J U V E N I L E S

3ª EDICIÓN

EDITORIAL VERBO DIVINO
Con las licencias eclesiásticas, 1983

www.legiondemaria.org

A MODO DE PRÓLOGO

EL TEMA DE LOS JÓVENES está todos los días en los periódicos, en coloquios y congresos, en cientos de libros y, lo que es peor, en las crónicas de sucesos y en las reseñas de los tribunales.

ES DESALENTADOR que un colegial expulsado se incruste una bala en la cabeza.

¡ES MUY GRAVE que por cada 500 jóvenes pase uno por el Tribunal de Menores a consecuencia de actos delictivos (datos de 1967)!

Se sabe que en muchos clubes psicodélicos algunos jóvenes mezclan con los cuba-libres y "colas" ciertos fármacos fácilmente asequibles en las farmacias. Pero, ¿se habla suficientemente de ese 8% de los inadaptados escolares? En la edad de la adolescencia, quedarán inadaptados probablemente no sólo para la escuela, sino para toda la vida. ¿Se habla suficientemente de ese 50% de jóvenes que abandonan la religión antes de los 15 años?

NO PUEDES PENSAR QUE EL PROBLEMA NO VA CONTIGO.

Tú tienes que formarte más y mejor para aceptar el desafío de las cifras anteriores. Quien conquiste a la juventud de hoy tendrá el mundo de mañana. Tienes ante ti 4 temas de importancia. No he pretendido hacer nada original; tan sólo he intentado reunir lo mejor que he visto escrito sobre jóvenes; a veces incluso con citas textuales de buenos autores. Los tienes en las bibliografías que siguen a cada tema.

Ahora no esperes más: El tiempo urge. TOMA Y LEE.
L. G.-C. S.

SICOLOGÍA DEL ADOLESCENTE

Todos tenemos la experiencia de esos educadores llenos de buena voluntad que llegan frente a un grupo de jóvenes y que creen hablar de lo que les interesa: "Vamos a hablar, muchachos, de la libertad, del amor... "
¡Muy bien!..., y, después de tres palabras, desapareció el interés. ¿Por qué? Porque la manera según la cual nosotros, adultos, hablamos de la libertad, del amor, del riesgo humano, etc., y la manera según la cual ellos se la representan y viven es distinta.

¿Servirán quizás unas nociones de psicología del adolescente? Vamos a intentarlo, aun teniendo en cuenta que pretender resumir en unas cuantas páginas cómo es el adolescente sería imposible; sobre todo porque no existe el adolescente, sino muchos adolescentes: Pedro, Mari Carmen, Merche... con su herencia, su temperamento, con su rebeldía o sumisión y, a veces, con sus dramas concretos.

¡Cuántas veces hemos oído esta reflexión: "Se nos dice que estamos en la 'edad del pavo' y que nadie puede contar con nosotros" Y cuando el dirigente afirma con sinceridad que no se trata de la "edad del pavo", sino más bien de una edad difícil, pero llena de recursos, ve cómo los rostros se abren, atienden y nace la confianza y se establece el diálogo, haciendo posible una búsqueda todos juntos.

El primer paso del dirigente consiste, por tanto, en revelar al adolescente tanto las riquezas como las debilidades de su ser en evolución, para enseñarle a aceptarse tal como es, con lucidez y posibilidades efectivas de ir construyendo su personalidad.

Vamos a considerar -como adolescencia todo el período de evolución por el que el niño llega a ser hombre maduro, es decir, que la extenderemos hasta los 20 años, aproximadamente. Si -consideráramos solamente la pubertad fisiológica, como se hacía antiguamente, ésta suele conseguirse hoy día hacia los 15 años para los chicos y los 13,5 para las chicas. Citamos siempre edades medias que pueden variar, incluso mucho, según el clima, raza, individuo, etc. El caso más claro, cuya historia ha sido nuevamente referida por Albeaux-Fernet, es el de la pequeña peruana Lina Medina, con menstruación a los tres años y medio, y que a los cinco años y medio presentaba un embarazo plenamente desarrollado y dio a luz, por operación cesárea, a un niño de cinco libras y media.

Estudiaremos aquí 3 aspectos importantes de la adolescencia: afirmación de sí mismo, amor y carácter.

AFIRMACIÓN DE SÍ MISMO

En la afirmación de sí mismo se dan tres etapas:
A) PREPUBERTAD: Se extiende para los chicos desde los 12 años hasta los 14,5 aproximadamente, y para las chicas desde los 11 hasta los 13,2.

Pierden los adolescentes las costumbres de los niños, el equilibrio y la generosidad que antes tenían, el modo abierto de tratar con los educadores, y se hacen más bien ariscos, duros y, a veces, crueles, dándose en ellos una serie de manifestaciones contradictorias simultáneamente (por lo que se ha llamado a esta edad "fase contradictoria"): ya no pueden jugar y vivir con los niños, pero aún no son capaces de una verdadera amistad; coexiste el cuidado del cuerpo con la falta de limpieza; experimentan deseos contradictorios de dominarse y dominar a los demás, y, a la vez, deseos de obedecer, de entregarse a un jefe despótico, duro y absoluto; tienen sentimientos de inferioridad y timidez para con los adultos, y, al mismo tiempo, son descarados, sobre todo agrupados con sus compañeros; sienten en público un aumento del pudor, o también en familia (con su madre, por ejemplo), y al mismo tiempo son curiosos e impúdicos en privado o en grupo pequeño, como para vencer el pudor.

Todo esto parece debido a que en la fase precedente, entre los 7 y los 10 años aproximadamente, se comprueba que un impulso en su aparición y en su evolución hace surgir al momento otro impulso opuesto, el cual a su vez, por una especie de interferencia, provoca la liberación equilibrada del primero. En la pubertad naciente, esta autorregulación recíproca de los impulsos comienza a perderse. Y sólo lentamente, más tarde, podrá, construirse un nuevo equilibrio de impulsos en un plan más elevado y bajo el control de la razón.

Por todo ello se encuentran en una situación de frustración afectiva y quieren evadirse: comienzan a soñar despiertos, leen ávidamente libros de viajes y aventuras y narraciones heroicas, las muchachas empiezan a confiarse a un diario íntimo.

La fuga es quizá la reacción más específica de la pubertad. Es una huida de sí mismo para olvidar temporalmente un conflicto íntimo. Existen también sustitutos de la fuga, que permiten realizarla sin que haya ruptura completa con la familia, como, por ejemplo, el servicio militar voluntario.

CONSECUENCIA: Conviene evitarles humillaciones que en este tiempo crean sentimientos permanentes de rencor. Hay que conseguir que ellos mismos dominen sus ímpetus. Sería contraproducente relajarles la disciplina. Prefieren una autoridad más bien fuerte que venga de alguna persona de prestigio.

B) FASE AGRESIVA O PRIMERA PUBERTAD: Se extiende hasta los 15 años para las chicas y los 16 para los chicos. Aparecen rivalidades y luchas para obtener el poder y ejercerlo sobre los demás. Se busca más la prestancia física que las demás cualidades.

No siempre se encuentra malicia en esa agresividad y puede resultar una buena escuela de formación del carácter si se saben dirigir esas fuerzas hacia formas constructivas. Se los puede estimular a una cierta competición siempre que los peor dotados no sientan demasiado su inferioridad.

C) FASE DE LAS OSCILACIONES: Hasta los 20 años.

Se dan, como en la 1ª fase, ciertas ambigüedades, pero ya no son simultáneas sino sucesivas.

