PEQUEÑEZ LEGIONARIA
www.legiondemaria.org

Extracto del libro
María Triunfará p
or Frank Duff


El tema del que se me ha pedido que les hable esta tarde
es la “pequeñez legionaria”.

Portada del libro María Triunfará en ingles publicado por el Concilium Legionis Mariae, en Dublín, Irlanda.
 
Bookmark and Share  
Me parece que somos muy conscientes de nuestra propia pequeñez en la Legión. Nos hacemos cargo de los grandes defectos que tenemos y de nuestra insuficiencia, y por eso nos sentimos paralizados y rechazamos trabajos y responsabilidades que de esa manera dejan cojos todos los objetivos de la Legión. Así que ahora diré unas pocas palabras acerca de “la pequeñez”.

En lugar de actuar como un impedimento o un freno a nuestros esfuerzos en este sentido el pensamiento de nuestra poquedad debería ser un estimulo para nosotros y realmente deberíamos sacar coraje de nuestra falta de adecuación.
Podemos decir con Nuestra Señora: ”Por mi pequeñez Dios ha hecho grandes cosas por mí”.

Hablando en Roma el Papa Pablo VI dijo:

“La Legión de María sabe como utilizar a la “gente sencilla”.


Eso es lo maravilloso de ella – su relación con la gente sencilla. Estas personas se comprometen en las filas de la Legión y son utilizadas con grandes resultados.

Si el pensamiento de nuestra pequeñez nos deprime, consideremos el entorno de Nuestro Señor mismo. Es realmente extraordinario darse cuenta de cómo se rebajó a Sí mismo hasta el menor nivel posible, y se mezcló no solamente con la gente corriente sino con aquellos que estaban socialmente por debajo de la media. Tan humilde y tan pequeño se hizo a Sí mismo que, que ni siquiera pudo disfrutar de privacidad. Se puede decir que nació y murió públicamente. Incluso el pueblo en el que vivió no tenía ninguna clase de dignidad – el nombre de Nazaret fue ciertamente (como algunos de nuestros pueblos) un término de oprobio entre los judíos. Fue una clase de mofa:

¿De Nazaret puede salir algo bueno?
 
 
Esta humildad estuvo con El en su nacimiento, le acompañó durante toda su vida y le siguió hasta su muerte.

Cuando decidió escoger a sus apóstoles los tomó de entre la gente común, la gente más corriente y por eso fueron despreciados. Se podría decir que El cometió una equivocación al hacerlo así. ¿Saben el comentario que hizo Lloyd George cuando luchaba fuertemente contra los conservadores? Dijo que eran el tipo de hombres que no habrían aceptado el cristianismo a menos que les hubiera sido predicado por 12 duques. En definitiva Nuestro Señor actuó desde muy otro punto de vista. Sus discípulos no sobresalieron de ninguna manera – ni siquiera desde el punto de vista de la habilidad. Sin embargo esos hombres fueron su selección: ninguno de ellos lo fue por casualidad. Cada uno de ellos fue llamado por Nuestro Señor mismo de una forma muy deliberada. En cada caso hubo una vocación muy definida.

¿Y qué trabajo le fue dado a esta gente sencilla? Tuvieron que emprender la máxima tarea que el mundo ha conocido o imaginado nunca. Tuvieron que tirar por tierra -en todo o en parte- las creencias religiosas del mundo entero. Y no solamente estas sino cualquier idea humana ya que todas las ideas han sido afectadas por el cristianismo.

“Los mejores comunistas son todos gente que ha sido afectada por las ideas cristianas”.

Pues bien, pasemos de una gran cosa a otra y lleguemos a la Legión. Su origen se caracteriza por esa misma nota de “pequeñez”. En la primera reunión no hubo muchas personas, bien al contrario, pero estuvo presente la gran idea cristiana de tener una misión que cumplir, y los miembros se sintieron extrañamente confiados respecto al futuro. Tenían confianza porque se apoyaban en Nuestra Señora.

