DELFÍN CASTAÑÓN, O.P.


EL ALMA DE LA LEGIÓN DE MARÍA



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TERMINOLOGÍA DE LA LEGIÓN DE MARÍA

A lo largo de esta obra aparecen términos, muchos de ellos en latín, que son familiares a los miembros de la Legión de María, pero desconocidos para los demás. Con el fin de facilitar su comprensión a los no iniciados, ofrecemos este breve vocabulario.

Acies
Principal fiesta religiosa anual de la Legión que deben celebrar todos los Consejos.

Allocutio
Alocuci6n de cinco minutos que el Director Espiritual dirige a la junta.

Catena Legionis
Oración del Magníficat que se reza al mediar la reunión del praesidium y que todo legionario debe rezar, asimismo, diariamente.

Concilium
Consejo central supremo de la Legión de María con sede en Dublín (Irlanda). Goza de la suprema autoridad administrativa en la Legión.

Curia
Consejo destinado a regir los praesidia de toda una diócesis, ciudad, distrito o zona pastoral, enclavados dentro de los términos geográficos asignados a la propia Curia.

Ordenanzas Fijas
Son los cuatro puntos básicos a los que se obliga todo legionario activo.

Praesidium
Es la unidad orgánica de la Legión de María. Se denomina así a cada uno de los equipos de la Legión. El número de sus miembros no debe ser superior a 25.

Regia
Consejo creado para administrar Un distrito demasiado grande para un Comitium; pero no lo suficientemente extenso para un Senatus.

Senatus
Consejo destinado a regir los centros legionarios de una nación o gran parte de ella. En España existen tres Senatus: uno en Madrid, otro en Barcelona y otro en Bilbao.

Socio Adjutor
Es el socio auxiliar que al rezo diario de la Tessera añade una parte del oficio divino y la Misa y comunión diarias.

Socio Activo
Es el legionario que se compromete a cumplir las cuatro Ordenanzas Fijas.

Socio Auxiliar
Es aquel socio no activo que, sin embargo, se compromete al rezo diario de toda la Tessera.

Socio Pretoriano
Es el socio activo que, a sus obligaciones normales de legionario, añade el compromiso de rezar diariamente toda la Tessera, una parte del oficio divino y la Misa y comunión diarias.

Tessera
Tarjeta de identificación legionaria. Contiene las oraciones de la Legión y el distintivo de la misma.

Vexillum
Estandarte de la Legión que debe figurar en el altar de las juntas legionarias.


La Legión de María está todavía en sus comienzos. (FRANK DUFF, 1980)

PRESENTACIÓN

He aquí Un libro hermoso y eficaz sobre la Legión de María. Ya es mucha gracia poder afirmar que en él la belleza y él merito se dan la mano: una belleza espiritual, y, a su servicio, el rigor científico en la exposición. Además, un libro sobre la Legión de María pero no solo para legionarios de María, sino para cuantos quieran conocer en su entraña viva este movimiento mundial del apostolado seglar; particularmente, y por el bien de ellos, busca a los sacerdotes.

En el mundo legionario el nombre del dominico P. Delfín Castañón es bien conocido, y con categoría y autoridad de tratadista especializado. Hace tres lustros publicó Un sistema de evangelización, que aclaró vigorosamente los valores apostólicos de la Legión de María, libro que todavía hoy se difunde como un manual muy útil para conocerla y hacerla funcionar, y es aprovechado frecuentemente para preparar conferencias y congresos, y de él se extractan para las revistas páginas oportunas formativas.

Ahora, coincidiendo con el 75 aniversario de la fundación de esta Legión, el autor sale a la palestra literaria con otro fruto maduro de su inteligencia y de su tesón: El alma de la Legión de María. "Un sistema... ", "El alma... ": ¿son dos obras complementarias?

Sí y no. No, en cuanto que lo que se dice en esta ya estaba dicho también en aquella, y en la presente se vuelven a tocar algunos puntos de la anterior. Pero sí, y decididamente sí, porque el libro actual quiere y logra ser lo que proclama paladinamente el título: el alma del sistema operativo legionario. Como sucede con nosotros a nivel humano: cuerpo y alma son uno, y actúan inseparablemente; pero el cuerpo tiene sus funciones y sus expresiones propias, y el espíritu las suyas. En la Legión de María, lo mismo: es un organismo evangelizador fuertemente trabado de normas externas, tan practicas como necesarias; y ese organismo tan característicamente concreto posee un alma también bien definida, que le da y es su sentido y su vida. Original el reglamento, original su espíritu, originalísima y única la fusión de los dos. El Espíritu del Señor sopló extraordinariamente sobre Frank Duff e inspiró en él, para bien de la Iglesia, este nuevo ser que ha sido calificado legítimamente como "el milagro del mundo moderno".

El P. Castañón nos descubre ahora luminosamente el alma de ese milagro. No la inventa -las almas no se inventan, las crea Dios-, y es tan antigua como el cristianismo; nos la hace ver, y conocer, y como palpar, a los golpes de luz de unas definiciones precisas y de unos argumentos incuestionables: es
La Verdadera Devoción a Jesús por María, según la doctrina y el método de san Luis María Grignón de Montfort.

Para mí, el enfoque que le da el autor a este tema es un doble acierto: presenta convincentemente la espiritualidad montfortiana como ciertamente actual; y la simplifica y reduce a una expresión de la misma muy del gusto del genio irlandés de Frank Duff vida de unión con María. Pero los dos enfoques -que en el fondo son uno- llevan a descubrir el gran secreto de la eficacia legionaria, tanto en la santificación personal como en el trabajo apostólico.

En cuanto a su actualidad, quiero añadir aquí, sobre los que el autor da, este dato: el ejemplo testimonial de Juan Pablo II. Conoció esa devoción montfortiana en su juventud, cuando era un minero en Polonia, y desde entonces la vive, la aprecia como Vida suya, y no se recata en proclamarlo. Cuando fue elevado al solio pontificio, aun recuerdo yo mi alegría al oírle sus primeras palabras desde el balcón de la plaza de San Pedro, y exclamé para mí: ¡Este es un Papa mariano! Tan mariano y montfortiano, que en su escudo puso como emblema la Cruz de Cristo y la M de María, y coma lema ese Totus tuus cristiano-mariano y montfortiano con que le aclaman millones de gentes bajo todos los soles, y que es también la fórmula de la consagración de los legionarios de María en todas las lenguas, y nosotros en la nuestra: Soy todo tuyo, Reina mía, Madre mía, y cuanto tengo tuyo es.

Pero lo mío era sólo presentar el libro. Ya esta. Pase ahora el lector a gustar la fuerte y optimista inspiración que recorre este libro, de punta a cabo, como una fuerza espiritual magnética. Le deseo y le auguro mucho fruto.


DANIEL ELCID, O.F.M.
Director espiritual del Senatus de Madrid

INTRODUCCIÓN

La Legión de María es uno de esos raros fenómenos que a veces se producen en la historia y que se abren paso en medio de contradicciones aparentemente insalvables.

Fundada en Irlanda en 1921, su sino ha sido encontrar por todas partes mas resistencias de las convenientes. Pese a lo cual, se estableció rápidamente en casi todas las diócesis del mundo y en la actualidad sigue un proceso de desarrollo en lenta pero continua y matemática ascensión, que hace prever a algunos que será inexorablemente el gran movimiento de apostolado seglar del futuro.

Su corta historia, ahora de setenta y cinco años, así parece indicarlo y sus diez millones largos de afiliados en todas sus diversas categorías son una garantía de que se trata de una asociación viva.

Frank Duff, su fundador, era ciertamente lo que se dice un organizador nato. No sólo fundó la Legión de María, sino otras muchas obras de tipo apostólico, e incluso social y cultural. Sin embargo, su gran obra ha sido la Legión de María, a la que dotó de una organización que se podría calificar de perfecta.

Cuando el Dr. Downwy, arzobispo de Liverpool, dijo aquello de que "todo movimiento seglar debería ser suprimido en su cincuenta aniversario, pues, como la humanidad, había envejecido y debía ser jubilado", con toda probabilidad no estaba pensando en la Legión de María, que precisamente en la actualidad celebra, no ya sus cincuenta años de vida, sino sus setenta y cinco y, por lo que parece, a tenor de las palabras de su fundador, todavía está en sus comienzos.

Setenta y cinco años de vida no se cumplen todos los días y en modo alguno se puede afirmar de nadie que a la altura de esa edad se encuentre aun en los albores de su juventud. Sin embargo, así parece ser por lo que se refiere a la Legión de María.

La celebración de tan gozosa efemérides es una buena razón para preguntar a los responsables más conspicuos de la Legión ¿cómo es posible que la Legión de María, por otra parte tan ignorada y aun denostada, haya llegado a celebrar sus bodas de diamante y, al parecer, aun con sueños esperanzados de futuro?

Debo confesar que la pregunta anterior me ha sumido en mas de una ocasión en una reflexión profunda y personal en el intento de hallar una explicación satisfactoria a un fenómeno tan infrecuente.

Dos han sido las vías por donde conduje mi reflexión. Caminando por la primera de ellas llegué a un punto en el que creí poder pronunciar casi eufórico mi eureka particular, lo he conseguido. Sin embargo, me di cuenta muy pronto de que las conclusiones a las que había llegado eran razonables y válidas, pero no suficientemente satisfactorias.

En efecto, al igual que otros muchos que se acercan a la Legión con la sana intención de descubrir su secreto, me circunscribí en mi primera reflexión a los elementos exteriores y visibles de la propia Legión pensando que en ellos podría encontrar argumentos suficientes como para justificar su supervivencia en el tiempo, por lo que en un momento dado he llegado a escribir, ya hace algunos años, que para descifrar el secreto de la Legión de María era preciso partir de la hipótesis de que la Legión "es todo un sistema complejo de evangelización basado en determinación y fe, a la vez que en una técnica depurada: Un sistema impulsor, orientador y modelador de su espíritu, que abarca el todo, vitaliza toda la entidad y nada de ella esta fuera del sistema; coordina, unifica y fortalece todo en función de la idea motriz. La fe que la Legión tiene depositada en su sistema es de firme convicción, hasta el punto de que sólo exige fidelidad al mismo, en el convencimiento de que todo lo demás sobrevendrá por sus pasos"1.

Toda esta reflexión es correcta y se podría considerar como razón suficientemente explicativa del fenómeno llamado Legión de María si dentro de su sistema consideramos incluido el espíritu que anima y vivifica al propio sistema, lo que me ha llevado a la segunda fase de mi reflexión personal en la que he podido descubrir que en la Legión de María existe un algo interior, que es lo que lo vivifica todo, lo unifica todo, lo moviliza todo y lo explica todo en la Legión; más aun, el sistema no tiene otra razón de ser que la canalización y la dinamización de ese algo interior que muy bien se podría llamar el alma de la Legión de María.

El alma es la realidad más íntima que constituye la esencia de un ser; es su principio interior, la fuerza vital que lo unifica, vivifica y mueve. Todos los restantes órganos y miembros del ser están al servicio y en función del alma, han sido creados para transformar la rica vitalidad del alma. Si después de setenta y cinco años es valido pregonar que la Legión de María está aún en los albores de su existencia, esto hace pensar que la Legión de María posee un alma y que mientras esta siga viva habrá Legión de María.

No resulta fácil, sin embargo, descubrir el alma de la Legión de María, que es como su tesoro escondido. Se pueden pasar años, y aún la vida entera, militando en las filas de la Legión sin descubrirla si alguien no te la muestra. Esta es precisamente la razón que me ha movido a escribir este libro, ayudar a muchos legionarios y a cuantos se acerquen a la Legión a descubrir conmigo, no sólo ese algo interior, el secreto, el alma de la Legión de María, sino también algunas de las consecuencias más importantes hacia las que el alma empuja a toda la Legión.

Al pretender detectar el alma de la Legión de María rápidamente se ve que todo converge en la Virgen María y en la incidencia de la propia Virgen María en el misterio de salvación; que todo nos habla de su importancia y trascendencia en la vida espiritual y de santificación, tanto de los simples fieles como de los entregados al apostolado, y aún de los consagrados.

Esta presencia misteriosa de María ilumina el camino que conduce al descubrimiento del alma de la Legión de María; más, apenas se inicia su andadura, nos topamos, de una parte, con dos figuras singulares, san Luis María Grignón de Montfort y Frank Duff, con sus dos obras más trascendentales, que se informan recíprocamente, el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y la Legión de María.

San Luis, en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, desarrolla la realidad maravillosa de la incidencia de María en la vida espiritual de las almas, si bien, a mi entender, de una forma inacabada.

San Luis ha dado un paso de gigante hacia adelante en el camino de la devoción a María hasta el punto de despertar en algunas almas un deseo tal de consagración a María, que no dudan en declararse esclavos de María. San Luis ha sabido estructurar perfectamente la doctrina de la Verdadera Devoción a María; pero la dio prácticamente por cerrada con la esclavitud mariana; esto es, no le dio proyección, no fue más allá. Con la esclavitud mariana, puso una especie de cerrojo a las posibilidades de la Verdadera Devoción a María, cuya práctica se reduce a unas pocas almas selectas.

Quien realmente ha sabido romper ese cerrojo y abrir la Verdadera Devoción a todo el pueblo cristiano y extraer conclusiones incluso de tipo apostólico ha sido, a mi entender, Frank Duff, fundador de la Legión de María. La aportación de Frank Duff a la Verdadera Devoción me atrevo a considerarla de trascendente. En la Legión de María se hablará más de la unión con María que de la Verdadera Devoción a María. El concepto de Verdadera Devoción a María ira siempre ligado al nombre de san Luis; el de unión con María, al de Frank Duff.

No se trata de conceptos contrapuestos, sino mas bien complementarios, hasta el punto de que no es posible hablar de la unión con María sin hacer referencia a la Verdadera Devoción; en otras palabras, la unión con María arranca de la Verdadera Devoción.

Si situamos el alma de la Legión de María en el ámbito de la unión con María, el núcleo de toda la investigación al respecto habrá que centrarlo en la Verdadera Devoción a María tal como la propone san Luis y la interpreta Frank Duff. Todo lo demás relativo a la Legión de María no serán más que consecuencias lógicas del primero y único principio, la unión con María. Más aún, la propia Legión de María en cuanto tal es un invento, por otra parte muy sofisticado y muy delicado, ideado por Frank Duff para traducir a la vida real, tanto espiritual como apostólica, el dinamismo contenido en la unión con María.

Llegados a este punto no estará de más presentar al lector la figura de Frank Duff y una breve reseña sobre la Legión de María; pues actualmente ni tan siquiera todos los legionarios poseen un conocimiento suficiente de su fundador y aún de la historia de la Legión, cuánto más el lector ajeno a la propia Legión de María. ¿Quién ha sido Frank Duff y qué es la Legión de María?


Frank Duff

He tenido la suerte de conocer a Frank Duff. Fue en el verano de 1977. Era un hombre menudo, de 87 anos de edad, de una agilidad sorprendente, una mirada viva y penetrante y, a la vez, dulce, de una mente lucida, un hablar reflexivo y pausado. Su sola figura atraía e inspiraba veneración. Escucharle equivalía a escuchar un oráculo.

Recuerdo que por aquel entonces muchos legionarios deseaban ir a Dublín en los veranos y hacían todo lo posible por cumplir su deseo. Aparte de visitar la cuna de la Legión, conocer mas de cerca muchas cosas y trabajar apostólicamente con la Legión de allá, lo que más les ilusionaba era poder conocer a Frank Duff. Se oía decir: yo quiero ir a Dublín para poder conocer y saludar a un santo de carne y hueso antes que se muera.

Era regocijante verles luego en Dublín correr hacia el siempre que le veían, tomarle las manos y hacerle fotografías. Parecían niños con zapatos nuevos alrededor de su padre. Él, siempre amable, paciente, sonriente, acogedor e incansable. Así un día y otro día, con legionarios venidos de todo el mundo. Luego les reunía a todos y les impartía charlas formativas y orientativas. Este es el Frank Duff que yo recuerdo.

Frank Duff nació en Dublín (Irlanda) en 1889 y murió en dicha ciudad el 7 de noviembre de 1980, a los 91 años de edad. Sus padres eran funcionarios civiles. Fueron siete hermanos, Si bien dos de ellos fallecieron de muy pequeños. Estudió la educación primaria en el colegio de los jesuitas de Belvedere y en el colegio de los Padres del Espíritu Santo. Los compañeros decían de él que era el estudiante más distinguido. Al finalizar sus estudios se hizo también funcionario civil, profesión que abandonó en 1933 para dedicarse en exclusiva a la Legión de María, que el mismo había fundado el 7 de septiembre de 1921.

Siendo funcionario, durante el tiempo libre que le daban para la comida, acostumbraba visitar la capilla de un convento muy próximo a su lugar de trabajo. Un día, al salir de la capilla, le abordaron unas señoras de las conferencias de san Vicente de Paúl y le invitaron a sus reuniones. Durante siete años trabajó con las conferencias. En sus reuniones dedicaban un tiempo al estudio de algún tema. Un buen día un sacerdote amigo suyo le entregó un librito titulado Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, de san Luis María Grignón de Montfort. El libro despertó el interés del grupo y del suyo; pero de momento no paso de ahí. Mejor será que él mismo nos lo cuente:
"Yo llegué a esta devoción por accidente. Lo había oído mencionar (el libro) y lo compré. Lo encontré muy exagerado y lo arrinconé. No lo hubiera vuelto a leer; pero un día un buen amigo me preguntó si lo había leído. Yo le dije que sí, pero que me parecía exagerado. Él me dijo: no lo es, tienes que volver a leerlo.
Lo volví a leer una y otra vez; pero seguí considerándolo excesivo. Sin embargo, al leerlo una vez más me vino el pensamiento de que lo que decía era verdad; pero que yo no lo entendía del todo.
Una vez comprendida la Verdadera Devoción, empecé a hablar de ella a unos amigos. Quedaron interesados; pero sin entenderla del todo. Se propuso una reunión para dialogar sobre ella. La tuvimos. La reunión duró dos horas. Diecisiete días después de esto comenzó la Legión de María, aparentemente de modo fortuito; pero no fue así. Habíamos hablado de María y por eso la Legión de María llegó a existir".


Refiriéndose a lo mismo dijo en otro momento: "aquello fue exactamente como una conexión eléctrica; y sucedió algo. Nosotros pasamos la tarde hablando de la Devoción. No digo que la comprendiéramos a la perfección; pero, al menos, sentíamos una ardiente simpatía por ella. Deseábamos practicarla. Así nació la Legión de María".