Los jóvenes son ardientes y vehementes, pero se desaniman pronto; se sacrifican generosamente y poco después se entregan a la satisfacción, de sus impulsos de modo violento; oscila entre la obediencia ciega a un jefe que ellos mismos han elegido y la rebelión violenta contra todas las formas de autoridad; su humor oscila entre un gran optimismo y una negrísima melancolía; entre un ardor infatigable en el trabajo y una pereza desconsoladora...

En esta fase, el dirigente no debe mostrar, como antes, una autoridad excesiva. Debe decides que todas esas oscilaciones son normales, y animarles para que tengan confianza en sí mismos, siguiendo un camino medio entre todos los excesos.

La AFIRMACIÓN DE SÍ MISMO puede producirse negativamente mediante una oposición frente a los demás, sobre todo frente a los adultos y a menudo frente a los padres. Ante este posible conflicto entre padres y adolescentes, debe evitar el dirigente desviar hacia sí el amor frustrado de los jóvenes.

La afirmación positiva de sí mismo se produce sobre todo por:
* el ejercicio de las responsabilidades en grupo. 
* el aprovechamiento de los ratos de ocio.
* la formación cultural y la práctica deportiva.

La afirmación inadecuada de sí mismo puede llevar a los complejos de inferioridad.

Los complejos de inferioridad, como bien anotó Adler, son normales en el niño porque se ve incapaz de muchas cosas y dependiendo de los adultos en todo. En la adolescencia se pueden agudizar estos complejos porque se empieza a tomar conciencia de defectos -físicos, intelectuales, sociales, etc.- a los que antes no se prestaba atención.

El dirigente debe ganarse la confianza del adolescente y saber dirigirla hacia sus verdaderas aptitudes.

AMOR

El amor puede servir de termómetro para apreciar la evolución de los hombres. Se ha dicho que LLEGAR A ADULTO ES PASAR DE LA NECESIDAD DE SER AMADO A LA CAPACIDAD DE AMAR.

El amor en el adolescente suele pasar por varias etapas:

A) AMOR INCIERTO

Comienza por un deseo confuso de amar, aunque sin objeto definido, que a veces se aplica a la naturaleza cósmica (amor "romántico" de puesta del sol, etc.).

B) NARCISISMO

Suele llegar después una etapa de amor a la propia persona (narcisismo), manifestándose en el cuidado y regalo del cuerpo, ropa, habitación, etc. Predomina a menudo lo imaginativo y la introversión ("soñar despierto", diario íntimo, etc.).

El amor narcisista impide el verdadero amor y lleva, más bien, a la tristeza de la soledad y a sentimientos de frustración. El adolescente debe ser encaminado a la renuncia del amor narcisista, que es fuente de egoísmo y, a veces, lleva al vicio solitario (masturbación), mediante la excitación más o menos deliberada de los órganos sexuales, ya sea por el tacto o por la imaginación.

El adolescente que cae en el vicio solitario busca alguien a quien expresar sus dificultades, pero por el carácter íntimo del problema le resulta muy difícil. No se le debe ponderar, por tanto, la gravedad de la culpa, sino decirle que muchos experimentaron tales tentaciones -parece poder afirmarse que caen en el vicio solitario el 90 % de las adolescentes- y se libraron con el auxilio de la gracia. Debe proporcionárseles (a ser posible por los padres) una adecuada educación sexual a tiempo; hacerles ver que la masturbación es una forma de actividad sexual que no ha llegado todavía a su madurez. En ella se revela, en efecto, una sexualidad aún no socializada y que todavía no se ha orientado hacia un compañero del otro sexo, a no ser, a lo más, en la imaginación. No está, pues, subordinada al fin supraindividual de la sexualidad, a la creación. Sería desde luego un error descuidar la educación del amor heterosexual.

C) AMOR A LOS COMPAÑEROS DEL MISMO SEXO

No se trata de un amor homosexual propiamente dicho. Es frecuente que lo experimenten los muchachos hacia otros más jóvenes que ellos, pues en estos casos el mayor es atraído por cierta gracia infantil o belleza femenina que, a veces, tienen los más jóvenes; pero es mejor disolver tales amistades, pues impiden todo progreso y conducen a una degradación del amor y de la verdadera amistad, pudiéndose llegar a una complacencia estética que oculta disposiciones sensuales o incluso peores, que pueden manifestarse en sueños impúdicos.

Para que exista homosexualidad franca, no basta que exista atractivo homosexual; es indispensable que se añada el disgusto por el otro sexo. Toda homosexualidad que no responde a esta última condición es verosímilmente ocasional, ligada a las condiciones de la vida (ejército, colegio, cárcel, donde el elemento heterosexual está excluido), y cesa habitualmente cuando las condiciones de la vida sumergen al individuo en un medio bisexual.

Las amistades sanas se reconocen porque no impiden el trabajo o las demás actividades, sino que sirven de estímulo, y porque no son individualistas, sino que se abren a todos. Se dan muy a menudo dentro de las organizaciones apostólicas y son capaces de producir grandes exigencias.

D) AMOR A PERSONAS DEL SEXO OPUESTO

Ya a los 13 ó 14 años cesa el antagonismo entre ambos sexo y las chicas comienzan a reclamar la atención de los jóvenes. En un principio no es raro que puedan ser atraídos muchos jóvenes por la misma chica, la cual, generalmente, ostenta una cierta masculinidad, y lo mismo puede decirse de varias chicas que se fijan en el mismo chico.

Las chicas suelen responder antes que los chicos al amor sexual, por lo que suelen tener que buscar chicos un par de años mayores que ellas. Las adolescentes se suelen mostrar en esta primera atracción más agresivas, provocando a los jóvenes, aunque bien es verdad que muy frecuentemente sin pretenderlo, porque no cuentan con que para los chicos resulta estimulante lo que para ellas no lo es.

A partir de los 16 años el trato frecuente entre jóvenes de ambos sexos suele ser útil y sano.

Entre los 16 y los 20 años se establece un segundo período en el que jóvenes, y especialmente las chicas, tienden a un amor individual y exclusivo hacia una persona determinada del otro sexo. Entonces se exigen encuentros individuales, y ya no se tolera el grupo; exclusión de todo otro amor; envidia hacia los rivales; ceguera que imposibilita el juicio objetivo; provocaciones amorosas, etc.

Según una encuesta realizada por Folso, solamente el 15% de estos amores llegaron al matrimonio.

Cuando los jóvenes se encuentran suficientemente maduros, psicológica y espiritualmente, se da una elección personal, buscando no solamente las cualidades físicas, sino también dotes de carácter y formación aptas para asumir las responsabilidades de una familia. Deben ser capaces los jóvenes de una perfecta y desinteresada entrega.

E) AMOR ESPIRITUAL

El amor no llegaría a su plena evolución si el amor de Dios y del prójimo no ocupara siempre un lugar principal en el corazón del hombre.

Los psicólogos parecen estar de acuerdo cuando nos dicen que una vez superados los años difíciles de la pubertad, aparece en los jóvenes, junto con la evolución intelectual, una aspiración profunda hacia los valores espirituales y un brusco brote del sentimiento religioso, cuyo punto álgido Stanley Hall lo coloca en los 16 años. (Véase la 3ª parte de este cuaderno, dedicada a la "Formación religiosa de los adolescentes").

Es necesario educar a los jóvenes para que no vean en la castidad prematrimonial una ley que, desconociendo los deseos profundos del hombre, disminuye su personalidad. La castidad no se opone al amor, sino que lo favorece, liberándolo del placer egoísta, y convierte el amor captativo en amor oblativo.

