La humildad ambienta el ejército de Santa María
Edelmira Rojas, anterior Presidenta del Comitium de Trujillo, Peru
www.legiondemaria.org

Como todo lo amado por el Señor, la Legión tiene un origen modesto, sin ruidos, sin inauguraciones pomposas, sin champagne: en una sencilla casa en Dublín (Irlanda) a las 8 p.m. un grupito de jóvenes y Frank Duff sintonizaron con el Señor, oran y se disponen a trabajar evangelizando a los enfermos.

Fue el 7 de setiembre de 1921 cuando los primeros aromas de la Natividad de la Virgen ambientan la cuna de esta organización que hoy te cobija.

Deja que tu corazón vibre con estas delicadezas del Señor que no deja nada al azar y está pendiente y se adelanta en mostrar su amor predilecto a los que aceptan ser guiados por Aquella que lo llevó a Él no sólo de la mano sino en sus entrañas y no lo abandonó en el momento de su inmolación.

La humildad, la sencillez, la autenticidad, atrae la mirada de Dios, por eso Santa María vela porque esto no falte a sus hijos, de allí el nombre providencial: LEGION, ejército, donde la DISCIPLINA por AMOR debe tener como base la humildad, sin ésta, la disciplina marchita, aburre y aleja a los que se resisten a dejarse purificar en el orgullo, vanidad, vanagloria, presunción y todas las mil cabezas de la serpiente llamada soberbia.

Una característica de la disciplina legionaria es la OBEDIENCIA pronta y con alegría.

Allí hay buenas ocasiones para la humildad: no hay razones valederas desde el punto de vista humano para obedecer a laicos (oficiales) que pueden equivocarse, muchas veces el silencio sacrificado ante alguna aparente falta de amor o de tino viene a ser el abono espiritual para la obra que se tiene entre manos en el campo apostólico.

Cómo aprovecha Santa María estas purificaciones sencillas, cotidianas:

Informar con detalle sobre el trabajo.
Aceptar las correciones en la junta.
Explicar el motivo de una tardanza...

Todos los actos disciplinadamente organizados de la Legión son los "instrumentos de santificación" del católico que ha decidido militar en el Ejército de la Virgen Fiel para glorificar a Dios.

Los fundadores de esta organización estaban en sintonía con el Espíritu Santo al tomar como oración distintiva el Magnificat, el himno de alabanza de Santa María que va día a día curtiendo silenciosamente el alma del legionario con la verdad sublime: que sólo Dios el grande, el maravilloso, que sólo a Él se debe la gloria, que Él es el que hace grandes maravillas...

Agradece en el silencio de tu oración el privilegio de servir al Señor bajo el mando de Santa María.