Frank prosigue su relato:
"Yo creo haber llegado a un entendimiento aceptable de la Verdadera Devoción, aunque me costó trabajo. Desde que la leí por primera vez he seguido estudiándola. Con todo lo que sé, todavía no se bastante. No es suficiente leer un libro y decir: me gusta, lo comprendo, y dejarlo a un lado. Nuestra capacidad de olvidar es extraordinaria. Si no refrescamos nuestra memoria se irá extinguiendo nuestro conocimiento como la llama falta de combustible.
Esto no puede suceder. Debemos conocer a María un poco mejor cada día. Cuando más la conozcamos más entrará en nosotros y, viniendo a nosotros, nos elevará, nos dará más fe, más santidad, nos usará para los propósitos de Dios. Cambiará nuestro carácter, nos dará una nueva personalidad"
2.

Por lo que se refiere a su vida de piedad hay que decir que vivía la liturgia diariamente. Todos los días oía Misa, recibía la comunión y rezaba todo el oficio divino. Llevaba siempre consigo en el bolsillo de atrás un viejo breviario latino que usó hasta el día de su muerte. Muchas veces alargaba la oración hasta pasada la media noche. Tanto su oración como su apostolado y todo en su vida estaba marcado por la unión con María. La unión con María, como medio para la unión con el Hijo, era el elemento dominante de su vida. Todo partía de esto. De hecho su respuesta a casi todas las preguntas era: ¡Si María estuviese aquí!

Después de la Misa diaria dedicaba un tiempo a la correspondencia y a escribir artículos y libros. Tenia un conocimiento profundo de todos los acontecimientos de la Iglesia. Su atención la absorbía el pensamiento de la evangelización.

En cuanto a formación intelectual se puede decir que, aun careciendo de especialización teológica alguna, era capaz de hablar y escribir con un peculiar discernimiento espiritual sobre las doctrinas de la Iglesia y su aplicación a cualquier detalle de la vida, especialmente el apostolado. Su fe se enriqueció con el don de entendimiento del Espíritu Santo.

Sacerdotes doctos en Teología han dicho, después de una conversación con él, que sus conocimientos teológicos eran superiores a los de muchos profesores. Difícilmente se podrá mencionar tema alguno del que él no hubiera hablado con conocimiento de causa alguna vez. Su memoria era prodigiosa.

Fue recibido por todos los papas desde Pío XI a Juan Pablo II, si exceptuamos a Juan Pablo I.

Con motivo de su muerte, acaecida el 7 de noviembre de 1980, el cardenal primado de Irlanda, O'Fiaich, llegó a decir en su homilía: "Este hombre sencillo de Dublín ha sido la persona que hizo la mayor contribución de este siglo a la Iglesia".

En el Catholic Herald Standar se podía leer: "Frank Duff ha rendido un servicio descollante al cristianismo de este siglo al dar la Legión de María a Irlanda y al mundo entero".

En el The Universe se escribía: "Un gran hombre ha muerto. La contribución de Frank Duff a la Iglesia universal ha sido enorme. La Legión de María, que el fundó, ha sido un instrumento poderoso en la difusión del evangelio y en el desarrollo de la Iglesia en muchas tierras. Su grandeza puede ser calibrada por el hecho de que la Legión de María funciona en la mayoría de las diócesis del mundo".

La Legión de María

De la Legión de María, el gran movimiento mariano de apostolado seglar fundado por Frank Duff, sólo voy a decir que es una asociación de católicos que, con la aprobación eclesiástica, han formado una legión para servir a la Iglesia en su perpetua lucha contra el mundo y sus fuerzas nefastas, acaudillados por Aquella que es bella como la luna, brillante como el sol, y -para el Maligno y sus secuaces- terrible como un ejercito en orden de batalla; María Inmaculada, medianera de todas las gracias3.

El espíritu de la Legión de María es el de María misma, y trata de hacer una manifestación de María al mundo como medio inefable de conquistar el mundo para Jesucristo.

La Legión de María por él fundada se fundamenta en la unión con María y se propone acercarse a cada alma en particular en nombre de María, como si fuese la propia Virgen María, que ve en cada alma a la que se acerca, a su Hijo Jesucristo.

Frank Duff estaba persuadido de que la Iglesia debería de alguna manera acercarse a todas las almas sin excepción, al santo, al simplemente bueno, al malo, al joven, a todos los que generalmente son reputados como pecadores públicos. En fin, estaba profunda y sinceramente convencido de que la Iglesia debería organizarse en todas partes para acercarse personalmente a todos los individuos, a ser posible. Aquellos que estaban dentro de la Iglesia deberían ser fortalecidos y vivificados. Su espiritualidad y especialmente la devoción a la Virgen, debería ser acrecentada. Quienes estuviesen fuera de la Iglesia deberían ser invitados a entrar. Creía que las unidades de la Legión que no estuvieran ocupadas en una evangelización de este tipo no se estaban sirviendo correctamente del sistema legionario.

Muy pronto la Legión desbordó la ciudad de Dublín y se fue extendiendo por todas las Islas Británicas. Cuando apenas habían pasado tres meses de su fundación Frank Duff se atrevió a decir a los primeros legionarios que "el movimiento estaba destinado a cubrir todo el mundo". El se había dado cuenta de que una fuerza maravillosa se había puesto en acción. Sin embargo, cuando el dijo esas palabras sus oyentes prorrumpieron en una sonora carcajada. Pensaban que la idea tenía gracia. Ellos no esperaban verlo; Frank Duff, sí.

En 1929 la Legión de María ya se había extendido por todas las Islas Británicas; en 1931, llegó a la India; el mismo año se estableció el primer praesidium en América; en 1932 llegó a Australia; en 1939, a África, a China y a Birmania; en 1940, a las Islas Filipinas; en el mismo año, a Francia y poco a poco al resto de Europa; en 1950, a España, traída de Filipinas. Uno tras otro se fue estableciendo en casi todos los países del mundo. El cardenal Suenens ha llegado a decir: "La Legión de María es un movimiento que ha tornado tal amplitud en la Iglesia que es ya imposible detenerlo"

Cuando el 7 de noviembre de 1980 Frank Duff moría en Dublín, su obra se hallaba establecida en casi todas las diócesis del mundo. Las misiones católicas de todos los continentes la consideraban una bendición. Su libro, Manual de la Legión de María, era uno de los mas traducidos. Ejemplares en mas de treinta idiomas habían sido consultados por la comisión conciliar del Vaticano II encargada de la preparación de la Apostolicam Actuositatem (Decreto conciliar sobre el Apostolado Seglar). Sus oraciones se rezaban en 125 lenguas. Cinco nuevos grupos nacían cada día. Mas de diez millones de legionarios entre activos y auxiliares se hallaban alistados en sus filas.

Siete días antes de su muerte el propio Frank Duff recordaba en una conferencia pronunciada en Dublín: "Cincuenta años más tarde de la fundación de la Legión de María el Papa Pablo VI declaró que era el más importante desarrollo en la Iglesia desde la fundación de las grandes órdenes religiosas. Añadiendo que lo que más le gustaba de ella era como movilizaba a las gentes sencillas del mundo.

Previamente -continuaba Frank Duff- el Papa Juan dijo algo que es lo más preciado de todo, a saber: que la Legión de María presenta el verdadero rostro de la Iglesia católica. Esta frase toca el techo más alto y no es necesario decir más".

He hablado de Frank Duff y de la Legión de María porque sigo pensando que el Tratado de san Luis quedaría inacabado sin la contribución de Frank Duff. Es famosa la profecía de san Luis sobre los apóstoles de los últimos tiempos que María se irá formando por encargo del Altísimo con el fin de extender su dominio sobre los impíos idólatras y los musulmanes. Frank Duff no duda en aplicar dicha profecía a la Legión de María.

Esto era la Legión en 1980. Desaparecido el fundador el 7 de noviembre de aquel año, un interrogante lleno de presagios inciertos se cernió sobre la propia Legión de María: ¿cuál sería su futuro?

Tres largos lustros después de aquel 7 de noviembre son un buen período de tiempo para la reflexión serena a la luz de los diversos avatares por los que ha pasado y sigue pasando la Legión de María y poder extraer las conclusiones pertinentes.

Por lo observado hasta el presente, la muerte del fundador no parece haberle afectado en demasía, antes al contrario, la Legión sigue inalterable su singladura sin otras dificultades especiales que las provenientes de su propio desarrollo y de aquellas otras que son propias de cada sociedad en la que se ha establecido, por lo que es forzoso concluir que la Legión de María posee un alma que la vivifica, unifica y mueve y que dicha alma no era su fundador.

Frank estaba persuadido de esta idea y siempre se ha manifestado en consonancia con ella; pero ha querido dejarla especialmente remarcada de cara al futuro, como así consta en uno de los vídeos que se le han hecho el último año de su vida y que recoge con toda claridad su pensamiento y casi hasta su testamento.

En efecto, Charles T. Moss, del comitium de la Legión de María de Allentown, U.S.A., filmó en unos videos, ente 1979 y 1980, unas interesantes entrevistas con Frank Duff en las que se abunda sobre la misma idea.

En un momento determinado el entrevistador le hace la pregunta clave: ¿Ve usted a la Legión siguiendo como hasta ahora en su ausencia?

La respuesta de Frank Duff fue la siguiente: "Por supuesto. En cualquier caso, para contestar a esa pregunta tendría que asumir una postura de fe y devoción y decirme a mí mismo: bueno, la Legión desde el primer momento estaba en manos de la Santísima Virgen, mi salida de la escena no se la va a quitar de las manos. Hay que tener la suficiente fe para pensar que su protección continuar y, tal vez, en mayor medida, según se convierta la Legión en un elemento cada vez mas vital para la Iglesia.

La respuesta que di de que la Legión abarcaría el mundo entero era con respecto a su tipo de acción; pero mi pensamiento no alcanzaba a que pudiera llegar a ser el brazo derecho de la Iglesia. Y ese hecho ha sido reconocido completamente y sin reservas. Nuestra reciente visita a Roma fue prueba de ello. Todos a quienes hemos tratado en Roma, con el más alto de todos a la cabeza, estaban persuadidos de ello, e intentaron reflejarlo en su acogida tan señalada. Todos se dieron cuenta. No hay mas: ¿qué más puede haber? Y, sin embargo, es triste ver a tanta gente importante del mundo que aún no se ha enterado.

A mí me parece que la Legión sólo ahora ha llegado a la mayoría de edad. Hasta hoy ha estado, por así decirlo, todavía en la cuna. Ahora es un soldado adulto y armado, dispuesto para la gran contienda en la que nos veremos inmersos el siglo que viene. Bueno, así lo concibo yo. Otros podrían disentir".

¿Se trata de una ilusión del fundador? ¿de un sueño? ¿de una profecía? Lo cierto es que cuando en la Legión se habla de presente y de futuro se habla con toda honestidad y convicción. Esto constituye una especie de reto para investigar en profundidad sobre ¿cómo es la Legión de María por dentro? ¿qué es lo que la hace ser lo que es? ¿cuál es su alma? ¿por qué y cómo se proyecta en la pastoral de la Iglesia? ¿qué razones existen para hablar de la Legión del futuro?

Estos interrogantes son los que me han movido a escribir este libro. Los tres primeros capítulos giraran en torno a los fundamentos teológicos de la Legión de María, que, por otra parte, son los que configuran su alma. El eje axial en torno al cual girará toda la investigación teológica habrá de ser necesariamente la Verdadera Devoción a María de San Luis Maria Grignón de Montfort.

En los dos siguientes capítulos intentaremos extraer algunas de las muchas y variadas conclusiones y aplicaciones prácticas contenidas en dichos fundamentos, para, a la luz de los anteriores, ofrecer en el último una auscultación del futuro, de un futuro que transciende el presente siglo y se pierde mucho más allá.


1
HACIA LA VERDADERA DEVOCIÓN A MARÍA

Ordinariamente se habla de la Legión de María en términos de acción. Tal es la dimensión externa de la Legión de María, más no la única, ni la principal. La amplia gama de la actividad legionaria es sólo una consecuencia natural y lógica de lo que la Legión es en sí. La Legión de María tiene su metafísica propia, su alma, que es la que le da la vida, la unifica, la define y la lanza a la acción apostólica. La Legión de María tiene su secreto.

Para descubrir ese secreto es necesario remontarse a san Luis María Grignón de Montfort, a su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen y a su Secreto de María. Esto, no obstante, no lo explicaría todo si doscientos años después, en 1921, otra gran figura, Frank Duff, no hubiera asimilado y dinamizado la doctrina de san Luis.

El alma de la Legión de María se halla implícita en la Verdadera Devoción a María, aunque a la luz de la aplicación que de ella hace Frank Duff. Sintetizando, se podría decir que el alma de la Legión de María es la unión con María. La Verdadera Devoción de san Luis y la unión con María de Frank Duff con ser básicamente idénticas no coinciden plenamente. San Luis exigirá un acto de consagración, lo que la Legión no presupone. La Legión, en cambio, exigirá una proyección apostólica muy clara hacia el mundo, lo que en san Luis apenas pasa de ser una insinuación, como tendremos lugar de comprobar.

Frank Duff lee y relee el Tratado de la Verdadera Devoción y el Secreto de María y llega a una conclusión genial: llevar a la práctica la doctrina de san Luis y extenderla por todo el mundo.

Frank Duff afirma que solamente quienes lean y mediten la monumental exposición montfortiana de la Verdadera Devoción penetrarán en el alma de la Legión de María4. "La Legión de María afirma levantarse sobre la plenitud de la devoción a María, la cual se aproxima o equivale a la forma especial enseñada por san Luis María de Montfort"5.

Pocos escritores modernos han conseguido irradiar su devoción a María, Madre de Dios, en la medida de Frank Duff. Esta devoción es él mismo, su vida, su mismo ser6. Es, por otra parte, el alma de su obra, de la Legión de María. "La Legión está montada totalmente, de punta a cabo, sobre este poderosísimo principio de la unión con María"7, y "constituye su sistema sobre esta devoción"8.

"La unión con María es la condición indispensable de toda acción legionaria: su fundamento, su raíz"9. "María es el corazón de la Legión"10. Con este convencimiento se ruega a cada uno de los socios que "asuma plenamente este espíritu, haciéndolo objeto de seria meditación y alma de su apostolado"11. La Legión, en definitiva, proclama que "la unión con María es la condición indispensable de toda acción legionaria"12.

Nos serviremos básicamente de tres libros para investigar todo lo relativo al alma de la Legión de María, a saber, el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, el Secreto de María, ambos de san Luis, y el Manual de la Legión de María.

Optamos por seguir el orden establecido en el Secreto de María por su mayor sencillez y por ser suficientemente clarificador. En él san Luis afronta de inmediato y por directo la necesidad de María para poder llegar a la santificación.

Este es su razonamiento:

A) María es necesaria
San Luis arranca de un argumento sencillísimo para llegar a la inmensa riqueza de la Verdadera Devoción a María, expresado en términos parecidos a los siguientes: 1, es voluntad de Dios que nos santifiquemos; 2, para santificamos hemos de practicar las virtudes; 3, para practicar las virtudes necesitamos de la gracia de Dios; 4, para hallar la gracia de Dios hay que hallar a María.

1. Es voluntad de Dios que nos santifiquemos: San Luis María da por sentada esta verdad. Lo realmente cierto e importante es que Dios quiere que seamos santos: "lo que de ti quiere Dios, alma, que eres su imagen viva, comprada con la Sangre de Jesucristo, es que llegues a ser santa, como Él, en esta vida, y glorificada, como Él, en la otra. Tu vocación cierta es adquirir la santidad divina"13.

La santidad es concebida aquí como un estado del alma que hay que vivir en todos los momentos y situaciones de la vida. Es el estado de gracia santificante el que determina la santidad y sus grados. San Luis María la entiende como: "una íntima unión con Dios nuestro Señor, y una fidelidad perfecta para con el Espíritu Santo"14.

No es necesario insistir en que es voluntad de Dios que nos santifiquemos. Todo cristiano, por otra parte, está llamado a la santidad. La santidad es una exigencia para cada individuo y, por supuesto, todo instituto o asociación religiosa aprobados por la Iglesia han de estar ciertamente capacitados para conducir a sus miembros a la santidad.

Así pues, el principio fundamental de que "es voluntad de Dios que nos santifiquemos", del que arranca la tesis de san Luis María, es incuestionable.

2. Para santificarnos hemos de practicar las virtudes: la santidad no es fruto de una simple voluntad humana, ni tan siquiera de la omnipotente voluntad de Dios. Dios quiere ciertamente que seamos santos, mas no por eso lo somos.

Se requiere que, a su vez, lo queramos nosotros y nos esforcemos por seda. Este esfuerzo es el que nos hace virtuosos, contando al mismo tiempo con la gracia de Dios.

Las virtudes, cuyo cumplimiento es indispensable en una vida de santidad, son, además de las comunes a una vida cristiana normal, las específicas y propias del estado particular de cada persona; o las exigidas por el ejercicio de su vocación. 

Al legionario de María, además de las virtudes comunes a todo cristiano, se le exige que viva con mayor intensidad la fe15, la fortaleza16, la humildad17 y practicar otras, incluso humanas, como esfuerzo, servicio, disciplina y lealtad. Estas virtudes son hitos que van perfilando el alma de la Legión, sin llegar aún a definida; pero que van reflejando algunas de sus características propias.

3. Para practicar las virtudes necesitamos la gracia: Si bien la ayuda de Dios es necesaria para todo en la vida, lo es aún más para perseverar en la práctica de las virtudes: "Para poner en práctica los medios de salvación y santificación, afirma san Luis, nadie duda que la gracia de Dios es abundantemente necesaria y que más o menos a todos se da. Lo que valora y hace subir de quilates nuestras acciones es la gracia dada por Dios y seguida por el alma. Estos principios son incontestables"18.

Los supuestos de la santidad son, pues, dos: la gracia de Dios, de una parte; y la respuesta del alma, mediante la práctica de las virtudes, de otra. A mayor abundancia de gracia y a mayor generosidad del alma, mayor santidad.

