María y sus quehaceres domésticos en Nazareth
Por FRANK DUFF
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Monseñor Alfredo O'Rahilly, citado frecuentemente en el Manual de la Legión, dice que podemos creer piadosamente que Nuestra Señora cuidaba gallinas en Nazareth. Es una idea que no se le ocurre a cualquiera. No alcanzo a recordar ni uno de los innumerables cuadros de Nuestra Señora que la representen así. Sin embargo es una escena importante, porque no debemos imaginárnosla a la Virgen arrancada de ningún modo de nuestra condición. Aunque no deja de haber el peligro de incurrir en esta falta, a causa de sus elevadísimas cualidades y oficio. Está la Virgen tan cerca de Dios, que no cabe mayor proximidad sino dejando de ser creatura, lo que no está en el plan de Dios. María tiene ciertamente que cumplir un papel singularísimo pero precisamente como pura creatura.María limita con las fronteras mismas de su divinidad. Y porque la sabemos así y ocupando un puesto único en todo el campo de la gracia, fácilmente tendremos al error de mirarla alejada de nosotros, haciéndola un personaje excelso y grandioso, bueno para recibir nuestros ruegos y generoso para concedérnoslos. El contemplarla como Reina podría hacérnosla menos Madre nuestra. Esto no debe ser así, porque su nota vital es la de madre.

El hecho de que María está sumergida en Dios, en vez de alejarla de nuestra condición, la acerca más. La hace más mujer que cualquiera otra, más madre que ninguna otra, más humana en el sentido ideal de la palabra que el resto de la humanidad. Es una idea extraña pero justa. Ella es la más cariñosa, solícita, comprensiva que cualquiera otra mujer de todas las épocas. Ella combina cosas que son comúnmente opuestas. Ella está por encima de los ángeles y ocupa el trono junto a su Hijo, pero es la sierva humilde. Ella es la madre, pero también virgen. Tiene el entendimiento más claro, pero es la persona más sencilla de todas. Estaba unida a la Santísima Trinidad. ¡Era Reina de los Ángeles, del universo entero, de todos los hombres - pero Ella cuidaba gallinas!.

SIMPLE HOBBY, NO.

Esta idea nos da una cabal perspectiva de su vida. Declarémosla un poco. María no cuidaba gallinas por mera aficción, como quien escondía momentos de éxtasis y contemplación. No, el cacareo de aquellas gallinas hace armonía y nos da la clave para reajustar falsas nociones sobre la vida de María.

¿Tuvo María un huerto? No cabe duda. Si tenía un terreno, su instintivo de ama de casa la inspiraría aprovecharlo para cumplir con el querer de Dios de que a toda cosa se le haga servir, como lo demuestra bien la parábola de los talentos. Dios condenó al siervo que escondió el talento recibido.

Imposible imaginarnos a Nuestra Señora diciendo a Dios en el Juicio: "Sí tuve una faja de terreno, pero realmente no valía la pena molestarse por cultivarla; era más fácil comprar legumbres en el pueblo".

Hay que considerar también que aquellas hortalizas eran para alimentar a su Hijo, de modo que había una especie de necesidad de tener un huerto propio.

Según las circunstancias, María se habría puesto a hacer todos los quehaceres de una mujer normal, interesándose en forma práctica por toda persona y por toda cosa que le rodeaba. Al decir que cuidaba pollos y huerto, sólo estamos indicando uno de sus tantos quehaceres. María fue esposa y madre en Nazareth, como preparación para ser madre del mundo entero. El método de Dios es así, usar de esta vida en todo sentido como preparación para la siguiente. Si estamos para asumir un papel en el mundo venidero, comencemos a practicarlo aquí mismo, a modo de aprendizaje. María fue la perfecta ciudadana de Nazareth, para ser la madre perfecta y el modelo acabado en el cielo, amando a cada uno de sus hijos en forma individual e interesándose intensamente en sus asuntos. Nótese que no basta amar en masa a la humanidad. Esto no sería sino un mero sentimentalismo. Se dice que los reyes y reinas aman a sus súbditos, ¿pero a cuántos de ellos los conocen en forma individual? No pasa de ser sino una forma de vaga e irreal de amor, que nunca llega de cerca al individuo.

PREOCUPARSE ANSIOSAMENTE EN SU OFICIO.

El amor de Nuestra Señora a la humanidad no es de este tipo sentimental y vago. El estar Ella en Dios le capacita para vernos a cada uno separadamente, distintamente, al detalle. Ella sabe todo de nosotros, casi infinitamente más que la madre más atenta de la tierra. Y se consagra a cada uno, como si no hubiera otro, y aún vá más allá de esto; Ella nos ama y cuida a cada uno de nosotros, como si fuéramos su propio Hijo Jesús: es que nos hallamos en la maravilla del Cuerpo Místico.