CARACTER

Resumiremos aquí los juicios sobre el carácter de los adolescentes que comúnmente hacen los diversos autores:

1.- Los adolescentes son idealistas y optimistas, pero poco realistas y objetivos. Confían en la buena suerte. Con facilidad se inflaman por las causas, generosas y nobles.

2.- Los adolescentes son muy volubles y oscilan entre afectos y disposiciones contradictorias. Es característica la falta de perseverancia en el trabajo y en lo emprendido.

3.- Los adolescentes suelen ser introvertidos. Esto se explica por la crisis de narcisismo. Con esta introversión crece, a menudo, la timidez, la soledad, el complejo de inferioridad y una viva sensibilidad para las ofensas, ironías o vejaciones de parte de los mayores. Las frases de elogio producen en el adolescente un cierto agrado, aunque se afane por disimularlo.

4.- Suelen ser intolerantes ante cualquier tipo de autoridad, y ansían liberarse del control de toda autoridad externa. Los adolescentes ven en la libertad la característica fundamental del adulto; por eso la exigen apasionadamente en todo momento para que, por eso mismo, la consideren peligrosa para su libertad y, por tanto, enojosa. Así, pues, no aceptarán sin discutir las decisiones de los adultos; querrán comprenderlas e incluso discutirlas.

5.- Exigen una justicia estricta y una sinceridad purísima por parte de los que mandan. La escala moral y el enjuiciamiento del pecado se ha invertido probablemente respecto a épocas pasadas. La nueva generación es menos intransigente con los pecados del sexto mandamiento, con el cumplimiento de obligaciones religiosas (misa dominical, ayuno, etc.), con las manifestaciones de los hombres contrarias a la fe, y, por el contrario, para un joven el pecado más imperdonable será la falta de autenticidad religiosa o fariseísmo; seguirán en la escala de importancia la opresión de los hombres, la falta de justicia, la acumulación indebida de riquezas, el incumplimiento de las obligaciones profesionales o sociales...

6.- Con facilidad profieren soluciones absolutas y juicios severos, sin reparar en la complejidad de las cosas y de los problemas de la vida. El niño, cuando no sabe, pregunta; el adolescente, aunque ignore, empieza por afirmar. En realidad, no se le escapa al adolescente, aunque no lo perciba con toda claridad, que su pensamiento es aún extremadamente débil y carece de la potencia y estabilidad que ve en los adultos. Un mecanismo de ultracompensación le lleva a afirmar tanto más categóricamente las cosas cuanto más inseguro esté.

7.- Tienen tendencia a la propia afirmación y a conseguir un ejercicio más pleno de la libertad.

8.- Son muy inclinados a la amistad y a todas las formas de amor.

El adolescente, en fin, siente un anhelo de lo infinito, una capacidad de sacrificio y un ansia de ideal extraordinarios. No ha y que tener miedo, pues, a proponerles un ideal que supere la mediocridad, porque aspiran a la perfección del hombre adulto.

La adolescencia es la edad de la entrega. "¿Para qué sirve la vida si no es para comunicarla?", decía Claudel, todavía joven, después de su conversión.

Entregándose, llega el adolescente a ser dueño de sí mismo. La libertad espiritual sólo se consolida con el ejercicio.

Sobre todo, el dirigente debe tener en cuenta que el adolescente no debe ser tratado en adelante como un niño. Debe dársele una mayor participación en la formación de su propia personalidad.

Con los adolescentes debe hablarse siempre en plano de igualdad; los adolescentes sólo escuchan a quienes les tratan como hombres serios e inteligentes, sobre todo cuando no lo merecen.

Podríamos indicar aquí, quizás, algunas ideas útiles sobre la formación de la personalidad POR LOS PROPIOS JÓVENES.

Lo primero es conocerse; ser sincero consigo mismo, lo que no es nada fácil; casi diríamos que es una verdadera hazaña, porque a todos resulta muy halagador creernos mejores de como en realidad somos.

Lo segundo es saber lo que se quiere. REFLEXIONAR para ver dónde debemos llegar.

Y el mejor método es aprovechar nuestros instintos e impulsos naturales. Es mucho mejor encauzarlos hacia el bien que tratar de eliminarlos. Pongamos un ejemplo:

Todos hemos oído frases como éstas: "Tuve un día malo", o (hablando del contrincante) "También suena la flauta por casualidad", y "el público le ponía a uno nervioso", "la barra estaba tan lisa", o "tan gastada..." etc.

Los que así hablan quieren sin duda subrayar que en el fondo tienen más habilidad de la que supieron demostrar; es decir, buscan la aprobación de los hombres. Y ¿por qué no se usa este afán de hacerse valer como estímulo para superarse y realizar grandes obras? Ya llegará el día en que se deseará hacerlas por sí mismas, prescindiendo de que quienes les rodean reconozcan o no su mérito.

Para evitar que ceda el entusiasmo debe fijarse alguna meta elevada (ideal), cuyo recuerdo sea como un continuo empujón hacia la meta. Cada uno deberá seleccionar los ideales que más le afecten (familia, trabajo, fe, justicia, etc.) y levantar de vez en cuando la vista hacia ellos.

Es importante tratar de robustecer la voluntad para esos momentos en que cede el entusiasmo, una vez se sentirá uno perezoso físicamente y no querrá levantarse de la silla; otra vez es una pereza intelectual, no se tienen ánimos para leer algo serio; o hay que escribir una carta, o hablar con alguien a quien se quisiera evitar... En esos casos en que la voluntad se resiste a obedecer hay una buena ocasión para robustecerla; en lugar de tratar de hurtar el cuerpo a estas pequeñas molestias, se afrontan con decisión.

Todo el mundo conoce gente con una personalidad madura. SE HAN HECHO SIEMPRE LOS DUEÑOS DE SU AMBIENTE...

BIBLIOGRAFÍA
Agostino Gemelli, O.F.M.: Psicología de la edad evolutiva, 5ª ed., Razón y Fe. Colección "Psicología, Medicina, Pastoral". Madrid, 1969.
Jerónimo de Moragas: Psicología del niño y del adolescente, Labor. Barcelona, 1957.
Jorge Cruchon, S.J.: Psicología pedagógica del niño y del adolescente, 1ª ed., 320 págs. Razón y Fe. Colección "Psicología, Medicina, Pastoral". Madrid, 1966.
Yves Lagrée: "Psicología de los adolescentes" y André Brien: "Fisonomía espiritual del adolescente", en Pastoral de la adolescencia, (Congreso de Angers) 4ª ed., 232 págs. Sígueme, colección "Hinneni". Salamanca, 1965.
Louis Evely: Educar educándose, 4ª ed., 192 págs. Sígueme, colección "Hinneni". Salamanca, 1967.
Ángel del Hogar: Ellas - El carácter y el corazón de la joven explicados a los muchachos. 4ª ed., 136 págs. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1963.
Ángel del Hogar: Ellos - El carácter y el corazón del joven explicados a las jóvenes. 5ª ed., 134 págs. Desclée de Brouwer, Bilbao.
Gordon W. Allport: La personalidad (su configuración y desarrollo), 602 págs. Herder, Barcelona, 1966.
Paul Hossfeld: Formación de la Personalidad, 104 págs. Colección "Pequeña Biblioteca Herder". Barcelona, 1964.
Jean Christin y un equipo sacerdotal: Los adolescentes, 1ª ed., 232 págs. Ediciones Marova. Col. de Pastoral Catequética "Escuela de Fe". Madrid, 1968.
Centro de Estudios Laennec: Pubertad (dirección y problemas sexuales de la adolescencia). 1ª ed. Ediciones Studium. Colección "Hogar y Pedagogía". Madrid, 1968.
Cecilio de Lora, S.M.: Juventud española actual (Socialización y educación de la juventud española contemporánea) E. P. E. S. A. 1ª ed., 220 págs. Madrid, 1965.