Hasta aquí el camino de la santidad que se viene perfilando es el camino general por el que discurre el común de las almas buenas, salvo algunas variantes determinadas por la incidencia de ciertas virtudes específicas y peculiares de los diversos estados o profesiones; pero es al llegar aquí, a este punto, donde justamente san Luis, y con él también la Legión de María, da un giro radical. Se sale de la vía común y se va hacia la santidad por un camino, el de María, que hará que se distinga substancialmente de cualquier otro modelo de espiritualidad, y que desembocará en la que se conoce como Verdadera Devoción a María de san Luis María Grignón de Montfort; o en la Unión con María de Frank Duff.

Esta vía especial conlleva una determinación de vivirla y el propósito de predicarla en la convicción de que ese es el camino más corto, más fácil, y más seguro de hallar la gracia y de aprender a abrir el corazón a la misma con generosidad.

4. Para hallar la gracia hay que hallar a María: Así de claro lo afirma san Luis. El secreto para santificamos con facilidad está en hallar a María: "Todo se reduce, pues, a hallar un medio fácil con que consigamos de Dios la gracia necesaria para ser santos, y éste es el que te voy a enseñar. Digo, pues, que para hallar esta gracia de Dios hay que hallar a María"19.

"Dios, dice san Bernardo, al vemos indignos de recibir directamente de sus manos las gracias, se las da a María para que tengamos por su mediación cuanto quiere transferimos y, por otra parte, se complace en recibir de manos de María el homenaje de agradecimiento, respeto y amor que le debemos por sus beneficios"20.

Tanto en el Tratado de la Verdadera Devoción como en el Secreto de María, san Luis aporta un cúmulo de razonamientos válidos en favor de su tesis. Así por ejemplo: "María fue la única criatura que halló gracia delante de Dios sin ayuda de ningún otro ser creado, y sólo por su mediación la han obtenido otros y la obtendrán quienes la logren de los que vengan después... Solamente a María le ha confiado Dios las llaves de las despensas del amor divino y el poder de entrar en los caminos más sublimes y secretos de la perfección y permitir la entrada a otros"21.

Tal vez de un modo más ordenado expone el santo su pensamiento en el Secreto de María de la forma siguiente:
1°, porque María sola ha hallado gracia delante de Dios;
2°, porque sólo ella es Madre de gracia y posee, después de Jesús, la plenitud de la gracia;
3°, porque es tesorera de todas las gracias;
4°, porque para tener a Dios como Padre hay que tener a María como Madre;
5°, porque los miembros de Jesús han de ser formados por la Madre de Jesús.
6°, porqué el Espíritu Santo ha producido a los predestinados por medio de María;
7°, porque María está encargada de alimentar a las almas;
8°, porque María debe habitar en los predestinados22

Frank Duff se siente muy identificado con san Luis a la hora de argumentar la necesidad de la devoción a María y la unión con ella: "Dios nos ha dado a María como medio especialísimo de conseguir la gracia, se lee en el Manual; porque ha dispuesto que, cuando obramos unidos a ella, tengamos más acceso a É; y, en consecuencia, mayor garantía de alcanzar sus dones. Realmente, así, nos sumergimos en la misma pleamar de la divina gracia, ya que María es la esposa del Espíritu Santo y el canal por el que fluyen hasta nosotros cuantas gracias manan de la Pasión de Jesucristo"23.

La Legión invita a todos sus socios a una participación unánime del espíritu mariano e incluso lo considera un sagrado deber: "Por designio de Dios ella (María) es de una importancia vital para el designio del cristiano. Ella es inseparable de todo cuanto pertenece a la religión. Ninguna gracia se obtiene ni se concede más que mediante ella. En toda nuestra actividad y en todos nuestros planes debemos tener presente que quien edifica sin ella edifica en vano"24.

La Legión está convencida de que sin María no se va a Jesús: "no es una exageración este pensamiento acerca de la Señora. Es una idea elemental cristiana. Si no entendemos así a nuestra Señora, no la hemos comprendido adecuadamente. La disminuimos; la rebajamos de categoría. Sin María no se da a Jesús; sin María no hay gracia, ni siquiera la más pequeña. ¿Y qué decir de las grandes gracias, de las extraordinarias gracias de conversión? Si no la llevamos a nuestra vida, andamos dando golpes de ciego en el aire. Podemos realizar esfuerzos prodigiosos; pero, al fin, habremos quedado con las manos prácticamente vacías"25.

Hay que dejar bien claro, sin embargo, que cuando, tanto san Luis como Frank Duff, hablan de la necesidad de María para santificarse y salvarse, no están hablando de una necesidad absoluta, sino hipotética, esto es, porque Dios lo ha dispuesto así.

Dios, en efecto, lo ha dispuesto así en su providencia divina y ya no puede ser de otra manera: "Reconozco, desde luego, con la Iglesia, dice san Luis, que no siendo la Virgen más que una simple criatura salida de las manos del Altísimo, este gran Señor no tuvo ni tiene necesidad de María Santísima, absolutamente hablando, para cumplir sus designios y manifestar su poder: con sólo quererlo puede hacerlo todo. Pero, sin embargo, supuestas las cosas como son, y habiendo querido Dios comenzar y cumplir sus grandes obras por medio de la Santísima Virgen, desde que la formó, conviene creer que no cambiará sus designios por los siglos de los siglos, pues Dios es inmutable, y no cambia ni de parecer ni de conducta"26

"Debemos concluir que si la Santísima Virgen es necesaria a Dios, con necesidad llamada hipotética, por depender de su voluntad, lo es mucho más a los hombres para alcanzar su fin último"27.

En el Manual de la Legión de María se lee, asimismo: "Sin corazón no circula la sangre; sin ojos no hay comunicación con el mundo de los colores; sin aire, de nada vale el aleteo del ave, no hay vuelo posible. Pues más imposible aún es que el alma, sin María, se eleve hasta Dios y cumpla sus designios. Ello ha querido así. Esta dependencia nuestra de María es constante, aunque no la advirtamos, porque es cosa de Dios, no una creación de la razón o del sentimiento humano"28.

El concilio Vaticano II ha canonizado esta doctrina al afirmar: "Todo el influjo salvífico de la Santísima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo"29.

La Legión sitúa en esta doctrina su misma razón de ser, por lo que se preocupa de que los legionarios se identifiquen más y más con María, constituyéndose en colaboradores suyos tanto más útiles cuanto mejor dispuestos a recibir las gracias del Espíritu Santo, convencida de que si todos los hombres conociesen el misterio de María, y la dejasen actuar libremente, el Espíritu Santo obraría sus prodigios de gracia en todos, y la completa regeneración en Jesucristo sería una realidad.

B) Características de la unión con María
Supuesta la necesidad de la unión con María y que ella por sí sola configura el alma de la Legión de María ¿cuáles habrán de ser sus características?

Ya es típico el ejemplo de la unión del hijo con su madre. El hijo cuando es adulto vive totalmente independiente de su madre, aunque esté unido a ella por el amor. Sin embargo, cuando aún es muy niño puede vivir sin su madre, porque respira y se mueve fuera de su madre y poco a poco se irá independizando; pero está más unido a su madre que el adulto; depende mucho más de ella. En el seno materno, en cambio, el niño no puede vivir sin su madre y de ella lo recibe todo y mantiene con ella una unidad de las más perfectas que se hallan en la naturaleza. Este es el prototipo de ejemplo de la unión del alma con María.

Sólo se trata de ejemplos, de analogías; pero lo sobrenatural excede con mucho a lo natural, y así la unión con María, de la que se habla, es muy superior a la de los ejemplos propuestos. El alma unida a María depende de tal modo de ella que el confinamiento en el seno materno a su lado podría ser considerado como una amplia libertad.

El tipo de unión con María que se ofrece discurre por el camino del abandono en manos de María, especialmente para quienes ansían llevar una vida nada corriente, o que tienden a una vida apostólica. Edel Mary Quinn, prototipo del apóstol legionario y en vías de canonización, aconsejaba adoptar para con María la actitud de una confianza total30.

El Manual de la Legión llega aún más lejos al afirmar que: "decir que María es el alma y la vida del buen legionario es trazar una imagen muy inferior a la realidad, esta realidad está compendiada por la Iglesia cuando llama a nuestra Señora Madre de la divina gracia, Mediadora de todas las gracias, etc. En estos títulos queda definido el dominio absoluto de María sobre el alma humana"31.

San Luis expresa esta doctrina de forma maravillosa en su Secreto de María al decir de María que es el molde de Dios. Estas son sus palabras: "Molde viviente de Dios, forma Dei, llama san Agustín a María y, en efecto, lo es. Quiero decir que en ella sola se formó Dios hombre, al natural, sin que rasgo alguno de su divinidad le faltara; y en ella sola también puede formarse el hombre en Dios, al natural, en cuanto que es capaz de ello la naturaleza humana, con la gracia de Jesucristo.

De dos maneras puede un escultor sacar al natural una estatua o retrato: primera, con fuerza y saber y buenos instrumentos puede labrar la figura en materia dura e informe; y segunda, puede vaciada en un molde. Largo, difícil, expuesto a muchos tropiezos es el primer modo; un golpe mal dado de cincelo de martillo basta, a veces, para echarlo a perder todo. Pronto, fácil y suave el segundo, casi sin trabajos ni gastos, con tal que el molde sea perfecto y que represente al natural la figura; con tal que la materia de que nos servimos sea manejable y de ningún modo resista la mano.

El gran molde de Dios hecho por el Espíritu Santo para formar al natural al Dios-hombre, por la unión hipostática, y para formar un hombre-Dios por la gracia, es María. Ni un solo rasgo de divinidad falta en este molde; cualquiera que se meta en él y se deje manejar recibe allí todos los rasgos de Jesucristo, verdadero Dios; y esto de manera suave y proporcionada a la debilidad humana, sin grandes trabajos ni agonías; de manera segura y sin miedo de ilusiones, que no tiene parte aquí el demonio, ni tendrá jamás entrada donde esté María; de manera, en fin, santa e inmaculada, sin la menor mancilla de culpa.

¡Oh alma querida, cuánto va del alma formada en Jesucristo por los medios ordinarios de la que, como los escultores, se fía de su pericia y se apoya en su industria, al alma bien tratable, bien desligada, bien fundida, que sin estribar en sí, se mete dentro de María y se deja manejar allí por la acción del Espíritu Santo! ¡Cuántas tachas, cuántos defectos, cuántas tinieblas, cuántas ilusiones, cuánto de natural y humano hay en la primera!. Y en la segunda ¡cuán pura es y divina y semejante a Jesucristo!"32.

La promesa legionaria es toda una profesión de fe en este tipo de unión con María. En virtud de esta promesa el legionario se arroja en la pleamar de María a la espera de que el Espíritu Santo obre en su alma prodigios de gracia como los realizados en María.

María es el molde empleado por el Espíritu Santo para su obra de regeneración y santificación y en tanto actuará en el alma en cuanto ésta se asemeje al molde, a María, de la que el legionario confiesa: "Ella es la Madre de mi alma, su corazón y el mío son uno, y desde este único corazón vuelve ella a decir lo que dijo entonces: he aquí la esclava del Señor"33.

"La idea fundamental de la Legión -en que estriba todo lo demás- es que se trabaja en unión con María"34.

"Si se olvida de sí y de sus propias fuerzas y habilidades, para depender de ella; si es así y actúa así, tan henchido quedará el legionario de la imagen y del conocimiento de María, que él y ella no parecerán sino un solo ser. Y, perdido en las inmensidades del alma de María, el legionario participará de su fe, de su humildad, de su corazón inmaculado, con todo su poder de intercesión; y pronto, muy pronto, se verá transformado en Cristo, meta suprema de la vida"35.

"Al ver la Legión que sus miembros están hechos así copias vivientes de María, se proclama Legión de María"36.

C) María, camino hacia Cristo
María es la Madre de toda la humanidad redimida. No es posible separar la obra de la redención de Jesucristo de la presencia, colaboración y asociación de María. Tampoco es posible la comunicación de los bienes de la redención de la humanidad y su participación por parte de los hombres sin María. Ella está ahí en ese punto de confluencia entre Cristo y los hombres ejerciendo de Mediadora, ofreciéndose como vehículo de gracia de Cristo hacia los hombres, y como camino de los hombres hacia Cristo. Sin ella no podemos conocerle ni amarle, y por ella son concedidas todas las virtudes y gracias.

Es esta una doctrina común tratada por muchos teólogos de diversas épocas. San Luis, al referirse a esta cuestión, se muestra casi indignado al ver que existen cristianos, y aún autores, que, no sólo no comulgan abiertamente con esta doctrina, sino que llegan a expresar que María es un obstáculo para caminar hacia Cristo: "Nadie se imagine, con ciertos falsos iluminados, que María, por ser criatura, es impedimento para la unión con el Creador... Si los falsos iluminados, de quienes tan miserablemente ha abusado el demonio hasta en la oración, hubieran sabido hallar a María y por María a Jesús, y por Jesús a Dios, no hubieran dado tan terribles caídas. Una vez que se ha encontrado a María y por María a Jesús y por Jesús a Dios Padre, se ha encontrado todo bien"37.

Cómo se habría alegrado san Luis en vida si hubiese sabido que en el futuro un concilio, el Vaticano II, habría de llegar a proclamar: "Todo el influjo de la Santísima Virgen sobre los hombres, lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta"38.

Por lo que la práctica de la unión con María, o de la Verdadera Devoción a María, no es sólo un camino hacia Cristo, sino el más fácil, el más corto, el más perfecto y el más seguro.

"El mismo Dios nos la ha dado como medio especialísimo de conseguir la gracia; porque ha dispuesto que, cuando obramos unidos a ella, tengamos más acceso a Él; y, en consecuencia, mayores garantías de alcanzar sus dones"39.

Dada la necesidad de la mediación de María y la importancia relevante que en la vida espiritual alcanza el camino de la Verdadera Devoción a María, ha llegado el momento de interrogarse sobre la naturaleza y extensión de esa Verdadera Devoción.


2
VIDA DE UNIÓN CON MARÍA

Frank Duff no tiene reparo alguno en afirmar que si son pocas las almas que llegan a la plenitud de la edad de Cristo es porque María no está suficientemente formada en sus corazones, porque poseen un fundamento mariano deficiente que restringe y coarta la fe en María y, en consecuencia, la confianza en su oficio y en su poder40. Aún se está lejos del Amén del alma de san Luis, que define así el abandono perfecto en manos de María: "Di amén a todo lo que hace en el cielo María, tu Soberana. Nada mejor puedes hacer por ahora"41.

Supuesta la idea divina acerca de María, a quien desde toda la eternidad el Señor ha tenido presente en lugar único entre todas las criaturas, la ha prefigurado en diversas ocasiones en el transcurso del Antiguo Testamento; la ha situado en vida en todo momento en el centro del misterio de salvación próxima a su Hijo; la ha constituido Madre de la Iglesia y de los hombres; y la ha hecho Medianera de todas las gracias; supuesto todo esto, las relaciones del alma con ella no pueden reducirse a un simple balance de pérdidas y ganancias, a una mezquindad, o a un continuo regateo.

Sólo la ignorancia, o la falta de generosidad, pueden explicar el desconcierto posible por parte de algunos ante la idea de entregarse y entregado todo a María, a decida Amén sin reservas.

A la vista del puesto de María en la mente divina, del fiel desempeño de su misión en la vida y obra de Jesús, y del maternal cuidado que tiene de la Iglesia y de cada uno de nosotros actualmente desde el cielo, se requiere, al menos por nuestra parte, un sentido reconocimiento hacia ella, aún sin llegar al amén del alma del perfecto abandono; porque, en efecto, podemos y debemos robustecer cada vez más nuestra dependencia y nuestra unión con ella.

Para Frank Duff este reconocimiento "en primer lugar debe poseer calidad y, en segundo lugar, cantidad"42. "La calidad exige que tengamos una exacta apreciación de la grandeza y del misterio de María, y el deseo de amada y honrada como conviene; porque lo que determina el valor de las oraciones es su intrínseca riqueza, el tipo y el grado de nuestra fe, y la intensidad de la valoración"

La cantidad viene determinada "por nuestro culto a María, que debe ser substancial: Ha de ser cierto espíritu, y no palabras o acciones lo que ofrezcamos a nuestra Señora, porque el espíritu contiene y lleva consigo toda la vida y no sólo unos segundos de ella".

De modo que la devoción a María, aún siendo verdadera, puede poseer matices bien diferenciados, de conformidad con la disposición en la que cada alma se encuentre en relación a ella.

En su Secreto de María san Luis reduce a tres categorías las devociones verdaderas a María. La primera "consiste en cumplir los deberes de cristiano, rogando de tiempo en tiempo a la Santísima Virgen, y honrándola como Madre de Dios, sin ninguna otra especial devoción para con ella"43.

Se trata, sin duda, de una devoción popular, próxima a la mayoría de las almas que viven su vida basadas en una fe sólida y tradicional y cuyas prácticas de culto a la Virgen están profundamente arraigadas en ellas y es transmitida de padres a hijos de generación en generación. Es la devoción mariana típica del pueblo cristiano llano y sencillo.

La segunda "tiene para la Virgen más altos sentimientos de estima, amor, veneración y confianza. Induce a entrar en las cofradías del santo Rosario y del Escapulario; a rezar la corona o el santo Rosario; a honrar las imágenes y altares de María; a publicar sus alabanzas; a alistarse en sus Congregaciones. Y esta devoción (con tal que nos abstengamos de pecar) buena es, santa y laudable"44.

No cabe duda que la práctica de esta devoción presupone una exigencia y una determinación mayores para con María. Aquí están comprendidas todas aquellas personas que señala san Luis. Todos sabemos de cofradías, asociaciones y congregaciones marianas muy variadas y muy ricas entre cuyos objetivos está la promoción y práctica de la devoción a María, incluso con ciertos compromisos personales concretos.

Cuando una persona se topa por primera vez con la Legión de María piensa, a buen seguro, que se trata de alguna de dichas cofradías, asociaciones o congregaciones.

Incluso, si alguien no le ayuda a descubrirlo, podría un legionario pasar mucho tiempo en sus filas con semejante creencia. El equipo de la Legión, los consejos legionarios y, sobre todo, los directores espirituales tienen aquí una hermosa e importante tarea a realizar.

La Legión aspira a que sus afiliados suban un peldaño más arriba y vivan la tercera categoría de devociones verdaderas, conocida como Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de san Luis María Grignón de Montfort o Verdadera Devoción a María, que san Luis nos propone en los siguientes términos: "La tercera manera de devoción a la Santísima Virgen, de muy pocas personas conocida y practicada, es, almas predestinadas, la que os voy a descubrir. Consiste en darse todo entero como esclavo a Jesús por ella y además en hacer todas las cosas por María, en María y para María" 45.

