Praesidia especiales: Jóvenes
Germán González Zavala, legionario de María en Paraguay
www.legiondemaria.org

Praesidium juvenil de la parroquia san Pedro Mártir de Verona en Trujillo, Perú.Antes de comenzar este encuentro, nos es necesario invocar al Espíritu Santo. Yo sé que ya lo hemos hecho al inicio de esta reunión con el rezo de las oraciones preliminares de la Téssera y el Santo Rosario. Pero como se trata de un tema especial, vamos a pedirle que nos ilumine y que por intercesión de la Santísima Virgen nos conceda la gracia de comprender lo que hoy nos quiere comunicar.
(INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO).

Bien, ahora podemos introducirnos en el tema.

El manual de la Legión dedica un capítulo el Capitulo XXXVI al tema de los Praesidia especiales, y distingue dos categorías de ellos. Los Juveniles y los de Seminarios. 

A mí me toca hablarles sobre los Praesidia Juveniles. 

Y la pregunta que se impone es la siguiente: ¿En nuestros Praesidia, hemos pensado seriamente en mantener un Praesidium juvenil?. El si, o el no y los por qué vamos a responderlos en forma grupal, al término de esta charla. 
Si por acaso la respuesta es no, tal vez se deba a que muchos de nosotros no conocemos que son los Praesidia Juveniles. 

Cotidianamente escuchamos acerca de cuales son las condiciones necesarias para: a) ser socio de un club, b) conseguir trabajo, c) ingresar a un colegio, universidad o cualquier tipo de organización. 
Me parece importante y oportuno delinear las condiciones necesarias para ser integrante de un Praesidium juvenil. 
Estar bautizado
Ser joven - adolescente de entre 12 y 18 años.
Estar dispuesto a comprometerse a una reunión semanal de aproximadamente una hora y media.
Estar dispuesto a realizar una actividad semanal, diferente de la junta de una hora semanal como máximo mínimo.

Pero, más que nada ser dócil para entregarse por completo a la Devoción a la Santísima Virgen María, fundamento esencial para integrar la Legión de María en calidad de socio activo, ensayando la práctica de una humildad sin límites y a prueba de todo con la confianza puesta en María, para que el accionar del socio no se arredre ante nadie ni nada. La parte primera de esta condición es necesaria, lo restante se aprenderá en el ejercicio de la labor legionaria.

Un Praesidium Juvenil, no difiere mucho de lo que es un Praesidium de Adultos. Es cierto que entre los oficiales el Presidente debe ser un Adulto, que conozca profundamente la Legión y que tenga entre sus cualidades el trato especial que los jóvenes necesitan. Es de desear, y así lo prescribe el manual, que otro oficial también sea Adulto, para reemplazar al presidente cuando este falte. Los dos oficiales restantes serán propuestos de entre los socios juveniles, de modo que desenvolviéndose estos en las funciones del Praesidium de manera de aprender desde dentro la Legión y los otros socios vean y sientan que cualquiera de ellos puede ser oficial. 

La junta se desarrollará siguiendo los puntos de la Agenda. No se dejará pasar por alto ninguno de ellos. 

En lo referido al estudio del manual es importante que el presidente, Adulto y conocedor de la Legión, realice un detallado estudio del mismo y no escatime tiempo en cuanto a la cantidad de veces de leer o releer un texto, hasta que este plenamente convencido que los socios juveniles hayan comprendido a cabalidad lo expresado por la lectura.

Las ordenanzas fijas, leídas en la primera junta de cada mes, deben calar profundamente en el socio, para que cuando haya cumplido los 18 años, se sienta consustanciado con la organización y más que nada, amando la Legión, decida ser Legionario Adulto.

Los trabajos deben estar al alcance de los socios juveniles. El manual establece algunas de las obras que pueden desarrollarse. Es de suma importancia que los socios juveniles desarrollen trabajos que son llevados a cabo por los Praesidia de adultos, de tal forma que sienta, el socio juvenil, que las labores están al alcance de sus fuerzas. El acompañamiento de los socios adultos es de vital importancia para que el juvenil, sabiéndose apoyado en todo, experimente el oficio propio de la Legión, sabiendo que el cumplir a cabalidad con la labor encomendada redunda en beneficio de la Iglesia, de la cuál ya se siente parte integrante, aprendiendo en la práctica constante, recalco nuevamente con la ayuda del adulto, a conocer la labor legionaria, llevada a cabo en unión con María, en forma tal que en sus hermanos legionarios y en las personas por quienes trabaja, vea siempre a su Señor.

