Que se despegue de la imagen de aburrimiento que transmite hoy la legión juvenil, 
sin salir del sistema legionario que es invariable
P. Eduardo Brusa, Director Espiritual de la Curia Juvenil "Regina Pacis"
edubrusa@yahoo.com.ar
30 de Octubre de 2005
www.legiondemaria.org

 

Queridos legionarios:

Una vez más, compartimos juntos las conclusiones del manifiesto La Legión Juvenil que soñamos. Hoy nos toca adentrarnos un poco en la imagen que damos como movimiento. Necesitamos mirarnos como nos miran los otros, para ganar en objetividad y ver dónde y cómo estamos hoy.


1. Que se despegue de la imagen de aburrimiento que transmite hoy la Legión Juvenil.

En el manifiesto, los que elaboramos las conclusiones hablamos de despegue. Despegar, es levantarse. Los aviones despegan, levantan vuelo, se elevan del nivel del piso. Justamente eso es lo que necesitamos. Nuestra hora es la hora de volar un poco más alto. Si algo tenemos que proponernos es esto de elevar el nivel de todo lo que hacemos, la junta semanal, el trabajo, la manera en que vivimos nuestra reunión de consejo, todo.

Si no levantamos vuelo, si no despegamos, seguimos en el piso, en la base. Quedarse en lo mínimo es más desgastante de lo que nos parece. El equipo que se queda en lo mínimo vive cada vez menos el sistema legionario. A la larga surgen el cansancio, el desaliento, la fatiga, y la tristeza. Hay que despegar.

Despegar es también liberarse. Y nosotros tenemos que liberarnos nada menos que de la imagen de aburrimiento que transmite hoy la legión juvenil. La imagen que transmitimos es algo en lo que habitualmente no pensamos. Se trata de mirar como nos ven los demás. Los otros siempre nos devuelven una imagen objetiva de lo que somos nosotros: es una experiencia vital que no podemos obviar. 

Considerar cuál es la imagen que transmitimos hoy como movimiento es tener autocrítica, una moneda que hoy nos falta no sólo a los legionarios, sino a muchísimos movimientos e instituciones en la Iglesia.

Es hora de constatar con valentía que damos parecemos y aparecemos a los ojos de los jóvenes como gente aburrida. El diccionario dice que aburrimiento es la acción de aburrir o aburrirse, y que aburrimiento es sinónimo de cansancio, tedio, fastidio, ocasionados por disgustos o molestias 1.

Ser aburridos es entonces, estar cansados, fastidiados, molestos, disgustados, y conseguir que a los demás les suceda lo mismo. El hombre aburrido, aburre a los otros que se le acercan. Todo el que llega a entrar en contacto con el hombre molesto o disgustado, termina igual. ¿Qué cosas nos cansan, nos quitan la paz y la alegría, en la vida de nuestro praesidium, en mi trabajo semanal ? Lo peor que nos puede suceder como cristianos y como legionarios es que nos dominen enemigos que no sabemos como se llaman y que no reconocemos porque no los miramos a la cara.

Pobres de nosotros!!!

Nada más lejos de lo que nos propone el Manual: la santificación personal de sus miembros 2, y la irradiación de esa santidad en el mundo 3. Un santo no es un tipo aburrido. El santo contagia, entusiasma, irradia alegría. ¿Qué es lo que hoy contagiamos?. ¿No será que nadie, o muy pocos se nos acercan por qué tienen miedo de que nosotros, unos tipos aburridos, les compliquemos la vida?

Despegar del aburrimiento es liberarse del fastidio, del tedio, de la molestia, sacarse de encima el cansancio y la fatiga. Hay que sacudirse de una vez por todas eso que nos agobia. Ser santos es ser hombres y mujeres bien distintos. 


2. Sin salir del sistema legionario que es invariable.

Despegar del aburrimiento nos pone frente a una disyuntiva mucho más profunda que la de hacer o no hacer lo que dice el manual. Liberarse del aburrimiento es entrar de verdad en el sistema de la Legión de María. Habría que preguntarse mas bien si los legionarios aburridos, esos que fastidian a todo el que se les cruza delante, están dentro del sistema legionario. Más que preocuparnos por salir o no de lo que nos propone el Manual, hay que decidirse de una vez a entrar en serio en él.

Que la Virgen fiel, la mujer llena de Dios, la de la juventud alegre, esa que contagia y entusiasma, nos regale un corazón nuevo. Que ella nos transforme en brasas encendidas para que el fuego del amor de Dios arda en cada hombre y en el mundo. Amén.

1 Enciclopedia Concisa Sopena, Barcelona, 1974, T. I, pág. 28.

2 Manual Oficial de la Legión de María, C. XII, pág. 80, p.1

3 Ibid. pág. 81, p.2

Foto: Legionaria del Comitium de Belgrano, Buenos Aires, Argentina en un Encuentro con juveniles de la Legión.