Son dos los componentes integrales de esta devoción. Primero, darse todo entero como esclavo a María, y a Jesús por ella; y, segundo, hacer todas las cosas por María, en María y para María.

La intención de san Luis es muy clara: encender en todos los hombres un amor profundísimo a María, y que Jesucristo reine por este medio en todos los corazones: "que tenga muy pronto la Santísima Virgen un gran número de siervos y esclavos de amor y que por tal medio reine también en los corazones Jesucristo"46.

La de la Legión de María es "manifestar a María al mundo, como medio infalible de conquistar el mundo para Jesucristo" 47.

Con sólo pisar los umbrales de esta devoción ya se detecta que se está ante una situación nueva y distinta; se comienza a vivir una unión mística y transformante con María. Mas ¿cómo llegar a esa verdadera devoción a María?


La Verdadera Devoción a María, de san Luis

El Manual oficial de la Legión de María tiene todo un capítulo, el veintisiete, en el que se recogen los deberes esenciales del legionario para con María, centrándose en la necesidad absoluta para todo legionario de la unión con María, en las características de esa unión y en las exigencias que conlleva consigo, para, después de cuatro artículos, dedicar el quinto expresamente a presentar un resumen bastante completo de la Verdadera Devoción a María de san Luis, haciendo una invitación a los legionarios a adherirse ella; pero sin ánimo de imponerla ni de exigirla.

Para San Luis esta Verdadera Devoción consiste en darse todo entero como esclavo a María y a Jesús por ella y en hacer todas las cosas por María, en María y para María.

A dicha devoción se accede por el camino de una consagración formal, en virtud de la cual se hace un pacto formal, con María por el que uno se entrega a ella con todo su ser, sus pensamientos, obras, posesiones y bienes espirituales y temporales, pasados, presentes y venideros, sin reservarse la menor cosa ni la más mínima parte de ellos. En una palabra, que uno se iguala a un esclavo, no poseyendo nada propio, dependiendo en todo de María, y enteramente entregado a su servicio.

En el Tratado de la Verdadera Devoción san Luis explica con toda claridad el contenido de la consagración. "Esta devoción, dice, consiste en darse enteramente a la Santísima Virgen con el fin de ser, por su mediación, enteramente de Jesucristo. Hay, pues, que entregarle:
1. nuestro cuerpo con todos los sentidos y elementos que lo forman; 
2. nuestra alma con todas sus potencias y facultades; 
3. nuestros bienes externos, llamados de fortuna, presentes y futuros;
4. nuestros bienes interiores y espirituales, es decir, nuestros merecimientos y virtudes, nuestras buenas obras, pasadas, presentes y futuras; en dos palabras, todo cuanto tenemos en el orden de la naturaleza y de la gracia, y todo cuanto podamos tener en lo porvenir en el orden de la naturaleza, de la gracia, de la gloria, y todo ello sin reserva alguna, aún en la cosa o partícula más insignificante, como un solo céntimo, un cabello, la menor acción, yeso por toda la eternidad, y sin pretender ni esperar otra recompensa por nuestra total entrega y por nuestro servicio, que el honor de pertenecer a Jesucristo por medio de la Santísima Virgen y en ella, aún cuando nuestra amabilísima Reina y Señora no fuese, como siempre lo es, la más generosa y reconocida de todas las criaturas"48.

"Todo, pues, se deja a la disposición de la Virgen Santísima, que a voluntad suya lo aplicará para la mayor gloria de Dios, que sólo ella perfectamente conoce"49.

San Luis, al proponer la Verdadera Devoción, arranca de una consagración plena considerando a María como Reina.

La historia de la consagración a Jesucristo por medio de María no es, sin embargo, ni original ni exclusiva de san Luis.

La consagración al Señor, con o sin María, es tan antigua como el hombre. El inicio de su historia oficial se podría situar en el Sinaí cuando, en virtud de la alianza, el pueblo de Israel se convirtió en un pueblo consagrado a Yavé, esto es, en un pueblo de su pertenencia, que se comprometió, por su parte, a la guarda de la ley de santidad50.


María, modelo de los consagrados

En toda la historia de la salvación no cabe duda que la Virgen María es el modelo perfecto de todos los consagrados al Señor hasta el punto de que todo aquel que en el futuro desee vivir consagrado al Señor tendrá que mirar hacia María como punto de referencia y como mediadora. La historia de las consagraciones personales irá estrechamente unida a María.

María, en efecto, es la consagrada por excelencia. María ha sido objeto de una elección, divina a la que supo responder con una entrega total de sí misma. Los cristianos son conscientes de que es el modelo de los consagrados a Dios y entienden que consagrarse a Dios por María es la manera más idónea de consagrarse a Jesucristo.

Los indicios más antiguos de consagración a Jesucristo mediante la consagración a María se remontan, como mínimo, al siglo III. De este siglo, y quizás del anterior, es la oración Sub tuum praesidium ("Bajo tu amparo nos acogemos..."). No se trata en ella de una consagración formal; pero es el primer escalón hacia la misma, que refleja una actitud de ponerse bajo el patrocinio o protección de María.

Del siglo VII es muy posiblemente el Akathistos: se trata de la consagración de toda una ciudad (Constantinopla), que profesa su pertenencia a María, y que experimenta su ayuda con motivo de la invasión de los bárbaros, año 626.

En este mismo siglo VII aparece la gran figura de san Ildefonso de Toledo (667). Es difícil hablar de verdadera devoción a María sin hacer una referencia a este gran propagador de la esclavitud mariana. San Ildefonso se confiesa "siervo de la esclava del Señor"; mas no como un hecho pasajero, sino como una actitud permanente de vida: "Ansío no verme nunca borrado de tu servicio", o "para ser siervo devoto del Hijo busco fielmente el servicio de la Madre". María es la Madre de Dios, esclava, y, al mismo tiempo, "Señora entre los esclavos".

San Ildefonso, "siervo de la esclava del Señor", ejerció un gran influjo en la Iglesia visigótica del siglo VII, incluso en la liturgia, en la que se encuentran textos tales como: "nos alegramos de experimentar el suave yugo de tu servicio". O "Santísima esclava y Madre del Verbo, recibe con acogedora y maternal bondad al pueblo que a ti acude. Hija de Sión, consagrarás al Señor la multitud de los pueblos; Jesús, tú consagrarás la muchedumbre de los pueblos por medio del misterio de tu Madre bienaventurada".

En el siglo VIII hallamos a san Juan Damasceno (749), que expresa el ofrecimiento de sí mismo en términos de consagración: "También hoy nosotros nos presentamos a ti, oh Soberana; sí, lo repito, oh Soberana, Madre de Dios, Virgen; nosotros aplicamos nuestras almas a ti, esperanza nuestra, corno a un ancla totalmente firme e inquebrantable, consagrándote nuestra alma, nuestra mente, nuestro cuerpo, todo nuestro ser".


La Traditio (entrega) y la Commendatio (encomienda) son propias de los siglos X y XI. Conviene tener en cuenta que en esta época estaba boyante el feudalismo, de modo que los términos vasallaje, clientela y servidumbre voluntaria estaban muy en boga. Los usos feudales, como es natural, ejercieron gran influjo en el ámbito religioso, como suele suceder en todas las épocas. En aquella época cuando a un hombre libre no le iban bien los asuntos se presentaba a un señor con una cuerda al cuello y se entregaba a su servicio. Esto es precisamente lo que hizo san Odilón, abad del Císter (1049), y como él otros muchos. San Odilón se presentó ante la imagen de la Virgen con su cuerda al cuello ofreciéndose a ella en calidad de siervo perpetuo. La fórmula que se usaba era: "Ecce tibi me commendo, me ut servum tibi trado"; esto es, "me encomiendo a ti, y me entrego como siervo tuyo".

No podemos pasar por alto a santos como Bernardo de Claraval, el padre de los cistercienses que tanto contribuyó a extender la devoción a María; o a Francisco de Asís, de sentimientos marianos que evocan la figura de los futuros trovadores: con su orden franciscana se iniciaba en la Iglesia una entusiasta devoción a María. Algo de trovador de María tenía también santo Domingo de Guzmán, que en su itinerancia apostólica por los caminos de Europa siempre cantaba los himnos marianos: esos sentimientos dejó impresos en sus discípulos -los llamados "frailes de María"- entre los que se cultivó el santo Rosario, que luego el Papa dominico san Pío V promulgó en su actual estructura. Esa dinámica mariana llegaría hasta san Luis María Grignón, que perteneció a la tercera orden dominicana.

La Deditio (dedicación). Tiene su origen a finales del siglo XIII con los siete Siervos de María. La Deditio es una especie de contrato entre el siervo y María. El siervo se entrega libremente a María y la rinde sus servicios, su reverencia y su obsequio, para recibir de ella a cambio su protección, su Tuitio.

El amor caballeresco a María: En la tardía Edad Media aparecen los trovadores que cantan a alguna dama a la que aman con un amor llamado cortés o caballeresco. Este género de manifestación del amor se aplicó a expresar las relaciones con la Virgen María, la dama por excelencia o la Señora. Los caballeros teutónicos hacían profesión con las palabras: "Prometo ser puro en el cuerpo, sin bienes propios y obediente a Dios y a Santa María".

San Ignacio de Loyola acude en 1522 a Montserrat en donde practica su vela de armas, cuelga su espada del altar de la Virgen y se consagra definitivamente a ella "que no es ni condesa, ni duquesa, sino de condición mucho más alta"

Las Congregaciones marianas: erigidas en las casas de la Compañía de Jesús, ya a principios del siglo XVII, están imbuidas de la idea de ofrecimiento y entrega total a la Virgen María bajo la forma de oblación o protesta solemne de pertenecer a ella y depender de ella y de ofrecerle cada uno de los momentos de la vida a perpetuidad. El nombre de oblación fue sustituido por el de consagración en 1910.

La Santa Esclavitud: a finales del siglo XVI la relación de entrega a María se expresa con la fórmula inusitada de esclavitud, que encontró una gran acogida en el mundo europeo; pero también críticas y condenaciones por no relacionarla con el bautismo y por no ser, al parecer, cristocéntrica. La primera referencia se halla en las concepcionistas de Alcalá de Henares con Sor Inés Bautista de san Pablo. Pronto transcendió a otras partes de España, Francia, Italia y otros países.

La Santa Esclavitud consiste en "una santa transición con la Reina del cielo y de la tierra, con la que se le consagra la propia libertad para pasar al número de sus esclavos, constituyendo la dueña absoluta del propio corazón, cediéndole el derecho que se tiene sobre todas las buenas acciones, dedicándose por entero al servicio de su grandeza y haciendo una elevada protesta de todo ello".

San Luis María Grignón de Montfort representa una cima en la devoción a María. Se puede decir que con él la idea de consagración alcanzó su más perfecta expresión. Se trata de una consagración a Jesucristo por medio de María; por lo tanto es una consagración cristocéntrica vinculada al bautismo. Jesucristo es el fin último de la consagración, y María es el medio o fin próximo.

San Luis, en su Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, presenta orgánicamente la consagración en sus fundamentos (nn.60-89), en su naturaleza (nn.118-130), en sus motivos (nn.131-179), en sus expresiones (nn.223-262), y en los compromisos vitales que lleva consigo (nn. 263-269)51.


Esclavitud mariana

Decíamos que san Luis al proponer la Verdadera Devoción arrancaba de una consagración plena considerando a María como Reina, por lo que el consagrante asume la condición de esclavo. Se trata de una esclavitud de amor y voluntaria con la que "debe consagrarse a Dios, por medio de María, del modo más perfecto que pueda una criatura consagrarse a su Creador"52, sin posible reserva alguna. "La entrega en manos de María incluye la entrega total de los pensamientos e impulsos interiores, con todo lo que ellos encierran de más preciado y más íntimo. Todo queda en posesión de María, todo, hasta el último suspiro, para que ella disponga de ello a la mayor gloria de Dios"53.

Paralela a la doctrina de la esclavitud mariana se sitúa la llamada piedad filial mariana, predicada principalmente por el P. Chaminade, fundador de los marianistas, y que coincide substancialmente con la esclavitud mariana. El P. Chaminade en vez de arrancar de María como Reina para llegar a la esclavitud, parte de la idea de María como Madre para llegar a la piedad filial.

Básicamente las dos teorías se asientan sobre los dos principios siguientes: la Maternidad universal de María respecto a todos los hombres, y la incorporación de éstos a Cristo.

El P. Guillermo José Chaminade (1761-1850) arranca de la doctrina del cuerpo místico de Cristo. Todos formamos este cuerpo místico, estamos unidos a Cristo, somos miembros suyos, en cierto sentido somos el mismo Jesucristo; pero este Jesús es Hijo de Dios, y es, a la vez, Hijo de María. Por consiguiente nuestra devoción a María deberá ser una participación de la piedad filial que Jesús tuvo para con su Madre, que también lo es nuestra. Por lo que veneraré a María como lo hizo el propio Jesús. La Virgen, por su parte, me llevará en el seno de su ternura maternal hasta ver formada en mí la imagen de su Hijo.

La Legión de María se abstrae de estas disquisiciones y piensa que se pueden abrazar simultáneamente ambos aspectos, ya que ambos son verdaderos a la vez. Los que se entregan a María Reina como esclavos, no por eso dejarán de ser hijos de María como Madre; y los que prefieren destacar este segundo aspecto, entregándose a María como Madre, no por eso dejarán de ser esclavos de ella como Reina54.

Frank Duff, que desconocía la doctrina y hasta el nombre del P. Chaminade cuando fundó la Legión de María, declaró que la Legión de María lo mismo podría empalmar con la doctrina marianista que con la montfortiana.

Tiene también palabras de reconocimiento a la doctrina y aportación de los hermanos marianistas. Y ha llegado a decir que la Legión de María es una de las beneficiarias de la doctrina y del espíritu que los marianistas se han empeñado en difundir.

El 8 de diciembre de 1956 Frank Duff fue distinguido por la universidad de Dayton, Ohio, USA, regentada por los marianistas, con la VII Condecoración Mariana, con cuyo motivo dijo en su discurso: "Hace ya muchos años me puse por primera vez en contacto con los marianistas y su doctrina. Sucedió en aquellos días en que la Legión comenzaba a agruparse. Por entonces leí algunos textos del P. Neubert, distinguido miembro de vuestra congregación, que trataban de la Legión. Entablé correspondencia con él y recibí dos libros que me envió; me parecieron preciosos. Uno era Nuestra Señora en el Dogma, escrito por él mismo y una de sus primeras obras. Los estudié con mucha atención.

En aquel tiempo estaba empeñado en profundizar en la cuestión del verdadero lugar que le correspondía a nuestra Señora en el dogma católico. Tengo que decir que en alguno de sus libros el P. Neubert ha mencionado la Legión dándole mucha importancia. En aquellos días fue para nosotros una maravillosa ayuda. La actividad de la Legión tenía que ir arraigando en una doctrina. Me llené de admiración por vuestro esfuerzo. Durante siglo y medio habéis estado en posesión de este tesoro supremo, de esta realización perfecta de lo que nuestra Señora pide a la Iglesia. La Legión de María es una de las beneficiarias de la doctrina del espíritu que los marianistas se han empeñado en difundir"55.

La Legión de María ha sabido armonizar perfectamente la Verdadera Devoción de san Luis y la Piedad filial mariana del P. Chaminade. Ambas se hallan reflejadas en su fórmula preferida que los legionarios de todo el mundo proclaman en su fiesta del Acies: Soy todo tuyo, Reina mía y Madre mía, y cuanto tengo tuyo es.


Esclavitud y libertad

Al iniciarse un alma en esta Verdadera Devoción y descubrir las exigencias de la esclavitud mariana surgen acá y acullá una serie de dificultades y objeciones, ordinariamente basadas en una confusión de ideas, de parte de unos; y de falta de generosidad, de parte de otros.

Detengámonos en la objeción más común. Si todo lo entrego a María conforme al espíritu y la letra de la Verdadera Devoción me reduciré ciertamente a la condición de esclavo, en cuyo caso habré matado la libertad y con ello lo más sagrado de mi persona.

Ciertamente esclavitud y libertad son dos realidades, al menos aparentemente contrapuestas. Esta cuestión se plantea en una línea similar a la del camino del abandono del alma en Dios. Es consecuencia, del Amén mariano del alma. Pues bien, ser esclavos de María por Dios es exactamente lo mismo que ser libres como María en Dios. La esclavitud mariana engendra libertad mariana en la medida en la que, arrojados en el molde de María, nos liberamos de todo aquello que suponga un impedimento para ser semejantes a ella y para poder vivir en unión con ella.

El verdadero devoto de María está llamado a esclavizar el yo, y de este modo liberarse de las múltiples ligaduras que impiden su unión con María. Ansía ser puro como ella. Esta pureza significa liberación de todo lo que le aparte de la unión con María, como la vana exaltación, el buscarse a sí mismo, la propia suficiencia y la propia voluntad.

Esclavitud y libertad así entendidas más bien son próximas que contrapuestas; por lo que: "esta devoción torna al alma verdaderamente libre, con la libertad de los hijos de Dios. Ya que por amor a María se reduce uno a la esclavitud, esta querida Señora le ensancha y dilata en recompensa el corazón, y le hace marchar a pasos de gigante por el camino de los mandamientos de Dios. Ahuyenta el disgusto, la tristeza, el escrúpulo"56.

El alma, por el camino de la Verdadera Devoción, al sentirse liberada, más libre a fuerza de ser más esclava, profundiza más en la vida interior sellándola con el dispositivo de una generosa entrega y pureza de intención. Numerosos legionarios, por no tener quien les manifieste las inmensas riquezas provenientes de la unión con María, no han captado aún el sentido de la entrega total y de la generosidad plena.

Urge liberarse de todo tipo de obstáculos y abrazar voluntariamente la Verdadera Devoción, o el espíritu de unión con María, porque esta Verdadera Devoción "comunica además al alma cierta sensación de ir guiada y amparada, una dulce seguridad de que ya se va sacando el mejor partido de esta vida. Hay miras sobrenaturales, brío, fe más arraigada; todo lo cual hace a uno que sea baluarte de cualquier empresa donde acuda. Y en contraposición a la fortaleza, equilibrándola, está la ternura y la sabiduría, y, por fin, la suave unción de la humildad, que embalsama y preserva de corrupción todas las demás, virtudes. Llueven gracias tales que forzosamente hay que confesar que son extraordinarias; se ve uno llamado a grandes cosas, superiores manifiestamente a los propios méritos o fuerzas naturales; pero ese mismo llamamiento es portador de todo el socorro necesario para poder llevar, sin ningún traspiés, la pesada pero gloriosa carga.

