Examen de conciencia para un presidente de un Praesidium
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Un Presidente del praesidium debe:

Insistir que los informes de los miembros sean perceptibles.
Enseñar a los oficiales del futuro. 
Preparar la cartilla de trabajo por adelantado.
Buscar sugerencias de todos los miembros del praesidium.
Celebrar las reuniones de los oficiales del praesidium cada seis meses.
Llevar el ejemplo y poseer un gran entusiasmo.
Usar el sistema de formación del maestro y aprendiz.
Animar la extensión y reclutamiento dando el ejemplo.
Involucrar a cada miembro en el trabajo y en las preocupaciones del praesidium. 
No pronunciar ninguna palabra innecesaria. 
Buscar la ayuda de otros oficiales.
Animar la participación en las reuniones.
Hablar claramente en las reuniones.
Tener apertura y aceptar las críticas constructivas.
Asegurar que los miembros usen sus cuadernos.
Recordar a los miembros de mantener todos los casos confidenciales. 
Hacer comprender el privilegio de ser uno de los servidores de Nuestra Señora.
Infundir en los miembros un intenso amor por María y por las almas. 
Demostrar autoridad combinada con la amistad y humildad.
Preparar cuidadosamente una allocutio en ausencia del Director Espiritual.
Mantener la reunión en dinamismo.
Hacer las reuniones radiantes y alegres.
Confiar en la fuerza de la oración y sacrificio.
Motivar, no manipular a los miembros.
Siempre pensar en nuevas ideas y nuevos trabajos.
Mirar en cada miembro como alguien individual.
Intentar asegurar que ese cargo vacante de oficial este ocupado. 
Delegar los deberes a otros oficiales y miembros. 
Hacer sentir la acogida especialmente a los invitados y nuevos miembros.
Cerciorarse que los miembros hagan su trabajo en unión con María.
Dar ejemplo de dedicación y lealtad al sistema de la Legión.
Ver y servir a Cristo en otros. 
Fomentar un espíritu familiar en el praesidium.
Considerar que los cuatro oficiales trabajen en equipo.
Asistir a las reuniones de la Curia con los oficiales.
Ver los talentos de cada persona y que los usen.
Delegar responsabilidades y no acaparar todo uno mismo.
Mirar en cada recién invitado como del potencial de Edel Quinn.
Actuar como si Nuestra Señora estuviera físicamente presente en las reuniones. 
Considerar que se hace todo el bien posible para Nuestra Señora.
¡Ser consciente de que si hay algo que necesita ser realizado, ahora es el momento!