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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

Y téngase en cuenta también este otro principio que debe regir toda labor apostólica: “A los hombres sólo se les conquista con el amor y el cariño, con el ejemplo callado y prudente, que ni humilla ni obliga a rendirse por la fuerza. A nadie le gusta ser atacado por aquél que sólo sueña en vencer” (Josué Borsi). (Manual Cap. 39.22 Pág. 356)

a) Cuando vencer puede significar perder
La experiencia muestra que la simple inteligencia no es el mejor instrumento para convencer a alguien. A veces, los argumentos, por más luminosos que sean, son fríos. Podrán “vencer” intelectualmente al adversario, pero no “convencer”. El convencimiento se da más con el corazón que con la razón. San Francisco de Asís no fue teólogo como tampoco lo fueron San Vicente de Paúl ni San Juan Bautista María de Vianney. Sin embargo ningún teólogo tuvo la fuerza de convencimiento que tuvieron esos humildes siervos de Dios; y si, por si acaso, alguno la tuvo, es por que en él se refleja la humildad y el amor. Es lo que nos recuerda Pablo VI, cuando escribe: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan... o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio” (Discurso a los miembros del Consilium de Laicis (2 octubre 1974) apud Evangelii Nuntiandi 41).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) Solo el amor prepara la aceptación
Una humilde e inculta madre de familia tiene más fuerza de convencimiento en su sencillez que el más ilustre educador. Porque el amor es la llave que abre la puerta para la aceptación de los argumentos. Ya el pagano Plinio escribía “Amor magister est optimus” (El amor es el mejor maestro) (Plinio, Epístolas 4,19,4).
Y cuando al amor se une la humildad, el resultado es aún mayor porque no solo los corazones se atraen, sino que deja de existir el temor a ser humillados.
Por eso el Manual nos recuerda que “El secreto de la influencia es el amor” (Manual Cap. 39.16 Pág. 350) y que “Al legionario humilde y respetuoso se le abren todas las puertas” (Manual Cap. 39.19 Pág. 352).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) El ejemplo callado
El testimonio de vida es fundamental para convencer cuando se trata de la vida cristiana. Pablo VI resalta eso cuando afirma: “Hoy más que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial con vistas a una eficacia real de la predicación” (Evangelii Nuntiandi 76).
Pero eso solo vale cuando el ejemplo es auténtico, o sea, sin ostentación farisaica, sin pretensiones de sobresalir o de humillar; por eso, el Manual habla del ejemplo “callado”.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.