Lavado Cerebral con agua clara - Frank Duff

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Lo que aparece a los ojos de todos es una escena de angustia. El mundo se muestra convulsionado y nadie sabe lo que pasará. Probablemente por primera vez en la historia la humanidad se ha puesto seriamente a considerar si no está en sus últimos días por lo mismo que nos encontramos frente a frente de descubrimientos tan grandes, que parece como que si Dios ha dejado que ya el hombre pudiese acabar con la existencia de este mundo; y no faltan quienes creen que ha llegado la hora de desaparecer.

La Legión viene desempeñando un papel de importancia creciente en muchos campos del pensamiento y de la acción religiosa, y va ganando terreno el sentimiento de que no solamente se ha asomado a la hora precisa, sino de que Dios mismo quiere la Legión como a uno de los factores decisivos. Claro que este lenguaje es de optimismo, pero creo que hallará su justificación si la Legión continúa creciendo en número sin disminuir en su objetivo. Vendrán los números si el objetivo permanece en vigor; nuestro objetivo dependerá de nuestros motivos. De aquí el ponerme a discutir sobre la cuestión de los motivos.

MOTIVOS Y ATMOSFERA

Todos estamos al tanto del sistema de acondicionamiento mental de los comunistas llamado tan expresivamente "lavado cerebral". El proceso es de mucho detalle, y de larga paciencia, y para sus victimas es bastante torturante e inhumano. Pero bien examinado, toda su indudable eficacia le viene de ser una equivalencia del sistema de meditación y de devoción que practica la Iglesia. Esta es una manera de abastecer el espíritu con motivos y una atmósfera distintos de los que la vida ofrece desde un ángulo predeterminado.

La efectividad de este sistema en el caso de los comunistas ha sido evidente. Y lo ha sido también en el caso de los católicos que se han interesado en alimentar su mente con motivos correctos y mantener sus principios claros. Pero probablemente no muchos católicos han tratado deliberadamente de dar recta dirección a su mente. Quizás la razón para esto radica en el hecho de que la idea de meditación comunmente se presenta como un ejercicio intelectual. Algunos libros al respecto la presentan así. Muchos de nosotros no nos sentimos completamente iguales para las gimnacias mentales. Parece un asunto difícil, y por lo mismo la gente ordinaria no lo abordará. De aquí la común sordera ante las amonestaciones de meditar las verdades de la religión y de acondicionar la mente a lo justo y recto. Este dato nos obliga a preguntarnos: ¿Hay un método más sencillo para esta tarea?

UN METODO MAS SENCILLO

Creo que sí lo hay, y que en parte ya estábamos en posesión de él en la Legión en una forma muy sencilla. El curso de toda la Legión representa ese proceso, aunque no se lo haya advertido. Podría ampliarse inmensamente si se lo viera y trabajara como un sistema.

Consiste en la idea que se nos propone a través de toda nuestra literatura: la de que debemos unir nuestras acciones a las doctrinas y saturar de santos pensamientos aquellas acciones. Lo que quiere decir que no debemos hacer nunca nada por el simple motivo de que la Legión de María dice por medio de una regla que se lo haga. Debemos ir más hondo y dar con la raíz misma espiritual, de la cual nuestra acción debe brotar como una flor. Ambas cosas han de ir juntas, y por eso se recomienda que en el momento de rendir cuentas del trabajo siquiera una de las relaciones se ponga de relieve en orden de mostrar esta conexión vivificadora. Valiéndose de preguntas y comentarios se debería hacer resaltar ese motivo, esa raíz; lo que iría en provecho tanto del informante como de todo el Praesidium. La acción debe mirarse como una operación espiritual. En la Legión o fuera de la Legión, toda vida debería ser expresión de nuestro cristianismo. Porque nuestra vida es cristianismo. Toda acción debe ser motivada por alguna doctrina. Necesariamente un acto no depende siempre de una doctrina. A nosotros nos toca ir produciendo cambios, trayendo por motivo de nuestras acciones ya uno, ya otro.