Inquietarse maternalmente por nosotros en su oficio, aunque a nosotros nos pudiera parecer inquietud innecesaria. Ella no puede menos de interesarse por todo cuanto nos atañe; no se pone al margen de ninguna situación nuestra, no deja nuestras cosas en estado a medias de desarrollo. En Nazareth no podía ser indiferente a ningún defecto. Lo mismo le pasa ahora respecto al mundo entero. Le hieren hasta ciertas fallas locales, por provocar la indiferencia humana y la falta de ayuda. Si esas fallas persisten es porque la gente carece de gusto y entusiasmo y así no es capaz de dejarse perturbar por ellas. O tal vez la gente sí se da cuenta de la miseria, pero no puede hacer nada por remediarla. María en cambio se inquieta por uno y por otro aspecto. En el primer caso, porque ese estancamiento también de mente denota más probablemente estancamiento también del alma. En el segundo caso, no es menos trágico que la gente carezca de ayuda para rectificar cosas que están mal, y no haya quien preste socorro. El espíritu de María debe ser ser nuestro espíritu. no podemos prescindir de esta nuestra Madre. Ella nos cría espiritualmente. Fracasamos en la medida en que nos falta su espíritu. Es en este aspecto en el que está fracasando principalmente el mundo. Amar al hombre e interesarse por él como individuo es en verdad todo el reverso de la actitud moderna de ver al pueblo como multitud y tratarlo en masa.

Nunca se ha hablado como ahora de fraternidad y de servicio a los hombres, pero nunca se ha bajado hasta el hombre. Los problemas quedan sólo como problemas de masa. En sus líneas no hay nada de sangre; y como la sangre es ingrediente necesario de vida, estos problemas están lejos de toda solución, lo que ha hecho pensar que son normales o insolubles, llegando hasta negarles hasta el frío trato oficial. Y todo cuanto les rodea comienza a podrirse y corromperse.

IDEALISMO QUE SOLO HACE DORMIR.

Este acercamiento falto de sangre acaba por no dar otro trato a la gente que el papeleo sin ningún interés personal. Ahí están las Actas de parlamento con leyes para el pueblo. Ahí están las tarifas, las industrias de subsidio, la bonita literatura periódica. Y se quiere que por conclusión y paga a todo esto aparezca la buena conducta de todos, diciendo que si todos trabajan juntos en armonía el mundo volvería a ser un nuevo Edén. ¡Y no sé cuántas cosas más!

Después que ya ha funcionado un poco este proceso impersonal tan bien elaborado, uno queda sorprendido de la ninguna eficacia de tales leyes, tarifas y buenos informes, y sobre todo el pueblo ha continuado en sus maneras egoístas y caprichosas. La parte buena de su alma no ha sido todavía conmovida y aprovechada. Tanto idealismo sólo le ha causado sueño. Las dificultades siguen. Las soluciones no aparecen. La comunidad no hace más que vivir en convulsiones. Bien me dijo un hombre muy prudente hace algún tiempo: "Un contacto frío no alcanza sino a una décima parte del hombre". Como prueba áspera de lo que está sucediendo en todos los aspectos de la vida, puede darse lo siguiente. Hace poco tuve el privilegio de hablar a un grupo numeroso de instructores de agricultura, un cuerpo verdaderamente responsable y experto. Mi tema fue el de que ellos deberían hacer el uso completo de su posición clave en la comunidad rural para propagar lo que estamos llamando Verdadera Devoción a la Nación, ésto es, que el patriotismo no es meramente una virtud en tiempos de guerra, sino también y con mayor empeño una obra de paz; que cada individuo es responsable de su prójimo, que tiene que servir a la comunidad con sacrificio personal - y que éste es el único camino práctico para cumplir el programa cristiano de amor a todos los hombres.

Al punto hablaron diciendo que ellos no habían mirado como parte integrante de su objetivo y que nunca pensaron que debían ir más allá de lo que meramente técnico en su función. Pero entonces los pocos legionarios que entre ellos había intervenido dieron más peso y plenitud a nuestra idea. Este hecho puso de relieve en forma impresionante la necesidad de la Legión para una comunidad y para una Nación. ¿Es posible que fuera de la Legión sean pocos los que posean una comprensión de lo que es tarea bien hecha y completa o de lo que significa patriotismo, o en qué están basadas estas cosas?.