"En resumidas cuentas: a cambio del generoso sacrificio que se hace mediante esta Devoción, entregándose uno voluntariamente como esclavo de amor a Jesús por medio de María, se gana el ciento por uno prometido a cuantos se despojan de sí mismos para que Dios sea glorificado más y más. Según las vibrantes palabras de Newman: cuando servimos, reinamos; cuando damos, poseemos; cuando nos rendimos, entonces somos vencedores"57.

El esclavo de María, o quien viva del espíritu de unión con María, nada reclama para sí, ni tan siquiera la legítima satisfacción de sentirse tal esclavo o servidor de ella: "Guárdate bien, dice san Luis, de hacerte violencia para sentir y gustar lo que dices y haces; dilo y hazlo todo con la fe viva que María tuvo en la tierra, y que, a su tiempo, ella te comunicará. Deja a tu Soberana, pobre es clavillo, la vista clara de Dios, los transportes, los gozos, los placeres, y no tomes para ti más que la fe pura, llena de disgusto, de distracciones, de fastidio, de sequedad. Nada mejor puedes hacer por ahora"58.

El P. McGrath, gran apóstol de la Legión de María en China y prisionero durante la persecución comunista, cuenta que llegó a entender la doctrina de la Verdadera Devoción gracias a una sencilla explicación de un humilde legionario, y que en China se la predicó a los chinos. "Y ¿sabéis qué? ¡Los chinos la recibieron como si recibieran a su propia Madre! Nosotros, los europeos, encontramos dificultades, somos calculadores, estamos demasiado ocupados. Nosotros... ¡cuántos prejuicios tenemos nosotros! Yo encontré dificilísimo pasar por encima de aquella idea. Y los chinos aceptaron aquella idea mariana. Yo sé perfectamente que fue aquella aceptación la que encendió la luz en sus corazones, el darse cuenta de que María es, incluso hasta la hora presente, la Esposa del Espíritu Santo... De que todas las gracias pasan por sus manos. Vivir todo eso, vivir en María y con María. Todo eso era lo que daba a la Legión todo su poder.

Y fue eso también lo que me salvó cuando el muchacho en la celda vecina ala mía se volvió loco, y el sudor inundó su frente, y me levanté y me así a las barras del calabozo, y comprobé desesperadamente que ni podía andar, ni socorrerle, ni hacer nada, ni escapar... Todavía me pregunto cómo no me volví loco yo también. Porque pensé en el día en que yo mismo me había consagrado a nuestra Señora. Y me senté en el suelo perfectamente feliz...! ¡Y heme aquí libre!"

La práctica generosa de la Verdadera Devoción hace al alma escalar altas cimas en la vida mística. En su Amén total muy bien podría entonar, referido a María, aquel cántico sublime de la incomparable santa de Ávila: "Vuestra soy, para Vos nací, ¿Qué mandáis hacer de mí?"

¡Cómo pregonan estos versos la verdadera libertad! Entrega total como María, generosidad como María, a fin de poder llegar a ser libres como María.


3
LA VERDADERA DEVOCIÓN Y LA UNIÓN CON MARÍA

Ya ha quedado consignado que la Legión de María invita a sus afiliados a adherirse a la Verdadera Devoción a María de san Luis," pero sin intención alguna de imponerla.

En la Verdadera Devoción de san Luis se deben distinguir dos elementos muy importantes, uno el acto de consagración en sí; y, otro, la vivencia de la vida cristiana en unión plena con María, asumiendo todas las consecuencias que conlleva dicha unión y vida mariana; lo que, resumiéndolo en pocas palabras, consiste en "realizar lados los actos por medio de María, con María y para María, a fin de llevarlos a cabo con perfección por medio de Jesús, con Jesús y para Jesús"59; para lo cual no es estrictamente necesario el acto formal de la consagración.

No todo está en consagrarse como esclavo de María, lo difícil e importante es entrar en el espíritu: "Muchas personas, dice san Luis, he hallado que con admirable entusiasmo se han sometido a tantas esclavitudes exteriores; pero muy pocas que hayan cogido el espíritu de esta devoción, y menos todavía que hayan perseverado en él"60.

"La práctica esencial de esta devoción consiste en hacer todas las acciones con María; es decir, tomar a la Virgen Santísima como modelo en todo lo que se ha de hacer" 61.

Para comprender la mística propia de la Legión de María es de suma importancia saber diferenciar bien estos dos elementos de la Verdadera Devoción de san Luis, a saber, el acto de consagración con la propia consagración, de una parte; y, de otra parte, la práctica esencial de la Verdadera Devoción, o su espíritu y contenido.

La Legión de María, por ejemplo, asume la vida mariana que exige la Verdadera Devoción, esto es, la práctica esencial; pero prescinde de la consagración en el sentido montfortiano, dejando en libertad a los legionarios de hacerla o no hacerla, de modo que más que de la esclavitud mariana habla simplemente de la unión con María.

No se debiera menosvalorar la autoridad de Frank Duff en materia tan singular como esta de la Verdadera Devoción. A san Luis María le cabe la gloria de la paternidad de esta Verdadera Devoción a María y el haberla ofrecido al mundo de las almas. El P. Chaminade, a su vez, ha encontrado un paralelismo; pero quien se ha mostrado realmente genial, aunque arrancando de san Luis María, ha sido Frank Duff. No sólo en su concepción de la Verdadera Devoción, sino en su contenido de exigencia apostólica, llevándola hasta el extremo de fundar la Legión de María.

He aquí el pensamiento y las palabras de Frank Duff: "Nunca se recalcará suficientemente que la consideración más importante no merece el acto inicial de la consagración, ni siquiera los otros muchos actos de renovación que pudieran hacerse, sino la creación de un estado de alma consagrada, la permanente actitud de dependencia de María. Esta actitud de dependencia de ella es la necesaria consecuencia del momento de la Anunciación, en que, efectivamente, fuimos constituidos dependientes de María, y Dios trató con nosotros sólo en cuanto unidos a ella. No teníamos otra manera de ser ante el Señor que la de futuros hijos de ella. Por tanto, ahora que llegamos a María, debemos declarar que le pertenecemos. Nuestra vida diaria no es sino la continuación de la encarnación en nosotros, es decir, la formación de nuestro Señor en nosotros; y como lo hizo entonces en Nazaret, ahora Dios espera su fiat y exige nuestra unión con ella"62.

La unión con María debe ser conservada por medio de un constante recuerdo: "El día dispuesto metódicamente para el Señor ha de disponerse también metódicamente para hacer posible que María no se pierda totalmente de vista. Al volver frecuentemente nuestro corazón a ella, se creará en nosotros ese espíritu de devoción que anhelamos"63.

La práctica del espíritu de unión con María requiere una atención; pero no necesariamente una atención consciente e inmediata en todo momento. En la vida se pueden hacer muchas cosas a la vez, por ejemplo, pensar andando, rezar trabajando, comer escuchando, e incluso hacer todo esto con placer o con incomodidad. Algo así sucede con la atención prestada a la unión con María. Si durante el día prestáramos una atención similar a Dios, o a María, pronto nos encontraríamos entre los contemplativos de más alto nivel. El espíritu de unión con María reclama exactamente la misma vida mariana que la Verdadera Devoción de san Luis María, esto es "hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María"64, tal como se desprende de la doctrina expuesta por el Manual de la Legión, expresada especialmente en la Promesa legionaria.


Con María

Es decir, que al emprender cualquier acción nos fijemos en ella como el modelo perfecto de toda virtud, procurando imitar dicho modelo, conforme a nuestras posibilidades65.

La Legión de María va más allá de una simple devoción de imitación y recuerda a los legionarios que no son simples instrumentos, sino verdaderos colaboradores, trabajando con ella para la redención y el enriquecimiento de los hombres. Por eso es menester que ofrezcan a ella consagrándole lo mejor que tienen, sea poco o mucho66.

Ser colaboradores es mucho más que ser instrumentos; es tener conciencia de la prestación que se hace y asumida libre y voluntariamente. Trabajar apostólicamente con María, alabar a Dios con María, realizar cualquier acción virtuosa con María, significa ser conscientes de que a María le gustaría trabajar apostólicamente, o alabar gozosamente al Señor, o ejecutar acciones virtuosas; pero para ello necesita brazos, energías, lengua, boca etc.

Colaborador consciente es el que tomando conciencia de esta realidad se ofrece libremente a prestar a María sus brazos, sus pies, sus energías, su lengua, su boca, etc. Esto es hacer apostolado, cantar la alabanza, ejercitarse en las virtudes con María. De ahí que en la Tercera Ordenanza Fija se le recuerde al legionario que debe hacer su apostolado en espíritu de unión con María: es decir, que el legionario presta a María toda su persona para que pueda ella realizar el apostolado mediante él. Resulta, pues, que la labor apostólica del legionario, que va en unión con María a realizar su trabajo y aprende a ver en quienes atiende a Jesucristo, consiste en definitiva en ir provocando por todas partes encuentros entre María y Cristo. Ya no es el legionario el que actúa, es María quien se sirve de él, con la que dice que está unido.

Esto mismo se podría decir del sacerdote, del monje, del religioso o de la religiosa que asisten al coro a cantar las alabanzas del Señor, a participar de la oración de la Iglesia. Pueden pensar los sacerdotes, monjes, religiosos o religiosas, que a María le gustaría alabar y bendecir al Señor; pero necesita de personas que le presten su lengua, su voz, y su corazón. Tomar conciencia de esto y ofrecerse a María en todo y para todo es mucho más que una simple imitación, es vivir en unión con María.


En María

Todo en María. Significa descanso e intimidad dimanadas del espíritu de unión. Por este espíritu se vive en María como en la propia casa, abandonados y confiados en ella. Es éste uno de los frutos maravillosos del Amén mariano.


Por María

Jamás hay que acudir a nuestro Señor sino por medio de María, por su intercesión y su crédito para con El, de suerte que nunca le hallamos solos cuando vayamos a pedirle67.


Para María

Es absolutamente imprescindible que todo, vida y trabajos, sea para María. El legionario lo entrega todo a María. En su promesa, dirigida al Espíritu Santo, proclama desde lo más profundo de su corazón: "Cúbrame tu poder, y ven a mi alma con fuego y amor, y haz la una con el amor de María y la voluntad de María de salvar al mundo; para que yo sea puro en Aquella que por Ti fue hecha Inmaculada; para que por Ti crezca en mi también mi Señor Jesucristo; para que yo con ella, su Madre, pueda ofrecerle al mundo y a las almas que le necesitan; para que, ganada la batalla, esas almas y yo podamos reinar con ella eternamente en la gloria de la Santísima Trinidad"68.

Esta vida mariana, con todo su contenido y exigencias, la resume la Legión de María en la que se conoce como su Tercera Ordenanza Fija, que encierra en sí, por otra parte, el alma entera de la Legión, con las palabras: "El deber legionario exige de cada socio la ejecución de un trabajo legionario activo y sólido, hecho con espíritu de fe y en unión con María, en forma tal que, en las personas por quienes trabaja yen sus propios compañeros, María vea y sirva de nuevo a la persona de nuestro Señor"69.

Finalmente, todos los legionarios en su fiesta del Acies, uno por uno, firmes ante el vexillum de la Legión, proclaman su unión, su entrega y su dependencia absoluta para con María con la fórmula clásica de: SOY TODO TUYO, REINAMIA, MADRE MIA, Y CUANTO TENGO TUYO ES.


¿La Verdadera Devoción es algo ultraexquisito?

Tal como san Luis María nos presenta su Verdadera Devoción, y como él mismo admite, la práctica de la esclavitud mariana está reservada para almas predestinadas: "Aquí tienes, alma predestinada, un secreto que me ha enseñado el Altísimo, y que en ningún libro antiguo ni moderno he podido encontrar. Voy a confiártelo con la gracia del Espíritu Santo; pero con estas condiciones: que no lo comuniques sino a las almas que lo merezcan, por sus oraciones, sus mortificaciones, sus limosnas, sus persecuciones, su abnegación y su celo por el bien de las almas"70.

"La tercera manera de devoción a la Santísima Virgen, de muy pocas personas conocida y practicada, es, almas predestinadas, la que os voy a descubrir"71.

Las condiciones exigidas por san Luis para hacer la consagración inicial indican claramente que la práctica de la Verdadera Devoción es de almas privilegiadas o, al menos, nada corrientes.

Frank Duff, al centrarse en el espíritu de unión con María más que en la esclavitud mariana y más que en la consagración, está persuadido de que la práctica de la Verdadera Devoción, así interpretada por él, puede ser muy bien una devoción popular. Porque así lo ha entendido, ha fundado la Legión de María, que con hechos cotidianos le está dando la razón. El mismo, nos dice: "Es de inmenso interés a este respecto la fundación y desarrollo de la organización conocida bajo el nombre de Legión de María, que, actualmente, se halla extendida por todo el mundo y que afirma levantarse sobre la plenitud de la devoción a María, la cual se aproxima o equivale a la forma especial enseñada por san Luis María de Montfort.

La Legión, en su desarrollo, necesariamente disipará las falsas nociones acerca de la Verdadera Devoción. En efecto, incumbe a la Legión invertir por completo las tendencias y actitudes y convencer, finalmente, al mundo de que la Verdadera Devoción es una devoción popular, algo corriente en la vida de los católicos.

Y ¿por qué habríamos de esperarlo? Porque la Legión no está compuesta de almas especiales, de tipos extraños, sino de católicos corrientes, que viven en el mundo su vida de cada día. Sus grupos se componen de gente culta e inculta, de trabajadores y jubilados y de gente sin trabajo, de personas de todas las capas, colores, razas y clases, incluyendo a no pocos de los que el mundo diría que son personas primitivas y subdesarrolladas. En una palabra, ellos representan al catolicismo universal, de manera que lo que ellos pueden hacer lo podrán llevar a cabo todos, con tal de que tengan buena voluntad"72.

El espíritu, pues, de la Legión de María puede ser vivido por todos los católicos del mundo. La Legión demuestra así que es un movimiento de carácter universal.


Prácticas exteriores de la Verdadera Devoción a María

Aunque esta devoción sea esencialmente interior, tiene, sin embargo, varias prácticas exteriores que san Luis María estima convenientes para favorecer su vivencia. Entre otras aconseja:
1. renovar la consagración al menos todos los años el mismo día;
2. ofrecer todos los años el mismo día un pequeño tributo a la Santísima Virgen;
3. celebrar especialmente la fiesta de la Anunciación, que es la fiesta principal de esta devoción;
4. rezar todos los días la coronilla de la Santísima Virgen, y frecuentemente el Magnificat;
5. llevar una cadenita bendita al cuello, al brazo, o al pie, o en rededor del cuerpo, como esclavo de Jesús y de María; 
6. gran devoción por el Ave María y el Rosario.

Por su parte, la Legión de María se sirve, a su vez, de medios aptos para recordar y fomentar el espíritu de unión con María. El más importante es, sin duda, la junta semanal, que es el gran acto de comunidad donde Alguien, fiel a su promesa, se coloca invisiblemente en medio de los legionarios, que se han reunido, ante todo, para rezar juntos con María.

El segundo lugar lo podría ocupar el trascendental acto de la emisión de la Promesa legionaria.

El tercero, la celebración del ACIES, en torno a la festividad de la Anunciación. En este acto el legionario renueva su intención de vivir y trabajar en unión con María73.

El cuarto, el rezo diario de la Catena Legionis (Magnificat).

Aparte de estos medios reseñados por el Manual de la Legión para fomentar el espíritu de unión con María, Frank Duff recomienda otros, que comparte con san Luis María, y que él llama pequeñas estratagemas, por las que pide perdón de antemano por si pareciesen un tanto infantiles. Helas aquí:
a) coloca estampas de María como registro de tus lecturas;
b) guarda en tu devocionario, o en tu breviario o misal, una estampa de nuestra Señora de tu devoción preferida; hazla sobresalir de las páginas mientras lees;
e) coloca estatuas o cuadros en lugares donde llamen la atención y eleven los pensamientos a Dios por María;
d) concluye toda oración y devoción no dirigida a María con una Avemaría o jaculatoria mariana;
e) aún cuando no reces a María, gózate teniendo las cuentas del rosario en la mano74.

Se puede estar o no estar de acuerdo con todos o algunos de estos medios; pero ¿no es razonable y justo que esos mismos actos lleven algún sello de reconocimiento y gratitud para con nuestra querida Madre? Así pues, sólo resta repetir la solución dada ya: debes entregar a María absolutamente TODO75.


Con María glorificad al Señor

Concluyamos este capítulo con los siguientes razonamientos del Manual de la Legión, seguidos de una exhortación y coronados con una afirmación rotunda, todo ello bajo el título de con María glorificad al Señor.

"Tenedla presente, siquiera de un modo vago y general en todo momento.

Unid vuestra intención y vuestra voluntad a las suyas; de manera que cada acto y cada súplica del día se haga con ella.

No debe ser excluida de nada.

Una declaración franca e ingenua de todas sus prerrogativas y del lugar esencial que ocupa en la vida cristiana.

La Legión de María cifra todo su anhelo en llegar a ser reflejo de María. Si se mantiene fiel a este ideal, recibirá una participación del don supremo de su Reina: la gracia de iluminar los corazones que yacen en las tinieblas de la incredulidad"76.


4
YO SOY EL APOSTOLADO

La doctrina de la unión con María, tal como la concibe Frank Duff y la propone la Legión de María, de conformidad con la práctica esencial de la Verdadera Devoción a María de san Luis María, constituye por sí misma un sistema de santificación personal.

Aún cuando sean diversos los caminos por los que se puede llegar a la santificación, este de la unión con María es excelente, sin duda, y por él pueden ir todos sin excepción.

La Legión de María resulta ser así un movimiento de espiritualidad bien definido con su filosofía propia, concreta y determinada, a la vez que universal, en la que todos los hombres pueden tener cabida, como lo demuestra la universalidad de la propia Legión.

Sin embargo, la Legión de María es algo más que un sistema de espiritualidad basado en la unión personal con María. Este tipo de unión, tal como ha quedado expuesto en los dos últimos capítulos, es ciertamente el fundamento y la raíz del alma de la Legión; pero está aún incompleto.

