6, 5.
193 A.A., 6, 31.
194 Frank DUFF, María tríunfará, 242.
195 Manual oficial de la Legión de María, 38, 2.
196 Ibíd., 28, 4.
197 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 17.
198 Frank DUFF, Legio, n. 23, 6.
199 Orientaciones pastorales del episcopado español, l. c. n. 17.
200 Manual oficial de la Legión de María, 33, 3.
201 Frank DUFF, Legio. n. 24, 8.
202 Discurso del 20 de marzo de 1966.
203 Manual oficial de la Legión de María, 8, 4.
204 Ibíd., 8, 5.
205 Ibíd., 8, 4.
206 Ibíd., 35, 1.
207 Hech 1, 14.
208 Manual oficial d.e la Legión de María, 19.
209 Ibíd., 35, 1.
210 Ibíd., 29.
211 Ibíd., 36, 14.
212 E. SCHILLEBEECKX, María, Madre de la redención. Fax, Madrid 1971, 250.
213 Frank DUFF, Legio 24, 6.
214 Manual oficial de la Legión de María, 29. 
215 Cultus Marialis, n. 44, 45 Y 46.
216 Ibíd., n. 48.
217 Ibíd., n. 42.
218 E. SCHILLEBEECKX, o. C., 256.
219 Cf. Manual de dirigentes de Cursillos de Cristiandad, 334.
220 Orientaciones pastorales del episcopado español, n. 5.
221 Ibíd., n, 1,5.
222 Manual oficial de la Légión de María, 35, 9.
223 Ibíd., 36, 7.
224 Ibíd., 35, 9. 
225 Ibíd., 35, 9.
226 Ibíd., 35, 9.
227 Ibíd., 36, 17.
228 Ibíd., 9, 5.
229 Hech 15, 3-4.
230 Hech 21, 19.
231 Hech 21, 20.
232 Daniel ELCID, O.F.M., Legio 23, 3.
233 Manual oficial de la Legión de María, 35,10.
234 Ibíd., 35, 7. 
235 Ibíd., 35, 11.
236 Ibíd., 32, 1. 
237 Ibíd., 35, 11.
238 Ibíd., 35, 11.
239 Ibíd., 28, 11. 
240 Ibíd., 37, 8.
241 Ibíd., 37, 8. 
242 Ibíd., 37, 8.
243 Ibíd., 37, 8. 
244 Ibíd., 37, 8.
245 Ibíd., Introducción.
246 Ibíd., Introducción.
247 Ibíd., 4, 5.
248 Ecclesia, n. 1645 (1973) 7.