El Cuerpo Místico es Jesucristo en El están la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen y todos los hombres. Por lo mismo en cada una de nuestras acciones viene a proyectarse la Persona y la acción de Nuestro Señor. O sea, cada una de nuestras acciones es una proyección de la doctrina cristiana, que representa los pensamientos y las acciones de Jesucristo. Pero debemos tratar de variar el ángulo preciso de ver las cosas hasta llegar a cubrir todo el cuerpo de doctrina.

ANDAMIAJE ESPIRITUAL Y PSICOLOGICO

El procedimiento ordinario católico y legionario realiza este proceso en larga extensión, aunque no se llegue a la contemplación y meditación propiamente dicha. Sirva de ejemplo de esto la observación aguda que hiciera el Cardenal BOURNE de Inglaterra y que no a todos se les ocurre. Decía él que nuestras largas oraciones al principio de la reunión era un maravilloso andamiaje tanto piscológico como espiritual. Muchísima gente en ciudades como Londres llega al fin del día con los nervios de punta. Con nervios así uno está listo para armar camorra en cualquier reunión. Por esto muchas de las reuniones de grupos acaban en altercados. Lo que quiere decir que no se saca por eso mayor provecho.

Los legionarios como cualquiera entrarían a la reunión con sus nervios en punta, pero en vez de entrar de lleno a la tarea e ir derecho a enturbiarlo todo, tienen que pasar primero por un proceso tranquilizador. Durante algún tiempo -el del rezo del Rosario- se sumergen en santas inspiraciones y se van endulzando en motivos espirituales. Con esto, llegado el momento de tratar los asuntos, lo hacen con nervios tranquilos y refrigerados. Un suavizamiento efectivo ha tenido lugar. Lo que produce resultados que no se conseguirían con mandatos de serenamiento y armonía.

Todo esto es bueno. Pero no basta una atmósfera potente. Puede ser un preludio útil para la acción, pero debe ser completada con una alimentación deliberada de motivos para la mente, de tal manera que en fin de cuentas hagamos no sólo una reunión legionaria sino una vivencia total de doctrina. Por esto, no sólo nos enriquecemos de gracia sino que vamos hasta hallar atractivo en circunstancias de suyo repelentes. Y esto es absolutamente esencial si hemos de enfrentarnos con tareas que no pueden ser realizadas sino con gran dosis de devoción, de sacrificio, y en algunos casos de inmenso sufrimiento. Ahora casi no hay correo que no nos informe de asesinatos y mutilaciones a legionarios por mantenerse en la línea de su deber.

ENTRA UN NUEVO INGREDIENTE

Si los legionarios han de tratar con una persona desagradable de un modo o de otro, porque es desaseada o cruel o abusiva, es necesario contrarrestar la natural repulsión suministrando a la mente un motivo que no solo equilibre el otro sentimiento sino que lo supere. Y todavía más. Como ya se dijo, hasta puede producir encanto ese acercamiento nada halagüeño. Es fundamento legionario el que pensemos que Nuestra Señora nos hace compañía al abordar a una persona en la que su Hijo se encuentra tan maltratado. Esto apremia. Al instante un nuevo ingrediente ha entrado en la mente y en tal forma le afecta que los procesos mentales y las acciones consiguientes, se hallan radicalmente alteradas.

Todos hemos visto hacer experimentos químicos. Hay un líquido en una cubeta. Se le añade unas gotitas de algo más y al punto resulta una cosa diferente. El color se ha cambiado o comienza a hacer espuma o a hervir. Ese cambio sorprendente causado por la adición de un nuevo ingrediente, es la imagen del proceso que estamos estudiando y aplicando lo más científicamente posible a nuestras mentes. Nuestro propósito es la sujeción de la mente a inyecciones espirituales, que cambiarán la composición y el curso de nuestras ideas.