NECESARIA LA "VERDADERA DEVOCION".

En mis siguientes comentarios les sugerí que su método era frío; que motivos mercenarios no producen resultado importante y que la Verdadera Devoción a la Nación, con su combinación de lo espiritual y de lo mundano les era necesario aun en su plano profesional.

Les hice ver que el contacto típico que venían manteniendo con la comunidad agrícola era más o menos el siguiente: "Los surcos que hagáis deben ser más hondos y tales semillas, como también nuevos fertilizantes, que son un poco más caros pero que rinden más producción. Haciendo estas cosas ganaréis más dinero".

Una conversación así ha puesto de manifiesto un hecho, pero analicemos su impacto en la mente ultra-conservadora de los campesinos de los campesinos. El campesino reacciona instintivamente contra este sistema, pues no siente la necesidad de verse cambiado. Lo que fue bastante bueno para sus antepasados lo será también bastante bueno para él. Su cerebro se estremece por hallarse reducido al nivel más bajo de pensamiento, en el cual un provecho incierto pelea contra un trabajo extra y unos riesgos. Posiblemente se le ha demostrado que con mayores gastos y más esfuerzos no se hace mejor ganancia. Pero ¿qué puede uno adelantar con una gente cuya idea de operación ventajosa consiste en hacer dinero pero sin ninguna preocupación más de lo acostumbrado?. Aún más, citará ejemplos locales para probar que los regios planes nuevos pueden resultar malos, pero sin decir lo que le es conocido, a saber, que el defecto humano ha entrado en esos casos.

Por la expresión en los rostros de aquellos instructores era evidente que mi pequeña pintura verbal había tocado un centro nervioso. Aparentemente esa fue su experiencia en la mitad de sus contactos. Estaban empujando puertas cerradas con llave en la mente de las gentes, por no darse el trabajo de abrirlas con la propia llave. Estaban hablando un lenguaje equivocado a personas cuya noción en el mejoramiento de las cosas no es la del mayor esfuerzo, sino del menor esfuerzo, y cuya ambición es el dinero ganado con facilidad. Desde su punto de vista, aquellos agricultores tienen razón.

No hay razón para hacerse esclavos de sí mismos sólo por el dinero; y es esto lo que se quiere hacer más o menos de ellos. Muy bien pueden seguir viviendo sin complicarse la vida y sin alterar las cosas. Están razonablemente contentos. ¿Por qué van a perturbar todo esto a causa de ganancias problemáticas?

EL GRANITO DE ARENA DE CADA PUEDE HACER CRECER EL NUEVO ORDEN.

A estos hombres no se les propuso un motivo suficiente. El motivo de peso no se les dió en orden jerárquico, a saber: el idealismo cristiano, el bienestar de la comunidad, el brillo de las cosas en su torno, el mirar por el futuro de sus propias familias, el hacer a su país un poco más próspero, el provocar un movimiento industrial extra - todo lo cual, como una corriente oceánica, acarrearía consigo un calor y entusiasmo multiforme y ayudaría a levantar el nivel de vida sobre el mero existir. Precisamente una pequeña contribución de cada uno podría hacer crecer un Nuevo Orden.

Aunque mi argumentación ha sido en nombre de una sección comunitaria, creo que podria aplicarse igualmente a todas las secciones. Estamos satisfechos con la insuficiencia. No vemos la imperativa necesidad de desarrollo ya de nosotros mismos, ya de los demás hasta la plenitud de nuestra capacidad. Un pequeño número de personas, movidas por intensas ambiciones terrenales, luchan con gran empeño por llevar a cabo sus empresas, pero el resto de la gente, falta de un motivo adecuado, vive contenta en su estancamiento. Necesariamente las olas de la vida nos empujan hacia adelante, pero cedemos a ellas de mala gana y sólo en parte. La vida en general es vivida en un pedazo de su posibilidad real.

Esto ya sería desastroso, si fuera asunto de este mundo solamente, o sea, si el fin de la vida lo arrasara todo. Pero desgraciadamente en un sentido no es este el caso, ya que las acciones de esta vida se proyectan hacia la eternidad. Es verdad que podemos triunfar en el mismo fracaso. La vida más fructuosa puede ser un viaje a través de fracasos y de miseria, pero esto tendría lugar sólo en el caso de estar interiormente elevados sobre el fracaso y se sepa sacar provecho de él. Esto no podría aplicarse al estado de falta de desarrollo y coraje al que nos estamos refiriendo. Este vacío de espíritu y de ideal, para el colmo de males, no sería llenado sino por la indiferencia y el pecado.