Las Allocutiones serán vitales para remarcar el conocimiento de la Legión. En caso de que no se cuente con la presencia del Director Espiritual, esta función recaerá sobre el presidente. De allí la importancia que el Legionario que ocupe ese cargo sea un adulto conocedor de la Legión y provisto del carisma que requiere el manejo y tratamiento de los jóvenes. Una vez que los jóvenes hayan comprendido el espíritu de la Legión, siendo estas tomadas del manual y luego explicadas, las Allocutio serán formativas en cuanto a la fe, ya que servirán para que el socio pueda defender su fe, en el ejercicio de la labor legionaria. En muchas oportunidades la labor semanal se desarrollará en campo no católico, por lo cuál el socio debe estar preparado para contestar con solvencia las preguntas candentes que se le presenten. En muchas ocasiones el trabajo semanal consistirá en dar clases de catecismo, para las cuales el juvenil debe estar preparado.

Los juveniles no harán la prueba y por ende tampoco la promesa. Es de desear que los socios juveniles, una vez que hayan cumplido los 18 años, pasen al Praesidium de adultos, cumplan a satisfacción con la prueba y convencidos realicen su promesa.

Pero ¿ Para qué sirve todo lo que hemos hablado?. Y a esta pregunta respondo con otra pregunta. ¿ Será que no nos damos cuenta lo que perdemos?. Una vez leí, creo que en el Manual que si la Legión no lograba conquistar a los jóvenes probablemente habría fracasado. 

Hoy todos hablan de conquistar a la juventud. TODOS, Los que tienen fines buenos como los que no. La continuidad de la Legión se basa en que habiendo entrenado a los jóvenes en la ferviente entrega y devoción a María, estos se conviertan en las huestes que tomarán nuestra posta.

Hoy la juventud se sumerge en un mundo dominado por el consumismo. Y nosotros ¿Qué hacemos para evitarlo?. 
Vemos con tristeza como una gran mayoría de la juventud, al no tener espacios donde desarrollar sus cualidades y en los cuales pueda completar su formación integral, dentro de la cual también esta contenida la formación espiritual, los buscan como alternativa donde expresarse y crecer terminando las más de las veces en las drogas y los vicios al no encontrar respuesta a sus cuestionamientos. Nos duele ver a los Praesidia juveniles avanzar con muchas dificultades, tal vez sin el apoyo de los adultos, y aún peor, extinguidos, cerrando a muchos jóvenes la posibilidad de desarrollarse espiritualmente y lo que puede ser mas grave aún, cerrar un espacio para que la iglesia continúe creciendo y dando posibilidad a los jóvenes de enfrentar con solvencia los desafíos de la vida, que al final pueden representar el triunfo del bien sobre el mal o viceversa.

El motivo de nuestra charla de hoy es el de sembrar la semilla de la inquietud acerca de estos Praesidia especiales, que merecen particular atención.

Muchos podemos escudarnos en la excusa de decir ¿Será que tengo cualidades para hacer este tipo de trabajo?, O ¿Por qué yo y no otros?, y podemos presentar un montón de justificaciones para nuestra inacción. Es cierto que no todos tenemos el espíritu o el conocimiento de otro de nuestros hermanos. No todos tenemos que ser todo. En la diversidad de funciones está el secreto. Todos podemos colaborar, algunos siendo oficiales, otros realizando reclutamiento para socios, otros reclutando socios auxiliares, otros colaborando con las opiniones en la junta del Praesidium de adultos sobre como llevar el Praesidium juvenil, y todos, eso si todos, y nadie, creo que nadie se negará a esto, todos apoyando con nuestra fuerte oración para el éxito y expansión de los Praesidia juveniles.
Por siempre... 

A JESÚS POR MARIA.

Preguntas:
¿En nuestros Praesidia, hemos pensado seriamente en mantener un Praesidium juvenil?
¿Será que no nos damos cuenta lo que perdemos?
¿Qué hacemos para evitar que la juventud tome opciones que no son buenas?
¿Será que tenemos cualidades para hacer este tipo de trabajo?

Foto de un Praesidium juvenil en la parroquia san Pedro Mártir de Verona en Trujillo, Perú.