FORMACIÓN RELIGIOSA DE LOS ADOLESCENTES

Muchos observadores, en diversas naciones europeas, han notado un gran abandono de la práctica religiosa, que comienza en ambos sexos, pero mayormente entre los chicos, hacia los 12 ó 13 años, de modo que antes de los 15 años han prescindido de la religión el 50% de los adolescentes.

Las razones parecen ser muy variadas:
* Los defectos de la Iglesia son el principal manantial de dificultades para el 40% de los jóvenes.

* La instrucción religiosa recibida suele ser de poca calidad.

* La crisis sexual y afectiva es otra causa de dificultades.

* El respeto humano y la comprobación de que los adultos no frecuentan la iglesia les reprime de hacerlo ellos.

* En una época en que rechazan la tutela de sus padres y de toda otra autoridad, la religión se les presenta a menudo como algo establecido que tiene que ser aceptado a la fuerza. Es suficiente para que prescindan lo antes posible de ella.

Es frecuente que el joven se encuentre con que los demás aceptan algo y tratan de que él lo acepte también; algo que es así y no puede ser de otra manera; algo que hay que...: Hay que creer en Dios, hay que respetarlo, hay que ir a misa, hay que rezar el rosario; hay que hacer esto o lo otro...; en cuanto a preguntar el por qué hay que hacerlo... eso es precisamente algo que no hay que hacer. Es muy posible que en el fondo de su subconsciente comience ya desde ese momento, a latir la idea amenazadora de que Dios es algo de lo que hay que librarse a toda costa.

El chico o la chica va después a unas clases de religión las que, de entrada, se le impone también el pensar sobre Dios. Sólo que luego ese pensar tendrá que detenerse ante un muro el misterio: "Otros se encargarán de pensar por ti", podría ser la traducción de aquella vieja frase: "Doctores tiene la santa madre Iglesia..." Una frase que podríamos concluir: "... que no te sabrán responder" o, al menos, que no querrán, ya que los tales doctores no parece que acostumbren a tomarse demasiadas molestias por las preguntas nerviosas y erráticas de los niños y adolescentes. Nada de extraño tendrá, por tanto, que el chico o la chica extraigan la conclusión de que Dios, sobre el que hay que examinarse de abstrusas cuestiones, es más bien un señor raro al que no le gusta que se husmee en sus interioridades.

¿No es normal empezar a pensar así en el Dios al que hay que temer, en el Dios cuyo ojo vigilante acaba por asemejarse al del más repugnante mirón? ¿No se podría afirmar que hoy por hoy, y salvo las excepciones de rigor, lo mismo la enseñanza religiosa que la predicación, no son otra cosa que "fábricas de ateísmo y de cólera"?

Se produce entonces en el adolescente un duelo a muerte entre su necesidad de madurez y ensanchamiento y una religión que le achica.

Los jóvenes rechazan a ese Dios, más lo que rechazan es, en realidad, una fe ya desvirtuada, de modo que late un hondísimo instinto religioso en el rechazo de todas esas degeneraciones de lo religioso. Pero los jóvenes no se hacen esta reflexión: ellos creen que lo que rechazan por inservible, a fuerza de impuesto, es la religión.

Llegan a producirse situaciones de trágica muchedumbre: esos adolescentes, estremecidos hasta las raíces de su ser ante la necesidad de asesinar al viejo Dios del colegio, que reculan como animales aterrorizados al sentirse empujados a saltar sobre su inmenso cadáver tendido en el camino... Pero sólo a ese precio pueden alcanzar al Dios verdadero, ese Dios que el alma juvenil busca violentamente, ese Dios para mayores, Dios de vivos y no de muertos, según la definición del mismo Cristo.

Porque, en la actualidad, la enseñanza religiosa en los colegios es justamente lo más parecido a una doctrina, a una ciencia.

Y sería mejor dar menos para dar más. Dar menos ciencia para dar más vida. Dar al juvenil, por ejemplo, menos divisiones del culto (interno, externo, privado, público, latría, hiperdulía, dulía), para enseñarle a ponerse, por medio de él, en contacto con Dios.

Debemos concluir que, cuando saca uno matrícula en matemáticas, es porque es un buen matemático, y, sin embargo, se puede sacar matrícula en religión sin ser por eso un buen cristiano, aparte de que la consideración de la religión como una asignatura es psicológicamente nefasto. La identificación por el adolescente de Dios -verdades abstrusas-clase obligatoria posibilidad de suspenso..., no es difícil que se vuelva contra ese Dios causante de todo el encadenamiento.

Entre los 14 y los 18 años los jóvenes abandonan los colegios y no hay, salvo rarísimas excepciones, catequesis de adolescentes y jóvenes en las parroquias.

Actualmente -y ésta es una de las conclusiones de este estudio-, en esta edad crítica de la juventud, cuando se produce su maduración religiosa y humana, las estructuras tradicionales de pastoral de la Iglesia están fundamentalmente ausentes de la vida juvenil.

A lo sumo, sólo se ofrecen acciones esporádicas, algunos cursillos de formación prematrimonial, etc. Pero rara vez una acción continua e intensa.

La única acción estructurada, coherente y continuada que la Iglesia ofrece en esta etapa a la juventud es la de los movimientos apostólicos.

Así, pues, en ese momento critico debe ser la Legión de María quien dé a sus juveniles la formación religiosa que necesitan. Una formación que sepa unir la fe con la vida y sea capaz de moverles a la conversión.

Los catecúmenos adultos, presentados a la Iglesia durante la noche pascual, pasan de la conversión al bautismo. Nuestros juveniles, que han sido bautizados al principio de su vida, deben seguir el itinerario opuesto y pasar DEL BAUTISMO A LA CONVERSIÓN, porque, ¿no es verdad que corremos el peligro si no de quedarnos en cristianos bautizados solamente y no convertidos?

Es necesario, pues, que los juveniles de la Legión de María se conviertan, esto es, TOMEN UNA POSTURA NUEVA ANTE DIOS QUE DE ORIGEN A UN CAMBIO DE VIDA. Debe ser un movimiento irreversible hacia adelante, y esa conversión deberá ser actualizada y desarrollada cada día a través de la Iglesia y de una catequesis adecuada. 

IGLESIA

Supone, por una parte, una vida y ritos comunitarios. La iniciación cristiana de los bautizados de la Iglesia primitiva estaba impregnada de una atmósfera comunitaria. Nuestra cuaresma constituye el residuo litúrgico más importante.

Los adolescentes, también en esto, son víctimas del individualismo religioso de los mayores, de la carencia de una vida comunitaria en las parroquias. Esto, unido a su introversión natural, hace que su espiritualidad tienda a ser demasiado individualista. Su relación con Dios la consideran algo íntimo y muy personal; esta relación tiende a ser un diálogo sincero con Cristo. Rara vez hará partícipe de sus problemas interiores a los demás; discutirá de religión, y no mucho, con sus amigos, pero no mostrará nunca el joven su interioridad religiosa. Al sacerdote no le verá como director espiritual, sino como dialogador y orientador religioso.

Los directores espirituales de la Legión de María deberán facilitar, en lo posible, a sus juveniles unas celebraciones eucarísticas profundamente participadas, que sean signo y alimento de toda la vida comunitaria (en ellas se podría comulgar bajo las dos especies; para la archidiócesis de Madrid, por ejemplo, existe permiso concedido por el arzobispo a la Legión de María con fecha 20 de marzo de 1969).

