Un candil sobre la mesa
Por Edelmira Rojas Gadea, Ex- presidenta del Comitium de Trujillo, Perú
www.legiondemaria.org

Bookmark and Share

Existe en el ser humano, en lo más profundo, una región sublime que tiene sus raíces en Dios: el espíritu.

Como el tallo busca el sol, así el espíritu humano busca naturalmente a Dios y cuando se le quiere dar un sustituto se produce el hastío, la soledad, el desasosiego, desaliento y hasta el suicidio pasando por el penoso trance de los vicios (licor-drogas), magia, brujería, mahikaris...

Dios ha ido suscitando a través de la historia movimientos, órdenes religiosas, grupos apostólicos que con especiales carismas en el tiempo y lugares precisos han trabajado por saciar esta hambre espiritual.

Es en estas circunstancias que el "Consolador" -como le llama Jesús al Espíritu Santo- suscita en un grupo de católicos irlandeses una entrega incondicional a la Reina de los Apóstoles para procurar la gloria de Dios en el llamamiento a los obreros de la mies que permanentemente hace el Maestro (Mt. 20).

Han pasado 91 años desde aquel humilde 7 de Setiembre de 1921 en que Frank Duff y el pequeño grupo de jóvenes en Myra House después de alabar a Dios sintonizaron con El captando su proyecto de dar inicio al "Terrible Ejército de la Virgen fiel".

Si la "pobreza" (humildad) sigue siendo la característica de la Legión, Santa María seguirá al frente de sus batallones y la victoria estará asegurada, porque de los "pobres" es el Reino de los Cielos (Mt. 5), y "pobre" es el disponible, es el que está pendiente de la voluntad del Padre. El "pobre" sabe que nada puede solo y que todo lo puede con El.

De esta manera el "pobre" (desapegado) no entorpece los planes de Dios sino que se siente colaborador leal, sencillo. No pretende adueñarse de los corazones que conquista para Dios, y se transforma en acueducto vacío, amplio, por donde fluye la Gracia.

El Magnificat que eleva al Hacedor cada mañana el legionario en cadena con los hermanos de todas las latitudes va depositando en su alma los relaves de humildad de Santa María, preclara exponente de tal virtud.

Así ha surgido este Ejército Mariano como un pequeño candil que el Señor ha puesto sobre la mesa del mundo.