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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

“La inteligencia de las eternas verdades es recompensa de un laborioso estudio, del cual nadie puede quedar exento” (Gemelli, Mensaje franciscano al mundo). (Manual Cap. 33.10 Pág. 235,nota)

a) La importancia del conocimiento de las verdades de la fe
El verdadero conocimiento de Dios es indispensable: “Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo” (Jn 17,3). Sin embargo, por nosotros mismos somos incapaces de un conocimiento más profundo de Dios, como dice San Pablo: “¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos!” (Rom 11,33). Por eso El nos envió a su Hijo,
“Imagen del Dios invisible” (Col 1,15; Cf 2Cor 4,4).
“Luz del mundo” (Jn 1,9; Jn 8,12; Jn 9,5; Jn 12,46).
“Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).
Para dar “testimonio de la verdad” (Jn 18,37). Por medio de Él conoceremos la verdad y “la verdad nos liberará” (Jn 8,32).
Por eso San Pablo dice: “No quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado” (1Cor 2,2).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) El estudio de las verdades de la fe es indispensable
Como María (Cf Lc 2,19; Lc 2,51), debemos constantemente meditar las verdades de nuestra fe en nuestros corazones. El estudio y la oración sobre esas verdades, bajo la luz del Espíritu Santo, y de acuerdo con nuestras condiciones, es un deber y una necesidad.
Cuanto tiempo dedicamos a lecturas enteramente inútiles y a veces hasta perjudiciales y no tenemos tiempo para la lectura y meditación de la Palabra de Dios y para estudios más profundos en las verdades de la fe. La interacción entre la fe y el estudio de la fe es bien puntualizado por San Agustín: “Creo para entender y entiendo para creer” (Sermón 43,7.9).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) El estudio nos debe ayudar a vivir y a propagar la verdad
La vivencia de la fe: “Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos... En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla” (Sant 1,22-25). “Todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca” (Mt 7,24).
La propagación de la fe: Como los pastores o aquel endemoniado curado a quien Jesús ordenó: “Vete a tu casa con los tuyos y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo” (Mc 5,19).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.