La vida comunitaria tiene, por otra parte, una necesidad de acción.

La actividad de los juveniles debe ser un factor primordial de su educación. El mejor camino para aproximarse a Cristo es aprender a amar: a Cristo no se le conoce sino en el amor. Dios es amor. Las chicas, por otra parte, descubrirán su maternidad ya no lejana a través de una entrega a los demás.

Sin embargo, viene discutiéndose desde hace mucho tiempo si los praesidia juveniles deben emprender un trabajo apostólico serio o, por el contrario, deben limitarse a facilitar a sus miembros la formación cristiana que les capacite, el día de mañana; para el apostolado, cuando su madurez psicológica e intelectual esté bien fundamentada.

Yo sostengo que lo primero que hay que proponer a un grupo juvenil es alguna acción -por pequeña que ésta pueda ser al principio-, porque la formación no tiene sentido para la juventud si no viene a responder a las necesidades de la acción. Después vendrá una revisión comunitaria de la formación y de la acción. Por este proceso, el grupo va progresando cíclica y constantemente:

A1 F1 R1 A2 F2 R2 A3 F3 R3

Me parece esencial a un praesidium juvenil esta característica de formación por la acción. Si se dedica sólo -o casi sólo- a la formación, se desequilibra y fosiliza automáticamente, llega a una actividad muy de adultos, a un envejecimiento precoz.

La regla de oro en esto creo que está en un párrafo, sin desperdicio, de la "Mater et Magistra" (No. 62), después recogido por el Vaticano II (AA, No. 29): "Difícilmente resulta eficaz la educación si los mismos sujetos no toman parte activa en el educarse a sí mismos, y si la educación no se desenvuelve también a través de la acción".

Lejos de mí, sin embargo, justificar -la acción de los juveniles tan sólo por necesidades de su formación. La razón principal, para mí, es que todos sin excepción han sido llamados al apostolado, incluso los niños (AA, No. 12). ¡Cuánto más los jóvenes!

Nuestros juveniles tienen un trabajo tan importante o más que el de los adultos y que sólo ellos pueden hacer: la evangelización de la juventud. Nadie mejor que ellos puede emprender con eficacia esa tarea: "Los jóvenes deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes" (AA, No. 12), y los adultos no deben detenerles bajo pretexto de que aún no están formados, sino que, más bien, tienen que lanzarlos al trabajo. La experiencia de mi praesidium me permite afirmar que los juveniles trabajan como nadie.

Es importante que los O F I C I A L E S ADULTOS cambien a menudo de pareja, para que todos los legionarios se beneficien de su experiencia.

La REVISIÓN COMUNITARIA de los trabajos en las juntas es el complemento indispensable de esta pedagogía de la acción. Aunque sin la excesiva rigidez del método "ver - juzgar - actuar", los informes deberían adaptarse en la posible a dicho esquema, tanto en la conducta del visitado como en la de los legionarios y la sociedad. (Generalmente en los praesidia no se pasa de "ver"). Igualmente es necesario un juicio cristiano, a partir de la Biblia, y, del magisterio eclesiástico, del trabajo.

A propósito de la actividad que los legionarios juveniles lleven a cabo, no debe olvidarse que "los jóvenes deben ser los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes" (AA, No. 2).

CATEQUESIS ADECUADA

De una alocución que no llegue a conmover lo más íntimo de su ser, el juvenil dirá: "Es un tostón". Una de las debilidades de nuestras juntas está en que se presenta el mensaje como si los legionarios estuvieran realmente convertidos, y, además, sin tener en cuenta su sicología.

Podemos dar algunas normas:

Lo básico es huir de considerar las alocuciones y juntas en general como un repaso de los conocimientos que ya tienen los legionarios, como una memorización de algo que ya se sabe.

El adolescente está en constante ruptura con lo pasado. Así, pues, debe procurarse que vuelva a descubrir lo olvidado por otros caminos que le ofrezcan novedad; de esa manera se verá libre de la impresión de lo "ya visto".

Los últimos años de la infancia son una época ideal para dar a los chicos una formación religiosa sistemática, pero la adolescencia tiene unas características totalmente distintas y habrá que buscar también medios nuevos. Por ejemplo:

El adolescente busca y ama apasionadamente la vida. Solamente se entregará rendidamente a su fe cristiana si tiene pruebas de que se puede servir a Dios sin dar de espaldas a la vida.

Debe conseguirse, pues, una formación religiosa que hable al juvenil a través de los acontecimientos de su propia vida en las mil circunstancias que lo rodean, partiendo de unos "hechos de vida" (ya sean valores o contravalores), tal como se hace, por ejemplo, en los temas de diálogo de nuestra Curia Juvenil.

Por otra parte, la capacidad de admiración e imitación del héroe es extraordinaria en estos años. Interesa, pues, la presentación de grandes héroes cristianos.

Al presentar estos héroes a partir de su personalidad humano-cristiana, no debe tenerse demasiada prisa en pasar a su valor estrictamente religioso-sobrenatural. Habrá que llegar a ello, claro está; pero cuanto más cautivados se hallen los juveniles por la atracción de estas personalidades, más hondamente podrán captar su mensaje espiritual, cuando se les ayude al final, inteligentemente, a ello.

En cuanto al contenido del mensaje que se presentará al juvenil deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

* Toda vida cristiana y toda síntesis de enseñanza cristiana debe estar centrada en Cristo. Podríamos resumir todo el "programa" en tres capítulos: "Dios-Cristo-lo que trae Cristo", es decir, "Dios-Cristo-Espíritu Santo" (tras el Espíritu Santo, la Iglesia, el perdón de los pecados, la resurrección).

* El juvenil se siente agobiado ante la cantidad de obligaciones, ataduras que presiente se le vienen encima al aceptar a Cristo. Con demasiada frecuencia parece que la pregunta normal que se hacen los cristianos es "¿qué debo hacer?": sin embargo, la pregunta radicalmente cristiana es bastante distinta (y en esto debe insistirse). Es así: "¿Qué hace Dios para salvarme?"

* Estamos acostumbrados a la división en tres partes de la doctrina cristiana: "Los artículos de fe que se deben creer, los mandamientos que se deben cumplir y los sacramentos que se deben recibir", apareciendo así los sacramentos tras los mandamientos, como ordenados a ellos para ayudar a cumplirlos. Debe insistirse en que los sacramentos no son lo último, la etapa terminal, sino lo primero en la vida del cristiano, porque todo el comienzo de la salvación, de la justificación, de la fe, proviene de Dios; él siempre lleva la iniciativa; y los sacramentos son la actualización de la acción de Cristo en el tiempo y en el espacio. La educación cristiana es, antes que nada, una iniciación al amor que Dios nos tiene. Toda la religión cristiana consiste no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos amó primero. Nada tan peligroso como querer rivalizar en generosidad con Dios, antes de haber comprendido la suya. Nada tan farisaico como querer ser dignos de ser amados por Dios sin admitir que él nos amó a nosotros, indignos.

* Es, sabido que el Nuevo Testamento más que de la comunicación de la gracia habla de la comunicación y efusión del Espíritu Santo. Hoy corremos el peligro, en cambio, de considerar la gracia como una "cosa" y no como una persona. Se oyen y se leen las expresiones más penosas, más desafortunadas a este respecto. Diríase que algunos la confunden con un combustible para poner en marcha los motores o con un preparado farmacológico. No se destaca suficientemente la gracia increada, que es, según el Nuevo Testamento, la mismísima persona del Espíritu Santo.

