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Reflexionando para Vivir
Mons. Mario Teixeira Gurgel, SDS
www.legiondemaria.org

 


1.- Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo (Tessera)

2.- Rezar el Ave María.

3.- Leer fragmento del Manual elegido y los tres puntos de reflexión sobre el mismo, pausadamente.

"Los sacerdotes deben considerar el apostolado seglar como parte integral de su ministerio, y los fieles como un deber de la vida cristiana" (Pío XI). (Manual Cap. 10.5 Pág. 70)

El apostolado de los laicos debe ser:

a) Para el sacerdote: parte integrante de su ministerio
Sin ese empeño, el sacerdote verá fracasar muchos de sus esfuerzos, pues sólo los apóstoles laicos podrán servir de puente entre él y la comunidad. Frecuentemente, los más enérgicos sermones no repercuten fuera de las paredes del templo. Con razón recuerda el Manual "cuanto menor sea el contacto personal, tanto menos eficaz será la comunicación de las verdades de nuestra fe" (Manual Cap. 40.4 Pág. 373-374). De ahí también por que Pablo VI habla del "Contacto personal indispensable" para la evangelización (Evangelii Nuntiandi 46). Ahora, en nuestras grandes comunidades, es prácticamente imposible para el sacerdote que está solo.
Porque restringiría el derecho y el deber misionero de los laicos, causando con eso, perjuicio no sólo a ellos sino a muchos, que por medio de ellos, llegarían a la fe o la vivirían con más intensidad.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

b) Para el laico: exigencia de su vida cristiana
El laico no puede ser una carga en la Iglesia. Su trabajo apostólico es exigido:
Por la Iglesia que, sin él, no puede cumplir su misión de ser la sal, la luz y la levadura del mundo, transformándolo en el Reino de Dios.
Por el mundo: Pablo VI nos recuerda que el mundo "a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad" (Evangelii Nuntiandi 76,5). Sólo el laico cristiano que vive y convive en medio de ese mundo, puede matarle la sed de Dios.

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

c) Para todos: compromiso y vivencia del dogma del Cuerpo Místico
El dogma del Cuerpo Místico nos lleva a comprender:
La unidad de la misión apostólica en medio de la variedad de funciones.
La obligación de cada miembro de trabajar en beneficio del cuerpo.
La mutua ayuda y dependencia, de acuerdo con los dones que el Espíritu distribuye (Cf 1Cor 12).

Después dialogar con Jesús y María, y preguntarse:

¿Qué es lo que Dios me está diciendo?

¿Qué es lo que Dios está deseando de mí?

Aquí es importante recordar lo que dice San Agustín "[Dios mío], los hombres te consultan sobre lo que quieren oír, pero no siempre quieren oír lo que tú les respondes. Y el buen siervo tuyo es aquél que no se empeña en oírte decir lo que a él le gustaría, sino que está sinceramente dispuesto a oír lo que tú le digas" - (Confesiones)

¿Qué resoluciones debo tomar?

 

4.- Rezar el Padre Nuestro.

5.- Oración final.
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el estandarte de María, la plenitud de fe en ti y confianza en Ella, a las que se ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una fe firme e inconmovible como una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una fe valerosa, que nos inspire comenzar y llevar a cabo sin vacilación, grandes empresas por tu gloria y por la salvación de las almas; una fe que sea la Columna de Fuego de nuestra Legión, que hasta el fin nos lleve unidos, que encienda en todas partes el fuego de tu amor, que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte, que inflame a los tibios, que resucite a los muertos por el pecado; y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz, para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el reino de tu amor y gloria. Amén.