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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

Repitámoslo con insistencia: sólo si se establecen las bases para la intimidad entre los visitados y los visitantes, puede esperarse un bien verdadero y extenso; procediendo de otra suerte no se conseguirá más que un resultado efímero y secundario. (Manual Cap. 39.16 Pág. 350)

a) Un trabajo verdadero y extenso
Es necesario distinguir claramente el apostolado de la Legión de cualquier tipo de
Marketing religioso, o sea el uso de técnicas para lanzar el Evangelio, como se hace propaganda con un producto comercial o una idea política.
Recaudación de datos estadísticos para contabilizar el “numero” de católicos o no católicos.
Aunque se usen las mejores técnicas de contacto, la evangelización tiene por objetivo la comunicación de la fe, de corazón a corazón. No se trata pues simplemente de constatar la situación de las personas visitadas, ni inclusive buscar “imponerse” o “convencerlas”, si no, con la fuerza de la gracia ser para ellas “la fragancia que sube del sacrificio hacia Dios” (2Cor 2,15), llevándolas al amor de Cristo.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) La amistad, el único camino
Para eso sólo hay un camino: el desarrollo de una sincera amistad. Sólo la gracia transforma los corazones, pero para que Dios haga obra, espera de nuestra parte, una actitud amigable y cariñosa.
Es lo que nos recuerda el Manual: “sólo si se establecen las bases para la intimidad entre los visitados y los visitantes (amistad sincera), puede esperarse un bien verdadero y extenso” (Manual Cap. 39.16 Pág. 350).
También Monseñor Williams dice: “Tengamos siempre en cuenta que la religión es cuestión de captarla más que de aprenderla: es una llama que prende fuego de una persona a otra, se difunde por el amor y no de otro modo. La aceptamos solamente de manos de aquellos que se portan con nosotros como amigos” (Manual Cap. 40.4 Pág. 375).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) El fracaso de un bien conseguido de otra forma
Sin una amistad que prepare los ánimos para recibir el mensaje evangélico, no se conseguirá un bien verdadero y mucho menos profundo. Aparentemente podrá parecer que se consiguió algún resultado, no obstante será puro engaño; el tiempo se encargará de demostrar que la semilla no germinó. Le faltó la necesaria preparación del terreno y eso solo se hace por el amor y la amistad.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.