Juventud: la Legión los quiere así
Por Don Tomás Cougil
Director Espiritual de la Curia Virgen de la Paz y Curia Juvenil Madre de los Jóvenes (Orense)

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"Aunque la Legión no es sólo para gente joven; ésta es la que se debe buscar ante todo, procurando satisfacer sus aspiraciones. La Legión habrá fracasado notablemente en su esfuerzo el día en que deje de atraer a la juventud; un movimiento alejado de ella, no influirá en el futuro” (Manual, Cap. 31.3 c)

El Manual nos habla de los grandes valores de la juventud y al mismo tiempo de las cualidades de que debe estar adornada, legionariamente hablando. También S.S. Juan Pablo II alude con frecuencia a estos mismos aspectos en sus alocuciones y discursos a los jóvenes.

La Legión de María los quiere así:

1. ALEGRES: El Manual habla de “jóvenes alegres, generosos y entusiastas” (Cap. 31.3 c) Y con respecto a nuestras reuniones, pide: “la junta debe ser alegre y animada” (Cap. 18.9). Ya San Juan Bosco, a uno que le pedía “ayúdeme a ser santo”, le dio esta fórmula: primero alegría. Y a otro que le dijo “ayúdeme a ser santo de prisa”, le respondió: “ser santo es problema de alegría”. El joven legionario no se puede olvidar de las fuentes de la alegría: la vida de gracia y amistad con Dios. A mayor gracia, mayor alegría. Y la devoción a María: la devoción a María origina alegría. La alegría conlleva sencillez y humildad, pureza, plenitud de vida, nobleza, ideales elevados, mansedumbre. Pablo VI lanzaba este pensamiento: “Yo desearía ver más alegría en los rostros de tantos jóvenes”.


2. CON AMOR FILIAL A MARÍA: Es nuestro carisma. Somos legionarios de María. Nuestro orgullo es estar enraizados en María; en nuestra base está María. “Es el tesoro más preciado, como la herencia más rica”. Todos los ideales y sueños juveniles legionarios tienen su concreción más perfecta en María. El día de mañana con la Promesa se consagrarán definitivamente a María, pero ya desde ahora están dispuestos a ser “las manos visibles de la Virgen en la tierra” (Pío XII).
Con otras organizaciones marianas tratamos de poner de moda a la Virgen entre la juventud, conscientes de que “todas las primaveras en la Iglesia han venido por María”, y de que “acercarse a la Virgen ya es florecer”.
No olvides que María tiene un poder de atracción muy singular entre los jóvenes. En los jóvenes legionarios el nombre de María ha de ser lo primero que ilumine su mente por la mañana y lo último que se diga todas las noches. María es la palabra que obra milagros en la juventud limpia y deseosa de alturas. No es de extrañar que Juan Pablo II nos dijese en Zaragoza: “Educa a la juventud en ese amor entrañable a la Madre de Dios”, y en otro discurso: “busca a María, mira a María, ama a María”.


3. APOSTÓLES: El amor a María lleva a la acción. María en acción, los demás necesitan de nosotros. Los jóvenes deben ser los primeros apóstoles de los jóvenes. La situación ambiental y el que en la sociedad encontremos tantos jóvenes delincuentes, desempleados, drogadictos, pasotas, etc., está pidiendo una acción apostólica rápida de los legionarios. Este punto lo puedes completar leyendo, entre otros apartados, el capítulo 6.3 “una auténtica devoción a María obliga al apostolado”; el capítulo 39 “puntos cardinales del apostolado legionario”, y el capítulo 37.7, “obras dirigidas a la juventud”.


4. CON DESEO DE SANTIFICACIÓN PERSONAL: El joven legionario se reafirma en el predominio de ser sobre el tener. La Legión de María es un modo privilegiado de vivir una espiritualidad de alta calidad. Espiritualidad centrada en la unión con María, en el amor al Espíritu Santo, en la acción misionera y evangelizadora, en el sentido eminentemente eclesial. Una espiritualidad alimentada con la frecuencia de los sacramentos y en la valoración de la vida de la gracia. Una vida espiritual siempre en progreso, mediante el confesor fijo; la dirección espiritual; los ejercicios espirituales —cerrados a ser posible—; la oración; la lectura de la Palabra de Dios; el rezo del rosario; inscribiéndose en el grado pretoriano. Y todo hecho con ilusión y esfuerzo.

5. RODEADOS DE AUXILIARES JÓVENES: Orientando la captación de auxiliares al mundo de los jóvenes. Dedicarles tiempo y atención, y teniendo con ellos reuniones formativas.

6. CON SENTIDO DE IGLESIA: La Legión tiene a gala ser un movimiento con acentuado sentido de Iglesia; con fidelidad al magisterio y con verdadera devoción al Papa como Vicario de Cristo.