UNA PALABRITA PARA TODOS.

Muy a menudo a la gente no se le propone sino lo mínimo, lo que quiere decir que está sujeta a un proceso de congelamiento mental. Las mentes no pueden poseer o proyectar un carácter que no se les ha propuesto. El fracaso aparente ha sido un fracaso real. No han sido despertadas las posibilidades humanas. Los talentos han quedado en el suelo desaprovechados. El genio se ha desperdiciado. El heroísmo queda sin explicitarse, el idealismo es pervertido por el ambiente y frecuentemente se vuelve a las causas malas. Y lo peor de todo, la santidad potencial queda sofocada y anulada por malezas.

No se trata sólo del lapso de esta vida, sino de toda la eternidad. Tampoco es asunto de pérdida local, sino una herida en el cuerpo del mundo entero, por privar de calidad al Cuerpo Místico. Todas las almas estancadas deberían estar con las manos en la obra. Cada una tiene una potencia ordenada a la misión de influir en el mundo. La "Elegía en un cementerio" de Gray contiene unas líneas hermosas, algunas de las cuales son apropiadas para este lugar:
"Las cavernas negras e insondables del océano llevan muchas gemas de rayos purísimos y serenos. Muchas flores han nacido para colorearse sin ser vistas y desperdician su suavidad en un ambiente desértico".

Trágica cosa habría sido, si esa gema no descubierta hubiera sido Francisco de Asís, o si la flor que desperdiciaba su encanto hubiera sido una "Florecita". Y sin embargo es esto lo que está pasando en torno nuestro en todos los ambientes de la vida, los fracasos económicos o mundanos son síntomas de fallas morales. El desperdicio en el orden natural es paralelo al del orden espiritual. Los desmanes sociales van tomando lugar simultáneamente en el alma.

Uno queda sacudido por la conveniencia de la Legión como medio para dar orden y sentido a esta maraña. La Legión tiene el poder de los motivos y el poder del hombre. No es meramente una multitud de trabajadores, lo que significaría gran cosa. La Legión es el principio sobrenatural aplicado en detalle a las personas y problemas que nos rodean. Es la doctrina católica puesta en acción mediante un sistema excelente -como nos lo dijo nuestro amado Padre Santo. Es la verdad combinada por la caridad. Y así pudiera compartir el atributo de la Iglesia de ser oro con fuerza de acero.

PALABRAS DEL PAPA JUAN XXIII

¿Es embriaguez de pensamiento el decir que la Legión está hecha para contrarrestar el desorden humano? Ahí están las palabras del Papa Juan XXIII, pronunciadas el 13 de junio de 1960 a una peregrinación de legionarios franceses: "La Legión de María muestra la verdadera faz de la Iglesia Católica". Precisamente el aproximar lejanamente una sociedad a la Iglesia es ennoblecer esa sociedad. Tal vez aquellas augustas palabras sugieren también que la Legión presenta a la Iglesia con sus diferentes rasgos en debida proporción; que la Legión actúa correctamente, basándose en las doctrinas del Cuerpo Místico y de la mediación de Nuestra Señora; y que la Legión es un digno instrumento de la acción de la Iglesia.

¿Es que puede opacarse la faz de la Iglesia? Claro que no a los ojos de Dios, pero sí a los de los hombres. Por ejemplo, si no es del todo mostrada a los de afuera. O si es mostrada solamente en parte, como sucede cuando nuestros mismos cristianos permanecen ignorantes e indiferentes, de tal modo que no alcanzan a ver a la Iglesia sino en forma obscura. O también si el rostro de la Iglesia es mostrado manchado y desfigurado por nuestro propio vivir empobrecido espiritualmente.

Lo que nos toca es salir a exhibir el amable rostro del verdadero catolicismo a todos los hombres. Debemos ir tras cada individuo en el espíritu de amor cristiano. Debemos de tratar de llevar al mundo la gloriosa herencia de vivir en Cristo. Debemos alentar en los hombres el entusiasmo de un genuíno interés. Debemos ver el canal de la maternidad de María. Debemos alimentar a los hombres con la doctrina, enseñándoles todas las implicaciones del Cuerpo Místico.

Obrando así, habremos facilitado a Nuestro Señor a vivir en los hombres, a regirlos y seguir mediante ellos su marcha de conquista. Pero a pesar de todos nuestros números y organización, no lograremos ninguno de nuestros objetivos, si no tenemos el espíritu de María en nosotros. Y resumo el espíritu de María en lo que dije al principio: Aunque estaba María íntimamente unida a la Santísima Trinidad, Ella cuidaba gallinas en Nazaret.