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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

Fue hecha Madre de Cristo cuando, al saludo del ángel, respondió dando su humilde consentimiento: Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho (Lc. 1,38). Nos fue dada como Madre nuestra entre las angustias del Calvario, al decirle Jesús desde la cruz: Mujer, ése es tu hijo; y al decirle a Juan: Ésa es tu madre (Jn 19,26-27). Estas palabras se dirigieron a todos los escogidos, representados allí por Juan; y María, cooperando plenamente a la Redención con su consentimiento y sus dolores, fue hecha entonces Madre nuestra, en el sentido más profundo de la palabra Madre. (Manual Cap. 5.4 Pág. 17)

a) María se convirtió en nuestra Madre espiritual cuando concibió a Jesús.
Convirtiéndose en la verdadera Madre del Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo, María se tornó también madre espiritual de todos los hermanos de Jesús, a quien San Pablo llama el "Primogénito entre muchos hermanos" (Rom 8,29).
Es preciso tomar en cuenta que María no fue un instrumento enteramente pasivo en la Encarnación del Verbo Divino. Dios quiso su colaboración libre y generosa. Aceptando libremente cooperar en el plan de Dios, por su maternidad, se convirtió en la fuente de donde llovería la vida de Jesús para todos nosotros.
Es lo que afirma el Concilio Vaticano II cuando dice: "Cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia" (Lumen Gentium 61).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) Su maternidad espiritual fue proclamada en el Calvario:
Nuestro nacimiento para la vida de gracia costó a María indescriptibles sufrimientos. La espada del dolor profetizada por Simeón (Lc 2,35), le traspasó profundamente el alma cuando, a los pies de la cruz, participó en el sacrificio redentor de Cristo. Es entonces que Cristo proclama el solemnemente su maternidad espiritual. Los Santos Padres siempre vieron en la persona de Juan, a todos los fieles que son entregados a María para que cuidase de ellos, como cuidó del propio Jesús: ¡He ahí a tu hijo!" Juan Pablo II escribe a sí: "El «sí» de la Anunciación madura plenamente en la Cruz, cuando llega para María el tiempo de acoger y engendrar como hijo a cada hombre que se hace discípulo, derramando sobre él el amor redentor del Hijo" (Evangelium Vitae 103).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) "¡He ahí a tu Madre!"
Es el último presente que Jesús nos da: Su madre como nuestra madre. Este gesto, al mismo tiempo que nos debe llenar de profunda gratitud, debe recordarnos que también nosotros debemos amarla, como Jesús la amó.
Nunca será demasiado preguntarnos si le demostramos un amor profundo, afectivo y efectivo y si procuramos siempre ser dignos de esa madre.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.