Cuando se dice que el alma de la Legión de María es la unión con María hay que entender que se trata de una unión plena con la María total. "Si queremos llevada con nosotros, como san Juan, el discípulo amado, ha de ser toda entera.

Luego nuestra devoción a María tiene que mirar todas las caras de su personalidad y misión y tratar de reproducirlas"77.

La unión con María, que hasta ahora hemos expuesto, no es sino una parte del todo, que exige que le ofrendemos "todo nuestro ser: nuestros pensamientos, obras, posesiones y bienes espirituales y temporales, pasados, presentes y futuros"78.

La María total, empero, no es sólo la llena de gracia y pureza, el molde de Dios, sino que es la Madre de Dios, una Madre activa, consciente, que se incorporó, desde el momento en que pronunció su fiat, a su Hijo y a la obra de su Hijo. Hizo entrega generosa, libre y voluntaria de sí misma, de su alma y de su cuerpo, a la obra de la encarnación ya todas las consecuencias de la misma. Su consentimiento total y pleno recae sobre toda la obra de la redención.

"María, hija de Adán, dice el concilio Vaticano II al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús, y al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con Él y bajo Él con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los santos Padres que María no fue únicamente un instrumento pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la santificación de los hombres con fe y obediencia libres"79.

"Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó de forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas"80

La María total, por lo tanto, no puede ser entendida como tal si se excluye de ella su relación maternal con el cuerpo místico de Cristo, la Iglesia; o si se ignora su oficio de Mediadora universal: "Los varios oficios que ejerció María alimentando, criando y prodigando amor al cuerpo físico de su divino Hijo, los continúa ejerciendo ahora en favor de todos y cada uno de los miembros de su cuerpo místico, tanto de los más altos como de los más ínfimos"81.

"Esta maternidad, enseña Juan Pablo II, no sólo es fuente y fundamento de toda la santidad excepcional de María y de su participación tan peculiar en toda la economía de la salvación, sino que establece también una relación materna permanente con la Iglesia"82.

"Esta maternidad de María en la economía de la gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prestó fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la consumación perpetua de todos los elegidos. Pues, asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada"83.

Próxima actualmente a su Hijo resucitado y glorioso, María ejerce, por su mediación, su maternidad espiritual en el cuerpo místico de Cristo.

María, pues, en virtud de su fiat, de su maternidad divina/ de su asociación a Cristo en el calvario, ha sido constituida por Dios en Medianera universal de todas las gracias, en el sentido que comunica todos los dones, virtudes y gracias a los hombres, y por ella los hombres van a Dios, le conocen, le sirven y le aman.

La unión con María, que ha de ser plena y con la María total, ha de extenderse también a toda la obra de María: "Nuestra devoción a ella tiene que mirar todas las caras de su personalidad y misión, y tratar de reproducirlas"84.

La misión maternal de María, ejercida primero con su Hijo y luego con el cuerpo místico de Cristo, se la puede denominar con toda verdad apostolado.

El apostolado es definido por el concilio Vaticano II como "la actividad del cuerpo místico de Cristo dirigida a propagar el reino de Dios en toda la tierra para gloria de Dios Padre, y hacer así a todos los hombres participar de la redención salvadora y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo hacia Cristo"85.

¿No ha sido y continúa siendo esta misión la de María? María concibe y engendra a su Hijo no para sí sola sino que lo entrega a los hombres para que todos los hombres participen de la redención salvadora; y, aún ahora desde el cielo, cuida de cada uno de sus hijos. María no sólo ejerció y ejerce el apostolado, sino que ella es el apostolado. Sólo ella ha concebido y engendrado a Jesús y nos lo ha entregado y nos lleva a Él.

Los apóstoles y quienes, a través de los tiempos, han realizado misiones de apostolado, lo que han hecho es transmitimos a ese Jesucristo que habían recibido de María; por lo que estrictamente hablando la única apóstol ha sido María; los demás lo han sido, o lo son, o lo somos, por participación, en la medida en la que conectemos con María y prosigamos el apostolado de María.

El Manual de la Legión llega a afirmar que "en este sentido la Santísima Virgen podría declarar: YO SOY EL APOSTOLADO, casi del mismo modo que dijo: Yo soy la Inmaculada Concepción"86.

El Vaticano II enseña a su vez que "la Iglesia, en su labor apostólica, se fija con razón en Aquella que engendró a Cristo, concebido del Espíritu Santo y nacido de la Virgen, para que también nazca y crezca por medio de la Iglesia en las almas de los fieles. La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres"87.

"El modelo perfecto de esta espiritualidad apostólica es la Santísima Virgen María... Hónrenla todos con suma devoción, y encomienden su vida apostólica a la solicitud maternal de María"88.

Para Frank Duff hacer lo mismo que hizo María es una exigencia esencial de la unión con María, pues siendo "esta maternidad espiritual su función esencial y su misma vida, si no participamos en ella, no tenemos con María verdadera unión. Por lo tanto, asentemos el principio una vez más: la verdadera devoción a María implica necesariamente el servicio de los hombres89.

Sólo a la luz de esta doctrina se puede entender la Legión de María: "La Legión no descansa -como algunos suponen- sobre dos principios: María y el apostolado; sino sobre María como principio único, que abarca el apostolado y, bien entendida, toda la vida cristiana"90.

La genialidad de Frank Duff estriba en que la unión con María no la circunscribe a sólo un sistema de espiritualidad, sino que la ha convertido también en norma y sistema de apostolado; es decir, la unión con María rebasa el orden vivencial para convertirse en dinámica pastoral.

A fin de que todo ello no quedara en simples teorías y en ofrecimientos vacíos ideó un mecanismo tan perfecto para transformar esa energía proveniente de la unión con María en realidades apostólicas, que, después de más de setenta y cinco años, y de estar extendido por todo el mundo, sigue con todo su vigor y eficacia en la actualidad y prosigue su desarrollo de forma irreversible: la Legión de María91, que es, sin duda, "la más perfecta de las organizaciones apostólicas laicales que se prevalece de san Luis María Grignón de Montfort"92.


La Verdadera Devoción y el apostolado

San Luis ha expuesto con claridad la doctrina de la maternidad espiritual de María para con los hombres, y ha propugnado la misión apostólica de María en el mundo. Los esclavos de María deben estar dispuestos a entregarse al servicio de la Reina si fueran requeridos a ello.

La doctrina de la Verdadera Devoción a María encierra evidentemente principios de apostolado; pero sin proyección suficiente y sin llegar a una traducción práctica como la del P. Chaminade con sus Conferencias de París, ni mucho menos a la genialidad de Frank Duff con la fundación de la Legión de María.

San Luis preveía, sin embargo, que todo habría de llegar andando el tiempo, y habla proféticamente de los apóstoles de los últimos tiempos: "Estos discípulos de Cristo tendrán en su boca la espada de dos filos de la palabra de Dios, llevarán sobre sus espaldas la ensangrentada insignia de la cruz, el crucifijo en la mano derecha, la corona de espinas en la izquierda, los nombres sagrados de Jesús y de María en el corazón y la modestia y la mortificación de Jesucristo en todo su continente y tenor de vida.

Así serán los hombres que hayan de venir y que María se irá formando por encargo del Altísimo... Pero ¿cuándo y cómo sucederá esto? Sólo Dios lo sabe; deber nuestro es rezar, desear y esperar en silencio: esperando esperé"93.

San Luis no sabe ni cómo ni cuándo habrán de venir esos apóstoles; pero vendrán. No expone sistema alguno de acción apostólica, ni organización interna; pero sabe que vendrán. Cabe pensar que ello, en efecto, sea debido a una inspiración profética; pero también.su convencimiento de la fuerza interior, del dinamismo que conlleva la Verdadera Devoción a María.

Para san Luis tiene categoría de axioma el que la "la salvación del mundo empezó por medio de María y por medio de María debe completarse también"94. "El poder de María sobre todos los demonios se hará más visible que nunca en los últimos tiempos, cuando Satanás tienda insidias contra su calcañar, es decir, contra sus humildes esclavos de amor y humildes hijos que suscitará la Virgen para que guerreen con él.

Estos partidarios de María serán pequeños y pobres, a juicio del mundo, despreciados por todos como el calcañar, y aún pisoteados y perseguidos, como lo es el talón del pie con respecto a los demás miembros del cuerpo; pero en contraposición, estarán enriquecidos con los divinos carismas que María les dará en abundancia; serán grandes y de elevada santidad ante el criterio de Dios; estarán animados de mayor celo por todas las demás criaturas y tan atendidos por el auxilio divino, que, unidos a María con la humildad de su calcañar, quebrantarán la cabeza del diablo y harán triunfar a Jesucristo, nuestro Señor"95.


María en acción

Frank Duff ha sabido idear esta asociación metódica y sistematizada para traducir en acción la fuerza del espíritu de unión con María al fundar la Legión de María, de modo que nada se pierda del vigor dimanante de esa unión y se transforme en fuente de santificación personal y de acción apostólica en quienes la practican.

La unión con María no constituiría verdaderamente el alma de la Legión de María si no empujase a la Legión a una irradiación misionera hacia afuera: "Imposible irradiar la luz de nuestra fe, confiesa la Legión, si no es en unión con María; donde ella no actúa, los esfuerzos son como electricidad sin lámpara"96.

Teniendo, pues, presente que el alma de la Legión de María es la unión con María y que toda su energía le viene de esa unión; que su acción apostólica es también consecuencia natural de dicha unión; que su alma es, en definitiva, la unión plena con la María total, a nadie debiera extrañar que la propia Legión se defina a sí misma: MARIA EN ACCIÓN.


Legión y Evangelización

La acción de María se desarrolla en el cuerpo místico de Cristo. Desea ver nacer a su Hijo en cada uno de los hombres, extendiendo de esta forma el reino de Dios, a fin de que todos lleguen a la salvación: "precediendo así en la tierra con su luz al peregrinan te pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor"97.

En efecto, si bien María es Madre del Cristo total y ha servido y sirve al Cristo total, esto es, al cuerpo físico y a todo el cuerpo místico, de modo que su influencia benéfica alcanza a todos, también es cierto que su oficio principal y prioritario ha sido el de concebir y engendrar a Cristo no sólo para sí misma, sino para darle a los hombres, a la humanidad, a la Iglesia.

Este oficio principal es el que sigue ejerciendo hoy con prioridad, bien llevando a Cristo a los hombres, bien atrayendo a los hombres hacia Cristo. Lo que significa, en definitiva, que el oficio prioritario de María ha sido y es evangelizar; o, como gustaba decir Frank Duff, desde el día de la Anunciación hasta el fin de los tiempos el trabajo de María es la salvación de las almas. Por lo que el apostolado de la Legión de María, en virtud de la unión con María, está enmarcado prioritariamente en la pastoral de evangelización; de modo que aunque el apostolado de la Legión de María sea el universal de la Iglesia, como lo es el de María, lo que la Legión busca, también como María, es ante todo evangelizar.

Se cuenta una anécdota, muy significativa al respecto, acaecida a Frank Duff en 1979 durante su última estancia en Roma con motivo de una audiencia concedida por Juan Pablo II.

Sucedió que durante una visita turística al Vaticano el guía invitó a Frank a sentarse en el sillón del Papa y a dirigirse a los legionarios de todas partes. Frank se sentó sin vacilar y pronunció sólo una palabra: CONVERTIR98.


Colaboradores de María

"Tomemos la mano de María y salgamos todos a invitar a pertenecer a la Iglesia católica". Son palabras de Frank Duff a los directores espirituales del Senatus de Madrid en carta de 1979.

El legionario en su apostolado no es la causa primera ni principal de lo que realiza. Esa causa es María. El legionario, sin embargo, no debe ser reducido a la categoría de instrumento, como si sólo fuese un simple conductor o moderador de la vida apostólica proveniente de ella. El legionario es un ser consciente y libre que voluntariamente y con conocimiento de lo que hace se presta a colaborar con María. Es su colaborador. Sabe que María necesita de su ayuda y se la presta. "María dispone de un tesoro de gracias sobreabundante; pero sin nuestra ayuda no puede distribuidas" 99.

María, sin elementos humanos, no puede cumplir su oficio maternal en el cuerpo místico: "Por eso acepta con ansias a cuantos se ponen a su disposición, y se sirve de todos y de cada uno de ellos, y no sólo de los santos y sanos, sino también de los débiles y enfermos. Hay tanta necesidad de todos ellos, que nadie será rechazado. Y, si hasta los más débiles sirven para ser instrumentos del poder de María, de los mejores se servirá ella para hacer ostentación de su soberanía"100.

Todos están llamados por la Legión a ser colaboradores con María en la obra de apostolado. En ella "las personas más tímidas y, al parecer, menos aptas para luchar, adquieren una capacidad extraordinaria de influir en los demás, hasta el punto de que en cualesquiera circunstancia -y aún sin ejercer el apostolado conscientemente-, el pecado y la indiferencia se ven precisados a doblegar se como ante un poder superior. Esto lo enseña la experiencia de cada día"101.


Virgo praedicanda

La Virgen María no es sólo un principio dinámico de vida espiritual y de pastoral apostólica, sino que la Legión la ha convertido, a su vez, en uno de los contenidos de su apostolado.

La Legión está convencida que María es el camino para llegar a Cristo. El día en que los hombres conozcan a María y actúen en consecuencia habrán encontrado a Jesús, esto es, la salvación.

Organicemos, pues, un movimiento a escala mundial que, no sólo viva la unión con María, sino que manifieste a María al mundo. "y ¿quién duda de que la Legión, exclama el Manual, es la organización llamada a realizar tan gran empresa? La Legión está constituida por seglares, y, por lo tanto, es ilimitada en cuanto al número de socios, y capaz de abrirse camino en todas partes; por seglares apóstoles que aman a María con todas sus fuerzas, y que quieren encender este mismo amor en los demás corazones, utilizando, para conseguido, los múltiples recursos a su alcance"102.

La Virgen ha de ser llevada y enseñada a todos los hombres, pues ella es su Madre. No es una barrera para las conversiones ni para la unidad de los cristianos. "Es la Madre de la gracia y de la unidad, de tal modo que, sin ella, las almas no acertarán a encontrar su camino.

Los legionarios han de aplicar firmemente este principio a sus esfuerzos en pro de las conversiones"
103.

María, aparte de constituir un dogma de la religión católica que, como tal debe ser proclamado, es por sí misma una fuerza dinámica de conversión que sólo requiere ser comunicada para que prenda y se desarrolle en el corazón de los hombres.

La Legión asume sobre sí esta gozosa responsabilidad de predicar a la Virgen. En las visitas domiciliarias, contactos callejeros, encuentros, enfermos, auxiliares, en todas sus acciones apostólicas el legionario ha de hablar de María en la medida de lo posible. La entrega de la Medalla Milagrosa, con una ligera explicación, se ha convertido en un arma prodigiosa de apostolado en manos de los legionarios.

María debe ser predicada. Virgo praedicanda.

La historia de la Legión de María no es más que la realización práctica de estos principios tan sencillos y revolucionarios como el evangelio.

5
LA LEGIÓN EN ACCIÓN

Admitido que el alma de la Legión de María sea la unión con María y extraída la consecuencia de la exigencia apostólica que conlleva, Frank Duff va aún más lejos. No sólo impulsa a la Legión a la acción apostólica, sino que desea que actúe en las mismas actividades pastorales en las que María estaría actuando prioritariamente y de la misma manera como él creía que hoy actuaría la propia Virgen María, por lo que la dotó de unos principios básicos para la acción, que la Legión considera elementales y esenciales aún hoy día.


Contacto directo

Frank Duff estaba persuadido de que si María tuviera que realizar hoy los trabajos apostólicos que están llevando a cabo los legionarios por todo el mundo lo haría a través de un contacto personal y directo de alma a alma. Así lo hizo él y enseñó a sus legionarios a hacerlo de igual modo.

El del contacto directo es uno de los principios básicos de la forma de actuar de la Legión. Frank estaba convencido de que la Iglesia debería, de alguna manera, acercarse a todos las almas sin excepción; al santo, al simplemente bueno, al malo, al joven, a todos los que generalmente son reputados como pecadores públicos. Si esto se hiciera así y, sobre todo, se hiciese en unión con María, se producirían resultados insospechados de conversión.

Así pensaba que actuaría hoy María y así lo recomendó a la Legión: "La Legión tiene que tener como principio básico el establecer contacto, sea cual fuere, con todas las almas de su alrededor. Si esto se hace, y es factible, y si se consigue que la Legión penetre por doquier, y no tardará, entonces el mandato del Señor de id por todo el mundo y predicad el evangelio a todas las criaturas se irá acercando a su pleno cumplimiento.

Es de notar que nuestro Señor no manda que convirtamos a todos los hombres; pero sí que nos acerquemos a cada uno. Lo primero no está a nuestro alcance, pero lo segundo, el acercarse a todos, no es imposible. Y si una vez llegásemos a establecer contacto con todos los hombres sin distinciones ¿qué sucedería? Ciertamente habría consecuencias, porque nuestro Señor no manda que demos pasos sin ton ni son. Cuando se haya hecho ese acercamiento a todos los hombres se habrá cumplido el divino precepto por lo menos, yeso es lo que importa. Lo que siga después ¿quién lo sabe? A lo mejor se avivarían los fuegos de Pentecostés" 104.

La vida apostólica de Frank Duff fue un rosario continuo de contactos personales directos. Su unión con María le impelía a esta forma de actuar y estaba, por otra parte, convencido de que si algún mal tenía que ser erradicado sólo había un modo que ofreciera esperanzas de éxito, el cual demanda gran fe, coraje y esfuerzo continuo. Tal era el método del contacto personal y directo. Ciertamente, solía decir, muchos vituperan el mal, discuten sobre el mal; pero pocos están dispuestos a emprender el único camino que lleva al éxito, tomar contacto directo con el mal.

A la Legión de María la ha dotado del espíritu que se necesita y de una organización perfecta para hacer posible que, mediante ella, la Iglesia en todas partes pueda acercarse personalmente a todos los individuos.


Acción simbólica

En determinadas circunstancias, sin embargo, las dificultades que ofrecen cierto tipo de contactos personales directos, o el mismo rechazo de algunos de los contactados, podría llevar a la conclusión de que esta forma de apostolado no siempre es viable. Y aún cuando lo fuere ¿con qué personas debidamente capacitadas se podría contar para emprenderlo?

