Cuidado de los nuevos Praesidia
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La campaña de extensión, además de los trabajos de fundación, encierra otros detalles que son tan importantes como los de la fundación: el cuidado de los Praesidia nuevos.

Sucede que al poco tiempo de terminada la campaña de extensión, recibimos de que la mayoría de los Praesidia nuevos se han cerrado. ¿Por qué? ¿Habremos hecho mal la fundación?

Veamos, analizando, algunos detalles que puedan ayudarnos a la conservación de los nuevos Praesidia.

Los 15 o 20 días que se dedican a un lugar determinado para fundar los Praesidia, no son suficientes para que los legionarios nuevos se den cuenta cabal de su nuevo estado y entiendan sus obligaciones; ellos tratarán de cumplirlas mientras estén los legionarios en el equipo. Lo que importa entonces es hacerles comprender la importancia de atenerse al Manual, hasta en sus detalles mínimos: sólo así el Praesidium podrá marchar bien, pues lo que no han llegado a captar en las instrucciones prácticas lo irán asimilando en el estudio del Manual. Por eso hay que inculcarles un gran respeto y cariño al Manual y que en todas sus dudas recurran a él.

Nunca se insistirá demasiado en la necesidad de la asistencia regular a las juntas semanales. Debemos instruir a los Vicepresidentes sobre la necesidad de que cada vez que falte alguien, se le vaya a visitar. Si el Manual le da tanta importancia a este punto de la asistencia semanal es porque precisamente en esa asistencia regular está el secreto de la perseverancia del legionario. Un equipo de extensión, al retirarse del lugar de fundación, debe asegurarse de que los oficiales nuevos están bien compenetrados de sus obligaciones, de que desempeñan su puesto con cariño más que por capacidad. Es indispensable dejarles a cada uno un Manual, porque todo un Manual para todo un praesidium es insuficiente.

No siempre se puede contar con el apoyo del Párroco; a veces éste "permite" la fundación del Praesidium en su parroquia, quizás prometa atenderlo, pero como no entiende la Legión, pronto lo abandona y el nuevo Praesidium, que se había acostumbrado a la presencia del sacerdote y cree que si él no asiste, ellos ya no tienen la obligación de volver, pronto pierde su atracción y todo se abandona. Por eso es indispensable conversar mucho con el Párroco sobre los éxitos de la Legión, tener mucho material a mano para ofrecerle, no tanto llenarlo de libros -que después no lee- sino tratar de que él se interese por la Legión, que en otras partes ha mostrado su capacidad extraordinaria en el apostolado parroquial. De cuanta utilidad sería entonces, conocer los éxitos de nuestros hermanos legionarios de otros centros y de otros países, para tener a disposición una cantidad de datos y anécdotas sobre trabajos concretos aplicables a todas las parroquias; así el Párroco verá la utilidad práctica de la Legión para su Parroquia. Al hablar a los sacerdotes subrayemos lo característico de la Legión: por ejemplo, cuántas veces oímos decir en las parroquias "hay 50 integrantes de x grupo", qué hermoso número, pero cuántos trabajan en el apostolado?, y les dirán que son solamente 10 o 15 los que se dedican a la parroquia. Entonces es el momento de hacer ver que, si en el Praesidium de la Legión de María hay 10 legionarios, los 10 trabajarán 2 horas semanales, o sea 20 horas semanales de apostolado y que si uno no quiere trabajar en el apostolado no tiene por qué estar en la Legión. Este es un detalle que hace pensar.

Tratemos de entusiasmar a los Vicarios Parroquiales del Párroco. Generalmente los Vicarios Parroquiales son más jóvenes y conservan aún el entusiasmo de sus primeros años de sacerdocio, son más elásticos para el trabajo y pueden ayudar mucho a la Legión.

Los Corresponsales: Factor muy importante para la perseverancia de los nuevos Praesidia es la atención que debe dispensarles el centro (Comitium o Curia) de quien dependen. De la atención y cuidado que le presten dichos centros depende en gran parte el éxito o el fracaso de los nuevos Praesidia. Y ese cuidado lo harán por medio de los Corresponsales.

Cada Curia o Comitium que tenga Praesidia aislados y distantes, debe tener un comité de Corresponsales, formado por legionarios voluntariosos -a ser posible Oficiales de Praesidia- que tomen toda la correspondencia de la Curia con los respectivos Praesidia distantes. Habrá un corresponsal para cada Praesidium (o para dos Praesidia). Los Corresponsales asistirán a las reuniones de la Curia en representación de aquellos Praesidia y se les tomará asistencia como Corresponsales. El Comité tendrá un Presidente (miembro Oficial de la Curia) y tendrá su reunión mensual, después de la reunión de Curia. En esas reuniones se revisará la correspondencia: Cada Corresponsal dará cuenta de las cartas recibidas, informará sobre el estado del Praesidium y sobre lo que él les ha escrito. Se guardará copia de toda carta que escriba el Corresponsal y se archivará junto con las cartas recibidas.

Para obligar a los Praesidia a una correspondencia regular, se exigirá de ellos la copia de un acta, por ejemplo de la primera reunión de cada mes. El acta siempre será el reflejo del estado del Praesidium y el Corresponsal entonces podrá darles las indicaciones correspondientes.

Conviene que el Comité de Corresponsales tenga sus reuniones después de la reunión de la Curia, para que el Corresponsal pueda mandarles un resumen de lo que se trató en dicha reunión de Curia y les pueda comunicar toda orden e indicación referente a trabajos (que también ellos pueden hacer) que parte de la Curia o Comitium.

El Presidente del Comité vigilará de que cada Corresponsal cumpla con su correspondencia. Si los Praesidia no contestan, habrá que insistir con varias cartas y en último caso, habrá que hacerles una visita personal. Una visita puede ser la salvación de un Praesidium.