VOLVERSE AL ESPÍRITU SANTO

Donde está Nuestra Señora está el Espíritu Santo. Ella es una expresión del Espíritu Santo y la que pone de manifiesto su acción divina.No hemos de pararnos en la simple idea de que Nuestra Señora está con nosotros en pos de su Hijo; hemos de avanzar hacia otros aspectos. Hemos de tornarnos desde Ella al Espíritu Santo, el Esposo suyo, sin el cual Ella no hace nada. Donde está Nuestra Señora está el Espíritu Santo. Ella es una expresión del Espíritu Santo y la que pone de manifiesto su acción divina. Esto pasa siempre, lo advirtamos o no. Pero, como tantas veces se insiste en nuestro sistema, cuando estas cosas son advertidas y comprendidas, la eficacia de nuestra gestión alcanza un incomparable realce. Lo verdaderamente importante es la comprensión de la doctrina cristiana. Y a la inversa, si por la comprensión de las divinas verdades entramos en la mente de Cristo ¿no recibiremos también su poder?

En la misma acción podríamos abrirnos a la idea del Padre, y hacer de este acercamiento a alguien a quién estemos visitando en ejercicio de la doctrina de la Santísima Trinidad. Pero el ponerse a pensar a la vez en cada una de las diferentes Personas sobrecargaría la mente y sería una distracción del trato que debemos dar a la persona visitada. Tenemos que tratarla en un plano humano con nuestra palabra y compostura y no podemos al mismo tiempo hacer una profunda meditación. Por eso una sola idea basta, dejando para otra vez las demás aplicaciones de la doctrina cristiana, repartiendo una por semana. Hacerlo así es cumplir con lo esencial de la meditación. Cosa sencilla: es tan solo una acción a la que se ha añadido un mero pensamiento.

Hay otra de las ideas de la Legión que no puede ser bien comprendida sino practicando una doctrina. La razón por qué los legionarios han profundizado tanto en las doctrinas del Cuerpo Místico y de la Maternidad de la Gracia de Nuestra Señora es porque las practican. Se habló de que estas doctrinas eran de selectos y nada accesibles. Pero la raíz se juntó a la flor y ambas ganaron significado. Lo único que se requiere es una mirada mental, no un proceso que podría describirse como meditación. Los pensamientos llevan a la acción y la acción se hace meditación, tal como el alma da dignidad al cuerpo.

En las vidas de Jesús y de Nuestra Señora encontramos una multitud de acontecimientos y circunstancias que pueden ser eslabonadas con nuestras propias situaciones. Y aquí es necesario insistir en el deber que tenemos de conocer a estas dos Personas para las cuales vivimos. Por lo tanto se impone el hacer una lectura sobre ellas, especialmente en el Nuevo Testamento. En ese pequeño documento emerge Nuestro Señor mucho más vivamente que por otros medios; sus palabras y sus movimientos están admirablemente dispuestos.

CONTEMPLAR LA PASION

En el maltrato físico o espiritual de una persona - y nosotros nos encontramos tantas veces con personas en trances deplorables- podemos contemplar la Pasión de Nuestro Señor.En el maltrato físico o espiritual de una persona - y nosotros nos encontramos tantas veces con personas en trances deplorables- podemos contemplar la Pasión de Nuestro Señor. Si alguien nos insulta o nos pega, podemos pensar en Nuestro Señor pegado e insultado. Hay una verdadera magia en este pensamiento. Si en realidad podemos representarnos en una forma que se imponga a nuestra mente como verdadero el hecho de que es en compañía de Nuestro Señor el maltrato que estamos recibiendo, ese sufrimiento, aún hiriendo, dará dulzura.

O podemos pensar en los Apóstoles cuando salen de ser azotados. Nada de gritos ni gemidos. Sólo gozo ante el pensamiento de haber sido privilegiados en sufrir por el Señor.