* Por miedo a que ciertas formas de afirmación de la mediación de Cristo pudieran inducir a caer en la herejía de la subordinación arriana, se ha destacado en la Iglesia, casi exclusivamente, su divinidad, su igualdad al Padre, y hemos perdido la conciencia de su humanidad, de su proximidad, de su amistad, de su mediación...

Pero, ante todo, los dirigentes legionarios deben tener en cuenta que EDUCAR ES EDUCARSE. Sólo enseñarán a sus juveniles lo que hayan llegado a ser ellos. Si se pretende que aquellos se acerquen a Dios, antes debe parecerse a él el propio dirigente.

¿Os habéis fijado cómo Cristo educó religiosamente a sus apóstoles? No les impuso ni oraciones, ni rosarios, ni oficios. El rezaba noches enteras, mucho tiempo solo.

Y una noche que volvía sereno, apacible, radiante, se le acercaron los suyos y le dijeron: "Señor, enséñanos a orar..."

BIBLIOGRAFÍA
Vaticano II: Gravissimum educationis (Declaración sobre la educación cristiana de la juventud).
Congreso de Angers (1958): Pastoral de la Adolescencia, 4ª ed., 232 págs. Sígueme, colección "Hinneni", Salamanca, 1965.
Louis Evely: Educar educándose, 4ª ed., 192 págs. Sígueme, Colección "Hinneni", Salamanca, 1967.
Hervé Carrier, S.J.: Sico-sociología de la afiliación religiosa, 1ª ed., 368 págs. Verbo Divino, colección "Diakonía", Estella (Navarra), 1965.
Luis Maldonado: Enseñanza religiosa y pedagogía de la fe, 2ª ed., 400 págs., Verbo Divino, colección "Diakonía", Estella (Navarra), 1968.
Francisco Pérez Guiérrez: La religión como sistema establecido, (Reflexiones sobre el momento religioso actual de la juventud española), ZYX, colección "Lee y discute", serie verde, 1ª ed., 50 págs., Madrid, 1968.
Pierre Babin, O.M.I.: Opciones actuales para la educación de los adolescentes en la fe, 1ª ed., 144 págs., Marova, colección "Mundo y Fe", Madrid, 1967.
Varios: Pastoral de la juventud, 314 págs. P.P.C., col. "Pastoral Aplicada", Madrid, 1967.

DINÁMICA DE GRUPOS JUVENILES

EL TRABAJO EN EQUIPO está de moda, pero, sin preparación, no todo el mundo sirve para él. Hay que aprender a vivir juntos.

Examinemos estos 6 miembros de un grupo:

Lola está identificada en parte con los objetivos del grupo. Pili y Javier están en el grupo por amistad con Lola, pero no se identifican con los intereses del grupo. Rosa Mari es realmente atraída por el grupo, pero no considerado en sí mismo, sino por las ventajas que puede conseguir con esa situación: diversiones, amistades... Mari Carmen está en el grupo por la fuerza.

Tal vez los padres la empujen... Juan es un elemento tangencial: realmente ni él mismo sabe por qué está en el grupo; con la misma facilidad que entró, también saldrá.

Al examinar un cuadro semejante, uno se explica por qué hay tantos "pesos muertos" en algunos grupos. Pues bien:

La "DINÁMICA DE GRUPOS" es un conjunto de técnicas para aumentar la eficacia de ese trabajo en equipo, que inició en 1930 Kurt Lewin.

Los hombres se agrupan porque son limitados y se complementan unos a otros. Los jóvenes, además, porque han tomado conciencia de sus posibilidades y quieren que se les escuche; QUIEREN PARTICIPAR.

Para ellos, el asociacionismo tiene muchas ventajas:

* Es una forma inmejorable de prepararse a una participación en la vida social como adulto.

* Por la ocupación de los tiempos libres, se puede conseguir una buena educación para el ocio.

* Descubre cualidades y aptitudes todavía desconocidas.

* Inculca el sentido de responsabilidad.

* Ejercita en el mando y la obediencia.

La Legión de María es una "COMUNIDAD DE ELECCIÓN" (se entra en ella voluntariamente), y por eso en las páginas que siguen nos referiremos sólo a este tipo de grupos.

DIRIGENTES

En todo grupo debe haber un dirigente o un grupo de dirigentes (en la Legión, como es sabido, hay cinco oficiales. Cuanto digamos aquí del dirigente debe aplicarse al equipo de los 5 oficiales).

Según actúe el dirigente, dará origen a alguna de las tres posibles atmósferas que se dan en los grupos. Analiza cómo eres tú:

DIRIGENTE
ABSORVENTE
DIRIGENTE 
BONACHÓN
DIRIGENTE
DEMÓCRATA
El dirigente impone i d e a s preconcebidas y monopoliza todo el tiempo. Cree saberlo todo y todo lo hace por sí mismo. Es un vigilante de los demás. El dirigente se muestra pasivo; no propone sugerencias ni hace resúmenes.


El dirigente trata de que participen todos y acepta las decisiones del grupo. Reparte responsabilidades. Es un compañero más de trabajo.
     
El grupo no expresa sus propias ideas y se muestra parco en participación e interés. No se reconoce la iniciativa de ningún miembro.

Cada miembro se preocupa sólo de lo suyo, y, los puntos de vista de la minoría no se tienen en cuenta, aunque tengan interés. El grupo se manifiesta despreocupado y agresivo. El grupo se muestra activo y trabaja en busca de soluciones. Se respetan todos los puntos de vista y los miembros saben que son útiles.

     
Productividad:
16-20%.
Productividad:
33-50%.
Productividad:
46-55%.

(Entendemos por productividad el cociente entre el tiempo invertido en el trabajo constructivo y el tiempo total de la reunión).

Así, pues, el dirigente ideal es del tipo democrático. Sus funciones son:

- Compartir con sus compañeros las responsabilidades, dando a todos y cada uno de ellos una determinada misión para que participen en la dirección y desarrollo del grupo.

- Compartir también la información. Todos los colaboradores deben ser informados de cuando en cuando sobre la marcha del trabajo y sus posibles resultados.

- Debe decidir en común los objetivos comunes procurando que las decisiones sean unánimes. Luego veremos cómo tienen que dirigirse las reuniones.

- Debe inspirar confianza en cada miembro y aceptar la crítica constructiva. El diálogo es necesario para la higiene mental de todo grupo.

- Debe ordenar como si aconsejara. Las órdenes que reciba de la superioridad (ya sea la Curia de la Legión o la Parroquia) debe saber transmitirlas acomodadas a la idiosincrasia del grupo.

- Debe crear entre los miembros cierta unión de tipo afectivo. Como se ve en la curva inferior, aumenta así mucho la efectividad. Para ello son utilísimas las convivencias, ya sean litúrgicas o simples encuentros amistosos.

- Debe formar sucesores y saber entregar la antorcha a tiempo. Tan importante es un buen final como un buen principio.

- Si, como ocurre en la Legión, existe un equipo de dirigentes (los 5 oficiales), éstos deben reunirse con frecuencia, para mostrar ante los demás un criterio uniforme. Se recomienda, al menos, una reunión mensual.

MODO DE DIRIGIR UNA REUNIÓN

Antes de comenzar la reunión comienza ya la labor del dirigente: su forma de estrechar la mano, de decir una palabra amable a cada uno, de invitar a unos y a otros a sentarse, contribuye a instalar cómodamente a los miembros.

Las mesas deben colocarse en círculo siempre que sea posible, dando así sensación de ser todos iguales. En las juntas de praesidium, donde hay pocos miembros, podrá hacerse casi siempre. La disposición "frente a frente", casi inevitable cuando el grupo es muy numeroso, no es deseable.

