La Legión de María - Escuela de Vida
Por Hilde Firtel, Fundadora de la Legión de María en Alemania en 1945(*)
www.legiondemaria.org

Cuando entré en la Legión, los seglares no tenían ningún papel en la Iglesia, a no ser el de escuchar. En muchos círculos de la Iglesia también se rechazaba a la Legión como una audaz novedad. ¿No era aventurado hablar de la "promoción del laicado" y de la responsabilidad apostólica de los bautizados y confirmados? La Legión nos hizo conscientes de nuestra madurez, no impulsándonos hacia el callejón sin salida de una equivocada democratización o a la estéril charla de un club de discusión, sino dándonos la oportunidad de emplear nuestra madurez en la edificación del Cuerpo Místico de Cristo, a menudo en realizaciones menores, que, aunque difíciles, nos proporcionaban una gran satisfacción. Me atreví a solicitar una promesa plena e incondicional, y la obtuve. Si se hubiera contentado con menos, no habría podido dar a la Iglesia durante los años tantos mártires, no sólo en China, sino en otras partes también.

En un tiempo en que la frase "ayuda para el desarrollo" era aún desconocida, la Legión enviaba a sus miembros a los países del Tercer Mundo, no sólo a proclamar la fe por medio del apostolado seglar, sino también a promover el progreso cultural a través del "Servicio a la Nación".

Antes de entrar en la Legión había pertenecido a varios movimientos y conocía otros por amigos que los apoyaban. Puedo admitir con franqueza que hubo momentos, igual que los hay incluso en el matrimonio o en una amistad que atraviesa una crisis de lucidez, en que por sus compromisos exigentes o la severidad de sus reglas mi pertenencia a la Legión me pareció una pesada carga. Así, pues, como podéis ver, nadie puede llamarme fanática o decir que llevo anteojeras, si pertenezco aún a la Legión.

Si se me preguntase qué es lo que a mis ojos le daba su fuerza, yo daría esta respuesta: Primero su espiritualidad y luego la estabilidad de su estructura, y éstos son precisamente los dos puntos más criticados. Algo puramente formal, por ejemplo, el altar de la Virgen colocado en el centro de la reunión, es frecuentemente objeto de burlas desdeñosas. Pues bien, he asistido a cientos de reuniones de no legionarios donde no había más que un cenicero sobre la mesa y nunca sentí que aquello tuviese ningún impacto religioso. Por otro lado el pensamiento, más fácil junto al altar, de que la Virgen está en medio de nosotros produce, inconscientemente o no, un efecto real en el modo de proceder de la reunión.

Esta espiritualidad da a la Legión valor para pedir mucho a sus miembros. No intenta ser una asociación piadosa, sino una escuela de vida. Las cosas que están consagradas al servicio de la Legión nos enseñan a ser apóstoles y hombres de oración aún fuera de las horas de servicio.

Solamente las instituciones religiosas o seculares se atreverían a exigir de sus seguidores lo que la Legión pide a sus miembros activos de los grados de pretoriano o adjutor, a saber, la misa diaria y comunión, el rezo de un oficio aprobado y las oraciones de la Téssera. Por supuesto, no son condiciones imprescindibles para los miembros activos, sino solamente obligaciones extra, libremente aceptadas; de todas formas, son recomendadas insistentemente y muchos miembros las cumplen. Hay praesidia donde la mitad de los miembros son pretorianos.

La espiritualidad de la Legión se inspira en las enseñanzas de San Luis María de Montfort. Propone la unión viva con María como el camino más sencillo para la unión con Cristo y la mejor preparación para el apostolado. Nos conduce a la devoción al Espíritu Santo. Nos enseña el incomparable valor del sacrificio eucarístico y de la oración. A veces oímos la queja de que la Legión es "demasiado piadosa". Sin querer detenerme en la idea de que tal objeción en labios de cristianos y aún de sacerdotes me parece muy rara, puedo dar fe de que he asistido muchas veces a reuniones en las que no se rezaba nada o casi nada, y, con todo, eran así. El hecho de que un tercio de la duración de nuestras reuniones esté consagrado a la oración impide que lleguen a ser meras charlas. Encuentro acertada la idea de que en medio de nuestras discusiones apostólicas, cuando el sentido de lo sobrenatural podría comenzar a desdibujarse, paremos un momento a recitar la Catena. En cuanto a la oración final, es una de las más bellas que se han compuesto. Y tenemos millones de personas que con sus rosarios diarios mantienen nuestro apostolado, mientras ellos mismos progresan en su vida interior.