Y si queremos ejemplos de los nuestros, pensemos en aquel Director Espiritual chino que fue probablemente el primero en ser condenado en la desesperada persecución desencadenada en la China. Cuando él se dio cuenta de que lo estaban llevando para ser ejecutado, quedó tan arrobado por el hecho de que iba a morir por Cristo, que su gozo se hizo incontrolable y manifiesto a todos.

No vamos a creer que lo mismo nos pasará a nosotros. La medida extrema de su sacrificio no se exigirá con tanta frecuencia, pero unos sufrimientos de menor intensidad sí se nos pedirán. En cada uno de ellos, grande o pequeño, el añadir un pensamiento de gran calidad puede obrar en forma transformativa como un ingrediente en una mezcla química. Puede dar a la mente la fuerza de levantarle de niveles bajos y darle un temple de santidad y heroísmo. Pero para que los pensamientos puedan obrar estas transformaciones es necesario que sean válidos, y tales que la mente los acepte como verdaderos.

LA ACCION QUEDA ESPIRITUALIZADA

El saber contrarrestar los impulsos de la naturaleza es muy importante, precisamente porque nos capacita a ir adelante y a realizar una acción, que de otra forma no podríamos hacerla. Pero el resultado mejor de este proceso es el que la acción queda espiritualizada. Un acto que procede de la mera benevolencia para con una persona no nos abrirá las compuertas de la gracia como lo haría la realización de la idea cristiana. Actualmente todo el sistema de la Legión depende de esas dos ideas gemelas de espiritualizar nuestras acciones y al mismo tiempo de proponerse un contrapeso a la debilidad de la naturaleza. De principio a fin la reunión del praesidium es un ejercicio sobre estas líneas.

En particular los informes cumplen con esta doble función. En forma delicada pero apremiante, los informes neutralizan cierta natural repugnancia. Si fuéramos asignados para una tarea sin la obligación de informar sobre ella, lo más probable sería que no se realizaría. El tener que informar en la próxima reunión es lo que asegura una satisfactoria realización de la obra.

En segundo lugar hay el aspecto espiritualizante. Los informes quedan sujetos a un examen cuidadoso de cada oyente, para ver si todo va su recto camino y si se han puesto en juego los motivos legionarios. El praesidium no va a ser indulgente con los inclinados a la flojedad. Lo que no es dureza, sino servicio, acto de amor.

Debemos tratar de sobrellevar todo lo que ha de contrarrestar las operaciones de la naturaleza débil, y guardarnos en una serenidad tal que nos haga obrar con confianza y sin demasiado temor las tareas del Señor. El temor, la inercia, el disgusto, el respeto humano son los poderosos enemigos del apostolado. Estamos dominados por estos sentimientos. Si no los superamos y combatimos metódicamente, nos vencerán.

Debemos cultivar la idea de un acercamiento al Espíritu Santo que es la fuente de todo conocimiento, empresa, celo, inspiración y valor. Deberíamos acostumbrarnos a dirigirle una palabra en cualquier momento difícil. En la medida en que practiquemos esto adquiriremos un dominio sobre nuestro lado más flaco. Hasta podemos llegar a cargarnos de energía divina. Pero lo importante es percatarnos de que el Espíritu Santo está para responder a nuestro llamado. Si necesitamos luz ordinaria, sabemos dónde conseguirla. Con aplastar un botón el cuarto queda iluminado. Si de verdad creemos que con volvernos al Espíritu Santo estamos seguros de ser socorridos por El en nuestra dificultad, instintivamente nos hemos de apresurar a importunarle.

Por supuesto, esto no quiere decir que se nos dará la ayuda precisa que hemos pedido. Si le pedimos luz, no es para pensar que la primera moción que brilla en la mente procede del Espíritu Santo. Pero lo que sí debemos creer es que el recurso a El ha de ser respondido y de la mejor manera.