El local, a ser posible, debe estar decorado y amueblado por los mismos legionarios juveniles, según sus gustos.

Una vez que comienza la reunión, el dirigente debe ayudar a que el grupo elija, precise y resuelva por sí mismo los problemas. EL HOMBRE ACEPTA SIEMPRE MEJOR LAS DECISIONES A LAS QUE LLEGA POR SÍ MISMO QUE LAS QUE PROVIENEN DE LA MENTE AJENA.

El arma del dirigente debe ser siempre las preguntas. Un buen dirigente hace cinco preguntas mientras interviene una sola vez de otra forma.

* Sus preguntas deben ser claras, asegurándose de que emplea las palabras con el mismo sentido que las tomarán los demás. Nunca debe usarse una palabra larga o rara allí donde sea posible utilizar una corta o sencilla.

* Deben promover la reflexión. Son mucho mejores para ello las preguntas del juego "Q. Q. D. C. C. P.", es decir, aquellas que comienzan por ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por qué? En cambio, las preguntas que empiezan directamente con un verbo se prestan a ser contestadas con simples monosílabos.

* La forma de la pregunta también tiene su importancia: "¿cuál es la causa de que haya tan pocos pretorianos?" es una pregunta general, que pone en aviso a todo el grupo. Mediante el simple hecho de añadir el nombre de uno de los miembros, la pregunta se vuelve directa y sirve para llamar al charlatán o al distraído: "María José, ¿por qué hay poca entrega?" Si se coloca el nombre al final, se centra menos la pregunta, reteniendo en primer lugar la atención de todo el grupo y obteniendo luego la opinión de alguien cuya objetividad, conocéis: "¿qué podría hacerse para remediarlo, Juan Carlos?"

* Es necesario que el dirigente se familiarice con la lentitud del pen6amiento del grupo. Las respuestas a sus preguntas no siempre serán rápidas. Si desea evitar la angustia que puede crearle un silencio prolongado, puede contar interiormente: uno.., dos..., tres..., hasta cuarenta no debe tener ningún temor, pero si pasa de 45 es que el grupo, por alguna razón, no es capaz de responder; ¿quizás porque fue mal formulada?; debe expresarse, entonces, de otra forma.

* El dirigente debe saber escuchar y resistir, pues, a la tentación de contestar siempre. Mucho más si la pregunta la hizo él mismo. No se debe responder a las propias preguntas a menos que, evidentemente, sea el único en poder hacerla.

Escuchar en silencio permite analizar los hechos, al mismo tiempo. Puede parecer extraño que nos sea posible escuchar a los demás y seguir nuestros propios pensamientos. Pero nos lo parece mucho menos cuando consideramos que la emisión de palabra se hace a una velocidad media de 125 palabras por minuto, en tanto que podemos pensar a una cadencia infinitamente superior.

* El dirigente debe saber tratar a cada uno según su personalidad. Pondremos algunos ejemplos:

COMO TRATAR A:

El eterno preguntón: Reenviad sus preguntas al grupo. No toméis partido vosotros.
El querellador: Decidle que trataréis a solas su problema, debido a la falta de tiempo. Permaneced tranquilos.
El "sabelotodo": Detenedle con preguntas difíciles y pedid la opinión del grupo para aumentar la confianza del mismo.
El mudo voluntario: Pedid su opinión sobre algo que conozca bien e indicadle, sin exagerar, el respeto que os merece.
El charlatán: Paradle la cuerda, cuando se detenga para tomar aliento, con un "¿no nos alejamos un poco del tema?" Si no se da por aludido, mirad el reloj ostensiblemente.
El tímido: Hacedle preguntas f á c i l e s. Aumentad su confianza en sí mismo, resaltando sus buenas intervenciones.
El distraído: Evitad que distraiga a los demás, llamando su atención con una pregunta sencilla sobre la última idea tratada. Dirigíos a él siempre por su nombre.
El altivo: No hiráis su susceptibilidad. No lo critiquéis. Si se equivoca, usad la técnica dubitativa: "sí, pero..."

LOS CASOS DIFÍCILES

En ciertos grupos existen jóvenes que no llegan a integrarse, que manifiestan una conducta asocial. La reacción espontánea del grupo, para mantener la cohesión y evitar las tensiones, suele ser rechazarlos. Pero hay que pensar antes: si marcha a otro grupo, ¿no se producirá el mismo fenómeno, colocando a ese individuo al margen de la sociedad por incapacidad de integración en los grupos?

Siempre que el grupo sea "maduro" debe intentar ayudar a dicha persona a mejorarse y a hacerse apto para la vida de grupo. Todo el grupo debe ser responsable, consciente de su responsabilidad.

Otras veces, sin embargo, se tratará de personas realmente no asimilables, y el grupo debe renunciar a integrarlos en su seno.

A menudo, los caracteres más firmes y las inteligencias más despiertas se resisten a adaptarse a una disciplina colectiva con mayor empeño que los débiles y mediocres. Sin embargo, siempre que sea posible, tales personalidades son las que más interesa unir al grupo.

AUTOEVOLUCIÓN

La autoevolución es uno de los medios más eficaces de que dispone el grupo para estudiar sus progresos. Pueden usarse fichas anónimas donde se invite a los miembros a dar su parecer sobre determinadas cuestiones, o sesiones de autocrítica en las que cada participante haga una auténtica corrección fraterna de los demás. Estas sesiones exigen mayor confianza y dominio afectivo, pero son utilísimas para unir al grupo.

A MODO DE CONCLUSIÓN

En la Legión de María los intereses particulares deben subordinarse a los colectivos. Si la preocupación esencial de un legionario es hacerse valer o ser el autor de alguna intervención señalada, con esto ya demuestra que no ha comprendido en qué consiste el trabajo en común. Recordamos aquí aquella versión "muy libre" de un texto del "New York State Journal of Medicine" que difundimos hace algún tiempo entre los oficiales de muchos praesidia juveniles:

COMO DESTRUIR LA CURIA DESDE DENTRO

1.- No concurras a las reuniones.

2.- Si concurres llega tarde.

3.- Si el tiempo está malo, tampoco vayas. 

4.- Si asistes a la sesión, encuentra faltas en la mesa y en los demás miembros.

5.- Busca una disculpa para no hacer trabajos legionarios.

6.- Nunca aceptes una comisión, porque es más fácil criticar que hacer las cosas.

7.- A pesar de todo ponte molesto si no te llaman para alguna comisión; pero si eres nombrado, no asistas a sus reuniones.

8.- Si el Presidente pide que des tu opinión sobre un asunto de importancia, dile que no tienes nada que decir. Después de la junta di a todos cómo deberían hacerse las cosas.

9.- No hagas más de lo absolutamente necesario, pero, cuando algunos se pongan a trabajar, grita que la Curia está dominada por la camarilla de siempre.

10.- Atrásate en la contribución económica tanto como sea posible, o, mejor, no pagues nada.

11.- No te molestes en conseguir nuevos miembros; deja que lo hagan los oficiales.

12.- Cuando se organice cualquier acto, di a todo el mundo que se está gastando el dinero en hacer caravanas, que se va a hacer mucho ruido pero sin conseguir nada.

13.- Cuando no se organice nada, di que la Curia está muerta y que necesita que le cuelguen una lata para hacer ruido.

14.- No te apuntes a nada mientras no se haya pasado el plazo.

15.- Entonces grita que los tuyos te han abandonado.

16.- Si te apuntaste a tiempo, no asistas o, en todo caso, no pagues.