Es esta una dificultad real que, en efecto, obstaculiza en ocasiones la marcha de la Legión. Sin embargo, María desea llegar a todos, puesto que TODOS deben ser evangelizados; en consecuencia habrá de existir alguna fórmula posible para que ello sea así. Esa fórmula es la que propone Frank Duff y que en la Legión se conoce con el nombre de Acción simbólica.

Las dificultades de todo tipo hacen que en ocasiones se pueda barajar la palabra imposible, lo que como consecuencia podría dar pie a "dejar sin hacer tres cuartas partes del trabajo más importante que nos espera; sería reducir la heroica y emprendedora campaña cristiana a un simulacro de guerra"105.

La Legión, por medio de la Acción simbólica, pretende resolver los problemas más arduos que presenta la vida apostólica.

Por lo que se refiere a las dificultades originadas por el propio trabajo legionario recomienda:
1. contribuir con lo mejor que se tenga y realizado con el espíritu de María;
2. esfuerzo en toda circunstancia y a todo trance;
3. repudiar la idea de la imposibilidad, lo que dará la clave de lo posible;
4. cada imposibilidad es divisible en treinta y nueve partes, cada una de las cuales es posible;
5. dar a todo trance un paso adelante lo más acertadamente posible;
6. no cruzarse de brazos, no contentarse con rezar: hacer algún acto positivo que, aunque no tenga un valor práctico, por lo menos tienda hacia el objetivo y tenga alguna relación con él.

"Si recurrimos a esta Acción simbólica, ella disipará cualquier imposibilidad que sea fruto de nuestra imaginación y nosotros entraremos, en espíritu de fe, a luchar denodadamente con la imposibilidad auténtica" 106. La Legión de María está en condiciones de ofrecer innumerables testimonios de eficacia del principio de la Acción simbólica.

Por lo que se refiere a la dificultad surgida de la carencia de personas capacitadas hallamos que uno de los grandes regalos que el genio de Frank Duff ha hecho a la Iglesia ha consistido en que él descubrió la fuerza de la fe de los católicos más sencillos y la canalizó mediante la Legión de María convirtiéndola en un apostolado gigantesco.

Frank Duff estaba convencido de que los hombres ordinarios de la Iglesia y las mujeres tenían capacidad y talento para ayudar a todos de forma heroica. Ellos mismos adquieren una nueva perspectiva del sentido de la vida y de la confraternidad de los hombres si dedican algo de su tiempo disponible al servicio de la Legión.

Verdaderamente los legionarios serán los primeros en admitir que su calidad de socios les hace aptos para desarrollar talentos que ni ellos mismos sabían que poseían y para hacer cosas que antes les parecía imposible. De este modo la gente sencilla ha llevado a cabo aventuras extraordinarias sobrepasando dificultades de lenguas, asumiendo iniciativas y desarrollando programas que encerraban continuas dificultades y peligros. Gentes sencillas y de buena fe se pueden encontrar en todas partes.

Los resultados de esta filosofía apostólica son tan numerosos que casi resulta imposible mencionados. Esta filosofía ha invadido toda la Legión y, por lo tanto, prácticamente ha llegado a todas las diócesis del mundo.


Trabajos legionarios

Ya hemos dicho que la Legión de María asume plenamente la responsabilidad de realizar la labor de evangelización que hoy efectuaría María y no sólo la de su forma de actuar. Es comprensible, sin embargo, que muchos legionarios y aún Consejos, por no habérseles ofrecido las facilidades mínimas, no estén sintonizando con la mística y con la acción apostólica que exige la Legión.

Esto hace que la Legión esté exhortando de continuo a la realización de trabajos más altos y es consciente de que, poco a poco, quienes sean fieles al sistema legionario acabarán por conseguir todas las metas. "Después de algún tiempo en las filas de la Legión, son palabras de Frank Duff, la confianza y la disciplina habrán penetrado en ellos y los socios podrán ser empujados a trabajos más altos"107.


Criterios para los trabajos

La unión con María exige que los llamados trabajos legionarios se rijan por unos criterios a los que todos los Consejos y legionarios del mundo intentarán acomodarse.

Es el propio Frank Duff quien los presenta y avala con su autoridad: "Desde el mismo origen de la Iglesia su trabajo esencial y característico fue:
1° la comunicación del evangelio;
2° el cuidado y recuperación de los hermanos más débiles;
3° el cuidado de las necesidades físicas.

El Concilium Legionis ha hecho la misma clasificación. La Legión debe hallarse haciendo frente a sus problemas con un espíritu exactamente igual al de la primitiva Iglesia, es decir, que se debe atender al trabajo principal de la conversión y, después de eso, a las otras tareas, siempre con tal que sobren elementos humanos para ellas después de atender al trabajo principal.

Si concedemos a las tareas menores una importancia igual nunca habrá mano de obra suficiente para la conversión. Si los diversos lugares no quieren poner en marcha esta política, entonces no tienen la mente de la Legión.

Hemos invertido el orden. Primero estamos cuidando y consolando; en segundo lugar estamos atendiendo a los descuidados y alejados; y solamente en tercer lugar atendemos al trabajo de los trabajos, la conversión.

En un principio la Legión limitó el trabajo general a la conservación en la fe, que era un problema agudo en aquel entonces. Este fue el primer molde que formó a los primeros legionarios. Dondequiera que se iniciaba la Legión ése era el modo de actuar. Solamente cuando se va produciendo un desarrollo mayor el trabajo en favor de la fe va alcanzando una dimensión más profunda que la de conservar en la fe. Evidentemente la comunicación de la fe debería tener un primer lugar. Esa comprobación, por así decido, despojó a la Legión de sus vestiduras de niño y colocó su programa totalmente en línea con el mandato del Señor. Esto fue unos diez años después del comienzo de la Legión"108.

Así pues, el orden de los trabajos de la Legión de María debiera ser:
1° comunicar la fe, esto es, evangelizar; y,
2° conservar en la fe, instruir en la fe y alimentada, es decir, catequesis, especialmente de adultos, y sacramentalización.

"A pesar de las súplicas del Concilium, continúa Frank Duff, la mayor parte del trabajo de los legionarios va dirigida a la conservación de la fe y, aún menos que eso, a confortar y consolar. "Y, como es difícil permanecer en una cuesta resbaladiza, tenemos dificultad incluso para apartar a los legionarios del humanismo. La Legión está siendo caricaturizada y mal utilizada, como si la comunicación de la fe a los que no la tienen no fuese más que algo adicional.

Sin embargo, no entra dentro del programa de la Legión el que la conversión deba eliminar todos los demás trabajos. La Legión debe continuar atendiendo a toda necesidad que tenga relación con las almas. El trabajo de conversión debe emprenderse como el de primer orden. Si no es esta su valoración oficial es probable que se convierta de hecho en la última tarea, dada su supuesta dificultad.

No haya equívocos. La fe debe ser llevada al conocimiento de todas las personas que estén fuera de la Iglesia. El miedo, el respeto humano y las dificultades de cualquier tipo, deben ser superados por el deseo supremo de impartir el don de la fe con aquellos que no la tienen. El evangelio debe ser predicado a toda criatura"109.


Hacia adelante y hacia arriba

Pasa después Frank Duff a determinar el orden de los trabajos por razón de su importancia en la mente de la Legión.

"Si hay trabajos importantes que no se están haciendo, evidentemente debemos emprenderlos. Si los trabajos no son suficientemente vitales, o no son esenciales, debemos dejarlos; sería intolerable asignar para tales casos a legionarios que estuviesen capacitados para cosas mejores. Muchos legionarios que hacen trabajos corrientes son puntales en nuevos trabajos vitales.

Hay socios que están haciendo las mismas sencillas tareas que se les confió cuando ingresaron en la Legión hace veinte años o más. Eso representa una actuación muy fiel y abnegada; pero ¿no contiene un elemento de prolongada niñez? Un praesidium puede estar tan inmerso en su tarea normal que olvide que su camino debería ser siempre hacia adelante y hacia arriba. El resultado es que la Legión funcione en una fracción de su potencialidad. Su gran fuerza está siendo mal aplicada"110.

Teniendo presente todo lo expuesto hasta ahora, se podrían sintetizar los trabajos a realizar por la Legión de la siguiente forma:
1. la conversión a la fe, en primer lugar;
2. la conservación en la fe;
3. los Juveniles, de los que habla el capítulo XXV del Manual;
4. los Patricios;
5. las visitas a hospitales e instituciones deberían ser contempladas desde el punto de vista de proporcionar un trabajo esencial para los comprometidos en ellas.
6. la catequesis, que de suyo tiende a conservar en la fe y a desarrollar la fe ya recibida. En los tiempos que corremos la catequesis puede pisar incluso los terrenos de la evangelización. La catequesis puede resultar, por otra parte, un motivo interesante para entrar en contacto directo y personal con los familiares de los catequizados. 
7. las librerías ambulantes deberían ser bien empleadas como medio de contacto personal directo en orden a la evangelización.

La Legión, cuanto más se aproxima en sus socios a una vivencia lo más intensa posible de la unión con María y revisa sus trabajos a la luz de los precedentes criterios, estará más próxima a su ideal y su rendimiento será extraordinario Una dilatada experiencia de éxitos viene a confirmar, una vez más, que si une fe y esfuerzo nada se le puede resistir a un apóstol sincero que viva la unión con María.

Con todo, es conveniente volver a recordar que la Legión de María no se valora exclusivamente en función de los trabajos apostólicos que pueda realizar, por muy interesantes, que éstos sean; ni tan siquiera ocupan el primer lugar en orden de importancia. Ese lugar de privilegio está reservado al alma de la Legión, es decir, a la unión con María. Lo que la Legión busca prioritariamente es que sus afiliados descubran la Verdadera Devoción de san Luis y se determinen a vivir la unión con María. Todo lo demás no dejan de ser consecuencias de una interpretación objetiva y exhaustiva de la unión con María.

Preguntado a este respecto, Frank Duff ha respondido: "Hay algo que se eleva por encima de la naturaleza del trabajo, yeso es el espíritu, la fe de la Legión. ¿De qué sirve apuntarse a trabajos de envergadura si no se tienen los elementos para acometerlos? Por supuesto, ese es el fallo del mundo de hoy. ¡Programas tremendos! Y cuando la gente se pone a analizar con qué va a cumplirlos, no encuentran nada. Llenan hojas de planes ambiciosos y no se avanza una pulgada en el cómo realizarlos. Ese es el fallo de la actualidad. Todo queda en el papel. Redactan programas dignos de un verdadero ejército y no tienen ejército. Es de lo más fantástico.

Lo primero, antes de acometer la obra más sencilla, es saber si se dispone de material humano. Lo segundo, si ese material humano tiene la capacidad para acometerlo y perseverar" 111.


6
FUTURO DE LA LEGIÓN DE MARÍA

Con cierta frecuencia tanto sacerdotes como seglares suelen hacer la consabida pregunta: ¿Cómo va la Legión de María?

Se hace la pregunta como a la espera temerosa de una respuesta desalentadora. Cuál no será su sorpresa al conocer que la Legión, al menos en buena parte del mundo, no sólo no ha padecido una tendencia regresiva, sino que, por el contrario, cada año progresa y se fortalece más. Es algo que les resulta incomprensible dado el ambiente en que vivimos. Pese a tantas dificultades, ajenas todas a la Legión, ésta sigue su singladura en sentido ascendente, si exceptuamos, tal vez, algunos países europeos.

No obstante, al hablar en términos de futuro, no sería bueno olvidar el axioma legionario de que todo dependerá de la lealtad al alma de la Legión, y de la fidelidad a los principios legionarios y al sistema de la Legión en general. En el supuesto de que todo se salvaguarde con escrupulosidad, la Legión no tiene por qué temer el futuro.

En la allocutio pronunciada ante el Concilium Legionis el veinte de junio de 1982 por su director espiritual P. O'Flynn, ya fallecido, se recoger cosas como ésta: "Una vez oí al Hno. Duff que, aunque llegara a desintegrarse la Legión entera, tenía la seguridad de que renacería si se mantuviera fiel al reglamento siquiera un solo praesidium".

El propio Frank Duff al ser interrogado sobre el futuro de la Legión dijo: "Hablar del futuro es una proposición muy dudosa, pues con mucho será mera conjetura. Tengo que decir que si a la Legión la dejan seguir tal como está no sólo mantendrá su vitalidad y el nivel de su éxito, sino que lo mejorará sensiblemente. Pero en el fondo aparecen las lecciones de la historia, de las que sé un poco. La historia te enseña que no puedes estar seguro de nada, por muy sólido que te parezca lo que ves. Echas la vista atrás y ves surgir grandes movimientos, cosas tremendas. Te parecen tan buenas que dices: ¡Oh, éstas poseen el secreto del futuro! Y, después de un tiempo, desaparecen. Ese en particular ha sido el caso de los movimientos seglares.

Un señor muy sabio, el difunto Dr. Downwy, arzobispo de Liverpool, al considerar ese fenómeno declaró que todo movimiento seglar debería ser suprimido en su cincuenta aniversario; pues, como la humanidad, había envejecido y debía ser jubilado.

Diré que eso es una exageración. Lo cierto es que suceden cosas extraordinarias. Es un poco como si el Señor concediera puntos a una institución y luego la borrara sin reparar en lo buena que había sido.

Hay una frase de Tennyson que dice que Dios se renueva a Sí mismo de muchas maneras, so pena de que pervierta al mundo una buena costumbre. O sea, que ésa es su manera de hacer las cosas. Él crea y tal vez mucho de ello exista por siempre por la radiación de su espíritu, esto es, mientras existía fue una forja y por eso tendrá un lugar permanente en la Iglesia; pero como entidad visible ha dejado de existir.

Cuando echamos una mirada al mundo vemos situaciones muy preocupantes. Siempre tenemos alguna a mano. Gente que desea afanosamente dominar la Legión en su lugar y cambiada conforme a su propia idea. De esto hay en muchos sitios. Y si, por fin, esa mentalidad llegara a prevalecer y cambiara la Legión, entonces creo en confianza que me atrevería a predecir que la consecuencia será la muerte de la Legión"112.

Supuesta, sin embargo, de una parte, la fuerza cohesiva que su alma proporciona a la Legión y, de otra, la fidelidad y lealtad de los diversos cuerpos legionarios al propio sistema, se puede predecir que el futuro de la Legión de María se pierde en el siglo XXI y aún más allá, pues, además de un alma y de un sistema, la Legión cuenta con los siguientes argumentos:


1. Idealismo y dinamismo

La gran mayoría de los católicos de nuestro entorno carecen de una formación religiosa adecuada para vivir con responsabilidad la fe. Apenas si han recibido una catequesis cuando eran niños, quienes la hayan recibido, y ese pobre bagaje resulta insuficiente para andar por la vida.

Se ha pretendido aliviar esta situación con la organización de catequesis de diversa naturaleza para adultos con resultados escasos hasta el presente y sin especial repercusión en la vida de la comunidad.

Si se pretende que los cristianos aprecien y vivan el catolicismo habrá que proponerles algo más elevado que una fórmula de requisitos mínimos. Es necesario llegar a implantar un idealismo dinámico como el que ofrece, por ejemplo, una vida verdaderamente apostólica y a conformar su estilo de vida con las exigencias que dimanan de ella.

Hace ya muchos años que se ha clausurado el Vaticano II y, no obstante, apenas se oye hablar de la vida apostólica de los seglares y de su compromiso para con la Iglesia. Incluso en los grupos más selectos de cristianos no siempre se da una orientación hacia el apostolado activo y organizado, causando con ello la impresión de que tales grupos son un fin en sí mismos cuando en realidad podrían salir de ellos numerosos y celosos apóstoles. Parece como si la inercia lo invadiera todo.

La fórmula legionaria impulsa a la vida apostólica y siembra en quienes se acercan a sus filas ideales prácticos que suponen iniciativa, esfuerzo y sacrificio al servicio de un programa que ya en su frontispicio lleva los términos de idealismo y dinamismo113.

En la historia del desarrollo de la Legión tiene una influencia significativa su idealismo dinámico, que ha movilizado y moviliza a hombres y mujeres de todas las edades y mantiene en pie ilusiones y esperanzas. Por esta vía el camino del futuro está abierto a la Legión.


2. Todos los hombres

Se suele decir que para una vida apostólica se requieren tales condiciones que suponen un obstáculo para muchos católicos. A lo que la Legión responde que decir que la Iglesia es apostólica dirigiéndose a un puñado de personas es algo irreal. Si la Iglesia es apostólica lo debe ser en todos sus miembros, por lo que la Legión invita a todos los hombres a participar de su idealismo y dinamismo. Y a los hombres les parece que valen la pena las exigencias de la Legión.

La Legión tiene el don especial de explotar en pro de la Iglesia las energías ocultas y las cualidades atrayentes de un carácter sin cultivo. Todos los católicos, ya sean personas cultas o incultas, trabajadoras o de holgada posición y aún obreros parados, pueden ser socios114.

Allí donde existan católicos con cierta aptitud y buena voluntad puede ser establecida la Legión. Así se tiene que funcionan praesidia, no sólo en parroquias o en misiones, sino incluso en el ejército, en la policía, en los sanatorios y aún en los campos de concentración y en las cárceles. La Legión ha demostrado especial habilidad para dirigir, inspirar y moldear a todas las personas que se han acercado a ella 115.

"Si realmente hay dificultad para encontrar socios, es señal de que, en aquella localidad, el nivel espiritual está extraordinariamente bajo; y eso, lejos de justificar el cruzarse de brazos, demuestra la palpable necesidad de fundar un cuerpo de la Legión, para que, como levadura buena, fermente toda la masa"116.

La Legión lo que desea es contar con representantes de toda clase y condición. Aptitud y voluntad es lo único que se requiere para ser socio117.

"Yo diría, señala Frank Duff, que lo más grande de todo en la Legión es que ha demostrado que cualquier persona seglar corriente, hasta la más sencilla, es capaz de ser apóstol. No se creía esto posible antes. Y yo mismo me atrevería a decir que el concilio Vaticano II representa un acto de fe en la Legión de María. Se legisla sobre la movilidad del pueblo de Dios. Bueno, pues en vano intento sin la Legión. No se moviliza al pueblo de Dios haciendo que una serie de gente selecta escriba grandes tratados sobre lo que sea. Eso no es movilizar al pueblo de Dios. Tienes que captar a la persona corriente, incluso inculta. Ese es el gran éxito de la Legión, movilizar a la gente de este mundo a quienes se creía incapaces de hacer apostolado. Allí está en nuestras filas; y aquí no hacemos gala ni de las princesas ni de otros notables que tenemos entre nosotros, sino de la gente sencilla del mundo. Es lo que el Papa Pablo dijo: lo que más me gusta de la Legión, es que sabe cómo movilizar a la gente pequeña"118.