Este empeño de atención o inclinación al principio de nuestros actos es del todo importante en nuestros negocios humanos. Porque cuando un pensamiento entra en la mente, se precipita al punto en alguna dirección particular. Una vez en movimiento, tiene la tendencia a continuar en ese curso. Por lo mismo es vital asegurar la dirección inicial en sentido recto. Porque si dos líneas se ponen constantemente divergentes desde un punto de partida, la una irá a parar en el polo norte y la otra en el sur. Aplicando este principio al orden moral, querría decir que una divergencia de idea, puede terminar, en un caso, en amistad de Naciones y en otro en guerra. Pequeños fuegos pueden hacerse grandes conflagraciones; por eso hay que asegurarse de que el fuego de origen sea el fuego del Espíritu Santo y no ninguna candela del demonio.

LO NEGATIVO EN POSITIVO

Espiritualidad y materialismo pueden nacer del mismo punto. Y también santidad y maldad, éxito feliz y fracaso. Todo puede representar diferentes prolongaciones de líneas rectas desde un punto. Aplíquese este principio a la situación en que predomina la desesperanza y el fracaso, y cada uno queda satisfecho con lo que ya nada se puede hacer. Pero que la Legión se ponga a trabajar y tenemos cambiada la atmósfera. Por lo menos ese pequeño grupo se ha llenado de esperanza y se ha puesto en movimiento. ¿En qué acabará esto? Quizá en una cosa enteramente opuesta a ese estado original de entumecimiento. Tal es la diferencia entre lo positivo y lo negativo, entre la naturaleza abandonada así mismo y la naturaleza corregida y estimulada.

Todavía más, todo este proceso obra sin atender a las cualidades de la persona. Lo que no quiere decir que no cuentan las letras, la ciencia y los talentos, porque a la verdad son cosas que actúan. Pero una aplicación bien hecha de los métodos expuestos no depende de grandes cualidades. Una persona que carezca de ellas puede explotar los medios de la gracia y realizar la obra quizás mejor que lo pudiera hacer un genio.

De este modo, en toda necesidad debemos volvernos a esos poderes del cielo y hablarles en términos sencillos. Ellos conocen nuestros problemas mejor que nosotros; pero la idea de cristianismo es una cooperación entre ellos y nosotros. Tenemos que tratar a Dios como si fuera una persona humana que nos está escuchando -lo que por otra parte no es una simple imaginación, sino una realidad, pues Nuestro Señor es verdadero hombre.

Descendamos ahora al detalle de ese proceso, que bien pudiéramos llamarlo "lavado cerebral con agua bendita". Esto es, la presentación metódica a la mente de imágenes y motivos a los que sabrá ella responder, trátese de tener muchos de esos motivos e imágenes almacenados en el recogimiento, de tal modo que se pueda aliviar la mente con el cambio de idea. El Evangelio y los escritos de los Santos los proporcionan en abundancia. El esfuerzo de aumentarlos significará un esfuerzo de conocerle mejor a Dios, y El recompensará ese esfuerzo.

ROBUSTECER LA FE POR MEDIO DE LA REFLEXION

La fe es el fundamento de la religión. Por eso hay que robustecerla con varias reflexiones. Como ejemplos de fe arrolladora allí está María en la Anunciación, o María al pie de la Cruz, o María ante el santo Sepulcro. O también los Magos después de su largo viaje introducidos a la bajeza misma -y sin embargo nada de quejas en sus labios ni dudas en el alma como lo hubiéramos tenido. Abrieron sus tesoros y los ofrecieron con corazón generoso. O el Centurión cuando le ve a Dios en el abatimiento y la muerte. Así cuando todo parezca negro, inútil, perdido, vuélvase los pensamientos hacia tales ejemplos, y se notará que en un segundo ha revivido nuestro espíritu hasta emprenderlo todo con intrepidez.

En estos días en que se habla de ataques a mujeres, es necesario fortificarlas para la obra de la Legión que las introduce precisamente en los ambientes que sus mentes temen. Que piensen en la Huida a Egipto de noche, fuera de los caminos reales, a escondidas de la gente, por territorios infestados de animales y ladrones. Y al pensar en esto se presenta la oportunidad de espaciarse en San José, que nunca debe ser preterido de los asuntos de la Legión. Porque nosotros, como María y José, llevamos al Señor con nosotros.