En mi opinión, es la falta de espiritualidad auténtica lo que a tantas organizaciones las hace anémicas y efímeras. ¡Cuántas han nacido los últimos años y no han dejado rastro! He conocido alguna que sólo duró un año, mientras hay praesidia que tienen una existencia de 80 años y aún continúan su trabajo apostólico. Desde luego hay también algunos praesidia que han desaparecido con razón; hay otros también, como ocurre en otras partes, que existen sólo sobre el papel. Un praesidium permanece vivo solamente mientras es activo y fiel a las reglas de la Legión. Tan pronto como empieza a introducir cambios personales, está destinado a desaparecer, más pronto o más tarde.

Así llegamos a la queja que más frecuentemente se hace sobre la Legión; su llamada obstinación en mantener las reglas sin alterar. En relación con esto, recuerdo un movimiento lanzado hace unos años, que fue puesto como modelo para la Legión; era "moderno", flexible, menos exigente y mucho más popular. ¿Qué sucedió con él? En pocos años el fundador tuvo que retirarse de él, porque el movimiento se le había ido de las manos y marchaba en una dirección totalmente opuesta a sus ideas. El hecho de que el Papa Pablo VI haya dicho que está muy agradecido y feliz de poder confiar en el espíritu y fidelidad de los miembros de la Legión, es debido a esa "obstinación" que ha pensado siempre que las ramas muertas deben ser cortadas para salvaguardar la salud del árbol...

Se ha comentado frecuentemente que el Decreto sobre el Apostolado Seglar del Vaticano II contiene muchos pasajes que podrían haber sido copiados del Manual. Si esto es así, ¿Cómo puede decir nadie que la Legión está pasada de moda desde el Concilio?...

No soy sentimental, y, si durante estos 58 años hubiera encontrado un movimiento más provechoso, no habría dudado en entrar en él. No he encontrado ninguno y por eso sigo aún fiel a la Legión de María.

(Tomado del boletín Alemán / Suizo de la Legión) 

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Nacida en Viena, Austria el 23 de julio de 1910, en una familia de clase media, sus padres Rudolf y Roze fueron judíos. Hilde Firtel de gran talento y ambición musical, primero buscó una carrera como compositora y músico, en mayo de 1933 a los 23 años de edad dirigió la 2° Sinfonia en D major de Brahms, y también la Orquesta Sinfónica Femenina de Viena, luego en 1937 se mudó a Milán, Italia donde encontró el camino en la Iglesia Católica, vivió entonces en Italia hasta 1939, posteriormente de 1939 a 1945 en Manchester, Inglaterra, trabajó como periodista y traductora en las noticias y fue donde conoció a la Legión de María. En 1945 fue designada como Enviada de la Legión a Alemania, lo cual tuvo éxito por ser miembro del ejército de los Estados Unidos.

Sistemáticamente visitó a todos los Obispos de la República Federal de Alemania y en diez años se fundaron praesidia en todas las diócesis. En 1952 renunció al ejército estadounidense.

Entre los años 1950 y 1960, fue escritora. Escribió principalmente libros religiosos, incluidas muchas biografías de santos, y también hizo traducciones de la literatura teológica al alemán como los de San Luis María de Montfort. En 1950 también fue responsable del establecimiento de la Legión de María en Suiza, sobre esta actividad lo describe en su libro en alemán "Gesandtin ohne Diplomatenpass" (Enviada sin pasaporte diplomático). Residente en Fráncfort desde 1948, acompañó al desarollo y a todas las funciones en la Legión de María hasta su muerte el 2 de diciembre de 1991.

Su trabajo literario es significativo, es autora de varios libros, solo dos de ellos disponibles en idioma español en internet "Apóstol sin Estola" sobre la vida de Alfonso Lambe, un gigante del Apostolado Seglar que murió a los 26 años de edad; otro libro que escribió es "Frank Duff un hombre para nuestro tiempo" en vista de su amistad y producto de sus anécdotas con el fundador de la Legión de María.

La Biblioteca Nacional Alemana en Fráncfort tiene registrados más de 30 libros y traducciones del inglés, francés e italiano de Hilde Firtel. Sus composiciones musicales en la actualidad aún siguen siendo llevados en conciertos de piano con acompañamiento orquestal.

Fotos:
1 y 4. Hilde Firtel de joven miembro del ejército de los Estados Unidos.
2. Frank Duff fundador de la Legión de María y Hilde Firtel.
3. Hilde Firtel presentando el libro "Apóstol sin Estola" a S.S. Juan Pablo II.
5. Portada de uno de sus libros en francés "Aventures sous l'etendard de Marie" (Aventuras bajo el estandarte de María).

Se hizo la traducción al idioma español de la biografía.