¿Por qué no podemos aceptar que Dios insiste sobremanera en esa cualidad de “pequeñez” como fundamento de Sus obras?. No quiero decir con esto que El no utilice a personas grandes y nobles. Lo hace porque esas personas se conforman a sus otros requisitos. Dios tiene que usar a todo el mundo y cada instrumento que pueda servir a sus fines. Habrán oído hablar de Atila, el gran rey de los hunos, llamado por los pueblos de Europa “el azote de Dios”. Pues bien, no es que le utilizara pero le permitió vivir.

Dios, lejos de resistirse a la “pequeñez” la busca, y se sirve incluso del instrumento más pequeño y más defectuoso. A menudo he visto a los sujetos más débiles, más defectuosos e incluso pecadores ser utilizados por Dios. Lo esencial es ofrecerse uno mismo con el conocimiento de que somos inadecuados, y nos damos a El en ese espíritu de humildad y fe.

Nos encontramos una y otra vez con que los grandes no son utilizados y en su lugar son llamados por El los elementos muy sencillos. Si poseemos esta cualidad de simplicidad y humildad Dios nos utilizará y al hacerlo nos elevará al mismo tiempo porque eso es lo que El más quiere.

Ser pequeño e inestimado a los ojos del mundo no es una descalificación a los ojos de Dios. Ciertamente la humildad es una ventaja. Así que no hablemos de falta de confianza por nuestra falta de adecuación. Si Ud. dice

“rehúso esta responsabilidad porque no soy adecuado para ella”


quiere decir que Ud. niega el poder de Dios para hacer uso de su falta de adecuación. Recuerde, sentirse así, no confiando en Dios sería una disposición de ánimo muy engreída. Así es que aceptemos las tareas que se nos encomienden y al mismo tiempo gloriémonos en
nuestra pequeñez.

Esto me lleva a un pensamiento importante.

No es solo a causa de nuestra pequeñez por lo que Dios nos escoge para una cierta misión, sino también por otras cosas.


Pensad por un momento en Nuestra Señora. Ella fue escogida para la más grande de las misiones, pero no lo fue solamente por su pequeñez, sino por muchas otras cosas además: por su fe, su heroísmo, por el sacrificio de sí misma, por su pureza. La mirada de Dios se posó sobre ella y la eligió. Pero no habría sido elegida por ninguna de estas cosas si ella hubiera estado muy segura de su idoneidad – porque entonces el elemento de su humildad o pequeñez faltaría.

De modo semejante con nosotros mismos. No basta que poseamos el sentido correcto de nuestra pequeñez, debemos poseer también otras cosas, pero todas ellas están de acuerdo con la cualidad original de la pequeñez. Uds. preguntarán ¿qué clase de cosas? Me aventuraría a decir que en el sistema de la Legión se nos propone una forma de vida que será adecuada y que permitirá a Dios acercarse a nosotros y utilizarnos de la manera que El desee.

Nuestra asociación a la Legión implica la asistencia a una reunión semanal y el desempeño de un trabajo semanal. Esto a su vez conlleva la ejecución de muchas otras acciones simples, hechas con espíritu de fe y en unión con Nuestra Señora. Si hacemos todo esto con el espíritu correcto estamos maduros para ser utilizados, y es esencial que comprendamos que esas son las cosas importantes en todo trabajo cristiano y no las cualidades de genio y talento y cosas similares que solo las poseen muy pocos. Ciertamente podría ser la lección de toda vida cristiana que Dios no hace uso de tales personas. El usa de la persona, por muy poco que esta sea, que aparezca conforme con el patrón que he descrito .Ese patrón provee los fundamentos sobre los cuales se puede erigir el edificio más grande.

No tengamos miedo pero sí, con espíritu sencillo, emprendamos las tareas más difíciles, aventurémonos con espíritu de fe y busquemos las responsabilidades.
Si las cosas parecen ser mayores que nuestras capacidades, sin embargo aceptemos la tarea que se nos ha encomendado, con la confianza de que Dios nos dotará de esa gracia especial. Recuerden simplemente que Dios tiene que utilizarnos de esa forma si se lo permitimos. Pero recuerden, también que debemos apegarnos completamente al sistema de la Legión. Si queremos la gracia de nuestra asociación en nuestras tareas legionarias no debemos dejar a un lado las reglas y actuar según nuestro criterio. Eso sería como poseer un automóvil y no usar la maquinaria de la forma correcta. Todos sabemos lo que ocurriría en ese caso.