Es el caso de una pobre recepción, suerte ordinaria en la Legión. Vuélvase la mente a la frase cruel: "No había cuarto para ellos en la posada de Belén"; o al frío recibimiento que el fariseo Simón da a Nuestro Señor; o al rechazo que hacen de Nuestro Señor sus propios paisanos.

Cuando hay que cumplir el deber en condiciones terribles o agobiantes, piénsese en el apaciguamiento de la tempestad; o en la pesca milagrosa después de toda una noche de absoluto fracaso; o en la multiplicación de los panes y peces cuando todos los recursos se agotaron y el desastre era inminente.

Al tratar con gente difícil, piénsese en María Magdalena o en la mujer que se encontró con Cristo en el pozo de Jacob; o en Zaqueo, o en el buen ladrón, cuya fe y recompensa fueron tan grandes.

En el supuesto de ser asaltados, piénsese entonces en los esputos a la cara de Jesús y en su barba tirada o los otros ultrajes incontables. Unamos nuestros aprietos a los suyos en la fe, y al punto le sentiremos unido a nuestra situación. Si la unión maravillosa del Cuerpo Místico hace que suframos sus sufrimientos, hace también que sus méritos sean nuestros.

No hemos de pensar que por esta unión de nuestra vida con la de Jesús o de María, vamos a quedar exentos de inconvenientes. No debemos imaginar que el convenio es un negocio unilateral de ventajas temporales para nosotros. No, puede ser a la verdad que nos veamos envueltos en el mismo destino de Jesús y María. Pero si ese fuera el caso, entonces podríamos parodiar una expresión de la gran Santa Teresa: "¡Qué dichoso ese legionario de María!"

NUESTRO MAYOR DEFECTO EL INFORME

El mundo se muestra convulsionado... La Legión viene desempeñando un papel de importancia creciente en muchos campos del pensamiento y de la acción religiosa, y va ganando terreno el sentimiento de que no solamente se ha asomado a la hora precisa, sino de que Dios mismo quiere la Legión como a uno de los factores decisivos.Debo hacer aquí una ilación final. Mis observaciones han tenido relación con la obra legionaria. Ahora debo enlazarlas con la reunión, y especialmente con el acto del informe. Porque este es nuestro mayor defecto, nuestro punto flaco, lo que no deja de ser grave por el puesto que ocupa en el sistema legionario. La Legión se asienta sobre la reunión, y la reunión sobre el informe. Los legionarios pueden haberse desempañado maravillosamente en su obra, pero es una pena escuchar lo que refieren. Sin entusiasmo, en voz baja, con palabras sin colorido, sin interés o un relato de mera rutina. El informe es una verdadera lástima, pudiendo ser todo un éxito. Es una traición a la buena obra realizada.

Para poner vida en este acto del informe se puede traer una interesante asociación de ideas. El Manual nos recuerda la dirección que tomaría Maria si le tocara hablar. Y viene bien aquello que se decía de Nuestro Señor cuando El se hacía conocer: "Nadie ha hablado como El habla". Y si pensamos en los Apóstoles ¿es que hemos de creer que el Mensaje que llevaron al mundo lo publicaron en una forma descuidada, sin vida, nada convincente? El Espíritu Santo usa hasta el más humilde pero bien intencionado comportamiento para comunicar su poder. Siendo las palabras la expresión de nuestra alma y de nuestro entendimiento, son ellas su favorito vehículo. Se supone que el informe es la imagen de nuestra obra. Por eso sería ciertamente una lástima el limitar al Espíritu Santo poniendo a su disposición un lenguaje sin vida. Y no es razonable esperar que fluyan por él las comunicaciones divinas, ni estaría ello de acuerdo con su ley ordinaria.