17.- No reclutes auxiliares. No sirven para nada.

18.- Cuando te encarguen algo, rehúsa modestamente diciendo que no estás capacitado.

19.- Cuando no te lo encarguen, deja la Legión.

20.- Si te llega "Legio" o algún otro papel de la Curia, no lo leas.

21.- Si no llega, quéjate inmediatamente delante de todos. Si después tienes tiempo, díselo también a los oficiales de la Curia.

22.- Procura no perder demasiado tiempo en la iglesia: Hay cosas más importantes que hacer.

BIBLIOGRAFÍA
Jean-Marie Aubry e Yves Saint-Arnaud: Dinámicas de grupos (Iniciación a su espíritu y a algunas de sus técnicas), 2ª ed., 104 págs., Euramérica, Madrid, 1968.
D. M. Hall: Dinámica de la acción de grupo, 2ª ed., Herrero Hnos., sucesores, S. A., México, 1967.
André Coqueret: Cómo se prepara y dirige una reunión, 2ª ed., 66 págs., Nova Terra, Barcelona, 1967.
Henri Johannot: El individuo y el grupo (Las relaciones interhumanas, el papel de los líderes, el trabajo en equipo), 3ª ed., 148 págs., Aguilar, Madrid, 1966.
Jesús Andrés Vela, S.J.: Dinámica psicológica y eclesial de los grupos apostólicos (Juveniles), 422 págs., Guadalupe, Col. "Respuesta humana al llamado", Buenos Aires, 1968.
Diamantino Monteiro y Manuel Tejera: Dinámica de grupos (Juveniles), Técnica de Apostolado, 56 págs., números 64 y 65, Madrid, 1969. 

JUVENILES DE LA LEGIÓN DE MARÍA

LA LEGIÓN DE MARÍA nació en Irlanda, en 1921, y hoy se encuentra implantada en los cinco continentes, tanto en países cristianos como en tierras de misión.

Su crecimiento es portentoso: ¡25 nuevos grupos cada día!, hasta tal punto que el número de legionarios llega a diez millones. Las oraciones legionarias Se rezan ya en 125 lenguas distintas.

EL NOMBRE de Legión de María obedece a que el espíritu de la Organización quiere ser el mismo de la Virgen Santa María.
Ella es la reina de los Apóstoles, porque fue la primera en presentar a Cristo ante los hombres.

TODO CATÓLICO puede ser legionario de María, sin distinción de sexo, raza, posición social o cultura. La Legión de María no es privativa de tipos escogidos, sino que representa el auténtico catolicismo. Sólo exige ganas de darse a los demás.

Para los menores de dieciocho años existe una rama juvenil, que es la que tratamos aquí.

LA RAMA JUVENIL de la Legión de María está formada por chicos y chicas, en grupos mixtos de unos 12 miembros, dirigidos por cuatro seglares y un sacerdote:
Es necesario que, siquiera el Presidente -y a ser posible también el Vicepresidente- sea un adulto, pero los demás cargos deben estar en manos de los propios juveniles.

Cada grupo de adultos debe mirar la fundación y dirección de un grupo juvenil como algo esencial a su propio ser, convencido de que los juveniles han de ser algún día el baluarte de la Legión de adultos, y de que la Legión habrá fracasado notablemente en su intento el día que deje de atraer a la juventud.

SU SISTEMA es bien sencillo. Cada legionario activo debe:
1.- Asistir semanalmente a la junta de su grupo, donde se mezclan íntimamente la revisión del trabajo efectuado, la formación espiritual y humano-apostólica, con la oración en común. 

2.- Realizar un trabajo apostólico concreto cada semana, con duración mínima de una hora, acompañado casi siempre de otro legionario.

3.- Mantener en secreto los asuntos discutidos en la Junta o conocidos en el ejercicio del trabajo legionario.

4.- Rezar diariamente el Magníficat de la Virgen, la oración de los pobres y de los humildes.

NO ES MUCHO PEDIR. El concilio Vaticano ha sido bastante más duro al decir del católico que no hace apostolado en la medida de sus posibilidades, que "debe considerarse como inútil para la Iglesia y para sí mismo" (AA, No. 2).

LOS TRABAJOS de los juveniles deben ser activos y sólidos. A ningún joven que haya llegado a los 16 años deben dársele trabajos que desdigan de los adultos.

Portarse bien en Casa, en el colegio, realizar ejercicios de piedad, etc., no constituye un trabajo legionario para el juvenil; todo esto tiene que hacerlo por añadidura, porque, sin ello, todo lo demás sobraría.

Fuera de lo indicado, cualquier otro trabajo puede servir como labor legionaria, pero debe ser señalado por el grupo. He aquí algunos ejemplos:

a) Visitas a toda clase de personas para alentarles en su vida cristiana.
b) Encuestas entre jóvenes sobre temas de religión.
c) Enseñanza religiosa: catequesis, círculos de estudio.
d) Visitas a enfermos, ancianos, subnormales...
e) Difusión de periódicos y libros católicos. Librerías ambulantes.
f) Campañas de alfabetización y clases de cultura.
g) Fomento de clubes y otras actividades juveniles (deportivas, culturales, manuales...), para atraer y conocer a los jóvenes, con el fin de influir en ellos.
h) Formación de equipos litúrgicos.

Siempre debe darse preferencia al apostolado entre jóvenes, por aquello del Vaticano II: "Los jóvenes deben convertirse en los primeros e inmediatos apóstoles de los jóvenes" (AA, No. 12).

NUNCA dará la Legión de María socorro material (dinero, ropas, etc.). Se trata de llevar algo más importante. Recuérdese que también los Apóstoles prefirieron dedicarse sólo a anunciar el Mensaje de Cristo y eligieron otros que cuidaran a los necesitados (He 6,2).

Por eso, también la Legión de María tiene prohibido recaudar fondos fuera de ella a favor de nada ni de nadie. Su única fuente, de ingresos es la colecta voluntaria y secreta que se hace en cada junta.

LO QUE PERSIGUE la Legión de María es entablar un contacto de verdadera amistad con cada persona individual. Intenta llenar de amor lo que está vacío de él, convencida de que sólo así podrá cambiarse el mundo.

El concilio, en su mensaje a los jóvenes, ha dicho: "Sois vosotros los que, recogiendo lo mejor del ejemplo y de las enseñanzas de vuestros padres y de vuestros maestros, vais a formar la sociedad de mañana; os salvaréis o pereceréis con ella".

MIEMBROS AUXILARES son aquellos que no pueden asumir las obligaciones del socio activo, pero que se proponen ayudarle con sus oraciones. Igual que antaño Moisés rezaba mientras Josué combatía.

Tienen como obligación el rezo diario de las oraciones contenidas en la Tessera de la Legión, la cual se da a cada auxiliar como recuerdo y señal de que es miembro de la Legión de María.

Las oraciones son las siguientes: Invocación y oración al Espíritu Santo, una parte del rosario, el Magníficat y las oraciones puestas en la Tessera como preces finales.

Los miembros auxiliares deben ofrecer las oraciones mencionadas a la Virgen, para que ella las distribuya donde quiera, ya sea dentro o fuera de la Legión.

LOS ADJUTORES forman un grado superior de la Rama Auxiliar. Además de las obligaciones anteriores, se comprometen a ir a misa y comulgar todos los días, y a rezar algún oficio aprobado por la Iglesia.

Los socios activos que aceptan también este compromiso de oraciones se llaman PRETORIANOS.

Puede solicitarse información sobre Juveniles de la Legión de María en:

Legión de María
Curia Juvenil Virgen Niña 
MADRID
ESPAÑA