El secreto del apostolado
Edelmira Rojas, anterior Presidenta del Comitium de Trujillo, Peru
www.legiondemaria.org

"El apostolado es un fenómeno de sobre abundancia espiritual que, en una persona, se convierte en ejemplo, voz, acción y se difunde a su alrededor, quien no posea una vida interior personal, ardiente y profunda, no llegará a ser un apóstol auténtico" (El Alma de todo Apostolado por Dom J. B. Chautard).

En Uganda (África) una legionaria muy avanzada en edad y casi analfabeta, sorprendía semanalmente a su Praesidium presentando 2 a 3 nativos para bautizarse.
Consultada sobre el método o el por qué del éxito de su misión; respondió con sencillez: "Supongo que es por la hora de oración, lo hago en el momento que más me cuesta, todos los días de 2 a 3 a.m."

Legionario de María, alguien comprometido con Cristo para hacerlo conocer y amar bajo la comandancia de la Virgen Fiel.
Ser legionario sin "contrato" sin vacaciones, sin excusas ni "permisos" no es nada fácil, porque no es una etiqueta que se lleva 4 horas a la semana más o menos bien adherida.
Es difícil, puede cansar y producir deserciones en ausencia de la base fundamental: la intimidad con el Señor.
Intimidad es, conocimiento de los gustos, anhelos, ilusiones, participar de las mismas aficiones...

¿Cómo conseguirlo? con el TRATO CONTINUO.
Tenemos la inmensa dicha de tener al Señor a nuestra disposición, no tiene horario, no necesitamos cita, basta querer seriamente "encontrarnos con EL" en el santuario de nuestra alma, allí mora EL y bastante descuidado tenemos a este Huésped ilustre. El dijo: "cuando oren, entren en su habitación... " es decir hacer silencio y con la fe y el amor dejarse querer por EL.
Es avivar la fe que nos dice que Dios nos ama y mora en nosotros, es ponerle toda la atención, es quedarse quieto... lo demás es cosa de EL. Pero hay que experimentarlo.
No se puede ORAR por correspondencia o a través de charlas, hay que ejercitarse. Esta presencia de Dios es real; pero no material, es una presencia de acción vital.

Es pues Dios nuestro AMOR, es el fundamento de nuestra vida interior que debe "desbordarse" en el amor al prójimo (apostolado). Esta presencia divina es obra del Espíritu Santo, que nos enriquece con los tesoros que Jesús nos ha adquirido. Reanima la fe y la esperanza; nos hace avanzar, da fortaleza y perseverancia, ilumina, dirige y así, poco a poco van divinizándonos, santificándonos. Esta santidad que será contagiante, se transforma en ilusión por llevar a los hermanos al Padre con el testimonio, la evangelización y el servicio, es decir; un legionario perfecto; ante el cual la Capitana sonríe complacida y piensa que no han sido vanos sus cuidados de cada junta semanal donde Ella espera a sus soldados. Si te cansas y aburres de ser legionario analiza tu ORACION (sacramentos, rosario, contemplación) y busca allí la razón de tu hastío y no lo encubras con "no tengo tiempo", o "se me olvidó"...
¡Dime cómo oras y te diré qué legionario eres".