68(75)

Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

María sin la Maternidad y el cristiano sin el apostolado son ideas análogas: ambas son incompletas, irreales, insustanciales y contrarias al Plan de Dios. (Manual Cap. 6.3 Pág. 31)

Como la relación MARÍA - MATERNIDAD, cristiano sin apostolado es:

a) UNA IDEA INCOMPLETA:
Vocación y misión, son dos fases de una misma realidad. Cuando Dios llama, al mismo tiempo confiere una misión. Así aconteció con Abraham, con Moisés, con todos los profetas, con todos los apóstoles y, de modo especial, con María.
Todo cristiano es llamado por Dios para la misión de difundir la Buena Nueva del Evangelio. El Concilio Vaticano II dejó eso muy claro. "Toda la Iglesia es misionera y la obra de la evangelización es deber fundamental del Pueblo de Dios" (Ad Gentes 35). Y especialmente, en relación a los laicos, afirma: "Los cristianos seglares obtienen el derecho y la obligación del apostolado por su unión con Cristo Cabeza. Ya que insertos en el bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, robustecidos por la Confirmación en la fortaleza del Espíritu Santo, son destinados al apostolado por el mismo Señor" (Apostolicam Actuositatem 3). Y luego en el mismo documento: "Por consiguiente, se impone a todos los fieles cristianos la noble obligación de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra" (Apostolicam Actuositatem 3).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) UNA IDEA IRREAL
Es pues, la negación de que Dios prometió, como función de la "descendencia de la mujer", el aplastar la cabeza de la serpiente. No hacer apostolado es para todo cristiano tan irreal como tener vida y estar prácticamente muerto. Es un vivo - muerto.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) UNA IDEA FALSA E INCONSISTENTE
Pues no vive una de las verdades fundamentales de la fe, que es el dogma del Cuerpo Místico de Cristo que exige que "Si un miembro sufre, todos sufren con él" (1Cor 12,26).
Además de eso, no está obedeciendo la orden terminante de Cristo, al volver al Padre: "Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16,15). San Pablo, profundamente consciente de esa obligación, exclamaba: "¡Ay de mí si no evangelizare!" (1Cor 9,16). Esas palabras son asumidas en el Vaticano II, por toda la Iglesia (Cf Lumen Gentium 17).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.