7. DECIDIDOS, ARRIESGADOS, ESFORZADOS Y VALIENTES: El joven legionario recuerda siempre las palabras del Papa: “Anuncia la verdad con toda claridad, indiferentes al aplauso o al pataleo”. No aceptará nunca el disimulo, la ocultación, la ambigüedad, la difusión de un
 
catolicismo facilón, complaciente, acomodaticio, vulgar, de caramelo. Si es necesario sabrá “ir contra corriente de las opiniones que circulan y de los "slogans" propagandísticos” (Juan Pablo II). Recuerda siempre lo de P. Claudel: “la juventud no ha sido creada para el placer, sino para el heroísmo”. Por lo mismo, siempre tendrá entre manos algún trabajo heroico. Legionariamente hablando, también es verdad aquello de que “en el corazón de todo joven duerme un héroe y un santo”. Sólo es preciso despertarlo y hacerle recordar aquello de que las victorias no se regalan; se conquistan. Ya el Papa Pío XII decía: “a una mente rica en ideas claras debe acompañar en el joven una voluntad fuerte y dócil”. En muchas páginas del Manual se nos pide esfuerzo y dinamismo en alto grado. Y el Papa en Alemania le decía a los jóvenes que “lo que menos cuenta es un compromiso a medias tintas”. Y todo esto lo va a intentar sabiendo que “no está de moda”, que “no se lleva”. Venciendo todo respeto humano, con “valor legionario”.


8. REFLEXIVOS Y RESPONSABLES: La Legión quiere una juventud reflexiva: “Con una juventud irreflexiva, poco o nada podemos hacer” (Pío XII). Esta reflexión le lleva o no dejarse manipular, como pedía el Papa en el estadio Santiago Bernabeu en 1982, y a explotar las riquezas que Dios puso en su interior, más que buscarlas fuera, reconociendo que el joven vale, no por ser joven solamente, sino porque se lo ha ganado a pulso. Y con respecto a la responsabilidad, no se puede olvidar que no se mide por la grandeza de la empresa, sino por la perfección con que se realiza. En la Legión, esta reflexión y responsabilidad vienen exigidas sobre lodo en los informes, en la realización de los trabajos y en el análisis constante do la marcha, do los grupos. Muchas veces tendrá que llegar a las llamadas “curas do silencio”.

9. FRATERNALES: La característica de nuestros grupos es la armonía y la fraternidad. Nos llamamos hermanos. Una fraternidad que exige olvido de sí mismo, entrega, comprensión, servicio, educación, sentido social, cordialidad, compañerismo.

El legionario ha descubierto que la felicidad se encuentra en hacer felices a los demás y que la entrega del cristiano no es mera filantropía, sino que se enraíza en la caridad. La unidad y la fraternidad nos llevan a luchar contra todo egoísmo. Grupo en que entra el egoísmo, se perderá. Además, en la Legión no nos distribuimos los cargos caprichosamente, sino como hermanos en una familia.

10. CONOCEDORES PROFUNDOS DEL MANUAL: Se nos pone además como uno de los deberes básicos del legionario (capítulo 33.10) Muchos males se originan en la Legión por desconocimiento del Manual.

11. CON UN NUEVO CONCEPTO: De la Iglesia, de la vida cotidiana, del prójimo, de su hogar, de la escuela, del deber, de la oración (capítulo 33.14)

12. DISCIPLINADOS: Ya queda incluido en varios puntos anteriores. El joven legionario acepta voluntariamente una fuerte disciplina porque las grandes empresas humanas son fruto siempre de la disciplina y la exigencia. Una disciplina asumida por amor a María. En la Legión lo hacemos todo por María. En nuestro sistema legionario todo se basa en el amor a María, nunca en el castigo. Desde la edad más joven se va haciendo realidad aquello de la Promesa: “Me someteré por completo a su disciplina”.


13. CON UNA ACTITUD COMPRENSIVA HACIA LOS ADULTOS: Esta misma actitud se la pedimos a los adultos respecto a los jóvenes: que sepan amoldarse al momento actual de la juventud, que le den buena acogida. Que desechen todo prejuicio inicial hacia ella. Singularmente, en la Legión de María debe reinar esta mutua comprensión entre adultos y juveniles. Relaciones de entendimientos, diálogo y colaboración.

14. HACIENDO TRABAJOS CONJUNTOS CON ADULTOS: Y visitando sus praesidia, preparándose así para la Promesa Legionaria, el día esperado del legionario juvenil. Cuando llegue a la Promesa debe tener experiencia de todos los trabajos de adultos y de la marcha de su Curia.

15. ORGULLOSOS DE PERTENECER A LA LEGIÓN: El Legionario Juvenil nunca ha de sentir vergüenza de ser católico —y de aparecer como tal— ni de ser legionario de María. “Eche raíces en un pueblo glorioso”.


16. CREANDO GRUPOS DE PREJUVENILES: Cada grupo juvenil debe tener como una especie de filial prejuvenil, cuidada y atendida por los mejor preparados del grupo juvenil.