Es de esperar que siempre habrá católicos en estas condiciones, de modo que se puede decir que siempre habrá gente para nutrir las filas legionarias. También por esta vía el camino del futuro está abierto a la Legión.


3. El espíritu de María

La unión con María no sólo es el alma de la Legión de María, sino que, ya ha quedado dicho, es también la dinamo que la impulsa en todas sus manifestaciones y que la hace realizar las mismas cosas que ella realizaría y de la misma forma y manera con que ella las haría hoy.

La Legión está convencida de que el secreto de la conversión de los hombres, de la unidad de los cristianos, de la salvación de las almas y de tantas otras manifestaciones de la gracia, está en que los hombres descubran y honren a María como medio para llegar a Cristo. La clave está, en consecuencia, en manifestar a María al mundo, en que el espíritu de María se encarne en el pueblo. La Legión se considera a sí misma en este sentido como la organización llamada a realizar tan gran empresa 119.

La Legión de María jamás renunciará al principio de vivir la unión con María, esto es, a su propia alma, ni al objetivo de manifestar a María al mundo: "Si alguien nos dijera, son palabras de Frank Duff, bueno, les pondremos en las parroquias del mundo entero masivamente y les daremos la oportunidad de hacer el trabajo como quieran, pero con una condición. Y nosotros preguntamos ¿cuál es esa condición? Que eliminen todas esas tonterías respecto a la Santísima Virgen y adopten una postura más sensata. En otras palabras, suprímanla.

Naturalmente nosotros no dudaríamos ni un segundo. Nuestra respuesta tiene que ser un rechazo total"120.

San Luis fue perseguido por predicar su doctrina de la Verdadera Devoción; pero estaba seguro de que surgirían los apóstoles de los últimos tiempos, como él decía, que avasallarían el mundo. ¿Qué duda cabe que el futuro es de María? Si la Legión es fiel a su espíritu y no se retrae de los grandes problemas y males121 ¿por qué maravillarse de que siga una tendencia ascendente hacia adelante y hacia arriba?


4. Movilización

El principio de movilización es esencial para que una organización tenga proyección de futuro. La casi totalidad de las existentes en nuestras parroquias carecen del principio de movilización y no dejan de ser un fin en sí mismas. La comunidad se mantiene, al margen.

No es así en la Legión de María. La Legión ofrece un ideal dinámico a la comunidad, actúa directamente en la comunidad y se siente movida por esa fuerza irresistible que es María, que la impulsa hacia el mundo de los hombres a quienes pretende movilizar y de hecho está movilizando en el mundo entero.

"Este principio de movilización, se lee en el Manual, este esfuerzo por alistar a otras personas para que unan sus esfuerzos a los nuestros, es elemento vital de nuestro deber común. El día en que saltase de cada creyente una sola chispa de verdadero fuego apostólico será testigo de una conflagración universal" 122.

La masa es de suyo inerte y no se moviliza tan fácilmente. Se requieren personas que en principio estén animadas por una idea-fuerza, que procedan con determinación y fe y que posean una técnica depurada. Todo esto lo proporciona la Legión de María a sus legionarios.

No se trata de teorías más o menos especulativas. La Legión está aplicando continuamente este principio de movilización tanto en sus juntas semanales como en sus Consejos superiores, bien en orden a la acción evangelizadora, o bien a su propia expansión.

Por lo que a la acción evangelizadora se refiere la Legión se moviliza en su medio local; pero siempre dispuesta a acudir allí donde se la necesite para movilizar a las gentes para el apostolado. La Legión es esencialmente misionera, no sólo en el sentido de movilización de sus legionarios, sino, sobre todo, en el de la movilización de la propia Legión como organización.

Por lo que hace referencia a su propia expansión se podría decir que, si bien, por lo general, estos últimos años han supuesto una crisis bastante generalizada en los movimientos seglares de apostolado, no así en la Legión, al menos por lo que de ella depende, pues se están creando nuevos Consejos, se realizan innumerables proyectos de Peregrinationes, de Explorationes dominicales, de Jornadas apostólicas y se experimentan nuevas formas de acción apostólica.

La Legión sabe movilizar a la gente y a toda clase de gente. Este panorama alentador de movilización de la Legión de María la hace mirar el futuro con optimismo.


5. Principio local y central

La historia de las asociaciones locales no es muy alentadora. El propio Concilio invita a trabajar unidos en un cuerpo orgánico y recomienda con preferencia las asociaciones de carácter internacional123.

La Legión de María no es una organización puramente centralizada. Contiene un principio central; pero desarrolla fuertemente, asimismo, el principio local. Los miembros, los trabajos y la administración inmediata son locales, engastados en el sistema eclesiástico local y bajo su control.

El principio central se refiere a la observancia de la regla, mantenimiento del espíritu, promoción de niveles, recomendación de métodos y cosas similares.

El principio central se encargará sobre todo de que no se difumine la característica especial de la Legión, como es su carácter muy espiritual, que tiende a la unidad y que dimana de la misma alma de la Legión. Inculca y genera lealtad y obediencia, virtudes que marcan un camino contrario a toda desviación124.

La Legión no debe crecer a expensas de su calidad, de lo contrario sólo sobreviviría de nombre, por eso su desarrollo siempre ha sido lento, pero matemático e inexorable.


6. Pasado y futuro

Hace setenta y cinco años hubiese sido una quimera haber intentado calcular el desarrollo actual de la Legión. "Debe haber, dice Frank Duff, una proporción entre el pasado y el futuro, a no ser que se interponga un fenómeno extraño como sería el de un corte repentino en esa vitalidad; y debe haber más desarrollo y mayores empresas y realizaciones inmensamente superiores. El edificio que se ha construido hasta hoy no sirve más que de base, es una preparación para algo infinitamente más grande.

En la evolución de la Legión desde el principio, cuando fueron necesarios nueve meses para producir la segunda rama, hasta hoy, cuando no es demasiado audaz el medir a un enemigo en plan de batalla en torno al mundo, nos parece haber sido testigos de una muestra de la maternidad de María. Según los Papas ella es Madre de todos los hombres. Se acerca a ellos con su devoción de una manera propia y obra sus milagros maternales. Trabaja en los que están unidos a ella y después por medio de ellos mismos.

La Legión está mostrando este proceso. Su sociedad no pertenece a la clase selecta. Es, ni más ni menos, gente corriente, un material humano típico y débil. En ese material, y delante de nuestros ojos, se manifiestan las mismas características de la misma María, incluso su fuerza, su amor a las almas, su instinto de conquista.

Este instinto de conquista es tan notable y tan de actualidad sus relaciones, que obviamente constituye una manifestación del espíritu. Ahora bien, todo el mundo puede disponer de él en virtud de un hecho ya expuesto, es decir, que los legionarios son un material típicamente humano. Por tanto existe en abundancia para sus filas y lo hay por doquier. Lo que se ha hecho en un lugar, se puede conseguir en todos, supuesta la voluntad de movilizar dicha fuerza"125.


7. La Legión de María y los sacerdotes

En trece lugares distintos, al menos, se refiere el Manual de la Legión de María al sacerdote y a la autoridad eclesiástica. En unos quince más, a los directores espirituales, esto es, a los sacerdotes que, de alguna forma, ya se hallan comprometidos en algún organismo de la Legión.

De los trece primeros lugares diez se refieren al respeto y lealtad que la Legión profesa al sacerdote y a la autoridad eclesiástica. Sólo en tres habla expresamente de la incidencia del sacerdote en la buena marcha de la Legión y de la repercusión que su aportación puede tener en que ésta consiga plenamente su meta.

La Legión es un movimiento que ha buscado desde sus orígenes acerarse a la máxima perfección posible tanto en su espíritu como en su técnica y se ofrece a la Iglesia para avasallar al mundo y conquistarlo para Cristo por medio de María; que, si bien puede funcionar por sí misma y lograr sola sus metas, no obstante reconoce que la presencia del sacerdote, tanto para preservar los ideales de la Legión como para facilitar que los propios legionarios los descubran y los vivan, es un elemento inapreciable; y piensa que con su apoyo y atención podrá mirar al futuro con garantía.

El Manual dice a este respecto: "La Legión de María no considera presunción, sino justa medida de confianza, el creer que su organización constituye -por decirlo así- un mecanismo apostólico que sólo requiere la dirección de la autoridad para conquistar el mundo entero, y ser, en manos de María, un órgano destinado por ella a ejercer su función de Madre de las almas, y perpetuar su eterna misión de aplastar la cabeza a la serpiente"126.

"Ella sabe bien lo que han podido hacer unos pocos legionarios, y son innumerables los que podrían alistarse en sus filas; y, persuadida de que su organización, en manos de la Iglesia, provee a ésta de un medio sorprendentemente eficaz para purificar un mundo pecador, anhela ver el día en que sus miembros sean tan numerosos que vengan a acreditar su nombre: Legión"127.

Por último, dirigiéndose al sacerdote ya asociado a la Legión, le dice: "Tendrá en su praesidium -si éste es digno de tal nombre- los mejores miembros de la parroquia entre las personas animadas de celo apostólico, que serán un instrumento poderoso para todo lo bueno y santo"128.

La historia de la Legión de María es un constante testimonio de que allí donde el sacerdote la admite, capta sus ideales y la atiende debidamente, adquiere una vitalidad y una eficacia apostólica de características extraordinarias. El sacerdote sólo tiene que aceptarla, captar sus ideales y atenderla; todo lo demás lo pondrá la Legión.

Cuando los sacerdotes se decidan a romper viejos moldes, actuales aún, y a cultivar en los fieles la vocación apostólica, descubrirán la Legión de María, tal como está sucediendo ya en muchos sitios, y, al igual que en éstos, en todas partes se producirán maravillas.

Días vendrán en los que cada vez serán más los sacerdotes salidos de las propias filas legionarias y recordarán que, hasta cierto punto, tienen una deuda contraída con la Legión de María. Sería interesante una estadística de vocaciones religiosas y sacerdotales provenientes de la Legión. Tal vez, a su luz, no sobrecogerían las rotundas y asombrosas palabras de Frank Duff: "Por sí misma la Legión podría resolver el problema de las vocaciones para la Iglesia"129.

Pensar que la Legión de María es algo arcaico y desfasado puede ser un error lamentable. Si, pues, la Legión no consiente que su alma se desvirtúe, se podría llegar a suscribir que los legionarios de María no son los últimos del pasado, sino los primeros del futuro.

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1. CASTAÑÓN, DELFÍN, O.P., Un sistema de evangelización, 1; Edit. Verbo Divino, Estella (Navarra), 1981.
2. DUFF FRANK, Charla a los legionarios españoles, 12 de agosto de 1980.
3. Manual de la Legión de María, 1. Ed. Edibesa. Madrid 1997, p.1.
4. DUFF FRANK, Camino Montfortiano, p. 34; edit. Verbo Divino, Estella (Navarra), 1965.
5. Ibíd., p.32.
6. RIPLEY, J. FRANCIS, Prólogo a María Triunfará, p.7. Edit. Verbo Divino, 1980.
7. DUFF FRANK, l.c., p.32.
8. RIPLEY, J. FRANCIS, l.c., p.7.
9. Manual, 6,2. Ed. Edibesa, Madrid, 1997, p. 27.
10. Manual, 12,4. Ed. Edibesa, p. 89. 
11. Ibíd., 5,5, p. 18.
12. Ibíd., 6,2, p. 27.
13. SAN LUIS - MARÍA GRIGNON DE MONTFORT, El Secreto de María, ed. Sal Terrae, Santander,1973, ed.22, n.3.
14. SAN LUIS - MARÍA GRIGNON DE MONTFORT, Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, ed. Paulinas, ed.3a, Madrid, 1966, n.43.
15. Manual, 3,4 y 27,1.
16. lb., 6,4; 39,3.
17. lb., 3,4; 6,2.
18. SAN LUIS, El Secreto, n.5.
19. SAN LUIS, El Secreto, n.6.
20. SAN LUIS, Tratado, n.139.
21. Ibíd., nn.44 y 45.
22. SAN LUIS, El Secreto, nn.7-15.
23. Manual, 5,2. Ed. Edibesa, p. 15.
24. DUFF FRANK, El espíritu de la Legión de María, ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 1962, p.64.
25. DUFF FRANK, María Triunfará, ed. Verbo Divino, Estella (Navarra), 2a ed.1981, p.l07.
26. SAN LUIS, Tratado, nn.14 y 15. 
27. Ibíd., n.39.
28. Manual, 6,1. Ed. Edibesa, Madrid 1997, p. 23. 
29. L.G., n.60.
30. SUENENS LEON JOSEPH, Edel Mary Quinn, ed. Verbo Divino, Estella (Navarra), 1967, p.294.
31. Manual, 6,1. Ed. Edibesa, Madrid 1997, p. 23.
32. SAN LUIS, El secreto, nn.16,17 y 18. 
33. Manual, 15. Ed. Edibesa, p. 102. 
34. Ibíd., 30,1, p. 201s.
35. Ibíd., 6,1, p. 24.
36. Ibíd., 6,1, p. 24.
37. SAN LUIS, El Secreto, n.21. En este pasaje San Luis María se está refiriendo muy probablemente a los jansenistas.
38. L.G., n.60.
39. Manual, 5,2. Ed. Edibesa, p. 15.
40. DUFF FRANK, Camino Montfortiano, pp.6 y 25.
41. SAN LUIS, El Secreto, l.c.n.50.
42. DUFF FRANK, l.c.p.18.
43. SAN LUIS, El Secreto, n.25. 
44. SAN LUIS, El Secreto, n.26.
45. SAN LUIS, El Secreto, nn.27 y 28. 
46. SAN LUIS, Tratado, n.In.
47. Manual, 6,1. Ed. Edibesa, p. 22.
48. SAN LUIS, Tratado, n.119. 
49. SAN LUIS, Tratado, N.119.
50. Lev. cc.17-27.
51. Para un estudio más amplio del tema ver la palabra Consagración en el Nuevo Diccionario de Mariología; ed. Paulinas, Madrid, 1988.
52. SAN LUIS, El Secreto, n.31.
53. Manual, 6,5. Ed. Edibesa, p. 37.
54. Royo MARÍN, ANTONIO, O.P., La Virgen María, BAC, 1968, p. 395.
55. DUFF FRANK, Nuestra Señora en acción, ed. Verbo Divino, Estella (Navarra), 1962, p.95.
56. SAN LUIS, El Secreto, n.40.
57. Manual, 6,5. Ed. Edibesa, p.39.
58. SAN LUIS, El Secreto, n.50.
59. SAN LUIS, Tratado, n.254. 
60. SAN LUIS, El Secreto, n.43.
61. Ibid., n.44.
62. DUFF FRANK, Camino Montfortiano, p. 20. 
63. SAN LUIS, El Secreto, n.21.
64. SAN LUIS, El Secreto, n.42.
65. SAN LUIS, El Tratado, n.257.
66. Manual, 6,4. Ed. Edibesa, pp. 32-36.
67. SAN LUIS, El Secreto, n.47.
68. Manual, c.15. Ed. Edibesa, p. 102. 
69. Manual 18,7. Ed. Edibesa, p. 124.
70. SAN LUIS, El Secreto, n.1. 
71. Ibid., n.27.
72. DUFF FRANK, Camino Montfortiano, p. 32.
73. Manual, 30,1. Ed. Edibesa, p.201.
74. DUFF FRANK, Camino Montfortiano, p.30. 
75. Manual, 39,1,j. Ed. Edibesa, p. 331s. 
76. Ibíd., 39,1,k, p. 333. 
77. Manual, 6,3. Ed. Edibesa, p. 30. 
78. Ibíd., 6,5, p. 36.
79. L.G., n.56.
80. L.G., n.61.
81. Manual, 9,2. Ed. Edibesa, p.57.
82. A concilio Constantinopolitano I, n.8, 1981. 
83. L.G., n.62.
84. Manual, 6,3. Ed. Edibesa, p.30. 
85. Apostolicam Actuositatem, 1,2.
86. Manual, 6,3. Ed. Edibesa, p.31.
87. L.G., n.65.
88. A.A., I,4.
89. Manual, 6,3. Ed. Edibesa, p. 31.
90. Ibíd., 6,3, p. 31.
91. CASTAÑÓN, DELFÍN, Un sistema de Evangelización, ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 1981.
92. ROYO MARÍN, A., La Virgen María, l.c., p.396.
93. SAN LUIS, Tratado, nn.55-59. 
94. Ibíd., n.49.
95. Ibíd., n.54.
96. Manual, 40,7,c. Ed. Edibesa, p. 387.
97. L.G., n.68.
98. HILDE FIRTEL, Un hombre para nuestro Tiempo, Madrid 1994, p.154
99. Manual, 6,3. Ed. Edibesa, p.31-32.
100. Manual, 6,3, p. 32 
101. Ibíd., 12,2, p. 81
102. Manual, 5,7, p. 21. 
103. Manual, 39,35, p. 364.
104. Manual, 40,1. Ed. Edibesa, p. 367s.
105. Ibíd., 39,4, p. 339.
106. Ibíd., 39,4, p. 340.
107. DUFF FRANK, Gradación ascendente del trabajo legionario, en María Legionis, 1977, n.1. p.2.
108. Ibíd.
109. Ibíd., pp.3 y ss.
110. Ibíd., pp.3 y ss.
111. Vídeo, 1979.
112. Vídeo, 1979.
113. Manual, 10,6. Ed. Edibesa, p. 70.
114. Ibíd., 32,2, p. 115.
115. DUFF FRANK, María Triunfará, l.c., p.93
116. Manual, 32,2, p. 216.
117. Ibíd., 41,1, p. 390.
118. Vídeo, 1979.
119. Manual, 5,7. Ed. Edibesa, p. 20s. 
120. Vídeo, 1979.
121. Manual, 39,33. Ed. Edibesa, p. 362.
122. Ibíd., 40,1, p. 368.
123. Apostolicam Actuositatem, 4,20-21.
124. DUFF FRANK, María Triunfará, l.c.p.250.
125. Ibíd., pp.256-257.
126. Manual, 5,7. Ed. Edibesa, p. 21.
127. Ibíd., 12,2, p. 82.
128. Ibíd., 34,1, p. 247. 
129. Vídeo, 1979.