Lo mismo pasa con la Legión. Una vez dentro de la asociación préstese Ud. mismo sin reservas. Sea sencillo, sea humilde, escoja las tareas más serviles. Si hace valer sus derechos demasiado, escogiendo y eligiendo, está demostrando ausencia de humildad, que es el fundamento del edificio espiritual.

Pienso que podría decirse que señalándonos esta forma de vida en “la simplicidad”, la Legión es una gran bendición para todos nosotros.

Pues tal mecanismo es necesario en la vida humana. No digo que la santidad no pueda alcanzarse por otro camino. Muchas personas han llegado a ser santas a su manera, pero esto no suele ser lo usual y ordinario. Sobretodo en estos tiempos.

Esa idea de organizar a la gente sencilla no ha sido bien comprendida, pero es un hecho que debemos ser ayudados a alcanzar nuestro destino. No es suficiente señalar un deber y dejar que la gente lo desarrolle por sí misma, por eso Pío XI dijo que debemos facilitar los medios para ayudar a las personas a seguir adelante.

Y en la Legión tenemos esos medios que han producido mucha santidad entre sus miembros. Solo tengo que mencionar a una persona para recordarles este hecho. Todos habrán conocido o al menos oído hablar de Edel Quinn y de su heroica aventura legionaria en África. Sin la Legión ¿dónde estaría ahora Edel Quinn?. Santa lo habría sido en cualquier tipo de circunstancias, pero quizá habría sido otra forma de santidad distinta de la que llevó a cabo. Realmente ella fue “pequeña” y tampoco disfrutó de salud física. Pero al entrar en la Legión ella se hizo adaptable a su sistema y aceptó una tarea que estaba ciertamente por encima de ella. Porque recordemos, una aventura como la que tuvo ella en África, sería apta para el más fuerte entre nosotros. Pero Edel poseía la humildad, esa humildad suprema delante de Dios. Ella se apoyó en Él. Puso en Él toda su fe y ved lo que consiguió llevar a cabo. Ella ha cambiado realmente el sistema completo del esfuerzo misionero.

Su trabajo en África llevó a Mons. Riberi a la convicción de que la organización y el esfuerzo legionario eran esenciales en el campo misionero. Miremos un momento a lo ocurrido en China. La tremenda resistencia de los cristianos ante el terror comunista fue debida al trabajo de Mons. Riberi, el cual lo aprendió de Edel Quinn.

También debemos reconocer que cualquier sistema que nos lleve a hacer un bien espiritual tendrá siempre a Nuestra Señora. Los miembros deben comprender su lugar y su significado y deben actuar consecuentemente. Y ¿Por qué? Porque todos nuestros esfuerzos son solo parte del esfuerzo maternal de Nuestra Señora. Nosotros tratamos de atraer la gracia a las almas pero ese es el trabajo que Ella ha estado haciendo siempre, y no podemos hacer nuestra parte de ese trabajo sin ella. Seamos o no conscientes de ello, Ella está siempre en el centro de nuestro trabajo.

Estas son las cosas que la Legión le ofrece, solo se requiere una cosa “entregar los bienes” – y eso es a lo que Ud. se dedicará. No hay nada en la Legión que no sea una parte del cristianismo común. Es solamente, simple y llanamente catolicismo normal y corriente. Apoyándonos en eso no fallaremos.
     
(Es de una charla dada a los legionarios hace muchos años-
su contenido sigue estando muy de actualidad)
 
Libro María Triunfara publicado en español por el Senatus de Madrid, España.
 
Este artículo está reimpreso en el libro de Frank Duff: María Triunfará.
 
Tradujo Rosario Jáuregui