Testimonio

¿Qué daré yo al Señor por tantas cosas que me ha dado?
Marisa Narváez G., Praesidium María, Esposa del Espíritu Santo
www.legiondemaria.org

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A través de estas líneas intentaré compartir lo que significa la Legión de María para mí. Es importante aclarar: es una experiencia personal, muy personal, que me ha costado mucho exponer, porque de mí pueden decir muchas cosas menos que soy "muy expresiva".

En la Legión me siento feliz, a través de ella he logrado grandes cambios en mi vida personal, familiar, social. Dentro de esta organización, he aprendido a ser organizada, más leal, generosa, más de "todo".

El fin de la Legión es la santificación personal, y la santificación va de la mano con la perfección, por eso un legionario busca "perfeccionarse" con relación a Cristo nuestro "Perfecto y Santo" ejemplo, es más, busca la santificación a través del grupo humano, así nuestro reglamento dice: "organizar es hacer de todos UNO", nosotros caminamos unidos hasta esta meta, ayudándonos, alentándonos, compartiendo, siendo amigos, "hermanos".

He tenido el "gran regalo del Señor" de vivir lo que estoy escribiendo. He compartido mi vida legionaria en un grupo maravilloso (Praesidium), donde se nos dirige y encomienda el trabajo, del que informamos y compartimos experiencias, estudios, etc. Una se puede sentir muy triste y pesimista sólo hasta que llega a la sesión semanal, porque a partir de ese momento el ambiente es otro, hay Amor, desde un saludo hasta la despedida, una sonrisa o una mirada serena, son realmente sinceros, no hay máscaras, una puede reírse muy fuerte por alguna ocurrencia sin que se tome como algo de "mal gusto"; o puede estrechar cálidamente la mano de sus amigos sin despertar desconfianzas, puede exponer su miedo, su alegría, su congoja; puede ser "uno mismo", sin temor a ser "mal interpretado" porque todo se lleva en un ambiente de "hermandad".

Cuando uno aprende o por lo menos hace el intento de descubrir las manifestaciones de Dios en los que nos rodean, sencillamente es para admirarse, ¡la ternura que despierta Blanca con su inocencia!, la confianza que da Myriam por su lealtad, la paciencia que tiene Marcela de soportarme, la responsabilidad de Carmen aún estando enferma, la bondad de Elva para todos... y así uno a uno pasa por mi recuerdo como si ocurriera hoy mismo; cuando uno se empeña en ver a Dios en un prójimo, lo logra ver, "de Dios viene lo bueno" y lo bueno de cada uno es la bondad de Dios. En el fondo, me siento feliz en la Legión porque me permite ver a Dios en cada uno de mis hermanos.

Hasta este momento, muchos opinarán que esto no es suficiente para optar por seguir en la Legión, ya que no sólo de amor vive el hombre (que es fundamental). Les confiaré lo que la Legión de María ha hecho en mí en el plano familiar y social. Pues bien, mi familia siempre ha sido muy unida (es otro regalo de Dios), yo colaboro con la armonía tratando y poniendo todo mi esfuerzo en no ser grosera, desobediente, incomprensiva, inconforme, etc., pues todo lo bueno de nuestra relación puede echarse a perder por un impulso mío de dejarme llevar por mi cólera o rebeldía, porque la pregunta que a uno le ronda en la cabeza es ¿Haría María, lo que yo voy o pretendo hacer?.

En el plano social me ha ido mucho mejor, he aprendido a ser más cortés no por simple urbanidad sino por amor; saludar a lo vecinos, conversar con el señor del taxi, preguntar por los hijos de mis compañeros de trabajo, es algo que me resulta más fácil ahora, puedo incluso iniciar una conversación con la persona más cercana en una cola para comprar o pagar algo, tengo la confianza de pasarme delante de un gran número de personas en una charla, clase o simplemente leer la lectura dominical en la Misa sin sentir que mis piernas tiemblan, he aprendido a planificar mis actividades, tomar la iniciativa, ser responsable, puntual, no negarme a prestar ayuda si está a mi alcance, cuidar de mí y de lo que Dios pone a mi alrededor, como lo más valioso que tengo en mi vida.

Para muchos, lo que he logrado y obtenido dentro de la Legión de María no es gran cosa. Porque es algo que poseen, para mí es mucho porque antes no lo tenía, y lo he conseguido dentro de esta organización disciplinada y rigurosa que lleva a sus miembros hacia la santidad exigiéndoles una vida espiritual firme, unidos a la Cabeza Cristo, y un trabajo en servicio de los demás.

Ahora, ¿Cómo negarme a dar un poco de mi tiempo y trabajo si recibo tanto? ¿Por qué Dios ha sido tan generoso conmigo? ¿Por qué entre muchos me eligió para vivir lo que he relatado?; la única respuesta que encuentro es porque me ama, porque es mi Padre y yo tengo que ser agradecida y lucharé por hacerlo conocer y amar por los demás. Es mi empeño, le he dado mi palabra al Señor que con su ayuda y la de mis hermanos trataré de continuar por el camino que Él me ha trazado, sé que es muy bueno y me hace feliz servirlo dentro de la Legión de María, y porque soy muy dichosa desde aquí les digo que los que quieran experimentar esta vida, vengan con tres intenciones: tratar de comprender y olvidar los defectos de los que nos rodean buscando siempre en ellos "lo bueno de Dios" que tienen dentro, y confiar en que Dios y María nos ayudarán a lograrlo.

"¿Qué daré yo al Señor por tantas cosas como Él me ha dado a mí?" Salmo 116.

Fotos: Praesidium Sede de Sabiduría, en la Universidad Federal de Alagoas/UFAL, Brasil, fundado el 30 de mayo de 2008, afiliado al Comitium Reina de la Paz de la Parroquia Nuestra Señora Auxiliadora de Eutáquio Gomes, Maceió-AL.